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Postal-Raul-Australia-4Después de haber pasado unos dos meses por el estado de Nueva Gales del Sur (NSW), principalmente en la ciudad de Sydney, nos dio tiempo suficiente como para preguntar y asesorarnos de qué sitios podían ser interesantes para ir a ver en las pocas semanas que nos quedaban de estancía en las antípodas.

Cierta gente nos recomendó que fuéramos a la pequeña Isla de Tasmania y de paso que visitaramos la ciudad de Melbourne, todo ello al sur de Australia. Que era una naturaleza muy bonita y salvaje, y que nos encantaría.

Otros nos dijeron que era una experiencia bastante bonita sería ir a a la zona de Ayers Rock, concretamente a visitar la gran montaña de culto del pueblo aborígen, el Uluru. Esta zona se encuentra en el centro-norte de Australia, en pleno desierto (no te olvides de mirar bien un mapa si te dispones a viajar a Australia, pues la zona centro es todo desierto, y es enorme, compáralo con Europa, y verás las distancias…).

Pero tras meditar a donde iríamos, descartamos la idea de ir a Tasmania, pues el presupuesto de ir una semana a Tasmania y después Melbourne nos salía más caro que viajar una semana a Nueva Zelanda, concretamente a la Isla Sur, zona de naturaleza pura donde las haya (haré un diario cuando pueda de esta aventura).

También descartamos la idea de visitar la roca de culto del pueblo aborígen, el Uluru, pues había que invertir mucho tiempo y dinero en ir a ver (a nuestro juicio) una montaña en mitad del desierto que cambia de color a medida que va cambiando el sol de posición. Nos dio la impresión de que era un negocio puro y duro, realmente el pueblo aborígen vive en “libertad”, y no allí haciendo espectáculos para los guiris que acudan a visitar la roca mágica. Hablamos con gente que había estado, pero no nos terminó de convencer la visita.

Lo que teníamos claro antes de emprender nuestra aventura australiana, era que debíamos ir sin excusa ni pretexto a la Gran Barrera de Coral (Great Barrier Reef), pues nos hacía gran ilusión poder ver peces Nemo (llámame infantil, pero era una de nuestras ilusiones después de haber visto la película de Buscando a Nemo). La Gran Barrera de Coral es el arrecife de coral más grande del mundo, cuya longitud  en linea recta de norte a sur  es de unos 2.600 km. Se encuentra en el mar de coral, recorriendo casi por completo todo el estado de Queensland, situado en el noreste de Australia

Por lo que una vez en Australia, preguntamos que zonas de la Gran Barrera de Coral merecían realmente la pena, debido a que con tal extensión de arrecife, habría donde elegir, y queríamos ir a una zona que realmente nos quedara grabado en nuestras mentes. Nuestra decisión fue finalmente coger un avión desde Sydney hasta la ciudad de Cairns, recorriendo casi 2.500 km hacia el norte. Pues nos recomendaron los lugareños australianos que lo realmente bonito de, tanto la Gran Barrera de Coral como de la Zona de Queensland, es su zona Tropical, desde las ciudades de Cairns hasta Darwin (esta ciudad pertenece a el estado del Territorio del  Norte). Ambas ciudades separadas por unos 2.800 km.

Nuestro campo base decidimos montarlo en la pequeña (pero inversamente proporcional bella) ciudad costera de Port Douglas (http://www.visitportdouglasdaintree.com.au) (http://www.australia.com/es/explore/cities/cairns/port-douglas.aspx). Concretamente en un backpacker resort que tenía en opiniones por internet muy buenos comentarios y calificaciones, el sitio se llama Dougies Backpackers Resort. Esta pequeña ciudad dispone de unos hoteles bastante exclusivos, pero fundamentalmente lo que la hace especial es su relax.

Existen varias posibilidades de alojamiento, compartir habitación con unos cuantos, ir en plan furgoneta camper y estar en zona de acampada, y la que nosotros hicimos, alquiler de habitación para dos personas. El precio realmente es interesante, y una cosa que nos llamó la atención de las opiniones, era el ambiente de este sitio. Potenciado fundamentalmente por que sus propietarios han sido y son mochileros que han recorrido todo el mundo, por lo que sienten especial afinidad con sus huéspedes, y saben lo que necesitan.

Una vez con nuestro billete de avión con la compañía JetStar, y tras haber concertado cita con Dougies, que irían a recogernos a Cairns (pues disponen de servicio gratuito de transporte de ida y vuelta desde Port Douglas hasta Cairns y viceversa), viajamos hacia Cairns.

Una vez pisado suelo de la Costa Tropical de Queensland, nos dimos cuenta de eso, de que estabamos en una zona tropical por la abundante humedad del ambiente, y el espléndido sol en el cielo.

Nos recogió en una furgoneta Toyota tipo bus (que están por todas partes en Australia) un muchacho con todas las características del típico estereotipo  Australiano: media melena rubia, piel blanquecina castigada por el sol, pantalon corto, camiseta de tirantes, y unos intensos ojos de color azul. Nos saludó, ayudó a montar nuestras mochilas, y nos ofreció un chupachups de cortesía, desde ese momento pensamos que estos tipos saben como ganarse a su clientela.

Recorrimos la mencionada autovía del Capitán Cook (una de las carreteras más pintorescas de Australia), donde en un momento dado, nuestro simpático conductor nos paró en una zona de aparcamiento elevada con respecto al nivel del mar, en la que nos dijo con un inglés muy australiano: Nice views from here!!Take a picture!! Evidentemente el tipo sabía lo que hacía, nos impresionó poder observar desde una altura de unos 50 metros con respecto al mar, el extraño color que presenta el mar de coral, y es que no habíamos visto nada similar.

Continuamos nuestro camino, con las canciones del pendrive del australiano (https://www.youtube.com/watch?v=2vjPBrBU-TM), nos pusieron banda sonora a tal paisaje. Interrumpida bruscamente por él, pues cambió de dirección como si llevara una bicicleta cuando pasamos unas zonas de aguas estancadas, paró la música y nos dijo que si habíamos visto una pareja de cocodrilos. Pues en esta zona ya nos habían avisado antes de ir que se encontraban los cocodrilos libres como el viento, por todas partes. (ASÍ QUE CUIDADO EN DONDE TE PIENSES BAÑAR). Tras este sobresalto, continuamos hasta el backpacker.

Port Douglas

Nos sorprendió gratamente, todo muy verde, con unas hamacas al lado de la zona de barabacoa, piscina, cocina con tus utensilios, aseos limpios, habitación coqueta… y una vez asentados en nuestro campo base, decidimos preguntar a nuestro amigo conductor australiano por sitios para visitar en la zona. Fue muy claro y directo: Gran Barrera de Coral y el Daintree Rainforest.

Tras esta breve charla, nos dispusimos a dar una vuelta por el pequeño Port Douglas, donde pudimos observar que es una zona típica de vacaciones de verano o residenciales, pero en su gran mayoría de gente australiana, Apenas en una hora puedes recorrerla de punta a punta, cuya columna vertebral es la Macrossan Street, donde se concentra el grueso de las tiendas, supermercados y restaurantes.

La pequeña ciudad se podía  respirar un ambiente acogedor y tranquilo, justo lo que ibamos buscando. Y una de las cosas que nos recomendaron encarecidamente de esta pequeño pueblo, era su playa, la Four Mile Beach. Impresionante. Una larga playa de arena, flanqueada por vegetación tropical, donde se podía ver un agua cristalina. Como ya he dicho antes, en Australia, y más en esa zona, hay que llevar cuidado de donde se puede bañar uno, pues existen carteles por todos lados advirtiendo de la presencia de cocodrilos. Y existen zonas diferenciadas para poder bañarse. En esta playa también, en las zonas entre banderas amarillas y granate, es posible el baño.

Una vez recorrida Port Douglas, nos enfrentamos a una pared del Dougies backpacker resort repleta de folletos, informaciones, ofertas, etc… de todo tipo de actividades para hacer. Concretamente nos fijamos en la zona dedicada a la Gran Barrera de Coral.

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GREAT BARRIER REEF

Existen paquetes de todo tipo: Desde un pequeño paseo en ferry por uno de los cientos de arrecifes, a paseo con snorkel, a snorkel con submarinismo, a ir a ver tortugas, a paquetes de snorkel y submarinismo, precios caros o muy muy caros, etc… La oferta es inmensa, pues es un filón de negocio el que tienen allí nuestros amigos de las antípodas.

Pues bien, cual sería nuestra cara, que nuestro simpático conductor australiano que se encontraba por allí, se acercó y muy amable nos preguntó si necesitabamos ayuda. Este es el caracter australiano, dar ayuda sin pedirla. Nos recomendó los cruceros de la empresa Calypso. El precio era parecido a otras empresas, sólo había que decantarse a dónde queríamos ir a bucear, y poco más…

Nos decantamos por una visita al agincourt reef y opal reef (asesorados por nuestro amiguete del backpacker), en los que nos incluía desayuno, comida, y pequeño tentempié  antes de regresar al puerto, y tres inmersiones al agua en tres sitios diferentes de estos arrecifes. También incluía el material para hacer snorkel (gafas de buceo, tubo, aletas y traje de neopreno).Tanto la salida como la llegada se hacía desde el puerto pesquero de Port Douglas. Nosotros lo contratamos allí, en una oficina del puerto pesquero de esta empresa, y nos ahorramos alrededor de unos 20 dólares australianos entre los dos. El precio final rondó los 450 dólares entre los dos, e íbamos a practicar snorkel, con la posibilidad de una vez en el crucero poder realizar submarinismo. Pagamos a la amable dependienta de la oficina, y quedamos en que nos recogerían en un bus en la puerta del backpacker al dia siguiente a primera hora de la mañana.

Pensamos que una buena idea para inmortalizar tal día, sería alquilar una cámara GoPro, pues nos comentaron que habían un par de sitios que las alquilaban. Pensamos que en ese aspecto no había duda alguna, había que alquilar si o si. Nos fuimos a una tienda de deportes acuáticos y fotografía, llamada Scuba Dave. Nos alquilamos una GoPro 3+ por unos 75 dólares con su carcasa acuática y su cargador de batería, para un día, y cuando terminaramos nuestra expedición, irían a recogerla al propio puerto y nos quedaríamos la tarjeta de memoria con todas las fotos y vídeos. Nos pareció cómodo, así que alquilada.

Día D. Nos recogen en el autobús, una conductora también muy del estereotipo australiano, simpática como ella sola, y nos lleva hasta el muelle en el que se encuentra nuestro ferry. Nos sorprende lo bien montado que lo tienen todo, y el buen trato que tienen con nosotros toda la tripulación del barco, pues se encuentra tipo entrega de medallas olímpicas, haciéndonos un pasillo y saludandonos con sonrisa profident en la boca.

Accedemos al interior, y se trata de un barco muy bién acondicionado, bien cuidado, y con varias zonas diferenciadas de interior y exterior. Nosotros que somos muy cautos, nos decidimos quedar en la zona cubierta, pues ya habría tiempo para tomar el sol cuando buceáramos. Arranca nuestro barco mar adentro. Nos untamos de crema solar (por prescripción médica dermatológica de Tania, no hay que olvidar la incidencia del sol en Australia es bastante perjudicial), a la par que nos dan una explicación de las zonas que vamos a visitar, zonas del barco, medidas de seguridad, prohibido tocar el arrecife de coral, que hay helicópteros por la zona por si hay algún percance y una cosa que nos llamó poderosamente la atención fue cuando nos dijeron que si veíamos un tiburón, que no nos asustáramos, que si teníamos miedo que nos tapáramos con las manos las gafas, y que contáramos hasta diez, que eran muy tímidos,… nosotros por si acaso ya nos habíamos hecho un seguro de viaje para la repatriación de nuestros cuerpos.

Una vez explicado todo esto, se nos acercó un chico de cara pueril, para explicarnos como funcionaba el tema del submarinismo, con todas las medidas de seguridad, y todo aquello que había que hacer. Nosotros nunca habíamos hecho submarinismo con oxígeno, por lo que nos surgió la duda de si sería correcto que nuestra primera inmersión o bautizo fuera allí. Pues queríamos disfrutar de aquel día y que fuera inolvidable. Nos comentó el instructor que tras el primer arrecife, nos preguntaría para ver que habíamos decidido. Nos pareció buena idea.

Tras incrustarnos en el traje de neopreno, cristales de las gafas de bucear por su parte interna con saliva, GoPro atada a la muñeca, y con un cosquilleo en el estómago, nos pusimos frente a la plataforma que nos ayudaría a bajar hasta el agua. Por un momento nos quedamos mirando hacia el mar, y fue como si hubiéramos estado durante horas mirando, se paró el tiempo. Nos arrojamos al agua, un agua transparente, que se podía ver el arrecife perfectamente…

No hay palabras para describir inmensa maravilla, peces de todos los tamaños, colores, grosores, ágiles, torpes, …. ahí abajo es de esas veces que uno se da cuenta de lo maravillosa que es la naturaleza. Tras unos 30 minutos en esta primera parada, tiempo para asimilar nuestra mente las imágenes que habían captado, a la vez que observas al resto de los mortales a tu alrededor con cara de asombro. Algo para refrescar nuestras gargantas, y llegamos al siguiente parada, misma operación.

Tras la segunda, ya con algo más de seguridad al no haber observado ningún tiburón que nos acechara, nos decidimos a no hacer inmersiones con oxígeno, pues haciendo snorkel se veía prácticamente lo mismo que los que hacían submarinismo. Nos lo estábamos pasando bien, y no quisimos arriesgarnos a quedarnos con mal sabor de boca. Teníamos confianza suficiente y pensamos que en la tercera inmersión lo disfrutaríamos muchísimo. Mientras cavilábamos esto, nuestro estomago se llenaba con la comida que nos pusieron, todo de catering y sin límite. Hubo gente que con lo que comió ya no podría ir más al agua, su digestión se encontraba en peligro. Nosotros comimos con cabeza, y esperamos emocionados, la tercera inmersión.

Tras la última, la cual incluyó una pequeña explicación guiada del arrecife por una chica de Calypso, llegando a poder coger diversos material de coral autorizado por la chica que nos explicaba, nos montamos nuevamente en el barco, con la energía agotada, y con un sentimiento de satisfacción, euforía y cansancio. Comimos, porque nuestro cuerpo necesitaba condimento, y disfrutamos del regreso al puerto en la zona descubierta del barco sentados en una zona total de chillout, con la gran suerte de que tuvimos de observar una bandada de delfines nadando y saliendo fuera del mar al lado nuestro, parecía como si lo hubieran preparado estos del Calypso, la naturaleza es imprevisible. Nos intentan vender algunas fotos que nos ha hecho una chica de la tripulación bajo el agua, pero nosotros ya teníamos nuestras fotos y vídeos.

Llegada a puerto, nuevo paseillo de la tripulación dándonos todos las gracias por haber venido, y entrega de la cámara GoPro al muchacho de la tienda, el cual nos abordaba a la salida del barco para que se la entregáramos. Subida al Bus para que nos regresara nuevamente al backpacker, y tiempo para relajarse en la piscina esperando a la hora de la cena, toca barbacoa para finalizar un día inolvidable y una botellita de vino.

Nuestras recomendaciones serían que, si vas a ir a la esta zona, es una de las cosas que más merecen la pena de visitar de Australia (de lo que nosotros vimos). No dudes en llevar una GoPro, y sino la tienes, alquilarla, es un recuerdo único. Los precios, si los ves desde el punto de vista español, es caro, pero vale la pena pagarlo. La zona de Cairns hacia el norte, nos dijeron que la Gran Barrera de Coral tenía más color e iluminación, que desde Cairns hasta Brisbane (hacia el sur de Cairns).

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DAINTREE RAINFOREST, CAIRNS, KURANDA, DAINTREE RIVER, CAPE TRIPULATION

Tras nuestra gran experiencia de la Gran Barrera de Coral, nos dispusimos a buscar un coche de alquiler, para poder desplazarnos a nuestro antojo, pues a nosotros nos gusta visitar los sitios a nuestro aire, sin guías turísticos ni excursiones guiadas. Lo queríamos fundamentalmente para poder visitar Cairns y la zona de Daintree Rainforest.

Tras buscar en internet (gracias al internet que habíamos adquirido en el Dougies Backpacker Resort), pudimos advertirnos que alquilar en el aeropuerto salía más barato que en cualquier otro sitio. ¿Qué pensamos?, pues hablar con nuestro amiguete el australiano del Dougies, para que nos llevara cuando hiciera un viaje hasta el aeropuerto. Y así lo hicimos, al día siguiente, nos enrolamos en su furgoneta hasta el aeropuerto, todo gratuito, vuelvo a repetir.

Alquilamos un coche en el aeropuerto internacional de Cairns, en la compañía Redspot Sixt rent a car, para tres días, con la idea de devolverlo el mismo día que nos fueramos otra vez a Sydney, ya que nuestro avión salía a las 18:00 horas aproximadamente, y así poder aprovechar nuestro último día. El importe del alquiler para tres días, de un Kia modelo Rio (el más pequeño de los coches disponibles) fue de unos 254 dólares australianos, incluyendo el seguro obligatorio que nos exigían. La mayoría de coches en Australia, al igual que en Nueva Zelanda, son de cambio de velocidades automático, así que para nosotros suponía un escollo menos a la hora de conducir, pues recuerdo que en Australia  y Nueva Zelanda se conduce como en el Reino Unido, por la izquierda, y con el volante a la derecha.

Cairns

Una vez recogido nuestro pequeño coche, nos dispusimos a ir a una oficina de turismo de Cairns, y lo que nos sorprendió básicamente era que, lo que vale la pena  ver, era desde Port Douglas hacia el Norte. Decidimos, que ya que estabamos en Cairns, daríamos una vuelta por allí, para verla. No tiene nada de especial esta ciudad, realmente en un par de horas está todo más que visto (en nuestra opinión). Lo único que nos llamó la atención, o nos gusto, es que existe justo al lado del mar (en esta zona bañarse en el mar está bastante difícil o prohibido), en la calle Esplanade, unas piscinas públicas (Y GRATUITAS), las cuales disponen de vestuarios, zonas de juegos infantiles y la siempre visible en todos los lugares públicos australianos, Barbacoa.  (http://www.cairns.qld.gov.au/esplanade).  Junto a estas piscinas, bordeando el mar, hay una gran avenida con comercios y restaurantes, e incluso un mercadillo de puestos que tienen de todo tipo de productos aborígenes, y de lo típico de los mercadillos (pinturas, bolsos, recuerdos,etc…). Hamburguesa del Mcdonald´s con carne de ternera australiana, coger fuerzas y descansar un poco, y a empezar el camino hacia el norte.

Kuranda

Rumbo al norte, por la misma autovía del capitán Cook que ya conocíamos, y nos recomendaron en la oficina de turismo que hay un pueblo, llamado Kuranda, que es bastante bonito y acogedor. Se puede llegar incluso mediante un tren (así del tipo antiguo), y dispone de zonas de vegetación muy frondosas. Sólo el camino que hay hasta llegar a Kuranda, vale la pena. Una carretera de montaña, que se va retorciendo a medida que vas ascendiendo metros, en los que te encontrarás diferentes lugares para poder tomar unas buenas instantáneas.

Una vez allí, observas que es un pueblo en el que han habitado y habitan, aborígenes. Se encuentra, a su vez, un poco explotado para el guiri, pues hay diversos museos de la cultura aborígen, algún parque de koalas, y algunas tiendas de artesanía. Parece ser que este pequeño pueblo de montaña, ha ido recolectando gente alternativa. Accedimos al interior de la oficina de turismo, abriéndonos paso entre varias decenas de japoneses nikon en mano, y hablamos con una simpática jubilada, a la que preguntamos que sólo ibamos a estar esa tarde por allí, y qué nos recomendaría para ver. No titubeo, nos dijo: las cascadas. Nos dió un mapa, y nos indicó el camino a seguir.

Cogimos nuestro coche, y camino, el atardecer nos acechaba. Pasamos por un camino, el cual se encuentra vigilado por la espesura de la que ya si es, una selva tropical, donde habitaron y habitan los aborígenes. Por este camino, nos encontramos diversas señales de tráfico, advirtiéndonos que podríamos encontrarnos en nuestro camino cassowary, que es un tipo de ave, parecida a las avestruces, que habitan en Australia y Papúa Nueva Guinea. Nos advirtieron en la oficina de turismo, que llevaramos cuidado si los vieramos, pues son muy peligrosos en estado salvaje, pudiendo causar incluso la muerte a personas.

Una vez llegado al lugar que nos indicó la amable jubilada, se trataba de las Barron Falls, includia dentro del Barron Gorge National Park. Después de andar unos diez minutos sobre unas plataformas de madera por dentro de la selva tropical, casi atardeciendo, escuchando la fauna salvaje de la zona, parecía que nos adentráramos en una película de miedo, en la que en cualquier momento alguna serpiente nos mordería, o un cassowary nos arrancaría la piel a pedazos (estaba acojonado), llegamos a un mirador, en el que pudimos ver las cataratas del rio Barron, que son espectaculares. Tras varias fotos, decidimos regresar nuevamente, por el mismo y único camino terrorífico (con aún menos luz que antes, si cabe), para coger el coche y dirigirnos nuevamente hacia el campamento base, el siguiente día sería de mucho ajetreo, y por tanto, toca takeaway de un japonés próximo a Dougies (Zipangu takeaway), ducha y descanso. Destacar de Kuranda, que se trata de un bonito pueblo de montaña, del Rainforest Daintree. Sin duda, si vas de Cairns hacia el norte, es un lugar de obligada parada.

Sección Mossman Gorge del Daintree Rainforest

Nuevo día, después de desayunar, y parada técnica en el Coles (supermercado tipo mercadona) de Port Douglas, nos dirigimos hacia la Sección del Mossman Gorge del Daintree Rainforest, lugar al parecer, bastante bonito de ver, en el cual te puedes dar un chapuzón al estilo aborígen. Allá que vamos, siempre acompañados por un espectacular paisaje tropical, hasta llegar al Centro de Visitantes del Mossman Gorge. Aquí si que estabamos dentro del habitat natural de un aborígen.

Mapa en mano, dejamos el coche en el parking del Centro de Visitantes, y andamos durante una media hora aproximadamente por una carretera asfaltada, asfixiados por el clima tropical, esa humedad que te hace sudar como persona en sauna, hasta llegar a una zona, habilitada para acceder por el interior de la selva (es posible llegar hasta aquí en bus, pero nosotros decidimos hacerlo andando, así somos….). En nuestro camino hasta aquí, pudimos observar un poblado de aborígenes, al parecer trasladados hasta allí y habilitadas las viviendas por el gobierno australiano. Realmente, esos si eran aborígenes, no los que hacen espectáculos tipo Benidorm Palace para los guiris, aborígenes en estado puro, que viven en la naturaleza, pero con techo, eso si.

Una vez que accedimos al interior de esta especie de pasarela de madera por  la selva, llegamos hasta la zona en la que, supuestamente, como los carteles indican, no te podías bañar, a lo que los valientes como nosotros que llegamos andando hasta allí, sin ayuda de las comodidades de la civilización (el bus que te lleva desde el Centro de Visitantes hasta allí), y con mi camiseta empapada de sudor por el calor y la mochila de los bocadillos y la cámara de fotos, sentí que por mi sangre recorría el espiritú aborígen, y me adentré en sus aguas. Pensé que si se bañaban allí los aborígenes, no habrían cocodrilos, tampoco habían señales de ello, pero vete a saber…. Cuando mis agotados pies tocaron las aguas del Mossman Gorge, sentí como si miles de alfileres los atravesaran, pero el calor y ambiente humedo, me llevo a introducir el resto de mi cuerpo en las gélidas aguas naturales aborígenes. Lugar muy de culto también para los alternativos o hippies, que habían unos pocos también.

Cape Tribulation

Tras ese baño reparador de edad y arrugas, nos dispusimos a tomar rumbo hacia el norte, cogiendo la Mossman-Daintree Road, dirección Cape Tribulation, que era hasta donde nos comentaron, en las varias oficinas de turismo que preguntamos y en Dougies, el lugar hasta el que podíamos llegar con un coche como el que nosotros llevabamos. Y es que, en Australia hay vehículos 4×4, pero donde realmente te asombran y te quedas con la boca abierta es en esta zona, pues pudimos ver infinidad de vehículos todoterreno, que parecíamos estar en una revista de este tipo de vehículos, preparados para la aventura: barcas en los techos, botellas de gasoil/gasolina de repuesto, arcones en los que llevaban infinidad de herramientas y alimentos, varias ruedas de repuesto, cadenas  para poder salir sin apuros de zonas húmedas, antenas para señales GPS y radiofónicas, suspensiones que los hacen elevarse del suelo como si fueran camiones, y lo que más nos impactó fue las enormes defensas metálicas que les ponen en los frontales de los vehículos anti-animales (canguros).

Decir, que durante esta ruta hacia Cape Tribulation, dejamos de ver prácticamente coches utilitarios, y como ya he comentado, los 4×4 se habrían paso por las carreteras, y es que muchos australianos les gusta coger sus todoterreno y adentrarse en la zona más virgen de la parte tropical de Queensland, domingueros de la selva, tipo cocodrilo dundee, el outback australiano.

Nuestro camino tuvo una interrupción en un punto, el cual estaba señalizado con carteles que avisaban de la presencia de cocodrilos (de esos que si pueden te matan). Esa interrupción se debía a que, teniamos que atravesar el Daintree River. ¿Cómo?, pues con una plataforma en la que subimos el coche, y tras unos minutos en tensión, nos llevó hasta la otra parte del rio. El pase a la otra orilla del rio nos costó unos  25/30 dólares australianos ida y vuelta, sólo se paga por coche, no por personas. (http://douglas.qld.gov.au/community/daintree-ferry/)

En nuestra espera inquietante, pudimos ver que en el Daintree river existen espectáculos de personas, como cocodrilo dundee, que daban de comer a los cocodrilos en libertad (http://www.daintreerivercruises.com.au),  así como agonizantes cruceros para contemplar a estos simpáticos animalejos acechando el barco en el que el guiri viaja (http://www.daintreerivercruisecentre.com.au), o si por el contrario deseas realizar el deporte de la pesca en este rio (http://www.daintreefishing.com.au).  Nosotros decidimos que ya habíamos puesto lo suficientemente en peligro nuestras vidas en la Gran Barrera de Coral, por lo que, como decía mi abuela, “no tientes a la suerte”.

Una vez atravesado el rio, las carreteras se estrecha, y a medida que van pasando los metros la vegetación se torna más espesa, con elevadísimos árboles con hojas de color verde, que deleitan nuestras retinas. Nos comentaron que eran muy famosos unos tipos de ice cream o helados, hechos de forma natural al parecer, y con frutas tropicales exóticas del terreno (http://www.daintreerainforest.com/daintree/companyView.html?companyId=1070). Decidimos que continuaríamos el camino, pues queríamos llegar para la hora de comer a la playa de Cape Tribulation. En el camino vimos varios puestos de este tipo de helados.

También en el camino, te encuentras varias zonas con aguas estancadas (peligro), en las que también el gobierno te advierte de la presencia de cocodrilos. No sólo en las aguas estancadas, sino que también en el camino hay zonas en las que te vas encontrando pequeños caminos que llegan al mar, y que también, en las zonas de desembocadura al mar, parece ser que puedes encontrarte a estos animales. Por el camino pudimos ver también las típicas y tan carismáticas furgonetas hippies, de gente que le gusta pasar su vida rodeada de animales salvajes y selva virgen. Además, también podrás observar que hay varios campings, y pequeños hoteles. Es sorprendente que, en esta zona existan este tipo de alojamientos, pues se encuentran en zonas muy aisladas de población.

Especial mención, a un mirador que encontramos en nuestra aventura, el cual se llama Mount Alexandra Lookout. Desde allí pudimos ver una impresionante vista panorámica del Daintree Rainforest, Daintree River, Port Douglas, Low Islands, entre otros lugares de la zona. Valió la pena pararse allí unos minutos para descansar de coche, y para quedarnos boquiabiertos con tales vistas. Totalmente recomendable.

Tras casi dos horas de viaje, desde Mossman Gorge (hay unos 70 km de distancia), llegamos a nuestro objetivo, pues te darás cuenta que has llegado a Cape Tribulation por dos cosas: la señal que te lo indica y te desvía del camino, y el camino que si no te desvías hacia Cape Tribulation se transforma en camino rural o pista forestal de tierra, apta para todoterrenos. Accedimos con nuestro pequeño coche (al cual ya le estábamos cogiendo cariño por no dejarnos tirados en zonas que nuestra vida juega con la muerte), aparcamos en una zona habilitada de parking de coches, y mochila de bocadillos y cámara de fotos caminamos hacía la luz que nos indicaba el final de la selva y el comienzo de la playa, alrededor de unos 30 metros, y ….

Estabamos en un lugar, el cual se debe parecer seguramente mucho al paraiso, una playa virgen, sin restos de civilización mas que los humanos presentes en el lugar, en la cual se podía sentir la paz de la naturaleza. Nos olvidamos por un momento de cocodrilos o serpientes venenosas de la selva. Nuestros ojos fijaron ese paisaje en el disco duro de lugares inolvidables de nuestras mentes. Naturaleza virgen en su estado puro.

Tras disfrutar de aquel espectáculo visual, decidimos que, íbamos a comer allí. Justo en el camino que hay desde el parking hasta la playa, habían varias mesas y bancos de madera (esto junto con el parking es lo único humanizado del lugar). Mientras saboreábamos nuestros deliciosos sandwich de jamón y queso, observamos que, a escasos tres metros de nosotros, teníamos compañía. Compañía camuflada en la sombra de la arboleda verde. Sin moverse, quieto. Por un momento se nos encogió un poco el corazón. Pero pudimos darnos cuenta que no se trataba de un cocodrilo. Habíamos leído que un cocodrilo es muy peligroso en sus 15/20 metros siguientes a la orilla del agua. Y que podía alcanzar una velocidad que ni el mismísimo Usain Bolt podría escapar, una vez pasada esa distancia, no son nadie… También que si los veíamos, no teníamos que correr en circulo (si lo leímos sería porque algún iluminado lo haría….), siempre en línea recta.  Este no era el caso. Era una especie de lagarto (de entre dos y tres metros), que nos alegró la comida (por no ser un cocodrilo, y por encontrarnos en plena selva). Algo digno de fotografiar, sin molestar. Maravillas de la fauna australiana.

Con el estómago lleno, comenzamos a deshacer el camino con dos objetivos: comer el helado de frutas tropicales australianas, y no llegar tarde para cruzar el Daintrre river, pues hay un horario, y no nos queríamos a quedar a dormir por allí.

Paramos en un lugar llamado The Daintree Ice Cream Company. Estábamos solos ante un merendero muy bién cuidado y acondicionado con sus mesas y bancos de madera, sombraje, y demas comodidades, que nos invitaban a pedir el tan deseado Ice Cream Tropical. El sabor del día era Soursop, Passionfruit, Blacksapote y Wattleseed (No encuentro, ni se la traducción de estas frutas, sólo la de fruta de la pasión). Habían en el mostrador frutas de cada uno de estos extraños nombres, y si eran extraños los nombres, imaginate como eran sus formas. SIn tener ni idea del tipo de sabor que íbamos a ingerir, pedimos uno de todos los sabores. Por 6,50 dólares australianos, nos llevamos nuestra tarrina hasta una de las mesas. Nuestros paladares no habían probado sabores similares, algunos más fuertes que otros, otros más ácidos, una mezcla extraña. Si tuviéramos que ponerle nota, igual un 7 sería la correcta. No morimos de placer al probarlos, pero tampoco tiramos la tarrina con el helado sin probar. Si vas, pruébalo, te sorprenderá.

Terminado nuestro helado, continuamos hasta volver a cruzar el rio con la pasarela flotante, y camino a Port Douglas. Una vez allí, decidimos subir a un mirador, desde el cual se puede contemplar toda la playa de Four Mile Beach, aquí existe una pequeña escultura desde la cual se puede leer la distancia que hay desde ese punto hasta otras ciudades o lugares del mundo. Bonitas panorámicas. Despúes del mirador, nos bajamos hasta una  zona próxima al muelle de Port Douglas, en la cual palmeras delimitan el mar del suelo firme, para ver el anochecer. Lugar en el cual nos relajamos, para más tarde, volver a Dougies, ducha y nuevamente, barbacoa (nos estábamos haciendo expertos en el arte de la brasa).

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Un día cargado de sentimientos positivos, y lugares entrañables. En mi opinión, pienso que del modo en el que nosotros planteamos este recorrido fue el correcto, en cuanto a tiempo. Es decir, ir con un coche utilitario a adentrarnos en la selva por caminos de pista forestal pedregosos, no es buena idea. Mas aun sabiendo que nos encontrábamos en un país, en el cual hay muchos bichos raros (serpientes, arañas, cocodrilos, aves asesinas) que en cualquier momento pueden llegar a tu vida, para quitártela. Que no cunda el pánico, que parece que esté diciendo que ir a Australia es una aventura extrema de riesgo. Me refiero a que hay que conocer dónde y cómo vas a  los sitios, y a qué te puedes enfrentar. Sentido común. Si hubiéramos decidido ir en plan viaje organizado con gente lugareña descendiente de cocodrilo dundee, seguramente si que nos hubiéramos adentrado en la selva (con coche todoterreno, evidentemente), pero no fue el caso. También el poco tiempo que teniamos para estar por la zona tropical de Queensland, no nos dió para mucho, y otra cosa que nosotros premiamos de nuestros viajes, es ir tranquilos a los sitios, lo que da tiempo de ver bien, lo que no, pues no pasa nada, hemos disfrutado lo que hemos visto.

Y llegó nuestro último día de North Tropical Queensland. Abandonamos con cierta melancolía Port Douglas, para dirigirnos por la, ya mencionada Autovía del Capitán Cook, hacía Cairns. Decidimos que debido a que nuestro vuelo salía por la tarde, pasaríamos el día por la Ciudad. Básicamente, lo empleamos en dar una vuelta por las inmediaciones de la Esplanade Pool de Cairns, para ir a comprar algo de carne en el Coles, y darnos nuestro último homenaje en la ciudad, que no sería otro que una Barbacoa en la Esplanade. Reseñar que los japoneses son gente entrañable, pero destacar que, tras llegar frente a la barbacoa (de gas, a escasos metros de la piscina), unos japoneses nos regalaron una bolsa entera de enseres, artilugios y comidas de barbacoa que no habían comido ni utilizado. Muy agradecidos a los japoneses, porque mis uñas no iban a quemarse para dar la vuelta a las hamburguesas. Tras comer, empleamos un rato con el ordenador sentados junto a la piscina, disfrutando de la señal WIFI gratuita del lugar, y es que en Australia hay muchos lugares públicos con señal WIFI gratuita.

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Llegó la hora y, dejamos nuestro querido auto en el parking de los rent a car, y vuelta a Sydney. Nos quedaría una última semana por Sydney para rematar, y enmarcar nuestra estancia en las antípodas.

Destacar de esta zona de Australia, que se trata de una zona rica en naturaleza, tanto flora como fauna, de paisajes verdaderamente dignos de reportajes de national geographic, de clima tropical. De zona de aborígenes que continúan viviendo con sus costumbres de antaño, compaginándolas con algunas comodidades de ahora. En una semana que estuvimos allí, nos dió tiempo para ver cosas interesantes. Si bien es cierto, que no empleamos mucho tiempo en museos (no solemos ser de museos), pudimos empaparnos de la cultura y costumbres de la zona.

Antes de alquilar el coche, nos informamos de las opciones de ir en excursión guiada, por aquello de adentrarse en zonas tropicales de selva, pero finalmente nos decamtamos por el coche de alquiler, pues nos daría más libertad de horarios, y el precio sería un poco más económico. Si hubieramos ido un par de semanas, igual hubieramos contratado alguna excursión guiada que nos adentrara en lo más profundo de la selva (más hacia el norte de Cape Tribulation) (http://www.darcyofdaintree.com.au), pero con lo que vimos, pensamos que fue más que suficiente. Observamos las rutas que seguían las empresas que iban a Mossman Gorge y Cape Tribulation, y prácticamente hicimos lo mismo,  por lo que nos ahorramos unos dólares, que no venían nada mal.

Por tanto, y tras haber visitado la zona, no nos arrepentimos en absoluto de haber ido hacia allí. Guiados por el sentimiento de encontrar algo diferente (Melbourne nos comentaron que era parecido a una ciudad europea, y Brisbane junto con la Gold Coast algo así como Gandía y Benidorm). Totalmente recomendable esta opción de viaje australiana. Cierto es que nos quedamos con ganas de haber podido visitar la zona de Darwin, pero nuestra estancia no daba para más, así que nos queda pendiente volver!!

Y como último, y uno de los más importantes consejos es que procuréis llevar dinero suficiente, porque Australia es un país caro en comparación a los salarios medios españoles, por lo que para muchas actividades tendréis que desembolsar unos cuantos billetes. En lo que respecta a alimentación, e ir a comprar a supermercados, suele ser un poco más caro que en España, pero podéis encontrar cosas al mismo precio que aquí. El precio del combustible es ligeramente superior en relación al español. Así que, no tengáis miedo a viajar a la otra parte del mundo, porque merece la pena!!!

2 Comentarios
  1. Gracias por tanta info! Nos viene de lujo ahora mismo… Creo que después de releeros va a ser una de las partes más bonitas de este viajazo. Os contamos a la vuelta! Gracias mil de nuevo por formar parte de esto!

    • Autor
      Raúl 3 años

      Menuda envidia sana tenemos desde las antípodas australianas!!Esperamos que nuestras recomendaciones os sean del todo útiles!Ya queremos ver y saber por donde estáis disfrutando de la experiencia aussie!!!

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