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Pues por fin ya habíamos llegado a Svolvaer, el punto de partida en el norte las islas Lofoten y amanecíamos aquella mañana cruzando los dedos para que el clima se pusiera de nuestra parte. Nuestro road trip por el archipiélago de Lofoten comenzaba y teníamos claros los puntos de interés, conscientes de que el estado de las carreteras y la climatología iría variando los planes. Si la predicción del tiempo no se equivocaba, para aquella primera noche disfrutaríamos del espectáculo de las auroras boreales

Tras mucho preparar nuestro viaje a las islas Lofoten y fruto de una de las mejores experiencias que tuvimos recorriendo el archipiélago, aquí van los tres artículos que le hemos dedicado al archipiélago noruego, con todos los detalles que nos parecieron interesantes y que seguro os ayudarán a montar vuestro road trip en Lofoten:

  1. Como preparar un viaje a las islas Lofoten 
  2. La ruta de Viajefilos: Austvågøy, Vestvågøy y Mosquenesøy
  3. Los imprescindibles de una semana en Lofoten

 

Indice de nuestro recorrido de una semana en Lofoten

 

Las visitas imprescindibles en un road trip recorriendo Lofoten

Por favor, si veis que hemos colgado muchas fotos… ¡es que nos fue imposible renunciar! El botón superior “Print Friendly” te permitirá crear un PDF en el que es muy fácil quitar las fotos y aprovechar nuestro road trip en Lofoten para tu viaje. ¡No te lo puedes perder!

Día 2. Svolvaer y la isla de Austvågøy

No son todavía las cinco cuando anda amaneciendo y a pesar de las pocas horas de sueño que llevamos, comenzamos a despertar. Los rayos se cuelan por todos los rincones a través de los enormes ventanales con que aprovechan en las casas las pocas horas de luz del invierno. Aguantamos con esfuerzo hasta las siete, momento en el que la previsión de buen tiempo, nos lanza a la ducha y a la calle, prácticamente sin desayunar. Afuera el espectáculo es de impresión, la pequeña bahía de Svolvær de la que disfrutamos en nuestra puerta es una perfecta postal y la ansiedad por comenzar a conocer Lofoten se dispara.

Unas cuántas fotos, las primeras de las cientas que tomaremos los próximos días y salimos a conocer Austvågøy, la isla más al norte del archipiélago, donde nos encontramos. Volvemos por la E10 un tramo hasta desviarnos por la carretera secundaria 82 hasta la población de Fiskeboe. Unos 30 km hasta llegar donde el espectáculo es el camino. Atravesamos fiordos parcialmente helados y pequeños pueblos. Todo el paisaje aparece nevado y los picos más elevados dejan asomar los reflejos del sol que poco a poco luce con más fuerza.

Seguimos desde aquí por la 82, una ruta circular que nos devolverá a Svolvær. Pero antes, la siguiente población que, esta vez si, merece la parada, Lauvik. Llegar son otros 30 km desde Fiskboe. Un tremendamente fotogénico puerto, junto al que vemos los primeros secadores de bacalao de Lofoten, playas nevadas junto al mar e ¡incluso algún comercio!. Toda una noticia en el tramo que llevamos. Tan solo 60 km desde que salimos y dos horas, es inevitable parar una y otra vez para echar fotos.

Disfrutando del dron bajo la nieve en Austvagoy, Lofoten

Junto al puerto, Keans Beans, una cafetería que debe ser la mejor de la población, tal vez la única. Desayunamos por fin aquí. El café es magnífico y las tartas merecen mucho la pena.

Aprovechamos para tirar unas fotos en el puerto y junto a los secaderos donde cientos de miles de cabezas de bacalao esperan el momento adecuado. Se acerca la hora de comer y comenzamos la vuelta a Svolvær. Otros 30 km que completan la ruta circular que supone la carretera 82.

Optamos por hacer una buena compra en el súper Rema 1000, de los que vienen como más económicos y con una buena superficie en la capital. Suponemos que más abajo los precios se encarecerán.

Para comer, en las afueras de Svolvær nos vamos hacia el puerto. Al final del espigón y junto al faro una escultura que custodia la entrada al puerto. Nos feriamos un buen bocadillo. Merece la pena acercarse aquí para disfrutar de las colinas que circundan la población, los secaderos y en general de las vistas de la ciudad. Parece que la gente salía corriendo de Svolvær en los diarios que leímos antes de venir y no entendemos porque no dedicarle una noche.

Volvemos al apartamento, nos preparamos para el frío y nos vamos al norte, a las playas de Gimsøy, esta noche promete auroras… Unos 32 km nos separan de la playa y la iglesia de Gimsøy donde llegamos puntuales a las 18 horas.

Cerca de cuatro horas más tarde tratamos de volver. Las tres primeras estuvimos pendientes de predicciones y convencidos de que terminaríamos disfrutando de la dama verde. La última fue esperando una grúa que nos sacase del agujero en la nieve donde metí el coche al intentar la vuelta justo cuando tiramos la toalla… En fin, cosas que tiene la noche, la nieve y los caminos sin visibilidad. ¡Solucionado sin problemas! Pero como no hay mal que por bien no venga, justo durante esa hora de espera, aparecieron las más hermosas auroras boreales que jamás hayamos visto. Además venían para quedarse y por un buen tiempo estuvimos disfrutando del cielo verde.

Solo quedaba volver a casa, ver las fotos y preparar un bacalao rico para la cena… El apartamento, los Svolvaergeita Apartaments, invitaban a dejar pasar unas horas de descanso disfrutando del recuerdo de nuestra primera noche de auroras…


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Día 3. Leknes y la isla de Vestvågøy

Tras la emoción de la última noche y habiendo trasnochado más de lo necesario nos pusimos en marcha un poco más tarde. El día, de nuevo soleado, pintaba inmejorable para abordar la isla de Vestvågøy, la segunda que se ponía en nuestro camino y donde dormiríamos, en la población de Leknes (unos 70 km desde Svolvær). Antes de cruzar el puente que une ambas islas, todavía visitamos aprovechando la buena luz de la mañana, Kabelvåg y Henningsvær, esta segunda conocida como la Venecia de las Lofoten. Ambas poblaciones quedan de camino al sur en la E10 y merecen la visita, sobre todo la segunda. Impresionante, el camino de la costa que llega hasta allí, el puerto, la población, el campo de fútbol… podrías echar horas con la cámara en un día soleado sin repetir ni una toma. Un buen paseo por el pueblo y en los alrededores del canal y un tremendo café en Lysstøperi antes de seguir el camino.

El famoso campo de fútbol y la población de Henningsvaer a vista de pájaro

Una vez entrado en Vestvågøy, abandonamos de inmediato la E10 y tomamos una secundaria, la carretera 815 que bordea la costa sur de la isla. Tras solo 16 km conduciendo entre lagos helados, la población de Valberg, famosa población por el cementerio junto a la elegante iglesia y frente al mar, esos emplazamientos curiosos que visitas cuando viajas. Paramos un rato y de nuevo aprovechamos para más fotos y un rato volando el dron. Las tomas que traemos de hoy creo que serán muy sorprendentes.

Poco antes de las tres, tomamos el tramo de 20 km que nos queda hasta nuestro alojamiento. Nuestra reserva para esa noche en Leknes, el Kaikanten Kro Og Rorbu: 180 € (45 pp y noche). En realidad está situado en Sennesvik, una población cercana más pequeña, con lo que tratábamos de huir de la contaminación lumínica. Bien pero no para tirar cohetes. La muchacha estuvo 48 horas preguntando a qué hora llegábamos para después no permitirnos hacer el check in antes de las 15 horas. Una casa antigua que ha restaurado más o menos con gracia pero que sorprende con los precios que cobran. Distribuido en dos plantas con un salón amplio y cocina en la planta baja y dos habitaciones y baño en la primera. Por lo demás y como las anteriores, con todas las comodidades que ofrecen los apartamentos turísticos en la zona: lavadora, lavavajillas, secadora, enseres de todo tipo…

Preparamos comida y nos permitimos incluso una siesta. El atardecer en el fiordo promete nuevas auroras esta noche. Para tratar de disfrutar una nueva noche del espectáculo subimos al norte, a las playas de Haukland y Uttakleiv. Primero recorremos los 8 km hasta Leknes donde repostar gasolina (1 litro, 1.6 €). La población no parece tener mucho atractivo y junto con Svolvær puede ser un buen lugar donde comprar en algún gran supermercado. Es domingo y a pesar de que buscamos algún lugar donde tomar un café o una cerveza para hacer tiempo, no hay manera de encontrar nada abierto. Más bien no hay manera de encontrar a nadie en ningún sitio. Seguimos los 16 km hasta las playas donde aguardaremos.

Pero aquella noche no hubo suerte…

Día 4. Reine y la islas de Flakstadøy y Moskenesøy

No se puede negar que los amaneceres por aquí arriba son distintos… Habíamos dormido en Sennesvik junto al fiordo y el sol salía muy temprano. Nos pusimos en marcha hacia Reine, donde dormiríamos las dos siguientes noches. Solo 60 km entre Leknes y Reine pero un buen puñado de paradas en el camino, esas que teníamos previstas como Nusfjord o Flakstad.

Antes de llegar a Leknes en la carretera que la une a Sennesvik, una colina con una vista impresionante a ambos lados. Siento repetir impresionante con demasiada frecuencia, pero es difícil no utilizar el adjetivo constantemente en Lofoten.

Una parada cualquiera en la carretera E10 de Lofoten

Bajamos hasta la capital de la isla de Vestvågøy, algo más “viva” en aquella mañana. Un café, alguna provisión para las noches en Reine y rumbo a la isla de Flakstadøy.

La primera parada hacía el sur en la playa de Myrland. Se llega a través de una vertiginosa carretera pegada al mar. Solo 5 km en los que el acantilado resulta fascinante. Difícil pensar en las condiciones de vida en este lugar.

Volvemos a la E10 y en pocos kilómetros el desvío a Nusfjord. La carretera, de nuevo, una maravilla que discurre junto a un lago helado. Y el pueblo, el más bonito hasta el momento de cuantos hemos recorrido. Totalmente increíble. Si tienes en mente imágenes de un pueblo pesquero, seguro que son como estas. Aprovechamos para un paseo por el pequeño pueblo.

Salimos de nuevo a la E10 recorriendo los pocos kilómetros que nos llevaron a Nusfjord. Merece la pena repetir el camino igualmente. Poco después de enfilarla hacía al sur, hacia Reine, el desvío a la iglesia de Flakstad. Solo hay que recorrer unos 800 metros desde la carretera para disfrutarla.

La iglesia de Flakstad en Lofoten

Todavía unos 20 km hasta Reine pero conociendo la hora de nuestro check in, no antes de las tres, paramos y echamos unas fotos en la playa de Ramberg, la mayor de Lofoten hasta el momento. No creo que haya otra más grande y merece la pena parar.

Poco camino más para llegar al que será nuestro último alojamiento en Lofoten. Pasaremos dos noches en Hamnøy, en los Eliassen Rorbuer: 426 € (53 pp y noche). Sencillamente los mejores que hay en la población. No en vano lo reservamos ya hace meses, se agotan con facilidad. Cabañas de madera frente al fiordo, donde la comodidad es religión. No les falta ningún detalle. Espaciosas y muy recomendables. E igual que en todos los que venimos disfrutando: lavavajillas, menaje completo de cocina, ropa de cama, toallas… nada que echar en falta.

Antes de perder la luz que queda y aprovechando el fantástico día que nos ha salido, cruzamos el puente para pasear por Reine. Este es nuestro tercer día en el archipiélago y hemos disfrutado de cielos soleados. Estamos todavía a mediados de Marzo, supongo que el cambio climático está haciendo su trabajo por estos lares…

Imponente la postal tomada desde el puente del macizo de Reine y las Eliassen Rorbuer al pie a estas horas. No nos extraña que “la otra guía” la utilizara en la portada de su guía de Noruega. Y a partir de ahí, una breve vuelta por Reine pero suficiente para alucinar con las vistas.

Eliassen Rorbuer, Hamnoy. El mejor alojamiento de Lofoten

Toca disfrutar del apartamento en los Eliassen. Aquella noche hacía frío y la baja previsión de auroras que indicaban las App hicieron que ni siquiera intentáramos salir. Desde la ventana y con unas copas de vino tratamos de buscarlas sin éxito, pero tal era la belleza del lugar que no fue necesario…

Día 5. Entre Reine y Å y los atractivos de Moskenesøy

Un día completo por delante en la isla de Moskenesøy era el colofón perfecto a nuestro Road Trip por Lofoten. Además el Rour de Eliassen invitaba a pasar el tiempo asomado a la ventana. Pero no somos de estar quietos…

Tras desayunar con las vistas del peñasco que marca el lugar donde se ubica Hamnøy y el mar abriéndose en el fiordo, cogimos el coche en dirección al pueblo pesquero de Å, el más al sur del archipiélago al que acceder con vehículo. Solo 10 km pero los suficientes para un buen montón de paradas y fotografías, pero me temo que aquel desapacible día no estaba preparado para echar fotos. El primero de los días en que el clima se mostraba auténticamente polar.

Una vez en Å y a pesar del mal tiempo, mereció la pena aparcar en el aparcamiento situado a la salida del túnel y dar un paseo por el pequeño pueblo. Los rorbuer junto al puerto son una delicia.

Pero el día era sin lugar a dudas el peor desde que llegamos. Así que volvemos a Reine. Una cafetería junto al puerto nos sirve de refugio. Consejo: probar los bollos de canela que ofrecen todas las cafeterías…

La comida, sobremesa y tarde noche con un buen homenaje en el apartamento. ¡Todavía quedaba jamón!

Día 6. Reine-Narvik

Hoy dejábamos el archipiélago de Lofoten pero todavía seguiríamos una noche por encima del círculo polar. Y es que nos dirigíamos a Narvik, poco menos de 400 km para dormir en uno de los alojamientos capricho de esta semana. Nos dirigíamos a los Narvik Adventures, unos iglús donde dormir bajo las estrellas.

El día no pintaba bien, previsión de nieve y viento, y eso aquí no es una buena noticia. Así que nos pusimos en marcha temprano. A pesar de la previsión, el camino hacia Svolvær fue de nuevo una delicia. Los paisajes de nuevo dieron para varias paradas y muchas fotografías. Se nos fueron dos horas en recorrer los 135 km que separan Reine de Svolvær. En la ciudad una parada para café antes de continuar.

Y todavía tres horas más hasta Narvik. Al final, unas cinco horas para los 350 km que hicimos esa mañana. Tal vez no mereció la pena y hubiéramos debido buscar una noche más en Lofoten. Con la idea de quedarnos esa última noche algo más cerca del aeropuerto, nos hicimos este pequeño lío. Al final seguíamos estando a unos 70 km del aeropuerto. Pero tocaba disfrutar de Narvik y ¡de nuestro súper iglú de Narvik Adventures!. Y vaya pedazo de alojamiento, bien pagado desde luego, pero una auténtica preciosidad desde donde se disfrutaba de las mejores vistas de Narvik. Un moderno iglú con dos camas por el que pagamos 420 € esa noche (105 € por persona), al menos con el desayuno incluido… Mega lujo con todos los detalles que se puedan imaginar por este precio. La guinda era esperar que las auroras boreales volvieran aquella noche a visitarnos.

El iglú bajo las estrellas de Narvik

Volvimos a quedarnos sin auroras aquella noche pero con una sensación difícil de describir después de haber dormido bajo el cielo de la noche noruega.

Merece la pena si visitas Narvik, hacer el esfuerzo económico que supone dormir bajo las estrellas en el iglú de Narvik Adventures. No te arrepentirás de la inversión Clic para tuitear

Día 7. Narvik-Oslo

Todo un día por delante para conocer Narvik. El cambio de vuelo sufrido quiso que no voláramos hasta las ocho de la tarde hacia Oslo. Pernoctaríamos dos noches en la capital antes de la vuelta y terminaríamos por conocerla. Narvik cuenta con las atractivas montañas que la rodean y un descomunal fiordo que al parecer no tiene hielo. Esta condición junto a la enorme riqueza de sus minas de hierro marcaron su condición estratégica en la Segunda Guerra Mundial y su triste historia en los 40. De todo aquello queda un museo de la guerra que visitar.

Además se puede realizar una excursión para ver fauna ártica en el conocido Polar Park, esquiar en las vertiginosas pistas que presiden la ciudad y, como no, salir a pescar. Por 30 € nos recomendaron subir en el teleférico hasta las pistas donde se puede comer en un restaurante con vistas, pero habiendo pasado la noche colgados de la colina no nos pareció la mejor opción. Nos interesamos también por la posibilidad de una ruta en trineos tirados por perros, pero los 280 € por persona nos convencieron de que no nos apetecía.

Finalmente hicimos una pequeña ruta con el coche siguiendo la carretera que se introduce en el Beisfjord, un pequeño fiordo cercano a la ciudad y que nos recomendaron en la oficina de turismo. De vuelta había el aeropuerto de Evenes, quisimos parar en Bjerkvik también recomendado en la oficina de turismo, pero la nevada que estaba comenzando a ser seria, aconsejaba volver al aeropuerto y comenzar con los trámites de vuelta.

Acababa aquí una fabulosa semana en uno de los rincones más bonitos del planeta. Porque para el que ame viajar, ya sabe como va esto, cada vez es más difícil la sorpresa y Lofoten ¡sorprende!

En Austvagoy, Svolvaergeita ApartamentsEn Vestvagoy, Kaikanten Kro Og RorbuEn Moskenesoy, Eliassen RorbuerEn Narvik, Narvik Adventures
Svolvaergeita ApartamentsKaikanten Kro Og RorbuEliassen RorbuerNarvik Adventures
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