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¿Seguro que muchos recordáis la tensión que se siente frente al mostrador de facturación de Ryanair? Mientras colocábamos las mochilas en la báscula, sonreíamos tratando de generar complicidad con la azafata, conscientes de que andábamos con más peso del permitido. La pregunta: ¿algo de electrónica, inflamable…? A punto estuve de contestar que ¡solo jamón y productos de la tierra! Y es que aquella mañana salíamos de viaje para pasar cuatro días en Oslo, la tremendamente cara capital noruega y por ello íbamos pertrechados para la ocasión.

Por delante quedaba, además de esa escala en Oslo para visitar la ciudad, volar después a Narvik desde donde disfrutar una semana de las islas Lofoten. De vuelta, tendríamos un día más en Oslo donde reponernos de la emoción. Y es que ese lugar se había convertido en un sueño viajero para muchos en los últimos años, y era más que evidente que el archipiélago estaba de moda y viajar a las Lofoten estaba copando muchas portadas viajeras. Los paisajes helados, las fotogénicas montañas cubiertas de nieve junto al mar y, sobre todo, la posibilidad de ver auroras boreales, quisieron que se convirtiera ese sueño viajero. Para nosotros, aquella mañana, dejaba de ser un sueño…

Recorrido de 10 días en Noruega

El plan para los siguientes diez días de viaje a Noruega lo organizamos de la siguiente manera, como siempre por libre y desde la mesa de escritorio:
  • Pasaríamos la tarde de llegada y dos días completos en Oslo. La idea era hacerse con la ciudad y aprovechar para alguna excursión por los alrededores de Oslo. En función del clima que encontráramos, decidiríamos la mejor opción. Vuelo de ida y vuelta Alicante-Oslo con Ryanair (40 €).
  • Volaríamos después a Narvik, desde donde, la misma mañana de nuestra llegada, partiríamos para recorrer las islas Lofoten en coche de alquiler. En total cinco días para llegar a Reine, en el extremo sur y volver. Vuelo de ida y vuelta con Norwegian Oslo-Narvik (200 €).
  • Una noche antes de la vuelta a Oslo dejábamos un día para conocer Narvik y dar una nueva oportunidad a las auroras boreales durmiendo en un moderno iglú abierto al cielo. Esperábamos volver “cansados” de verlas…
  • Las dos últimas noches, en realidad tan solo un día más, en Oslo, antes de volver.

Antes de viajar a Noruega

  • Hacerse con un seguro de viaje. Aunque la entrada al país no requiere pasaporte y será suficiente como volar con nuestro DNI, recordad que Noruega no es miembro de la Unión Europea e imaginamos los precios de una asistencia médica en el país. Sin dudarlo, un buen seguro de viaje debe ir con nosotros. Como en tantas otras ocasiones lo hicimos con Hey Mondo, el mejor seguro de viajes y que ya había resuelto hasta la fecha cuantos percances habíamos tenido. Por tan solo 25 € cada uno viajábamos seguros los 10 días con una cobertura de hasta 75000 € en gastos médicos.
  • Visit Oslo. Además de leer nuestros diarios, cosa que ya intuimos andas haciendo, recomendarte la página de Visit Oslo, donde encontrar un montón de información bien organizada, actualizada y en español. Transporte, tarifas, alojamientos, eventos, restaurantes y un montón de recomendaciones y enlaces por los que navegar durante horas. Cuentan con un App que descargar gratuitamente y que merece la pena.
  • Bajar la aplicación de RutterBillet, disponible para iPhone y android y que permite la compra de billetes de transporte en la capital sin tener que pasar por ventanilla. Además de esta manera te saldrá más barato el billete. Fácil e intuitiva te hace muy fácil moverse en Oslo. Incluye líneas y horarios de las mismas (bus, metro, tranvía y ferries). La capital cuenta con seis líneas de metro. También conviene bajarse la aplicación NBS para comprar los billetes de tren, necesarios para moverse desde y hacia el aeropuerto. Ojo, los revisores pasan con frecuencia y la multa no es pequeña. Allí mismo sacan el datáfono y te la cobran…
  • Comprar la que es la mejor guía de viaje a Noruega, Lonely Planet. Como siempre, cargada de información e imprescindible para viajar por libre. Para hacerse con la capital, existen guías más pequeñas que pueden servir. Además no te puedes perder los diarios de nuestros amigos de viajéfilos, todos buenos cuadernos de bitácoras sobre su experiencia de viaje al país por libre. Podéis leer la ruta de Mariola y Javi entre Bergen y Oslo con coche, las recomendaciones de Javi para poder traerte alguna buena foto de las auroras en Lofoten, la información que comparte Vero y Pablo de su viaje a Tromso o las ideas de Pura en sus días en Oslo. No diréis que no anda cargada la web de buena info para recorrer Noruega.

Aeropuertos y conexiones con la ciudad de Oslo

Oslo cuenta en realidad con tres aeropuertos, los más conocidos y habituales de las compañías: el internacional y moderno aeropuerto de Gardemoen y el doméstico y más alejado aeropuerto de Torp Sandefjord. Nuestro vuelo hasta Noruega desde Alicante nos llevó hasta Torp, lugar donde aterrizan los aviones de la compañía Ryanair. Tan solo 40 € un Ida y vuelta nos convencieron para elegir la low cost irlandesa a pesar de los más de 100 km de distancia desde el aeropuerto de Torp a la capital. Hubo que sumar 14 € para facturar cada una de las mochilas que llevábamos y con las que no confiamos en ningún momento subir al avión. Así pues, facturábamos la mayor parte de equipaje, incluidas sopas, embutidos, frutos secos y cuánto cupo en las mochilas. Así iban, con un par de kilos por encima de los 10 permitidos. Suerte que la muchacha hizo la vista gorda.

Desde Torp, nuestro punto de aterrizaje, las posibilidades de transporte público hasta el centro de Oslo son dos: bus y tren con un precio muy similar.

  • El tren Torp-Oslo corresponde con la línea Vestfoldbanen que hace realiza la ruta Oslo-Sandefjord-Skien, línea R11. El trayecto es aproximadamente de una hora y 30 minutos hasta la ciudad. Para llegar a la estación es necesario tomar previamente un bus que sirve de lanzadera de y hacia el aeropuerto y cuyo precio se incluye en el billete del tren. Este trayecto sumará ocho minutos al desplazamiento. Su precio 289 coronas (sobre 29 €) y hay que tener en cuenta que comprar ida y vuelta no abarata el precio. Puedes ahorrar unas coronas si no compras el que sale inmediatamente. Con más antelación, sale más económico. El final del recorrido, en el centro de Oslo, la estación central Oslo S (de Sentrum, centro en noruego).
  • El autobús Torp-Expressen llega en unas dos horas a la terminal de buses de Oslo. Las paradas que realiza son Oslo-Sjølyst-Lysaker-Køvik-Asker-Drammen-Torp.

El transporte desde el aeropuerto de Oslo-Torp

En el caso de llegar al aeropuerto de Gandermoen, donde llega Norwegian también desde Alicante, se debe tomar el Flytoget, el tren express hasta la estación central. Aquí solo gastarás 20 de tus minutos de viaje y el precio es algo inferior 190 coronas (19 €). Más barato té saldrá tomar un tren regional (10 €) aunque con más tiempo de viaje, o el bus. La verdad es que la diferencia de tiempo es de risa y merece la pena ahorrar 9 €. En la estación central, si dispones de tiempo tras tu check out el último día, dispones de taquillas donde dejar tus maletas. Dejamos el apartamento a las 11 de la mañana antes de volar a Narvik y aprovechamos toda la mañana y parte de la tarde gracias a ello. Su precio 8 € por la más grande en la que entraron las cuatro mochilas sin problemas.

Nosotros, para las once de la mañana, tras un tremendo madrugón (malditas low cost y sus horarios) y cuatro horas de vuelo aterrizamos en Torp Sanderjof. Recogida de mochilas sin problemas y rumbo al tren. Hubo que esperar un rato al siguiente y llegábamos justo para comer a la estación central de Oslo.

Con la expectativa de la espera para el check in que no podíamos realizar hasta las 16 horas, optamos por comer algo en la estación como escribo. Son muchos los restaurantes donde hacerlo y habíamos leído nuevas reseñas por calidad y precio del Deli de Luca y de las pizzas del Mamma Mia. Sin pensarlo, nos sentamos en el primero que tropezamos, Pronto di Oliva. Para Carmen “una de las mejores pizzas que he tomado”. Comimos unas porciones con la bebida por 9€.

La estatua del Tigre de Oslo

Deseando soltar la pesada carga de las mochilas, por fin a las 16 horas pudimos hacernos con el código de entrada en el apartamento. Encontrar el correspondiente y pasar todas las pruebas que conllevó llegar fue otra historia… ¡Desde luego acceder allí requería un caco con estudios!

El alojamiento en Oslo

Nuestro alojamiento para las tres primeras noches en el centro de Oslo venía reservado con Booking unos meses atrás. A unos 100 metros de la estación de trenes la localización es muy buena. La disponibilidad de buenos precios es muy limitada y si no queréis sorpresas con los mismos, mejor ponerse a la tarea de reservar al menos con tres meses de antelación. Teníamos para las próximas tres noches el Forenom Apartments Serviced Oslo S. Tienen varios en la ciudad pero este estaba especialmente bien situado como digo. El lugar, habilitado para cuatro personas costó 416 € por las tres noches, lo que suponía 35 € por persona y noche en la capital, ¡una ganga!. Un par de peros: hacía unos cinco días que nos habían hecho el cargo en la tarjeta y el check in no estaba disponible hasta las cuatro de la tarde. Por lo demás, un apartamento recomendable al 100%. Buen espacio para cuatro personas, totalmente reformado y bien equipado (lavadora-secadora, cafetera, lavavajillas, toallas y gel de ducha, secador de pelo, platos, cubiertos y menaje… y en general, cuanto necesites). Con los precios que se manejan en Oslo, agradecerás tener un sitio donde cocinar.

El larguísimo día de hoy solo dio para un breve paseo nocturno y organizarnos como haríamos para distribuir los dos siguientes días en Oslo. La ciudad, nos dio la impresión de que nos gustaría.

Las dos últimas noches de vuelta de las Lofoten, cambiamos de ubicación aunque no de compañía. Optamos por el Foremon Oslo Royal Park, cerca de la Galería Nacional. Estas dos noches las reservamos algo más cerca de nuestra salida, lo cual supuso pagar 270 € por pernoctar esas dos noches (de nuevo 35 € por persona y noche). Un auténtico fiasco en este segundo apartamento. El servicio fue penoso después de haber tenido un problema con la corriente eléctrica y no estaba ni mucho menos en tan buenas condiciones como el primero. Sin lavavajillas, mucho peor cuidado, más pequeño… aunque sí que es verdad que el precio era menor y en fin de semana las tarifas en Oslo se disparan.


Booking.com

El transporte en Oslo y el Oslo Pass

Gracias a la aplicación para el móvil con la compañía de transporte Ruter Billet, no resulta difícil hacerse con los tickets. Un billete sencillo dentro de la zona 1, cuesta de 3.5 € comprándolo con la aplicación. Comprado al abordar el transporte elegido sale algo más caro. La validez del billete obtenido es de una hora. En la propia aplicación puedes decidir en qué momento quieres que arranque a contar este tiempo y va contabilizando el tiempo que resta para tu hora de uso. El billete incluye metros, tranvías y buses e incluso algunos de los ferrys que comunican la ciudad por el fiordo, lo que convierte la posibilidad de navegar por el mismo en un lujo muy accesible. Hay que tener en cuenta que en invierno solo opera la línea B1, una ruta circular que hará que disfrutes del fiordo si llegas antes de las 16 horas, momento en que zarpa el último ferry.

Hacerse con un billete de transporte para el día completo cuesta algo más de 11 € y el incluir el poder navegar por el fiordo en uno de los ferrys que lo recorren permite que cualquier tarde puedas disfrutar del atardecer en uno de estos barcos (mucho ojo con los horarios). También se puede comprar con la misma aplicación.

El ferry a la península de Bygdøy cuesta 5 € si se compra el ticket en el muelle número 3, frente al ayuntamiento. Comprándolo a bordo, son 6 € por trayecto. La ida y vuelta 7.5 €. El ferry hacia Bygdøy comienza a operar el 15 de marzo y hay que recordar que no está incluido en el bono de 24 horas de transporte.

Y como en tantas ocasiones, la duda surge en si merece la pena comprar o no el Oslo Pass, la clásica tarjeta turística que incluye todo el transporte en las zonas 1 y 2 además de la entrada a numerosas atracciones y museos de la ciudad. La inversión para tres días: 820 coronas (82 eurazos). Cuestión de planificar el tiempo y ver cuán amante de los museos y espacios cerrados eres. Seguro que si el tiempo no acompaña, te apetece mucho más hacer las visitas. Como referencia puedes calcular que cada entrada a un museo anda en unas 100 coronas. Como consejo, conocer antes los horarios de los museos que quieras emprender, son muy reducidos y en un día no tendrás tiempo de hacer muchas visitas. ¡A contar cuantos son imprescindibles para ti!

Nosotros gastamos en transporte 3.5 € cada uno el primer día en que visitamos todo el centro y nos acercamos a comer y pasear al barrio de Grünerløkka. Para el segundo día, un bono para 24 horas de 11 € que nos sirvió por la mañana para llegar a Nordmarkka, hacer un bonito recorrido por el bosque y tomar el ferry para navegar por el fiordo (llegar antes de las cuatro de la tarde para tomar la línea B1 de ferry). El tercero, de nuevo un billete sencillo, 3.5 € para el bus hasta la península de Bygdøy y visitar el museo vikingo. Volver a la estación costó 6 € en ferry. El último día compramos un nuevo bono de 24 horas (11 €) para las visitas de Holmenkollen y el parque Vigeland entre otros. El total alrededor de 35 € para los cuatro días.

Cosas que visitar y hacer en Oslo

Para un día de viaje a Oslo merece la pena visitar el centro de la capital. La primera recomendación es hacerse con un mapa y el mejor lugar, en la estación central de trenes de Oslo, en la oficina de información y turismo de la ciudad.

Las visitas imprescindibles en el centro de Oslo

El tiempo no acompaña el primer día de nuestra estancia en Oslo. Las previsiones se cumplen. Es Marzo y una fina lluvia alterna con la nieve que no termina de cuajar. Estamos en torno a cero grados. Nuestro recorrido de la ciudad comenzó en la plaza Jernbanetorget donde se puede encontrar la icónica “estatua del Tigre”. La misma se ubicó en este lugar para conmemorar los 100 años de la capital. En la misma plaza, otra escultura en metal con un enorme martillo machacando una esvástica en honor a la resistencia noruega contra el nazismo.

Bajamos hacia el sur, hacia el fiordo y en pocos metros encontramos la Ópera y el Ballet de Noruega. El edificio se abrió en 2008 siendo uno de los más sorprendentes y modernos de Oslo. La estructura en mármol blanco emergiendo desde las aguas del mar, recuerda un glaciar. Es posible acceder al techo del mismo y disfrutar de las vistas del entorno. Me temo que en invierno se convierte en una gran pista de patinaje y nos costó bastante mantener el equilibrio y no terminar dejándonos algún incisivo. Ojito con las placas de hielo sobre el mármol inclinado…

La resbaladiza Ópera de Oslo

Deshacemos parte del camino y nos dirigimos hacia la plaza Christiania. En la plaza, una fuente señalada por la mano del rey Christian IV, recuerda el punto donde se ordenó la reconstrucción de la ciudad tras el incendio que la asoló en 1624. De nuevo al sur y vigilando el fiordo oslense, la fortaleza Akershus. La fortaleza medieval de 1299 incluye el castillo del siglo XVII. La fortaleza que fue asediada en múltiples ocasiones aunque nunca conquistada, alberga a día de hoy, los museos de La Resistencia y de La Defensa. La entrada al complejo es gratuita y aprovechamos para dar un paseo por el interior del recinto fuertemente defendido por gruesas murallas. Como corresponde a una fortificación, desde arriba se obtienen vistas de todo el fiordo de entrada a la ciudad.

La Fortaleza Akhersus, nunca conquistada

 

Siguiendo la línea de costa que marca el fiordo, llegamos al Ayuntamiento abierto en 1950 y cuya construcción quedó parada durante la Segunda Guerra Mundial. Aquí se entrega cada 10 de Diciembre el Premio Nobel de La Paz, único que se otorga fuera de las fronteras suecas por deseo en su testamento del ingeniero y millonario filántropo. Al frente parten los ferrys hacia la península de los museos de Bygdøy entre otros. Es un lugar de reunión habitual de los habitantes de Oslo. Nunca entendimos la “belleza” del edificio. Por destacar, el enorme reloj que suena cuál carrillón marcando las horas con distintas melodías. Se puede acceder, también gratis, al interior en cuya decoración han participado algunos de los más importantes artistas noruegos del siglo XX. Grandes murales cubren las estancias donde suponemos se entregan los premios. Lo cierto, es que no había nadie visitándolo…

El peculiar edificio del Ayuntamiento de Oslo

Desde el ayuntamiento salimos hacia Aker Brygge y Tjuvholmen, un antiguo astillero reconvertido en barrio de moda con restaurantes y locales donde disfrutar del atardecer. Era medio día y el tiempo nos daba una tregua. El sol noruego asomaba tímidamente. Desde luego el paseo junto al mar mejora con el sol y no se puede negar que resulte agradable. No podemos decir lo mismo de los precios que marcan las terrazas y restaurantes. La arquitectura moderna ha sabido aprovechar los viejos tinglados y convertirlos en lo que serán, con toda probabilidad, algunos de los apartamentos más caros de Oslo. El Barrio continuo de Tjuvholmen más abajo, es un ejemplo de arquitectura moderna en la ciudad.

Se acerca la hora de comer y nos alejamos del centro hacia el mercado de Mathallen, al norte, en pleno barrio de moda: Grünerløkka. Allí mismo, en Tjuvholmen cogemos el bus número 54 hasta la parada de Mollerveien. Consumimos 20 minutos de transporte. Los restantes 40, evidentemente, los pierdes…

El concepto del mercado, importado en tantos otros sitios, un amplio espacio donde se puede adquirir comida nacional e internacional y se comparte en una plaza central. Agradable y moderno y con muchas y variadas posibilidades. Eso si, ¡hay que pagar el ambiente!. Sobre 10 € por cerveza, unos 8 € cada cajita con 8 piezas de sushi, 6 € por 10 alitas de pollo o 8 € por la ensalada. Aquí probamos por primera vez el exquisito queso noruego Ekte geitost, aquel queso moreno de tan buen sabor que hay que probar si o si.

Para la tarde y muy recomendable, enfilamos un paseo por la ribera del Akerselva que divide a esta altura la ciudad en este y oeste.

Grunerlokka y la ribera del Akerselva, el barrio de moda de la ciudad de Oslo

Muy cerca del mercado, Tim Wendelboe, el lugar donde tomar el mejor café de Oslo. Pagamos 4 € por café, pero había que probarlo… No olvidemos que Noruega es el segundo lugar donde más café se consume por detrás de Finlandia. La zona en los alrededores del río fue donde creció el Oslo industrial de 1850 y hoy se ha convertido en un paseo ribereño muy entretenido y bonito. Rodeado de zonas verdes y parques nos pareció el mejor lugar donde pasar la tarde aquel día. Además nos encontramos en el barrio de Grünerløkka, el que definen guías y panfletos como el barrio hipster de Oslo. No será difícil entretenerse aquí con alguna parada. Si quieres diseño y tiendas, acércate a la calle Thorvald Meyers

El barrio de Grunerlokka, diseño, bonitos locales y ambiente hispster

En el barrio vimos bastantes bares y locales como para pensar que sería una buena idea volver una noche. Además no es descartable como un lugar adecuado donde buscar alojamiento. Volvemos por el puente de Torggata y la bonita orilla del río en este tramo.

Para aquel primer día todavía y de vuelta al centro tuvimos tiempo, antes de llegar al apartamento, de acercarnos al Palacio Real que visitamos anocheciendo en Oslo. El palacio fue construido entre los años 1824 y 1848 y es la actual residencia del rey noruego Harald V y la reina Sonja. Es ideal hacer coincidir la visita con las 13:30 momento en que se lleva a cabo el cambio de guardia. Nosotros no tuvimos esa paciencia por la mañana y pudo más el hambre como os he contado. Se puede acceder a los jardines, no en vano los noruegos alardean de ser una de las mansiones reales habitadas más visitables de Europa.

Desde el palacio bajamos por la calle Karl Johans Gate, la peatonal de tiendas y que conduce hasta el parlamento y la catedral de Oslo. En mitad del camino, el teatro nacional y la antigua universidad, actual facultad de derecho. Además en las inmediaciones, la Galería Nacional, donde se encuentra expuesto el famoso cuadro de Munch, el Grito, al igual que multitud de famosas obras de arte como el Pensador de Rodin. Si vuestra visita coincide con un Jueves, la entrada para verlos os saldrá gratis. Pero no será en 2019, durante todo este año el museo está cerrado. Para los muy amantes de Munch, hay un museo específico con gran parte de su obra en el barrio de Grünerløkka.

El edificio del Parlamento fue erigido en 1866 y hoy acoge la Asamblea Nacional, el Stortinget. La puerta de entrada, conocida como “la colina de los leones” se encuentra custodiada por dos estatuas de estos felinos. Nuestro recorrido terminó en la catedral de Oslo, consagrada en 1697 y famosa por su decoración con pinturas de vidrio de Emanuel Vigeland, hermano del famoso escultor. Al exterior sencillo le espera un interior recargado y barroco que contrasta y sorprende al entrar, entre otras por las pinturas del techo o las tallas de madera. El horario de apertura: de 10 a 16 entre semana salvo los viernes que abre a las 16 horas. Enfrente, el mercado de flores de Stortoget.

No dio tiempo a más, seguimos pensando que ¡el slow travel es nuestro objetivo!. La ruta circular recomendada para visitar el casco histórico de Oslo, sin incluir el barrio de Grünerløkka, son unos 6 km y pueden recorrerse en un par de horas sin problemas. Confieso que la visita de alguno de estos lugares con más tranquilidad la combinamos con los paseos de los días siguientes. Ya sabéis, ¡slow Travel!

Aquel intenso primer día, nos retiramos para preparar la cena en el apartamento. Llevábamos bastante comida en las mochilas y lo que faltó lo compramos en un súper junto a la estación central, uno de la cadena Kiwi Mini Pris. Recomendado en una página de Erasmus como uno de los súper baratos de Oslo, nada más que añadir… Además del Kiwi, también comprobamos aquellos días que el Rema 1000 es una buena opción para hacer la compra.

Algunas posibilidades en los alrededores de Oslo si dispones de más de un día

Si se dispone de más tiempo en Oslo, como fue nuestro caso, se pueden emprender algunas interesantes visitas en los alrededores.

Nuestro segundo día en Oslo: El treking en el bosque de Nordmarkka

Nosotros el segundo día nos acercamos hasta los bosques de Nordmarka para emprender una ruta siguiendo alguno de los senderos propuestos alrededor del lago Songsvann. El día soleado invitaba a salir fuera de Oslo. La línea 5 de metro nos facilitó llegar partiendo desde la estación de Jernbanetorget, junto a la estación central y a pocos metros del apartamento hasta Songsvann. Hay que tomar sentido oeste, indicado como Westbound. Poco antes de las 10 cogíamos el metro y en 20 minutos llegamos a la parada de Songsvann.

La ruta está perfectamente señalizada pero para hacerse una idea de las alternativas puede ser muy útil descargar la aplicación Wikiloc. Marcando el punto de partida te indica las posibilidades. Tomamos la ruta hasta Ullevålseter, marca 5.8 km. El camino comienza junto al lago Songsvann que permanece helado en esta época del año. Dicen los noruegos que no intentes pisarlo si no hay ningún paisano haciéndolo. Rodeados de nieve y fantásticos árboles vamos entrando en el cuidado bosque de Nordmarka, uno de los preferidos de los urbanitas de Oslo. Al poco, abandonamos la orilla del lago y nos desviamos a la derecha, en dirección norte.

La excursión de un día al bosque de Nordmarkka

A partir de aquí una suave pendiente que va mezclándose en los caminos transitados por los esquiadores de fondo. Auténtica devoción es lo que sienten los noruegos por los deportes de invierno. Salimos del camino marcado por los esquiadores, que no llevan muy bien que andemos pos aquí y entramos de lleno en el bosque. La nieve cubre casi por completo las botas de montaña a medida que avanzamos.

Los últimos dos kilómetros se hacen duros, tenemos que hincar las piernas hasta las rodillas para caminar. Por fin, unas dos horas y media más tarde, llegamos a nuestro objetivo. Allí arriba, un restaurante de alta montaña nos sirve de descanso antes de emprender la vuelta.

Para volver y cansados de aventura y nieve aunque muy contentos con la ruta lograda, decidimos no desviarnos del camino que siguen los esquiadores y bajamos paralelos a su descenso. En una hora y media alcanzamos la estación de metro de Sognsvann. Son las tres y media de la tarde y volvemos a Oslo. En total unas cinco horas y 12 km de caminata recomendable en un 100%.

Pensamos al llegar al centro de Oslo aprovechar el bono de metro que tenemos valido todavía y nos lanzamos a ver si llegábamos para navegar en ferry por el fiordo de Oslo. Además de las vistas de la ciudad y el gélido paisaje que nos rodea permite hacer escala en alguna de las islas y dar un buen paseo al más puro estilo vikingo. La mejor de las líneas y que se incluye en el bono de transporte es la B1, que hace una ruta circular. El fiasco llega cuando averiguamos que el último sale a las 16 horas y por 10 minutos no lo alcanzamos. Solo los viernes opera hasta las 17 horas. Otro día será…

Bueno, quedaba algo de tarde y siendo jueves, aprovechamos para visitar la Galería Nacional. Recordad que los jueves la entrada es gratuita y disfrutar de el Grito de Munch o de el Pensador de Rodin no es una cosa que tengas al alcance todos los días. Ohhh! La Galería Nacional ¡permanecerá cerrada durante todo el año 2019! Vaya par de patinazos…

Dos decepciones y 12 kilómetros andando por el bosque nevado nos convencieron aquel día de que lo mejor era retirarse al apartamento.

Y que dejamos para un tercer día y cuarto día de escapada en Oslo

La península de Bygdøy y el museo Vikingo. Uno de los que nos apetecían, por contar con la mejor colección de barcos vikingos y mejor conservados. Y es que alberga tres naves utilizadas en ritos funerarios de más de 1000 años de antigüedad aunque descubiertas a finales del XIX. Por desgracia la mayoría de tesoros ya habían sido saqueados en el momento del descubrimiento. Llegamos en el bus número 30 desde la estación central (billete sencillo 3.5 €). Para tomarlo hay que dirigirse a la plataforma P sita entre la estación y la ópera. Llegar en ferry cuesta 5 € si se compra el ticket en el muelle número 3, frente al ayuntamiento. Comprándolo a bordo, son 6 € por trayecto. La ida y vuelta 7.5 €. El ferry hacia Bygdøy comienza a operar el 15 de marzo y hay que recordar que no está incluido en el bono de 24 horas de transporte.

Los ferrys a la península de los museos de Bygdoy

La entrada al museo cuesta 10 €. El museo abre entre las 10 y las 16 en los meses de octubre a abril y de 9 a 18 entre mayo y septiembre. Durante el mes de enero permanecerá cerrado. Al llegar puedes descargar una App (Viking Ship Museum) con indicaciones en español. La exposición comienza con la primera de las embarcaciones, el Oseberg descubierto en 1903. La excavación supuso 5 meses de trabajo aunque su restauración llevó 21 años. Sus 22 metros de envergadura fueron enterrados con multitud de tesoros sirviendo para la ceremonia funeraria de su dueño. La nave central se abre a ambos lados exhibiendo los otros dos barcos: el Gokstad de 24 metros descubierto en 1880 y el Tune, peor conservado y excavado en 1867. Por delante, se pueden visitar algunos de los enseres y tesoros vikingos encontrados durante las excavaciones. Merece la pena esperar a disfrutar del audiovisual que proyectan en las grandes paredes de una de las naves.

La vuelta la haremos con el ferry.  El paseo hasta el muelle discurre entre las lujosas casas de la península. El billete de vuelta, 6 € comprándolo en el propio barco.

Otra de las clásicas excursiones es visitar el Holmenkollen, el enorme trampolín de saltos construido en 2010 y orgullo nacional gracias al campeonato que allí se celebra, por cierto hacía pocos días. Para llegar hay que tomar la línea 1 de metro dirección Frognerseteren. Nosotros la tomamos en el teatro nacional y en unos 20 minutos se llega a este icono de la ciudad. Para llegar desde donde nos deja el tren todavía quedan otros 20 minutos caminando hacia arriba. Se puede acceder a lo alto de la plataforma para disfrutar de las mejores vistas de Oslo y su fiordo, aunque durante el trayecto en el tren ya vas viendo toda la ciudad. El subir a la plataforma cuesta 15 € e incluye el museo del esquí.

Como imprescindible igualmente el famoso Parque Vigeland con 212 esculturas del tan querido como prolífico artista noruego. Entrada gratuita. La mayoría del conjunto está esculpido en granito y bronce y representan figuras humanas muchas de ellas  de niños y bebés. Nosotros llegamos de vuelta del Holmenkollen en la línea 1 de metro, bajando en la estación de Majorstuen. Visitamos primero el conjunto más elevado en el que grandes esculturas de granito de familias completas se entrelazan en torno a un monolito donde la amalgama de cuerpos se eleva hacia el cielo. Más abajo la fuente y las esculturas en bronce, muchas de ellas mostrando cuerpos caquécticos e incluso esqueletos. Terminamos cruzando el puente donde continúan las figuras, ahora si, con muchos más infantes. Destaca aquí por su expresividad la de un niño con cara de mal humor que es, sin duda, una de las estrellas del parque. La vuelta al centro con el tranvía número 12.

Aquel día comimos junto a la estación en el restaurante Egon. Recomendable por la decoración y la variedad en la carta, intuimos que es una cadena. Los precios sin ser baratos, permiten estirarse y comer en un restaurante noruego que no es poco… (45 € por persona con cerveza y grandes platos de bacalao, salmón o carnes). No podríamos recomendar muchos más, la verdad es que fue de los pocos que probamos…

Para los más camicaces, disfrutar del efecto de la adrenalina lanzándose en trineo en la pista del Korketrekkeren, el “sacacorchos”. Solo dos kilómetros de trepidante descenso pero tal vez demasiada emoción para nosotros. Toda una tradición en Oslo. Para llegar, se toma igualmente la línea 1 de metro hacia Holmenkollen. Y si te quedas con ganas de bosques, también se puede apovechar los bosques nevados que rodean Oslo para una ruta de raquetas de nieve en Tryvannstua. ¡Será por opciones!

Y tú, ¿que añadirías en nuestra lista de imprescindibles en Oslo?

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Nuestras fotos de la ciudad de Oslo y alrededores

La estación central de Oslo, Jernbanetorget

La Ópera de Oslo

La infranqueable fortaleza de Akhersus

El peculiar ayuntamiento de Oslo

Aker Brygge y Tjuvholmen

El mercado gastronómico de Mathallen

La ribera del Akerselva y Barrio de Grünerløkka

La catedral de Oslo

Las calles de Oslo y Palacio Real

El museo Vikingo de Oslo

El bosque de Nordmarkka al norte de Oslo

La pista de Holmenkollen y el museo del esquí

El famoso parque Vigeland

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