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Cualquier viaje empieza en su planificación y preparar un botiquín mínimo es un paso previo imprescindible para evitar desagradables sorpresas durante nuestro recorrido. Además, siempre en función de nuestro destino, deberemos informarnos con antelación de la vacunación, obligatoria o recomendada, para nuestra aventura. Y por último contar en todos los casos con un seguro de salud adecuado.

Vacunación

La vacunación en la mayoría de los casos es recomendada en función de los destinos elegidos y la mejor manera de no equivocarse es dirigirse a alguna delegación de Sanidad Exterior, localizadas en casi todas las capitales de provincia del país. En algunos casos, como es el de la fiebre amarilla, puede ser obligatoria y sin nuestro carnet de vacunación internacional pueden denegarnos la entrada al país de destino.

En líneas generales es necesario buscar esta información e iniciar nuestra vacunación, caso de necesaria, al menos con un mes de antelación. No es recomendable dejar este punto para última hora, dado que nos conviene llegar a nuestro recorrido con el estado de inmunidad adecuado, además de que los efectos secundarios de algunas vacunas es preferible sufrirlos, de aparecer, en nuestra propia casa.

La primera y siempre necesaria tener actualizada, la vacuna antitetánica. En general casi todos los españoles andamos protegidos contra el tétanos, pero es conveniente conocer nuestro estado de vacunación y, en caso necesario, administrarnos la dosis de recuerdo pertinente.

Para la mayoría de países del entorno occidental puede no ser necesario nada más, pero en Africa, Asia y Suramérica, pensar que las diarreas son tremendamente frecuentes y en general cualquier enfermedad cuya trasmisión sea fecal-oral (manipulación de alimentos deficitaria, mala higiene, escasa preparación de frutas y verduras…) Para evitar las dos grandes enfermedades que podemos adquirir, contamos con vacunas eficaces. Una, la hepatitis A, cuya vacunación debe empezar meses antes de nuestra salida y otra la fiebre tifoidea, que nos protege durante dos años y para la que contamos con una fórmula oral (Vivotif) y otra inyectable (thipym vi). Respecto a esta última en su forma oral se administra en ayunas, días alternos, en tres dosis y nunca debe combinarse a la vez con el tratamiento contra el paludismo.

 La fiebre amarilla se adquiere por picadura de mosquitos en zonas endémicas y para evitar su propagación en algunos destinos es obligatoria (zonas tropicales de Africa, centro y Suramérica fundamentalmente). Se administrará unos diez días antes de nuestra partida y proporciona inmunidad para diez años. Este hecho quedará reflejado en nuestro carnet de vacunación internacional que debemos llevar siempre con nosotros, al igual que el pasaporte.

El paludismo o malaria es el otro gran caballo de batalla en cuanto a prevención se refiere. Su transmisión al igual que la anterior, es por picadura de mosquito, de ahí la importancia que adquieren los repelentes y la ropa adecuada según que zonas visitemos. Los problemas de esta peligrosa enfermedad son varios: de un lado la confusión radica en que estrictamente no contamos con una vacuna para la misma, en realidad, cloroquine, malarone, lariam… son medicinas destinadas a tratar la enfermedad, y por lo tanto su indicación como prevención, es cuanto menos discutible, desde mi punto de vista. Por otra parte, la existencia de distintas cepas de gérmenes con distintas resistencias a los fármacos disponibles, hace todavía más difícil la elección del adecuado, siendo en todos los casos, fármacos caros, tóxicos y generadores de nuevas resistencias en los sitios que visitemos. Ante ello… pues la mejor información es aquella que os ofrece la persona experta y desde luego, la responsabilidad final es vuestra exclusivamente.

El dengue es la última de las que tiene relevancia. También transmitida por picadura e igualmente sin posibilidad de vacunación eficaz, aunque la investigación se halla cercana a su consecución. La sintomatología consistente en un cuadro gripal, debe ponernos en alarma si estamos en una zona con casos de la enfermedad e inmediatamente ponernos en contacto con los servicios sanitarios de la zona.

Como veis, dos grandes grupos de enfermedades, y como siempre la mejor manera de evitarlas, la prevención:

  • Las producidas por alimentos en mal estado, inadecuada manipulación, escasa higiene de manos… Lo más recomendable, además de la vacunación, extremar las medidas higiénicas. Lavar las verduras y frutas antes de su ingesta, evitar alimentos poco cocinados, beber siempre agua embotellada… Por último y como recomendación muy útil, llevar siempre a mano un pequeño frasco de desinfectante para las manos, de venta en cualquier farmacia, a base de alcoholes y que permiten desinfectar nuestras manos tantas veces como necesitemos, sobre todo, antes de llevarnos algo a la boca.
  • Las producidas por picaduras de mosquito. Es muy importante elegir ropas adecuadas de manga larga y pantalón largo según la zona y sobre todo al atardecer que es cuando salen a cenar estos pequeños e incomodos insectos. Es igual de importante el contar con mosquiteras según que sitios para dormir, hacerse con una de viaje es muy barato en caso de que no tengamos claro que contaremos con una durante todas las noches de nuestro viaje. Y por último y fundamental (tal vez mucho más que las vacunas) hacerse con una buena carga de repelentes.

Respecto a los repelentes, bien da para una entrada nueva. Hay de muchos tipos y, personalmente me gusta viajar con el típico enchufe y pastillas para las habitaciones de algunos países y con las clásicas espirales que resultan súper eficaces en caso de espacios abiertos sin acceso a la electricidad. De otros como pulseras, dispositivos de ondas y compañía prefiero no opinar, pues desconfío de su utilidad. Y con el que siempre hay que viajar es con el frasco líquido, los más conocidos, Relec y Goibi, en preparaciones “extrem” y con más de un 40% de DEET (lo mínimo vamos…). No seáis perezosos y nunca olvidéis sobre todo al atardecer y sobre todo en zonas húmedas de impregnaros. La experiencia me ha hecho probar en algunos países auténticas bombas locales como repelentes ante la ineficacia de estos más conocidos, y decir que a veces esta es realmente la mejor solución.

Medicinas

Empezar por recordar dos cosas de perogrullo: si tenéis un tratamiento crónico no lo olvidéis en vuestro cajón, no son siempre fáclies de encontrar y desde luego os van a salir más caros, y no se os pase por la cabeza, salir de viaje sin un buen seguro.

Y ahora a lo que vamos. Evidentemente siempre dependerá de vuestro nivel de conocimientos, decir a estas alturas que soy médico de profesión, pero un mínimo siempre de medicinas siempre debe viajar con vosotros.

  • Ibuprofeno: Recuerdo a algún amigo con la frase “¿eso es que vale para todo?” Pues en líneas generales si, un dolor de cabeza, un golpe, la fiebre, una torcedura… siempre conviene tenerlo a mano. Recordar que para un adulto y sin problemas de estómago lo suyo serían 600 mg cada 8 horas, por supuesto de la marca más barata.
  • Paracetamol: Igualmente bien le sirve la pregunta, la principal ventaja respecto al anterior es que no fastidia el estómago y se pueden combinar ambos para ese dolor que te está amargando la excursión. Su dosis, hasta 1 g cada 6 horas
  • Omeprazol: Un buen protector de estómago siempre debe acompañarnos, máxime si vamos a visitar algún país en el que gustan abusar de las especias y los picantes (casi toda Asia y Suramérica…) Con 20 mg por la noche, tal vez tengas un buen descanso después de aquella comida “spicy”
  • Sueroral: Nunca debería faltar en nuestro botiquín. Cualquier diarrea requiere reponer todo el líquido que perdemos y la mejor manera para dejar en reposo nuestra tripa es hidratarse a base de este brebaje. Los hay de mil tipos y sabores, pero nunca dejéis de beber si andáis con la frecuente diarrea del viajero…
  • Fortasec: Porque estando de viaje, a nadie le apetece aquello de preocuparse más de donde están los lavabos que de del propio viaje. La primera medida ante toda diarrea, dejar de comer y preparar sueroral en abundancia, pero a poco que la diarrea no cese, un par de comprimidos de fortasec pueden ayudar.
  • Primperan: Lo peor de una diarrea, no es la misma en sí. El problema viene cuando además no podemos tomar nada porque vomitamos sin parar. Pues ahí está este buen aliado, un máximo de 3 al día pueden hacer controlar los vómitos y, aunque sigamos con la diarrea, permitir reponer de líquidos nuestro organismo.
  • Antibióticos: A mi modo de ver, dos son los básicos. Una azitromizina por cómoda y por cubrir el espectro de catarros y resfriados molestos en nuestros viajes, cuando a pesar de pasar los días persiste y “la cosa no anda bien”. Se toma una vez al día y son solo tres días de tratamiento. Así que fácil resulta. Otro imprescindible es el ciprofloxacino, en dosis de 500 mg cada 12 horas, para una diarrea en la que se asocia fiebre o tras dos o tres días de hacer las cosas bien (una estricta dieta, abundante sueroral…) no acaba de funcionar. Mínimo tomarla entre 5 y 7 días.
  • Antihistáminicos: El habitual, el polaramine. Se puede tomar cada 6 horas, conociendo que nos dará algo de sueño. Para picaduras irresistibles y/o generalizadas o para cualquier reacción alérgica que nos llene el cuerpo de ronchas y picores.
  • Cremas y pomadas: Aconsejo alguna pomada con un corticoide, con preguntar en la farmacia, seguro que nos dispensan alguna. Muy útil en zonas pequeñas, para una picadura, una quemadura solar… utilizadas con moderación siempre. También interesante alguna pomada antibiótica (bactroban o fucidine) para alguna herida no abierta que no acaba de curar y tiene pinta de sobreinfectada.
  • Antisépticos: Existen pequeñas toallitas cerradas con soluciones hidroalcohólicas para la limpieza de heridas en caso de producirse. Si no lleváis nada, agua y jabón, después bien seca y iodo (betadine), cubriéndola los primeros días. Para ello, no olvidar algún apósito estéril y nuestras famosas tiritas.
  • Alguna venda de las llamadas de crepé y alguna elástica, los conocidos como tensoplast. Pues vendar cualquier articulación tras una torcedura o traumatismo puede aliviar la sintomatología y ayudarnos hasta consultar con profesionales si los precisamos.

Con todo ello, creo que como equipo básico, podemos viajar más tranquilo. Pero desde luego, ante la duda, buscar atención sanitaria experta.

1 Comentario
  1. sonia 4 años

    Un pedazo artículo, útil donde los haya. Mi enhorabuena Bau.
    Totalmente de acuerdo contigo con la malaria: si das la medicina con la que se cura como intento de evitarla, no tienes nada garantizado el evitarla; y en caso de pillarla, las opciones para tratarla son más reducidas. Sin contar con las resistencias que introducimos en los países a los que viajamos, que nosotros volvemos a casa, pero los de allí viven allí con el mosquito y la malaria es su día a día, con lo que les hacemos pequeña putadilla dejándoles fuertes y resistentes a los bichos. Y además, hablamos de fármacos con bastantes y serios efectos secundarios, y tediosos en su maneras de pautar.
    En cuanto al botiquín, yo hubiese sido más prudente al hablar de antibióticos. No los recomendaría. Tampoco los corticoides. El frío local y la hidratación local con crema me parece más que suficiente para las cosas que no requieren atención médica.
    ¡Buen viaje!

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