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Hay un vuelo barato a Bangalore… ¿Y dónde está eso…? Pues en el Sur de India… Y así comenzó esta multitudinaria aventura, multitudinaria pues hasta trece fueron los incautos que en ella se embarcaron. Un vuelo de ida y vuelta con Lufthansa Madrid-Bangalore y escala en Franckfurt por 402 euros era difícil de rechazar.

Lo primero ponerse con el tema del visado, son trámites que suelen tardar un tiempo y en el caso de la India puede ser desesperante por la cantidad de preguntas que se plantean. El documento a rellenar se encuentra en la página oficial del Gobierno Indio y su coste unos 100 euros enviándolo por correo certificado para su aprobación. En nuestro caso y gracias al amigo Angelito, 65 euros fueron suficientes pues se encargó de tramitarlo directamente en Madrid.

En segundo lugar y tras comprar cuantas guías disponibles existen en el mercado (Lonely Planet editó en 2010 la última de Sur de India, El País Aguilar tiene su vistosa guía de toda India del año 2009, la Guía Azul lo hizo en el 2009) decidir cual era el recorrido más atractivo para los diez días de los que disponíamos, inclinándonos al final por un remix de las dos grandes regiones sureñas: Tamil Nadú al Este, a priori cargada de mayor cantidad de templos y cultura hindú; y Kerala al Oeste con famosas poblaciones costeras y atractivas playas. Entre ambas un paisaje rural de terrazas de arrozales y plantaciones de té.

Con un grupo tan grande era arriesgado el decidir sobre la marcha el recorrido y los alojamientos, así que nos pusimos en contacto con India a la carta, empresa dedicada a viajes personalizados a la India que nos facilitó ideas y nos ayudó a decidir nuestra ruta y visitas. Por un total de 700 euros contratamos los hoteles y transportes dentro del país. Incluía en el precio un seguro razonable para cubrir problemas de salud si los hubiera.

Y por fin, después de varias divertidas reuniones y cientos de deliberaciones en un animado foro creado para este fin en viajéfilos, llegó la deseada hora de partida. Memorables las quedadas para el tema calzado, la comida, el botiquín, las vacunas o el apasionante mundo de los repelentes que bien merecen entrada aparte. Un mini bus con salida desde Murcia en un lugar pactado y llegada hasta la Terminal 2 de Barajas con recogida y vuelta en iguales condiciones costó 980 euros, en torno a 75 euros por cada uno de los 13 viajeros (Autocares Ríos).

Día 1.- El primero de los días fue un interminable pero divertido viaje hasta destino. Llegada a Bangalore tras unas 8 horas de vuelo desde el aeropuerto alemán. El aeropuerto se encuentra a unos 50 minutos del centro de la ciudad y dispone de cajeros y oficinas de cambio. Tras los trámites de aduana (es posible camuflar nuestra comida incluido jamón, chorizo, frutos secos, patés, etc, etc… sin declararla) entramos por fin en India. La ciudad de Bangalore, el Silicon Valley indio, es una megaciudad emergente del subcontinente que desconocemos si realmente merece la pena pues únicamente nos sirvió como punto de partida y regreso. Alojamiento en el Hotel Regaalis, céntrico y de excelente calidad (pena no haber podido aprovechar mucho más tiempo sus instalaciones).

Día 2.- Por la mañana muy temprano recogida en el hotel y traslado hasta la estación de trenes de Bangalore donde tomamos un tren rumbo a Chennai (Madrás). El tren sale hacia Chennai a las 8 AM y es necesario llegar con antelación para la compra de billetes y localizar el andén. Un viaje de seis horas y media te lleva hasta el destino. Pintoresco viajar en un tren en India, una experiencia llena de curiosidades como casi todo en este país.

Llegamos sobre las 14:30 a Chennai, justo enfrente de la estación existen cajeros automáticos donde puedes sacar dinero si necesitas. Nos recogen en la estación y nos llevan hasta Mahabalipuram, un trayecto de unas dos horas en bus (unos 50 Km). Así que por fin, a eso de las 16 horas, alcanzamos nuestro primer destino. Nos alojamos en el Hotel Sea Breeze, con vistas al mar y una magnífica piscina.

Mahabalipuram, aglutina en una misma pequeña ciudad magníficos templos que atraen multitud de turistas y una deliciosa playa. Ambos motivos son una potente llamada que ha hecho proliferar restaurantes, locales de artesanía y un agradable ambiente en el que merece la pena perderse. Y a ello dedicamos la primera de nuestras tardes en esta aldea, una toma de contacto con sus agradables gentes y sus animadas calles, mochilistán como dan en llamarla en Lonely Planet.

Después de saborear la cerveza india, servida en botellas demasiado grandes que difícilmente mantienen el frío al que gustamos de tomarla en nuestro origen, cena en Le Yogi, con mención especial el arroz que probamos (4,20 euros incluida la cerveza y el café).  Un botellón muy a la española en la terracita del hotel y a dormir que mañana toca un intenso día de templos.

Día 3.- Mahabalipuram debe su grandeza a la dinastía Tamil de los Pallava que alcanzó su cenit entre los siglos V y VIII. Los relieves y el Templo de la Costa están en la lista de los Patrimonios de la Humanidad de la Unesco. Los restos arqueológicos cuya visita lleva todo un día incluyen templos, capillas rupestres o mandapams, rathas o carrozas y bajorrelieves.

Así que dedicamos todo el día a la visita de estos restos, puede hacerse tranquilamente a pie, eso si, es importante el protector solar, pues escasea la sombra en la que cobijarse. Por destacar alguno de los más vistosos, iniciar la visita por los cinco Rathas, continuar por las distintas cuevas y mandapams hasta el bajorrelieve de la Penitencia de Arjuna, la “bola de mantequilla” y al finalizar la tarde el Shore Temple junto al mar. Nuestra parada del mediodía en el Ponn Water Face Restaurant, donde el amable personal mejora la impresión de la visita. Muy aconsejable dejarse llevar entre los turistas indios que también hacen la visita y mezclarse en las fotos con ellos, les encanta tanto como a nosotros llevarse nuestras imágenes en sus cámaras.

Atardeciendo y junto al Shore Temple, bajamos por una colorida calle repleta de puestos de artesanía, calzado y comida hasta la playa donde puedes disfrutar, alejado de los desagües de la ciudad, de las aguas del Golfo de Bengala, con cuidado de sus vigorosas corrientes y en un peculiar baño, donde se mezcla la población local, las sagradas vacas indias y los escasos turistas que hasta aquí se aproximan.

Un baño en la piscina del hotel, hubo quien aprovecho para un masaje ayurvédico al parecer muy recomendable, y cena en Moon Raker Restaurant (5 euros por persona con multitud de platos al centro).

Día 4.- Salimos temprano del hotel en dirección al Sur. Punto final de llegada, Tanjore pero de camino visitaremos dos templos cercanos a Kumbakonam, ambos Patrimonio Mundial de la Unesco. Tras unas cuatro horas y media de viaje a través de verdes plantaciones de arroz y una carretera en condiciones más que razonables, llegamos al primero de los templos, cierran a las 12 AM para reabrir a las 16 PM pero la visita del exterior lo merece. Conducir por la India puede ser toda una aventura y desde lo alto de nuestro bus presenciamos todo tipo de arriesgados adelantamientos.

Al llegar a Gangakondacholapuram visitamos el templo dedicado a Siva, en muchas de sus características similar al mayor que más tarde visitaremos en Tanjore. En su entrada un enorme toro de una sola piedra protege el templo. La torre central de 49 m de altura domina todo el complejo.

Antes de continuar al sur parada en Paradise Resort donde nos lleva nuestro guía y comida, ofrecen buffet libre por unos 10 euros (abusivo para la India) pero por unos 6 euros finalmente comemos a la carta. En ruta, unos 35 Km para llegar al segundo de los templos, el de Airatesvara, dedicado al Siva en su forma mendicante, plagado de vistosas columnas y esculturas grabadas en miniatura. Los dos templos han merecido la pena la visita.

La llegada al atardecer a Tanjore (Thanjavur) nos permite una estupenda visita en condiciones de luz inmejorable para la fotografía del Brihadishvara Temple, el más refinado exponente de la arquitectura chola. Su magnífica puerta de entrada de 50 m de altura, la escultura cubierta de Nandi (el toro sagrado de Siva) labrado en una sola piedra de 25 toneladas, y la vimana piramidal central de 66 m de alto son una maravilla arquitectónica que envuelve el místico ambiente del pueblo hindú.

Tras la visita llegamos al Hotel Sangam, hasta ahora el más recomendable de los visitados. Un frenético paseo en tuc tuc hasta el centro desde el hotel (algo menos de un euro) para un no menos frenético deambular por la comercial calle Gandhiji antes de la cena. Optamos por la opción sencilla de cena en el hotel y por 7 euros disfrutamos de abundantes y picantes platos de cocina india.

Día 5.- Salida del Hotel y visita del Royal Palace, descuidado palacio que tal vez no merece la pena visitar y cuyo máximo atractivo es la subida hasta la torre central por una angosta escalera que ofrece vistas de la ciudad. Un par de abandonados museos con esculturas indias cierran la visita. Emprendemos camino hacia Trichy, aproximadamente una hora y media desde Tanjore.

Y sin duda Trichy y en concreto el magnífico complejo de templos de Sri Ranganathaswamy si son dignos de visita, probablemente el mayor templo de toda la India. Parece en realidad una pequeña ciudad encerrada en siglos atrás y son siete los gopurams que hay que atravesar hasta el Sanctasanctorum sólo accesible para los hindús. El recorrido a través de sus calles flanqueadas de pintorescas tiendas se convierte en una lección de cotidianeidad en la vida de los indios y cada paso es más sorprendente que el anterior. Más de una hora se llevó esta visita incluida la subida a lo alto de las terrazas de uno de los templos para mejor vista de la enormidad de las construcciones.

Comida en ruta, más bien un picnic en plena India que no tuvo nada de desperdicio y en unas dos horas por una transitada autovía llegada a Madurai. Tenemos la reserva en el otro de los mejores hoteles en los que nos alojaremos en nuestro viaje, el JC Residency tal vez alejado del centro pero eso no es mayor problema habiendo tuc tucs. Unas 100 rupias (sobre un euro y medio) y salimos rumbo al Centro donde de nuevo nos vemos inmersos en medio de una caótica ciudad visitando los animados alrededores del templo plagados de tiendas de sastres y artesanía. Cena en el Hotel en un más que razonable buffet por 6 euros.

Día 6.- Tras el desayuno partimos a la visita del templo de Sri Meenakshi, el “Taj Mahal del Sur de India”. Mejor llegar temprano, pues más allá de las nueve se forman importantes colas en las cuatro puertas de entrada. Al llegar nos sorprende la perfecta policromía de las esbeltas torres o gopurams que hacen las veces de puntos de entrada y es que cada doce años repintan sus esculturas, recargadas al máximo. También sorprende el registro de entrada al que no estamos acostumbrados en el resto de Templos (tabaco, mecheros, comidas… todo estás obligado a tirarlo antes del acceso al templo).

Entrando por la puerta Este merece la pena pagar el desmesurado precio en la India de 4 euros para visitar a la derecha el museo de arte de los templos, donde mejor conservada están las columnas originales. Tras ello perderse en las enormes estancias entre la población hindú dedicándole en una visita tranquila al menos cuatro horas al total del complejo. Monjes, gente de a pie, músicos y hasta un elefante son muchas de las sorpresas que nos depara el interior del recinto.

Salida al mediodía para la visita del decadente Palacio de Tirumalai Nayak, en pésimas condiciones como gran parte del patrimonio indio pero que cuenta con un salón de baile que tal vez merezca el desplazamiento, eso si, sin demasiadas expectativas. Comida en un restaurante local pero con zona de aire acondicionado donde solo encontramos turistas, The Bell, donde comemos por poco menos de 3 euros y junto al mismo conseguimos tomar lo más parecido a un café expreso en los días que llevamos en la India.

Tarde de compras en los alrededores del Templo, multitud de tiendas con saris, pasminas, ropa que tejen a medida, no en vano, Madurai es famosa por sus sastres. De nuevo unas horas de disfrute en el bullicioso centro de la ciudad donde también es posible encontrar objetos de bronce pero a precios excesivos y con vendedores sin demasiadas ganas de regateo. Noche con cena en el mismo hotel. Mañana salimos hacia Periyar.


Día 7.-
Salimos bien temprano hacia el Parque nacional de Periyar, unas cuatro horas de camino y optamos por dormir algo en el bus mientras llegamos. Salimos de la región de Tamil Nadu para entrar en la región de Kerala. Más rural y tranquila frente al bullicio de las ciudades que hemos visitado, llegamos a la ciudad de Kumily en pleno corazón de la reserva natural y hacemos el check in en nuestro hotelazo esta vez, Cardamom Resort.

Sin tiempo de más nos lanzamos a las actividades previstas para hoy, primero la visita de un jardín de especias, Abraham´s Gardens, donde conocemos los árboles y arbustos de donde salen tan apreciadas semillas, hojas y tubérculos, el jengibre, el cardamomo, la pimienta, la vainilla, el café, el hibisco, el clavo, la albahaca, la nuez moscada, etc y donde disfrutamos de fotografiar bellas orquídeas y flores como la flor de ayer, hoy y mañana…

Tras ello un corto paseo en elefante, recomendable por la experiencia francamente divertida, comida y trekking por el Parque. En nuestra opinión demasiado dinero pagar unos 12 euros por dos horas en las cercanías de la población donde lo más que llegamos a ver de lejos son una pareja de elefantes.

La población, totalmente preparada para recibir turistas, cuenta con muchas tiendas donde comprar especias, ropa y algunas con artesanía más o menos elaborada. Prescindibles la visita al jardín, el paseo en elefante y el mini trekking si bien todo es opinable. Cena y fiestón en la terraza de nuestros apartamentos.

Día 8.- Salimos hacia el Oeste bajando de la cordillera en dirección a la costa, a través de bellas plantaciones del famoso té indio. Merece la pena algún alto en el camino para fotografiar las terrazas de un verde infinito. Llegamos a Allepey tras 4 horas desde nuestra salida de Kumily y embarcamos en un Kettuvallam, una barcaza a modo de pequeño hotel en el que caben entre 6 y 8 personas para pasar las próximas horas en los famosos backwaters de Kerala.

Los backwaters son una red de canales visitables desde el agua en estos barcos hoteles que cruzan por doquier por los mismos. Durante la tarde se disfrutan de magníficas vistas entre palmeras y campos de arroz en los que se entremezcla la población local siguiendo su estilo de vida. La calidad de los barcos parece tener una variedad importante en función del precio que se negocie, en nuestro caso está incluido en el precio que contratamos desde España. Incluye la comida típicamente servida sobre una gran hoja de plátano y básicamente a base de verduras y pescado, el Karimeen , muy popular en la zona.

Un paseo a través de una de las poblaciones que lindan uno de los canales a media tarde y cena a bordo. Se puede comprar o encargar a los tripulantes cerveza o refrescos y la comida en nuestro caso fue razonablemente buena si bien la calidad de la limpieza está alejada de lo acostumbrado… Eso si, al caer la tarde hordas de fieros mosquitos atacan sin cesar a todo turista que por allí aparezca, así que de nuevo un buen repelente se hace imprescindible (hubo quien compró un repelente en Kumily, en crema a base de aloe vera que resultó más eficaz que los famosos Relec o Goibi en estos sitios por algo más de un euro). Noche a bordo.

Día 9.- Salimos desde Allepey en dirección a Cochin, la última de las ciudades que visitaremos, el camino de unos 45 Km se lleva aproximadamente una hora y media. Cochin alberga en una misma ciudad restos de cuantas gentes por aquí pasaron, portugueses, holandeses, judíos de distintas nacionalidades, sin olvidar la propia cultura hindú y el tiempo de los británicos, así que se convirtió poco a poco en una mezcla de culturas.

La situación de la ciudad ubica los distintos barrios en pequeñas islas unidas a la península mediante puentes y con fluida comunicación por ferrys. Llegada a la ciudad y primera parada en Fort Cochin, donde visitamos el Palacio de Mattancherry cuya atracción son las pinturas murales de su interior (5 rupias la visita, cierran los Viernes) y la Sinagoga judía, espartana al máximo y tal vez sin demasiado interés. El barrio al completo está repleto de tiendas de artesanía, antigüedades y es posible el abandono a las compras en un momento (algunas de las tiendas incluso con precios fijos, lo cual evita el temido regateo)

Al mediodía check in en el último de los hoteles contratados, el Killiams Boutique, perfectamente ubicado y con muy buenas habitaciones además de piscina. Comida a la carta en el hotel por unos 6-8 euros, recomendables los pescados que se sirven.

Por la tarde nos embarcamos en un circuito en barco por la Bahía de Cochin, que también venía incluido en nuestro precio. Unas dos horas en las que el atractivo máximo es el atardecer acercándose a las famosas redes de pesca chinas de la zona, con fotos maravillosas a estas horas.

Cae la noche y tras el breve descanso en el hotel optamos por cenar en las aledañas calles de Princess st y Burgher st, animadas por comercios y restaurantes durante todo el día. Nos sentamos finalmente en un local de limpieza más bien ausente, el Chariot Beach Restaurant (y es que ya nos vamos acostumbrando a no preguntarnos muchas cosas…) pero con una comida realmente buena a base de gambas entre otros platos y unos 3 euros por persona, eso si, no tienen cerveza. Más allá de las 11 de la noche la ciudad queda desierta y con pocos o ningún local abierto así que nuestra mejor opción descansar.

Día 10.- Penúltimo día en India antes de empezar el de regreso. Día dedicado por la mañana a las últimas visitas de la ciudad, el cementerio judío, el cementerio holandés, las casas de holandeses y portugueses, alguna iglesia e incluso un templo jainista en el que se tuvo la suerte de disfrutar de su liturgia. Día de compras, bronces, camisetas y regalos en el barrio judío.

Comemos de nuevo en el hotel, merece la pena probar los pescados y mariscos. Por la tarde espectáculo de danza Kathakali, a unos les gusto más que a otros… Cena en Restaurante Fort Cochin, justo al ladito del Hotel por unos 6 euros y ¡con cerveza! y recogida.

Día 11.- Amanecer en Cochin, preparar mochilas, emparejar abalorios y salida hacia Bangalore con avión desde Cochin, el aeropuerto está a una hora y media de Fort Cochin. Todavía con unas horas por delante antes de nuestro vuelo internacional salimos a la ciudad. Noche en vuelo, Franckfurt, Madrid, Murcia…

Nuestras recomendaciones:

– Son muchas las horas de autobús a pesar de ser distancias menores en muchos casos, exigir que las características del mismo sean las mejores, en nuestro caso fue de lo más agradecido.

– Un grupo grande como el nuestro exige planificación previa de hoteles, circuito… Todos los hoteles reservados por India a la Carta fueron inmejorables por situación y relación calidad precio, tal vez en Mahabalipuram algo peor. Además los menús de los hoteles visitados son razonables en cuanto a calidad y en torno a 5-8 euros en todos ellos.

– Respecto a las compras… Si os gusta la artesanía en piedra comprar en Mahabalipuram, los textiles en Madurai, especias en Kumily y los bronces en Cochin. Todo tipo de pequeño detalle para regalo el último día en Cochin.

– Seguiríamos aconsejando la visita de Este a Oeste, primero algo más de la India que tenemos en mente, más dura, con Templos bellísimos en Tamil Nadú; y después más relajada en Kerala.

– Las propinas son muy agradecidas, 50 rupias a los maleteros de los Hoteles son suficientes.

– No dejéis nunca de tomar una buena foto, las gente de allí gusta de posar frente a vuestras cámaras e incluso os darán las gracias por echarlas.

– Cargar a la ida vuestras mochilas de cosas de las que podáis desprenderos, ropa, bolígrafos, cepillos de dientes, golosinas… y llenarla a la vuelta con vuestras compras. Mención especial en Cochin la Comunidad Religiosa del Cotolengo que se ocupa de niños deficientes, donde el último día dejamos gran cantidad de medicinas y ropa que ya no íbamos a utilizar y agradecieron sobremanera.

– En las visitas a los templos de Tamil Nadu exigen entrar descalzo, es conveniente contar en nuestra mochila de mano con unos calcetines que utilizar en estos momentos. El Templo de Madurai fue tremendamente restrictivo en su control de entrada, no permiten comidas, tabaco, mecheros…

– Y, poco más… ¡Seguimos preguntándonos porque el Sur de India no aparece en la lista de viajes del Corte Inglés! Es una maravilla.

Presupuesto para 11 días, 10 noches: Vuelo Internacional 402 euros, Hoteles y transportes incluido vuelo interior junto algunas de nuestras visitas (backwaters, Paseo en elefante, Crucero en la Bahía Cochín y Danza Kathakali) 700 euros. Gastos personales alrededor de 15 euros al día. Total 1300 euros.

6 Comentarios
  1. Imagen de perfil de Begoña Martínez

    Sin Palabras!

  2. Imagen de perfil de Jaume García
    Jaume García 5 años

    Muchas gracias por el trabajazo que has hecho. Te lo curras de verdad!!!
    El viaje a sido increible, he disfrutado, gozado, reido… Es casi imposible conseguir que 13 personas se compenetren tanto y que no haya ni un momento de conflicto. Os felicito y me felicito. Estoy deseando recuperar mi economía para animaros a otro viaje….

  3. Imagen de perfil de beatriz martín retuerto

    Eres genial! Gracias!!!

  4. Imagen de perfil de Carmen Capdepón

    Esta es la historia de nuestro viaje, nuestras fotos, nuestros recuerdos,…Gracias mil

  5. Imagen de perfil de José Luis Bauset Autor

    ¡Gracias a tod@s! Jaume por esa pedazo de guía indispensable, tu mapa del recorrido está genial para conocer mejor el circuito, Pablo tus fotos son genialmente geniales, no así tus chistes…, Bea tu sonrisa en los paseos fue imprescindible, noté como es la felicidad…, Rosana tu compañía es increíble y ni vuelvas a pensar en no venir al próximo, Pura tu risa, tu gusto por lo especial, tu sensibilidad, aunque lo de la danza esa…, Pedro por ese contrapunto sereno que aportas al Jau, Vero porque eres mi Vero y viajar sin ti no es lo mismo, Yolanda por disfrutar del vegetarianismo indio…, Carlos por tu buen humor, Lola por cuidar de todos, Maribel por saber decir que no a alguna de las compras y… Carmen porque me sobran los motivos…

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