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Dos días de descanso en Montañita habían venido como anillo al dedo, una purga perfecta que renovó nuestros ánimos viajeros y cargó nuestras pilas, dispuestos a seguir mordiendo Sudamérica. La siguiente escala, ya camino de el Ecuador más volcánico y montañoso en plena cordillera andina, era Cuenca, la que venía publicitada, incluso para los propios ecuatorianos, como la más bonita de las ciudades coloniales que quedaban en el país. Con esta premisa, era una escala imprescindible en nuestro recorrido por Ecuador y hacia allí poníamos rumbo, dispuestos a conocer todos los atractivos de la “Cuenca ecuatoriana”. Todo nuestro recorrido por el bello Ecuador y la información que nos trajimos, os la dejamos en este montón de artículos viajeros:

Ruta de viajefilos. Un mes recorriendo Ecuador y el archipiélago de Galápagos

Sábado, 8 de abril de 2017. Montañita-Cuenca.

Siete de la mañana y allí estábamos: sentados frente a la playa tomando nuestro último café en Montañita. El vuelo de los pelícanos a escasa distancia de la superficie del agua, hoy muy calmada, quedaba grabado en nuestras retinas. De belleza y plasticidad escandalosa, dieron un par de pasadas para despedirnos. Hoy tocaba paliza para llegar a dormir en Cuenca. Al menos el trayecto nos pillaba bien descansados. La mañana de ayer habíamos comprado el primero de los billetes, hasta Guayaquil. No hay directo hasta Cuenca y tras este primer tramo de tres horas, había que sumar otras cuatro hasta allí. Nos poníamos en marcha en el bus de las ocho.

Para las once ya estábamos en la enorme terminal de Guayaquil. El único pero del viaje, como en todos, la infumable música melancólico-triste-desesperante de amores no correspondidos, líos de faldas con arrepentimiento y en general, historias de amor con el más infeliz de los finales. Música que por otra parte se repite incesantemente: si son tres horas de bus, tres veces escucharas el CD… Avisados quedáis los que no lleváis auriculares.

Y con el fin de tomar con calma las cuatro que quedaban hasta Cuenca y dada la disponibilidad de múltiples horarios para salir, decidimos hacer comida-almuerzo allí mismo, en una enorme sala con todos los tipos de comida que puede haber en Ecuador. Nosotros acabamos en Mc Donalds, a nuestro favor, el primero en 40 días.

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Más allá del mediodía y ponemos rumbo a Cuenca, la tercera ciudad en importancia de Ecuador y la que más al sur del país pisaremos. Aunque nuestro plan inicial había sido desde el principio cruzar la frontera de Perú con Ecuador por tierra y por el interior, fue imposible por el temporal que azotó la zona, como escribimos. Así, Loja y el sur del país se nos quedarían para otra ocasión. Con muchas ganas nos quedábamos de saborear el secreto de la longevidad en Vilcabamba. Desde Cuenca, emprenderíamos camino al norte, hasta Quito, nuestro destino obligado en una semana, pues teníamos los vuelos para Galápagos reservados hacía tiempo.

Por la tarde, a primera hora, estábamos ¡por fin! en Cuenca, la ciudad colonial más importante y bonita después de Quito, aunque la gente de aquí la defiende como la más bella del país, como os escribí. Llegar fue una suerte de viaje por causa de la lluvia; y atravesar el Parque Nacional de Cajas, desde el oeste, por donde veníamos, fue en tramos complicado por los desprendimientos en la carretera. De cualquier modo, las escasas vistas que permitía la neblina desde el bus, hacían adivinar un paisaje increíble de densa vegetación. Con sólo 24 horas para conocer la ciudad, teníamos que obviar el parque nacional, o los pueblos tradicionales de Gualaceo, Chordeleg o Sigsig y las ruinas de Ingapirca, todo ello visitas obligadas en los alrededores. Como siempre viajando, y aunque parezca que tienes mucho tiempo, toca renunciar a algunos destinos. Al menos, al día siguiente, trataríamos de conocer la antigua urbe de Cuenca.

Desde la terminal de buses de Cuenca, tomamos un taxi hasta el hostal, La Latina, como siempre elegido por ubicación y precio. La lluvia se seguía empeñando en perseguir nuestra ruta, parecía mentira que esta mañana hubiéramos salido de la playa. Y por fin un taxímetro en nuestro viaje por Sudamérica, el primero y en el que encima no hay que negociar para la bajada de bandera.

El alojamiento en hostal Latina te permite estar en el centro de la ciudad en una magnífica casa colonial por poco dinero #Unmordiscoasudamerica Clic para tuitear

Por fin en la ciudad de Cuenca, la más bella de Ecuador

Rápido check in, el muchacho del hostal es tan tan callado que no da para mucho rato de conversación, y aprovechamos un claro en la lluvia para el primer paseo por Cuenca, que he de decir, nos va a gustar desde el primer momento. La ciudad aparece engalanada y con buen ambiente, la Semana Santa está próxima y se nota. Poco antes de la plaza Calderón, el centro histórico de Cuenca, un magnífico café en el Café del Parque, un sitio precioso y muy recomendable. Bajamos a la plaza, alucinamos con la catedral, giramos hacia la plaza de las Flores, plaza de San Francisco, descendemos hacia el río…

Todo muy rápido: atardece y sólo queremos una toma de contacto. Contacto que sin lugar a dudas nos hechiza. Aquí las señoras nos vuelven a sorprender con las polleras por debajo de las rodillas y largas trenzas, vestidos que mantienen a diferencia de la modernidad en el vestir que venimos viendo desde que llegamos a Ecuador. En el río, un bonito paseo, junto a la conocida como la calle Larga. Deambulamos un rato antes de volver al centro, mañana será el día en que podamos explorar todos los rincones con tranquilidad. Confiamos en que el tiempo acompañe.

Las bellas calles repletas de edificios coloniales de Cuenca

Prácticamente ya sin luz natural y con algo más de fresco que cuando salimos, volvemos hacia la plaza Calderón y nos tomamos una cerveza en uno de los clásicos, junto a la catedral, el Raymipampa. La carta para la cena tiene muy buen aspecto, con platos tradicionales. Habrá que elegir local más tarde. Tiempo para navegar en la red, organizar las visitas de mañana, Domingo de Ramos, y elegir ese local para la cena, tarea difícil cuando hay tan variada y atractiva oferta.

Al final pudo la pereza y no nos equivocamos. Espectaculares platos en Raymipampa. Un acierto con el que nos fuimos a dormir.

TIPs VIAJÉFILOS

Para el bolsillo

  • Bus Montañita-Guayaquil: 6 $.
  • Bus Guayaquil-Cuenca: 8.75 $.
  • Menú Mc Donalds: 5.75 $. La misma hamburguesa en todo el planeta…
  • Taxi terminal bus Cuenca-centro urbano: 1.5 $.
  • Hostal Latina, habitación doble con baño: 24 $ por noche. Una antigua casa con habitaciones mucho más que grandes de madera que cruje por la noche. Muy recomendable.
  • Café del Parque, espresso: 1.25 $.
  • Cerveza en Raymipampa: 2.5 $.
  • Cena para dos en Raymipampa: 28 $. Epicentro gastronómico de Cuenca. Ambientado a cualquier hora y con una carta enorme de platos locales.



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Tiempos y distancias

  • Bus Montañita-Guayaquil: 3 horas.
  • Bus Guayaquil-Cuenca: 4 horas.
  • Taxi de la terminal de Cuenca al centro: 5 minutos.

Información útil

  • Horarios de vuelta a Guayaquil con LCP: 4:45, 5:45, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 17:30, 18:30 y 19:30. Se puede comprar un día antes de partir como máximo y así lo hicimos, aunque no creo que en esta temporada haya problema de disponibilidad. Se debe llevar el dinero justo, al menos eso pone en los carteles de la oficina de venta.
  • Buses Guayaquil-Cuenca: multitud de empresas y horarios. Para facilitar las cosas, todas las compañías venden conjuntamente en una especie de alianza en la terminal. Super Semeria, Express Sucre, Ejecutivo San Luis y Super Taxi Cuenca, cuentan con salidas cada 20-30 minutos. Un extremo a tener en cuenta y preguntar, sería si el trayecto se realiza por Cajas, algo más corto, sobre 4 horas o por El Cañar, más largo.
  • Precauciones para viajar en bus, en cualquier país: en primer lugar, ten en cuenta que tu equipaje de bodega no va vigilado en las paradas. En algunos casos estará identificado, pero será en los menos. Cualquiera en cualquier parada puede hacerse con tu mochila. Así que nunca lleves nada de valor en la misma. Si desaparece, cuestión de reclamar y empezar a comprar ropa de nuevo… Con respecto al de mano, nunca lo pierdas de vista. Es mejor llevarlo encima o en los pies, sobre todo en trayectos nocturnos. Dejarlo en las bandejas superiores y echar una siesta es una temeridad. Si va en el suelo, se debería dejar el cierre de cremalleras hacia arriba y de ir tumbado, hacia delante, de tal modo que el pasajero de detrás no tenga acceso. Además, siempre cerrarla con candado, y si el bus y el pasaje no os convence, mucho mejor con el chubasquero puesto. Yo personalmente, me ato alguna de las correas a la pierna. ¿Y por qué todo esto? Porque la realidad es que pasa, y justo el día antes habíamos leído un blog con un robo en el bus. ¡Cuestión de ponerlo difícil al menos!
Durante los trayectos en bus, no dejes objetos de valor en bodega y nunca abandones tu equipaje de mano en el compartimento superior o en el suelo con la apertura hacia atrás #Unmordiscoasudamerica Clic para tuitear

Domingo, 9 de abril de 2017. Cuenca.

Nos levantamos y ya andábamos como locos por emprender nuestra visita. En Cuenca se siguen todavía hoy día, tradiciones españolas fuertemente arraigadas como la Semana Santa y ¡nosotros llegábamos en Domingo de Ramos! Esto se notaba en el ambiente.

Con todas las ganas de empezar a explorar el rico patrimonio, nos echamos a patear las adoquinadas calles a primera hora. La impresión que nos dio ayer es que podremos hacer todo el recorrido y visitas a pie, ya que los principales edificios, casonas antiguas e iglesias se encuentran en un área accesible caminando. 

Ciudad de Cuenca

Con sus casi 600.000 habitantes, Cuenca es la tercera ciudad de Ecuador. Localizada a 2538 metros sobre el mar, se trata de otra de las ciudades patrimonio de la humanidad ecuatorianas, galardón que obtuvo en 1999.

Los asentamientos más documentados y prolongados corresponden a la nación cañari que se estableció en la antigua ciudad del valle, ciudad que era conocida como “Llanura Amplia como el Cielo”. La invasión inca del siglo XV llevó a vencer a los antiguos moradores y al establecimiento en la ciudad de la cultura inca. La urbe pasó a conocerse como Tomebamba, “Valle del Sol”, la segunda en importancia del imperio tras Cusco.

Pero tan sólo 50 años duró el dominio inca en la misma. La guerra civil de los conquistadores andinos y el deseo de la oprimida población cañari de liberarse de su yugo, favorecieron la entrada de los españoles como en el resto del continente, creándose en 1557 la ciudad de Santa Ana de los Ríos de Cuenca, en honor a la ciudad española de origen del virrey de Lima. El apoyo de los cañaris a los nuevos pobladores les sirvió para conseguir su libertad y 50 años en los que evitaron el pago de impuestos a la Corona.

A partir de entonces, el progreso de Cuenca fue de la mano de España hasta la turbulenta etapa de independencia y su final anexión a Ecuador. La belleza de esta larga etapa colonial se sigue disfrutando pues en sus calles, lo que ha dado en conocerla, tal vez exageradamente como “la Atenas ecuatoriana“. Su condición de capital cultural durante los primeros años de la independencia continuó aumentando la construcción de bellos edificios que giraron hacia el estilo art decó. Quito quedaría definitivamente como capital política y Guayaquil como capital económica.

Lo primero que visitamos fue el parque Abdón Calderón y las dos catedrales de Cuenca, sí, habéis leído bien, dos. La conocida como catedral Nueva, la catedral de la Inmaculada Concepción, es la mayor y con una mezcla de estilos neoclásico, románico y gótico, que la convierten en una joya de la arquitectura construida en el país. Comenzada en 1885, destaca por las enormes cúpulas de azulejos azules que sobresalen sobre el ladrillo de la estructura y que la convierten en una adicción para la cámara. Encontramos el gran templo lleno hasta los topes: se está celebrando la misa de Domingo de Ramos y los conquenses acuden a la bendición de sus palmas. Se puede acceder a lo alto de uno de los campanarios, la terraza de Santa Ana, pero hoy, día de celebración, no está permitido.

La catedral Vieja, del siglo XVI, es también el edificio más antiguo de la cuidad, y se conoce como la iglesia del Sagrario, frente a la anterior. Construida con las piedras de la antigua Tomebamba por los españoles, fue la primera iglesia erigida tras su invasión de la ciudad. En 1739 sus torres fueron utilizadas como punto de triangulación para medir la forma de la tierra, extremo éste que leemos, pero no acabamos de entender. Actualmente desprendida de sus funciones sacras, se ha convertido en museo de Arte Religioso y nos saltamos la visita. Aprovechamos, eso sí, para visitar la oficina de turismo en la plaza: muy amables y con buenas recomendaciones de cómo hacer el recorrido por Cuenca.

Desde la plaza, la calle Mariscal Sucre al oeste nos lleva a la plazoleta del Carmen y la iglesia del Carmen de la Asunción. Hoy la plaza de las Flores, como también se conoce, frente al templo del Carmen y tras la catedral Nueva está especialmente animada. Todo el mundo pasea con su palma, su flor o su manojo de romero en busca de la bendición.

Y siguiendo la misma calle, llegamos a la plaza de San Sebastián, con la iglesia del mismo nombre, del siglo XIX y totalmente encalada en blanco. Curiosamente para el día de hoy, la encontramos cerrada. En la misma plaza, el museo de Arte Moderno, que decidimos no visitar. Habíamos leído que es una de las plazas más bonitas de la ciudad, pero me temo que no estamos de acuerdo.

Muy cerca, bajamos hasta la Cruz del Vado. Desde aquí, ya muy próximo el río Tomebamba, cuyo paseo está muy cuidado y ha sido galardonado por este motivo, se pueden realizar paseos en bicicleta o caminando mientras sigues la ribera. Nosotros tomamos la calle Larga, una de las más emblemáticas de Cuenca.

Los miradores de Cuenca, asomados al río

Al poco de comenzarla, el mercado 10 de Agosto en el que nos metemos, pero que no nos dice gran cosa. Lo cruzamos sin más y accedemos por detrás, al centro artesanal de la mujer, algo más interesante, con tiendas de artesanía. Muchos de los objetos están fabricados con paja toquilla y es que, Cuenca, es mundialmente conocida, entre otras cosas, por la producción de los sombreros de toquilla (patrimonio cultural inmaterial de la humanidad desde 2012): los auténticos y mal llamados sombreros panameños.

Los famosos sombreros de toquilla de Ecuador

Por una de las puertas salimos a la plaza de San Francisco, con el tradicional mercado Otavaleño y la iglesia de San Francisco. Damos una vuelta y subimos por la calle del General Torres hasta la iglesia de Santo Domingo, de principios del siglo XX. La segunda más grande de Cuenca con sus imponentes torres de 40 metros de altura. El interior, aunque menos grande, nos parece más bonito que el de la catedral y, como en aquel caso, está lleno de gente celebrando la bendición de las palmas.

Siguiendo la dirección tomada, por la calle Gran Colombia llegamos a la plaza de San Blas con su correspondiente iglesia. Y es que los colonizadores construían cada iglesia con su plaza para facilitar así el comercio de los indígenas y su inevitable acercamiento a la oración. Nos tropezamos de camino con alguna procesión, en principio de menor importancia que las que se celebrarán la próxima semana. Nos resulta curioso cómo caló la evangelización, sin duda todo un éxito para la iglesia católica. La plaza desde luego resulta bonita. La iglesia, en restauración en su interior, no nos permitió más que asomarnos.

Vuelta por calle Bolívar. Hora de comer y el cielo amenaza a ratos con lluvia. Encontramos un restaurante con pinta de los de toda la vida, el restaurante Cositas. Nos metemos a comer y a probar platos regionales como el Cuencano: la carne a elegir asada y preparado con mote pillo (el maíz preparado con huevo) o con mote sucio (el maíz con carne). Y casi sin poder movernos después de meternos los platos que nos sirven, nos arrastramos hasta el café Austria, en la misma Bolívar y donde merece la pena echar la sobremesa.

Tras el café y “casi siesta”, bajamos por la calle Hermano Miguel hasta el museo del monasterio de las Conceptas, fundado en 1599, y donde todavía viven las monjas de clausura. Una foto en la fachada es lo más que conseguimos. Desde aquí rodeamos la gran manzana que ocupa el monasterio y subimos hacia la plaza por la bonita Iglesia del mismo, el templo de la Concepción, con unas puertas talladas en madera, increíbles.

Cae la tarde, comienza a llover y lo que queda de tiempo en Cuenca, decidimos que sea para perder el rumbo. Sólo quedaba esperar la noche, cenar y mañana poner rumbo a Baños. Terminamos la tarde, por recordarlo, tomando un par de canelazos, una bebida típica y que veíamos anunciada en todos los sitios. ¡No la probéis! Un combinado con un fondo muy alcohólico que se sirve caliente… No volveré a hacerlo…

El canelazo, bebida tradicional de Cuenca, es un combinado alcohólico que se sirve caliente. ¡Mucha suerte si te animas a probarlo! #Unmordiscoasudamerica Clic para tuitear

Otras opciones en los alrededores de Cuenca

Aquello que finalmente no dio tiempo, pero para un día más tal vez sea buena opción:

  • Subir al Mirador Turi, a unos 30 minutos en bus. Nos dijeron en la oficina de turismo que por 25 centavos se puede tomar el transporte en la avenida Solano, en el cruce con Doce de Abril, junto al río.
  • Emprender la excursión de un día a los pueblos vecinos de Gualaceo, Chordeleg y Sisig. Los buses salen desde la terminal terrestre y lleva aproximadamente una hora llegar a ellos. Gualaceo se encuentra a unos 36 km al este. Los fines de semana el mercado exhibe artesanía típica de la zona y es recomendable para probar la gastronomía local. Durante el trayecto se encuentran los poblados de San Pedro de los Olivos y Bullcay, donde existen talleres de tejidos ikat, paños elaborados en telares y reconocidos en todo el país. A unos 6 km se encuentra Chordeleg, importante enclave por los trabajos en cerámica y orfebrería de oro y plata. Y Sigsig es famoso por su arquitectura republicana, además de por la producción de sombreros y figuras de paja de toquilla.
  • Las ruinas de Ingapirca, yacimiento arqueológico ubicado a 80 km al noreste. Fusión de las culturas cañari e inca.
  • Parque Nacional de Cajas, localizado en la cordillera occidental sur de los Andes, a sólo 35 km de Cuenca en dirección noroeste. Con una altitud entre los 3156 y los 4450 metros, incluye un complejo lacustre de 235 lagunas de origen glaciar conectadas entre sí mediante riachuelos. Cuenta además con lugares de interés arqueológico como tramos del Camino Real Andino.

Te gustan esta u otras opciones. Aquí te dejamos el mejor lugar para encontrar todas las opciones que tiene Cuenca y sus alrededores: Un tour artesanal por Gualaceo, Chordeleg y San Bartolomé por 57 €, un paseo de tren nariz del diablo de Alausí contemplando las espectaculares paisajes andinos para visitar las ruinas de Ingapirca por 69 €, un tour en bicicleta por Cuenca por 44 €, un tour guiado al PN de Cajas por 40 €… y muchísmos más. Haz click aquí  y sorpréndete con todas las posibilidades que tiene Cuenca.

TIPs VIAJÉFILOS

Para el bolsillo

  • Sombrero de paja toquilla: 13 $ en Sombreros Patrimonial, del Centro Artesanal de la Mujer.
  • Restaurante Cositas Asadas, comida para dos: 17 $. Vaya platazos, imposible adelgazar en este país.
  • Café Austria, un espresso y un cortado: 3.25 $.
  • Bus a Gualaceo 0.80 $, a Chordeleg 1 $ y a Sigsig 1.75 $.
  • Bus a Ingapirca: 3.5 $. Entrada al complejo 6 $.
  • Bus al Parque Nacional de Cajas: 2 $.
  • Entrada al parque nacional de Cajas: gratuita. Habrá que pagar por pernoctar: 4 $ para extranjeros.

Información útil

  • Para llegar a los distintos pueblos referidos, desde la terminal de buses: a Gulaceo, tomar los buses de las Cooperativas Santiago de Gualaceo y Santa Bárbara, que parten cada 15 minutos desde las 5:45 hasta las 22 horas. Para Chordeleg, la flota Cenepa, con una frecuencia de cada 15 minutos igualmente y desde las 6 de la mañana a las 19 horas. Para Sigsig, la flota Expres Sigsig desde las 5:30 hasta las 19 horas.
  • Para llegar a Ingapirca: bus de la cooperativa Cañar que lleva directamente al complejo. Sale de lunes a viernes a las 9 y a las 12:20 horas, retornando a las 13 y 15:45 horas. Los sábados y domingos sale a las 9 y vuelve a las 13 horas.
  • Para llegar al parque nacional de Cajas se tomará un bus de la cooperativa Transporte Occidental, con oficina en la terminal terrestre. Sale a las 8:30, 10:20, 12:00, 14:00 y 14:30. Para la vuelta vale cualquier bus que vaya con dirección a Cuenca.

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