Ruta por Puglia en 7 días (itinerario completo y mapa)

Lo más complicado a la hora de organizar nuestra ruta por Puglia en 7 días fue decidir las escalas del viaje. La región está llena de pequeños pueblos, ciudades históricas, playas y rincones que terminan convirtiendo el coche en la mejor manera posible de recorrer esta parte del sur de Italia… pero también en la opción más difícil de planificar. Todos los lugares te parecerán la escala ideal.

Sobre el mapa las distancias no son especialmente grandes, pero la realidad termina siendo diferente. Las carreteras, en muchos casos carreteras secundarias y el denso tráfico en algunas ciudades, hacen que los trayectos muchas veces se alarguen más de lo previsto. Aunque, siendo sinceros, gran parte de la magia de esta recorrido por Apulia está precisamente ahí.

Porque en Puglia resulta casi imposible no detenerse continuamente. A veces es un mirador improvisado sobre un mar de olivares centenarios. Otras, una pequeña población perdida con un precioso campanario barroco sobresaliendo entre las casas blancas. Y en muchas ocasiones basta simplemente un cartel anunciando una cala escondida o un acantilado junto al Adriático para terminar desviándose de la ruta inicial.

Al final entendimos que recorrer Puglia en coche no consistía tanto en ir tachando lugares imprescindibles como en dejarse llevar poco a poco por la carretera y disfrutar de todo lo que aparece entre una parada y la siguiente. Precisamente eso es lo que intentamos reflejar en esta ruta por Puglia en 7 días, basada íntegramente en nuestra experiencia recorriendo el sur de Italia por libre.

Nuestra ruta por Puglia en 7 días: etapas y distancias

Esta ruta por Puglia en 7 días combina algunos de los lugares más bonitos del sur de Italia: Polignano a Mare, Monopoli, Alberobello, Locorotondo, Cisternino, Ostuni, Lecce, Galatina, Gallipoli y Matera, siguiendo un itinerario circular optimizado para realizar en coche de alquiler.

Mapa de ruta por Puglia
Los imprescindibles de Puglia, La ruta en Puglia de 7 días

Primera parada de la ruta: Polignano a Mare. La ciudad sobre el acantilado. Noche en Polignano.

Dormir en Polignano a Mare fue probablemente una de las mejores decisiones de esta ruta en coche por Puglia. Tras aterrizar por la tarde en Bari y recoger el coche de alquiler nos pusimos inmediatamente en marcha hacia la costa adriática. Queríamos comenzar este road trip por la Puglia poco a poco, sin tener que recorrer grandes distancias, y Polignano terminó siendo el arranque perfecto para el viaje. Bari, muy a pesar nuestro, quedaría para otro viaje.

El atardecer en Polignano a Mare, el comienzo perfecto para una ruta por Puglia en 7 días

Llegamos a Polignano a Mare ya al final de la tarde, cuando la luz comenzaba a caer sobre los acantilados y las terrazas empezaban a llenarse de gente tomando un aperitivo frente al mar. Polignano a Mare es exactamente como lo describen las guías y blogs de viaje: un pequeño pueblo blanco suspendido sobre el Adriático.

Pasear por sus callejuelas encaladas, asomarse a los miradores sobre el mar de color turquesa o descubrir la famosa cala de Lama Monachile iluminada por la última luz del día fue la mejor forma posible de comenzar nuestro itinerario de 7 días por Puglia. Allí, sentados en un pequeño local, con el primer Aperol Spritz y el primer aperitivo del viaje, supimos que este road trip por el sur de Italia prometía muchísimo más de lo que imaginábamos.

Polignano a Mare, Puglia
Polignano a Mare, la primera parada de nuestra ruta por Puglia en 7 días

Nuestras recomendaciones para organizar una semana en la Puglia

Hemos escrito un artículo completísimo sobre cómo organizamos el viaje de una semana en la Puglia y allí compartimos los alojamientos que utilizamos, inmejorables en calidad y precio. Además también subiremos un post con los lugares donde comer y beber en Puglia, seguro que os resultan interesantes las propuestas: cocina tradicional en lugares únicos que fuimos encontrando.

Y si queréis llevar toda la información junta en vuestro móvil, también hemos hecho una Guía Exprés de Puglia súper completa con las recomendaciones para organizarlo, los imprescindibles incluyendo algunas escalas más allá de nuestra ruta que no tuvimos tiempo de visitar, tips gastronómicos y alguna sorpresa. Seguro que os gusta.

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Segundo día. El comienzo de nuestro recorrido: Polignano, San Vito y Monopoli. Noche en Martina Franca.

Amanecíamos en la bellísima población de Polignano a Mare y aprovecharíamos la buena ubicación de nuestro alojamiento para explorar el casco antiguo por la mañana. De nuevo os emplazamos al artículo sobre cómo organizamos este road trip en Puglia, allí tenéis los trucos y consejos para aparcar lo más cerca posible del centro de las poblaciones. Resulta muy aconsejable tratar de hacerlo temprano y así evitar las hordas de turistas que ocupan todos los rincones de las calles más tradicionales.

La visita de Polignano a Mare y la abadía de San Vito por la mañana

Más allá de la famosa playa, Polignano está llena de pequeños miradores y rincones que obligan continuamente a detenerse. Repetimos durante la mañana muchos de estos miradores que visitamos la tarde anterior y visitamos el interior de la iglesia Matrice, de 1295. Es recomendable recorrer el centro histórico sin rumbo fijo y acercarse a la estatua de Domenico Modugno (el personaje más famoso de Polignano) del otro lado del puente y desde donde las fotos del acantilado son increíbles.

Mediodía y salimos hacia la cercana abadía de San Vito, una vieja abadía, hoy propiedad privada y que no se puede visitar en su interior, aunque lo mejor es el entorno. Poco más de 10 minutos nos duró la visita y no acabó de enamorarnos.

Tarde completa en Monopoli, el paseo marítimo más bonito de Puglia

Para la hora de comer llegábamos a Monopoli, probablemente una de las grandes sorpresas de esta ruta por Puglia. Más tranquila y menos turística que Polignano, conserva un ambiente tremendamente auténtico alrededor de su pequeño puerto pesquero.

Simplemente caminamos sin demasiada prisa por sus calles, entre plazas, iglesias (en cada esquina aparece una) y pequeñas terrazas junto al mar. El antiguo puerto, el Castello Carlo V, las murallas sobre el Adriático que conforman el paseo marítimo o las pequeñas calas urbanas repartidas junto al centro histórico convierten Monopoli en uno de esos lugares perfectos para pasar, como hicimos, una tarde entera dejándose llevar por el ambiente del sur de Italia.

Y si de paso encuentras el mejor lugar para probar una pasta tradicional pugliese, Al Cantone, pues jornada redonda. Pero de eso os contamos más en el post sobre dónde comer en la Puglia.

La noche en Martina Franca

Con la certeza de haber visitado otro de los lugares imprescindibles de nuestra ruta por Puglia en 7 días, tomábamos la carretera hacia el sur, hacia el valle de Itria. Nuestro objetivo, visitar las poblaciones de Locorotondo, Alberobello y Cisternino. Eso sería al día siguiente, hoy llegábamos a Martina Franca donde pernoctaríamos las dos siguientes noches para hacernos con el fantástico valle pugliese.

Optamos por establecernos dos noches en Martina Franca y fue un acierto. Una ciudad más grande que los pueblos turísticos de alrededor y con más opciones para pernoctar y salir a tomar un aperitivo o cenar una vez hechas las visitas. La noche dio para un paseo por el bonito casco histórico de la ciudad barroca, la que dicen sirve de aperitivo a Lecce.

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Tercera jornada, recorriendo los pueblos más bonitos del Valle de Itria: Locorotondo y Alberobello. Noche en Martina Franca.

Por la mañana nos poníamos de nuevo en marcha con el coche, rumbo a Alberobello. Las distancias son cortas. Durante aquellas dos jornadas en el Valle, con las idas y venidas a Martina Franca, no fueron mas de 80 km los recorridos. 

Alberobello y los famosos trulli de Puglia

Alberobello era probablemente uno de los lugares que más ganas teníamos de conocer durante esta ruta por Puglia. Habíamos visto algunas fotografías de sus famosos trulli. A medida que uno se adentra en los barrios de la población, en especial Rioni Monti, donde se amontonan y empieza a ver aparecer decenas y decenas de tejados cónicos de piedra, tiene realmente la sensación de encontrarse en un lugar único.

Eso sí, el lugar será único pero no esperes estar solo ni conseguir esa foto en la que eres el dueño y señor de una calle rodeado de trullos. Hay que lidiar y mucho para conseguirla. Tal vez en Aia Piccola, el otro de los barrios tradicionales encuentres menos aglomeraciones.

Trullis de Alberobello
Los tullís de Alberobello, parada imprescindible en una ruta de 7 días por Puglia

Los particulares trulli de la Puglia

Los trulli son construcciones tradicionales levantadas únicamente con piedra caliza, encajada unas sobre otras sin utilizar cemento ni argamasa. Según cuentan, esta peculiar técnica permitía desmontar rápidamente las viviendas para evitar determinados impuestos durante la Edad Media. Con el tiempo, estas pequeñas construcciones terminaron convirtiéndose en el gran símbolo del Valle de Itria y hoy Alberobello conserva el conjunto más importante y mejor conservado de todos ellos.

Precisamente por esa singularidad, Alberobello fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1996 y se ha convertido en una de las visitas imprescindibles de cualquier viaje por el sur de Italia.

El turismo en Alberobello

La gente se afana por entrar en alguno de estos trulli para entender cómo eran estas viviendas por dentro, como por ejemplo el Trullo Sovrano —el más grande y conocido de la ciudad—. Nosotros nos lo saltamos. Como recomendación tratar de perderse por las calles menos transitadas a primera hora de la mañana o al atardecer, cuando Alberobello recupera parte de la tranquilidad que seguramente tuvo antes de convertirse en uno de los lugares más visitados de Puglia. Terminado el recorrido de los principales barrios, en lo alto destaca la parroquia de San Antonio de Padua, curiosamente con las torres terminadas en forma de trulli.

Sí, es turístico. Muchísimo. Pero también es uno de esos sitios completamente diferentes a cualquier otro lugar de Europa. No se nos ocurre una ruta de una semana por Puglia sin esta parada.

Nuestra próxima parada: Locorotondo, la segunda ciudad más conocida del valle de Itria.

Locorotondo, uno de los pueblos más bonitos del Valle de Itria

En este pequeño pueblo circular de Puglia no hace falta hacer demasiado para enamorarse. Su nombre significa literalmente «lugar redondo», por la forma circular de su casco histórico. De nuevo basta con caminar sin rumbo, perderse entre sus callejuelas y sentarse en alguna terraza a disfrutar del ritmo pausado de la región. Probablemente este es el secreto mejor guardado de Apulia: Lo mejor es perder el tiempo, eso tan italiano de “dolce far niente”.

Los imprescindibles de Locorotonto, si es que hay que elegir

Puede que se repita pero es otro de esos lugares con calles blancas llenas de flores y pequeñas plazas tranquilas. Vía Aprile, vía Morelli y vía Bruno son encantadoras y dispuestas para terminar con un par de carretes de tu cámara. En Locorotondo además, encontramos algunas iglesias muy interesantes como la de San Jorge Mártir y una bellísima capilla, la del Santo Sacramento de 1764 o el palacio Morelli, con una increíble fachada con dos ornamentados balcones. Si tenemos que elegir entre Alberobello y Locorotondo, nos quedamos con esta. Nos cuesta entender porque el título de Patrimonio de la Humanidad le cayó a Alberobello… suponemos que por los trulli y su particular construcción, pero los verás por todos lados.

Martina Franca, el perfecto aperitivo al barroco de Lecce

Con las dos principales poblaciones del valle exploradas y de vuelta a donde pernoctábamos por segunda noche consecutiva, dedicamos lo que quedó de tarde a visitar a fondo Martina Franca. Martina Franca terminó convirtiéndose en una de las ciudades que más nos gustaron de todo el Valle de Itria. Mucho menos conocida que Alberobello u Ostuni, conserva sin embargo un aire elegante y auténtico que se percibe en cuanto uno empieza a caminar por su casco histórico. Sus balcones barrocos, sus palacios e iglesias y la autenticidad de la gente de sus plazas hacen que recorrerla sea una experiencia completamente distinta al ambiente más turístico de otros pueblos cercanos.

El origen de Martina Franca

La ciudad tiene además un origen medieval muy curioso. Martina Franca creció alrededor del siglo XIV cuando Felipe de Anjou concedió ciertos privilegios fiscales y libertad a quienes decidieran instalarse en esta zona, de ahí el término “Franca” que todavía conserva en su nombre. Con el paso del tiempo y la llegada del ducado de la familia Caracciolo, la riqueza agrícola y comercial fue llenando el centro histórico de palacios nobiliarios e iglesias barrocas que todavía hoy marcan completamente la personalidad de la ciudad.

Los lugares que no te puedes perder de Martina Franca

La Piazza Roma y la Piazza Maria Immacolata concentran buena parte del ambiente local, con terrazas, cafeterías y edificios históricos llenos de detalles arquitectónicos. Muy cerca aparecen algunos de los palacios más bonitos de la ciudad, como el Palazzo Ducale, antigua residencia nobiliaria convertida hoy en uno de los edificios más representativos de Martina Franca.

Pero probablemente el gran símbolo de la ciudad sea la Basílica de San Martino, una espectacular iglesia barroca situada en pleno corazón del casco histórico. Su fachada, llena de detalles como el relieve de San Martín compartiendo su túnica con un mendigo, destaca inmediatamente entre las casas blancas que la rodean y se ha convertido en una de las imágenes más reconocibles de Martina Franca.

Aquella noche, contentos con la fabulosa jornada de viaje en el valle de Itria, dormiríamos de nuevo en Martina Franca. Era sábado y la ciudad estaba francamente animada.

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Cuarto día, camino a la costa del Adriatico: Cisternino y Ostuni. Noche en Lecce

De nuevo amanecíamos en el valle de Itria, pero con la intención esta vez de emprender la ruta hacia el norte, hacia la costa del mar Adriático. Entrábamos ya en la segunda mitad de nuestra ruta por Puglia en 7 días, acercándonos poco a poco al Salento. En el camino visitaríamos la pequeña población de Císternino y la ciudad blanca, Ostuni. El destino final: Lecce, donde dormiríamos.

Cisternino, la mirada tranquila a Puglia

Cisternino apareció en nuestra ruta camino del Adriático, entre carreteras secundarias rodeadas de olivares y pequeños pueblos blancos del valle de Itria. A pesar de aparecer en todos los blogs como uno más de los imprescindibles del valle, lo que más nos sorprendió fue la tranquilidad que todavía conserva.

Llegar hasta allí ya forma parte de la experiencia del road trip por Puglia. Las carreteras atraviesan un paisaje escoltados de cerca por muros de piedra, trulli dispersos y antiguas masserias hasta desembocar en este pequeño pueblo blanco situado sobre una colina. En Maps encontramos el lugar perfecto para la foto del conjunto. A diferencia de Alberobello o Locorotondo, aquí la sensación es mucho más pausada y auténtica.

Perderse en Cisternino, tan difícil como imprescindible

Entramos por la Porta Piccola, la más pequeña de la ciudad como indica su nombre. Allí los viejos del lugar parece que pelean por la mañana por ocupar los pocos asientos que hay y así disfrutar del desfile de turistas. La puerta da acceso al palacio del gobernador, del siglo XV y a la pequeña iglesia de Santa Lucía.

A partir de aquí comienzan las calles engalanadas de flores rojas. Es mayo y el ambiente nos quiere recordar a los patios cordobeses. La población se convierte en un laberinto de direcciones improvisadas y pasadizos que conducen de unas plazas a otras. En pocos minutos cruzamos el pueblo de un lado a otro y llegamos a la iglesia de San Nicolás y a uno de los fantásticos miradores de la ciudad. En este lado hicimos parada en la pasticceria History Vignola y dimos cuenta de un fantástico cornetto de crema para desayunar con vistas.

Las maccelerias de Cisternino

Cisternino es además uno de los mejores lugares de Puglia para detenerse a comer. Muy famoso por sus carnicerías-restaurante, las maccellerias y por las tradicionales bombette pugliesi, pequeños rollos de carne rellenos de queso. Y probablemente fue precisamente esa mezcla entre ambiente local, gastronomía y tranquilidad lo que más nos gustó de esta escala. Pero para nosotros todavía era mediodía y todavía sin hambre para disfrutar de lo que vimos. Hecha la visita, cogimos el coche y nos dirigimos hacia el norte, hacia Ostuni.

Ostuni, la ciudad blanca

Como si el color blanco impoluto fuera una noticia distinta al resto de los pueblos de Puglia, así se publicita Ostuni en la costa adriática del tacón italiano. La ciudad blanca aparece sobre una colina, un promontorio sobre un mar de olivares completamente cubierto de casas encaladas que brillan todavía más bajo la intensa luz del mediodía del sur de Italia. Desde la distancia ya resulta espectacular, pero es al entrar en su casco histórico cuando realmente se entiende por qué se ha convertido en uno de los grandes símbolos de Puglia.

Los imprescindibles de Ostuni

De nuevo, nos disponíamos a caminar sin demasiada prisa. Sus calles estrechas, las escaleras llenas de macetas, los pequeños arcos y las plazas escondidas convierten cualquier paseo en una sucesión constante de rincones fotogénicos. Entramos por Porta Nova y empezamos el paseo.

Las calles de la vieja ciudad fortificada ascienden hasta un lugar privilegiado. Poco a poco se llega hasta la Catedral de Santa Maria Assunta, la joya gótica de la ciudad del siglo XV, situada en la parte más alta de la ciudad y rodeada de algunos de los mejores miradores. La mayoría de estos miradores se han convertido ahora en terrazas de restaurantes y cafeterías donde decenas de turistas buscan la mejor foto. Actualmente y hasta 2027 la catedral se encuentra cerrada por trabajos de restauración.

Algo más abajo la iglesia de San Vito y el convento de clausura de las Carmelitanas, del siglo XVIII.

Salimos convencidos de que Ostuni tiene muchísimo ambiente a cualquier hora del día. Cafeterías, pequeñas tiendas, terrazas y restaurantes llenos, tal vez en exceso. Es mayo y no queremos imaginar lo que debe juntarse en verano.

La Marina de Ostuni

Muy cerca de la ciudad, se encuentran las playas de la costa adriática hacia donde nos dirigimos. En pocos minutos llegábamos conduciendo hasta la Marina de Ostuni. No podemos decir que sea lo más bonito que hemos visto en Puglia, pero comimos como reyes en un sitio local a base pescados y mariscos. Ya sabéis que tenéis esa lista con los sitios que recomendamos para comer en Puglia en otro artículo. Pasamos parte de la sobremesa recorriendo la costa, las playas por aquí son muy diferentes a lo que estamos acostumbrados, más rocosas y menos abiertas. Muchas tienen bandera azul y casi todas las que pasamos son “libres”, algo no tan frecuente en Italia. Aún así no estamos por la labor de un chapuzón y tras algún café junto al mar seguimos camino.

Para cuando cae la tarde ya hemos llegado a Lecce, la ciudad donde pernoctaremos las dos próximas noches. Y con el primer paseo quedamos convencidos de que nos gustaría. Monumental es poco. Aperitivo y cena tradicional, toca probar las Pucce artesanales.

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Quinto día. Explorando Lecce, la Florencia del sur de Italia. Noche en la ciudad

La capital del Salento es una de las paradas imprescindibles de cualquier ruta por Puglia en 7 días. Suena a repetido pero en este caso no puede ser más cierto. Dedicarle un día completo, no os arrepentiréis. La edad de oro de la región vivió su máximo esplendor en el siglo XVII de la mano de los monarcas españoles, dotando a los edificios medievales de Lecce de un sofisticado estilo barroco con nombre propio: Leccese. Pero debajo no son pocas las ruinas descubiertas de civilizaciones anteriores. Por supuesto, los romanos también pasaron por aquí.

El anfiteatro romano

De hecho, tras pasar de largo el Castillo de Carlos V, puesto que se encontraba en obras, llegamos de inmediato al anfiteatro romano. Construido en el siglo II, quedó abandonado y sepultado durante siglos. La casualidad quiso que se descubriera a primeros del siglo XX durante la construcción del Banco de Italia. Al frente hay que entrar en la pequeña iglesia de Santa Maria della Grazia. Algunos relieves del artesanado de madera han sido bajados para poder disfrutarse. Resultan impresionantes.

Lecce, anfiteatro romano
Lecce atesora tal cantidad de palacios e iglesias que no se puede emprender una ruta por Puglia de 7 días sin su visita

La plaza de Sant’Oronzo

Siguiendo el camino natural, en un lateral de las ruinas romanas, se abre la plaza de Sant’Oronzo, patrón de la ciudad y por la que pasaríamos varias veces. En el centro de la plaza, una columna romana de 29 metros alza una figura de bronce del patrón. Frente a la columna de Sant’Oronzo, el palacio del Sedile y la pequeña iglesia de San Marcos.

A partir de aquí, las calles van descubriendo numerosos palacios de nobles de la época y pequeñas iglesias. Imposible enumerarlas todas aunque fueron muchas las que visitamos. Siguiendo la vía Vittorio Emanuele, se llega a la iglesia de Santa Irene (también conocida como Teatini por ser el padre fundador del templo).

La iglesia de Santa Irene

Una de las que más nos gustó de todo el paseo por Lecce. La iglesia está dedicada a Santa Irene, que fue patrona de Lecce hasta el año 1656, cuando el papa Alejandro VII nombró a San Oronzo nuevo protector de la ciudad. El edificio comenzó a construirse a finales del siglo XVI. Si bien la fachada resulta elegante y bastante más sobria que otras iglesias barrocas de Lecce, el interior sorprende por sus enormes dimensiones y por la sucesión de capillas laterales decoradas con altares barrocos, pinturas y esculturas. No es posible fijar la mirada ante tal cantidad de detalle y adorno.

La plaza del Duomo y la catedral de Lecce

Adelante, uno de los lugares imprescindibles de Lecce y probablemente de cualquier road trip a Puglia: La plaza del Duomo y la catedral de Santa María de la Asunción de Lecce. Fundada en el siglo XII es curioso que la catedral cuenta con una doble fachada. Una más sobria orientada al palacio episcopal y una segunda más ornamentada y coronada por un arco de triunfo y la estatua de San Orozco. La visita cuesta 21 € e incluye otros edificios históricos como las iglesias de Santa Cruz, Santa Clara y San Mateo además de la subida a la torre. Todas las visitas son posibles hasta las 21 horas.

El interior de la catedral de Lecce

En el interior de la catedral nos dirigimos hacia un grupo escultórico muy apreciado por los lecceses que representa la sagrada familia en el altar junto a los Reyes Magos y los pastores sobre el baldaquino. La cripta sobre la que descansa la catedral y que fue abierta en los últimos años se sostiene sobre 92 columnas de bellos capiteles. En el conjunto destaca igualmente el campanario añadido en el siglo XVII, que con unos 70 metros es uno de los más altos de Europa.

Con la entrada, también visitamos en uno de los laterales de la plaza del Duomo, el palacio del antiguo seminario. No os perdáis en el interior la capilla de San Gregorio.

La iglesia de Santa Clara

Retrocedemos y nos dirigimos hacia la iglesia de Santa Clara. La iglesia de Santa Chiara es una de las iglesias barrocas más elegantes y fotogénicas de Lecce. Destaca por su curiosa fachada convexa, una de las más originales de la ciudad. El interior tiene también una forma bastante poco habitual: planta octogonal rodeada de altares barrocos ricamente decorados. ¡Muy ricamente! Las calles de los alrededores resultan especialmente fotogénicas, si hay alguna en Lecce que no lo sea…

La iglesia de San Mateo

Desde aquí, muy cerca, la iglesia de San Matteo. San Matteo destaca igualmente por una fachada completamente distinta al resto. En la parte inferior aparece ligeramente convexa mientras la superior se vuelve cóncava, creando un efecto visual muy peculiar. Se dice que el arquitecto no concluyó la obra pero se sabe que no es así y su intención fue precisamente sorprender en la época. En el interior, San Mateo conserva la exuberancia típica del barroco leccese: altares decorados, esculturas, columnas y una enorme riqueza ornamental repartida por toda la nave.

Salimos alucinados de tanto adorno y algo saturados de este barroco que no deja un espacio vacío y enfilamos el camino hacia los restos de la muralla mandada construir por Carlos V. Nos acercamos a la puerta de San Biagio, junto con porta Napoli, una de las que queda en pie de aquella fortificación.

La basílica de la Santa Cruz

Desde aquí nos dirigimos hacia uno de los platos fuertes de la ciudad de Lecce, la basílica de la Santa Cruz. Si te gusta el barroco, prepárate para el éxtasis. Santa Crocce fue evantada 1353 si bien su ornamentación es posterior. Gracias a la labilidad de la piedra porosa de la zona se consiguieron las increíbles tallas que adornan la fachada, figuras grotescas y animales que nos transportan a la batalla de Lepanto: hombres encorvados, representando a los turcos derrotados y fieras figuras de animales, símbolo de las potencias católicas. Impresionante fachada, dedícale unos buenos minutos a la lectura de su historia mientras la exploras.

La torre de la catedral de Lecce

Pero si creíais que ya se había acabado, nada más lejos de la realidad. La ciudad es inabarcable y por más vueltas que des siempre hay un nuevo palacio, una pequeña iglesia o un callejón que sorprende. Aprovechamos el atardecer para subir a la torre de la catedral. Desde 2017 cuenta con un ascensor que facilita la subida y las vistas… ¡menudas vistas! No os las perdáis. Tarde y noche en Lecce: pasticciotos, expresos, spritz, aperitivo… Justo lo que necesitábamos para enamorarnos todavía más de esta ciudad.

Sexto día, en ruta por el sur: Galatina y Galípoli. Noche en Matera

Con el atracón de barroco leccese, salimos la siguiente mañana hacia el sur de la península, prácticamente la última jornada de nuestro road trip en Puglia. El sexto día de nuestra ruta por Puglia en 7 días nos llevaría desde Lecce hasta Matera, haciendo escala en dos ciudades muy diferentes entre sí: Galatina y Gallipoli. Por la noche llegaríamos a Matera, ya dentro de la región de Basilicata.

Galatina, la basílica y el pastoccioto

Galatina apareció en nuestra ruta como una pequeña parada entre Lecce y la costa del Salento. Mucho menos turística que otras ciudades de Puglia, conserva sin embargo un  pequeño casco histórico elegante y tranquilo donde se respira ambiente local.

El pasticcioto de Galatina

Aparcamos muy cerca del casco histórico y de inmediato empezamos nuestra visita con la iglesia de San Pedro y San Pablo y una plaza rodeada de cafeterías. Un poco más adelante la pasticceria Andrea Ascalone, fundada en 1740 y la que dicen inventó el pasticcioto. Son muchos los que consideran que fue precisamente aquí, en Galatina, donde nació este famoso dulce relleno de crema pastelera que aparece prácticamente en todas las cafeterías de Lecce y del sur de Puglia. Ya podéis imaginar que desayunamos…

En la misma calle, la torre dell’ Orologio donde está la oficina de información y turismo y donde hay que girar para la visita de la basílica.

La Basílica de Santa Caterina d’Alessandria

La ciudad tuvo una gran importancia durante la Edad Media y buena parte de esa riqueza todavía puede verse hoy en sus iglesias, palacios y plazas barrocas. Pero si hay un lugar que justifica por sí solo la visita es la Basílica de Santa Caterina d’Alessandria, probablemente una de las iglesias más impresionantes de todo el sur de Italia y una auténtica joya del arte medieval.

Por fuera puede parecer sobria, pero el interior resulta completamente espectacular. Sus paredes y techos están cubiertos por enormes frescos medievales inspirados en la tradición de Asís y en la pintura bizantina, hasta el punto de que mucha gente considera esta iglesia una de las más importantes de Italia en este estilo. Uno de los monumentos más importantes del arte románico de Puglia. Justifica por sí sola la visita de Galatina.

Saliendo y a la derecha el claustro del convento de Santa Catalina, que puede pasar desapercibido y que también aparece decorado con bellos frescos.

Cae el mediodía, y después de pasear por las calles de Galatina, nos pusimos en marcha hacia Gallipoli.

Gallipoli, la defensa del mar Jónico

Junto al puerto, encontramos una gran área parking de pago donde poder dejar el coche. Para llegar hasta aquí no podemos decir que la parte “moderna” de la ciudad sea especialmente bonita. Un aspecto decadente de lo que lo probablemente fue villa turística de primer nivel en los 60.

La histórica ciudad de Gallipoli

La vieja Gallipoli se levanta sobre una isla adyacente rodeada por murallas y protegida durante siglos frente a invasiones otomanas y ataques piratas llegados desde el Mediterráneo oriental. Su nombre proviene del griego “Kallípolis”, que significa literalmente “ciudad hermosa”. Se llega cruzando un puente que conecta el casco antiguo con la parte moderna. Para nosotros, de hermosa podemos decir que se ha quedado en bonita. Y es que como todo en la costa italiana y seguramente en todos los lugares costeros del mundo, tiene un pero… se han pasado de frenada con la turistificacion y de los palacios y las murallas se ha pasado a tiendas y restaurantes.

Aún así hay que darle la oportunidad. Lo mejor es comenzar recorriendo precisamente las murallas y el castillo angevino, situado junto a la entrada del casco histórico. Durante siglos fue una pieza clave defensiva para controlar esta parte de la costa jónica y todavía conserva torres, bastiones y gran parte de su estructura original. Eso sí, en cada bastión de la muralla es ahora un restaurante con vistas.

La catedral de Santa Ágata de Gallipoli

La Catedral de Sant’Agata, situada en pleno corazón del casco antiguo, es el edificio más importante de la ciudad y uno de los mejores ejemplos del barroco salentino. No dejéis de visitar el interior. Con esto y un paseo entre callejuelas descubrimos Gallipoli. Como dato curioso que desconocíamos, leímos que en Gallipoli nació el pintor José de Ribera, el Spagnoletto, ese que estudiamos en los años de instituto y habíamos olvidado.

Sea como fuere Gallipoli no terminó de entusiasmarnos. Con tres horas de coche por delante hasta Matera, salimos después de comer. Aquella sería nuestra primera noche en Matera. Habíamos elegido pasar dos, las últimas dos de nuestro road trip por Plugia antes de volver a Bari para nuestro vuelo.

Nuestro apartamento en Matera, a 10 minutos del centro caminando, fue todo un acierto. Además teníamos área de parking cerca y no fueron más de 20 € dejar el coche los dos días que estuvimos. Aquella tarde dio para dejar equipaje y darnos un primer paseo por Matera. Justo caía el sol cuando nos asomábamos a uno de los miradores. Ya sabíamos porque Matera es una de las ciudades más bonitas de Italia.

Séptimo día: Matera, el broche de oro a un Road trip en Puglia. Noche en la ciudad.

Quisimos terminar nuestra ruta por Puglia en 7 días en Matera, se bien pertenece a la región vecina de Basilicata. Pero es que Matera es un lugar único, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1993. Un auténtico laberinto de callejuelas entrelazadas en un profundo cañón que conducen continuamente hacia miradores, iglesias rupestres y los famosos Sassi, las antiguas viviendas excavadas en la roca que han dado fama mundial a la ciudad.

En algún momento del viaje leímos que algunos de estos asentamientos podrían tener hasta 9.000 años de antigüedad, lo que convertiría a Matera en una de las ciudades habitadas de forma continua más antiguas del mundo, solo por detrás de lugares como Jericó o Alepo.

Matera y sus miradores
Matera, la gran joya de nuestra ruta por Puglia en 7 días

La Matera de mediados del siglo XX

Sin embargo, la historia reciente de Matera no siempre fue tan brillante. Durante gran parte del siglo XX, las condiciones de vida en los Sassi llegaron a ser extremadamente duras y la ciudad terminó convirtiéndose en símbolo de pobreza y marginación en el sur de Italia. Las denuncias sobre la insalubridad de estas cuevas excavadas en piedra, donde convivían familias y animales en condiciones muy precarias, provocaron finalmente el desalojo masivo de gran parte de la población en los años cincuenta.

Durante décadas, los Sassi quedaron prácticamente abandonados, hasta que poco a poco comenzó un enorme proceso de recuperación y puesta en valor del patrimonio histórico de Matera. Lo que durante años fue considerado un problema terminó convirtiéndose en uno de los conjuntos históricos más fascinantes y sorprendentes de toda Europa.

Matera iluminada de noche

Las Sassi de Matera 

Los famosos Sassi de Matera son el verdadero corazón histórico de la ciudad y probablemente una de las zonas urbanas más sorprendentes de toda Italia. El término “Sassi” hace referencia a los antiguos barrios excavados directamente en la roca que se extienden por la ladera del barranco formando ese laberinto de escaleras, túneles, iglesias rupestres y viviendas de piedra.

Para organizar la visita conviene entender que Matera se divide principalmente en dos grandes zonas históricas: el Sasso Caveoso y el Sasso Barisano.

El Sasso Caveoso 

El Sasso Caveoso es probablemente la parte más espectacular y auténtica visualmente. Aquí las viviendas excavadas en roca conservan un aspecto mucho más tradicional y es donde aparecen algunas de las imágenes más famosas de Matera. Las calles descienden continuamente hacia el barranco y los miradores ofrecen panorámicas increíbles de las casas superpuestas unas sobre otras. También es la zona donde se encuentran muchas de las iglesias rupestres excavadas directamente en piedra.

El Sasso Barisano

El Sasso Barisano, situado algo más al norte, está más restaurado y concentra gran parte de hoteles, restaurantes y alojamientos actuales. Precisamente pegados a este sasso Barisano nos alojábamos. Es precioso para pasear y tiene un ambiente algo más animado y turístico con restaurantes chulísimos. Aun así, conserva perfectamente la esencia laberíntica de Matera y muchos edificios excavados parcialmente en roca.

Entre ambos barrios aparece la zona más alta de la ciudad, conocida como Civita, donde se encuentra el duomo de Matera dominando completamente el paisaje de los Sassi. Merece muchísimo la pena recorrer esta parte con calma porque desde aquí se llega a algunos de los mejores miradores.

Matera, de día y de noche

Lo mejor para visitar Matera es simplemente caminar sin rumbo fijo, aunque conviene mentalizarse para subir y bajar muchísimas escaleras continuamente. La ciudad cambia además completamente según la luz del día. A primera hora de la mañana resulta mucho más tranquila, mientras que al atardecer y especialmente de noche los sassi iluminados crean una atmósfera absolutamente espectacular.

También se puede cruzar al otro lado del barranco hasta el Belvedere della Murgia. Un sendero de pago donde hay que registrarse y que da acceso a vistas muy diferentes de Matera. Desde allí se obtiene probablemente la panorámica más famosa de toda Matera y es el mejor lugar para entender realmente la dimensión del increíble conjunto histórico excavado en la roca.

Las iglesias rupestres de Matera

En total existen más de 150 iglesias rupestres repartidas entre Matera y todo el entorno de la Murgia, aunque muchas permanecen cerradas o solo pueden visitarse mediante visitas guiadas. Para la visita de las iglesias rupestres más importantes nosotros compramos un ticket combinado que incluyó cuatro templos y otras cuatro atracciones. Costaba 25 € y no tenemos claro si merece la pena, puesto que incluyen un par de visitas, para nosotros carentes de interés. Se pueden comprar los tickets de las iglesias individualmente o en grupos de hasta tres templos.

La iglesia del Purgatorio 

La primera que visitamos, si bien no es una de las excavadas en piedra, fue la iglesia del Purgatorio de 1722. Aquí nos hicimos con el pase combinado. La iglesia resulta muy llamativa, puesto que todo su iconografía gira en torno a la muerte y su pasta ortogonal resulta bastante peculiar. Tras esta primera parada, nos dirigimos hacia sasso Caveoso, el lugar donde se localizan las iglesias más importantes.

Las iglesias de Vicinato a Pozzo y de S. Lucia alle Malve

La más cercana en el circuito marcado es Palombaro do Sasso Caveoso que se encontraba cerrada y no pudimos visitar. A cambio, el ticket incluye otros lugares como el museo del pan de Matera, un producto artesanal muy apreciado en toda Italia. Uno de esos lugares que nos hubiéramos saltado… Bajamos y llegamos hasta Vicinato a Pozzo, la segunda de las recomendadas en nuestra ruta y muy cerca S. Lucia alle Malve. Santa Lucía se excavó en la roca en el siglo IX, es probablemente la más antigua de la ciudad. Las pinturas que todavía se conservan en fragmentos datan del siglo XIV.

Las iglesias de Santa María di Idris y de San Giovanni in Monterrone

Hay que informarse e intentar adaptarse al horario de las visitas de cada una de las iglesias, puesto que algunas son visitas guiadas, habitualmente cada dos horas. Otra de las incluidas y que visitamos: Santa María di Idris , una capilla privada con altar propio y San Giovanni in Monterrone, ambas bajo un peñasco en medio de sasso Caveoso, Monte Errone.

Bajamos hacia la plaza de San Pietro Caveoso y la iglesia del mismo nombre. Muy cerca de aquí la Casa Grotta di Vito Solitario que mantiene mobiliario antiguo y se puede visitar. Nosotros seguimos en dirección al Duomo callejeando entre subidas y bajadas y un calor sofocante. Llevad agua, la mayoría de restaurantes solo abren para comer y por la tarde.

El duomo de Matera

Llegar al mediodía supuso un esfuerzo importante, pero tanto el templo como las vistas, os aseguro que merecen la pena. La visita de la catedral se incluye en el bono que compramos. En el museo adjunto se exhiben algunos de los frescos y piezas que se recuperaron después del expolio de los años de abandono de la ciudad. La catedral della Madonna della Bruna e di Sant’Eustachio fue construido en el siglo XIII sobre un antiguo monasterio benedictino del que se pueden ver restos. El estilo de las tres naves internas es barroco, recargado y con dorados por doquier.

La iglesia de S. Pietro Barisano

Para la tarde y después de comer nos dejamos otras dos de las atracciones incluidas en nuestro ticket combinado: la Casa Grotta, una de las casas tradicionales que se visitan y la iglesia S. Pietro Barisano. La iglesia cuenta con tres naves excavadas en la roca. Las proporciones son mayores que las anteriores. Las capillas datan de los siglos XII y XIII si bien las excavaciones han descubierto templos previos a mayor profundidad. Debajo se puede acceder al sepulcro con pequeñas capillas vacías actualmente. En este lugar se dejaban los cadáveres de los sacerdotes sentados para su descomposición.

Atracón de iglesias y escaleras, ya solo quedaba buscar lugar para la cena. Nuestra primera pizza en una semana en Italia, ¡y vaya pizza!. Todo esto os lo contamos en el post dedicado a dónde comer en la Puglia.

Octavo día. Mañana en Matera. Regreso a Bari y vuelo de regreso.

A la mañana siguiente aprovechamos todavía las últimas horas en Matera para seguir paseando sin rumbo por los Sassi. Probablemente esa sea una de las mejores maneras de disfrutar la ciudad: caminar despacio, perderse continuamente entre callejuelas excavadas en piedra y dejar que Matera vaya apareciendo poco a poco a cada paso. La de fotos que trajimos de este viaje.

Después tocó despedirse del sur de Italia y poner rumbo hacia el aeropuerto de Bari. El trayecto desde Matera nos llevó aproximadamente una hora y cuarto. Llegamos con tiempo suficiente para devolver el coche de alquiler con tranquilidad. Y mientras atravesábamos una vez más carreteras rodeadas de olivares, pequeños pueblos blancos y campos infinitos, tuvimos bastante claro que este viaje nos había dejado muchísimo más de lo que esperábamos.

¿Por que no nos cansamos de recomendar esta ruta por Puglia de 7 días?

Porque si algo hemos aprendido después de esta semana recorriendo el sur de Italia es que hacer un road trip por Puglia no consiste solo en visitar algunos de los pueblos más bonitos del país. La verdadera magia está en todo lo que aparece entre una parada y otra: las carreteras secundarias entre trulli, los aperitivos improvisados frente al mar, las plazas llenas de vida italiana al atardecer, las pequeñas trattorias familiares o esos pueblos menos conocidos donde uno termina deteniéndose mucho más tiempo del previsto.

Puglia nos pareció una mezcla perfecta de historia, gastronomía, mar, pueblos monumentales y paisajes rurales todavía tremendamente auténticos. Y probablemente por eso se ha convertido en uno de esos viajes que recomendaríamos una y otra vez a cualquiera que quiera descubrir una Italia mucho más tranquila, mediterránea y real.

Si estás organizando una ruta por Puglia en 7 días, esperamos que este itinerario te sirva para descubrir algunos de los rincones más bonitos y auténticos del sur de Italia.

¿Buscando más información para organizar tu viaje a Puglia?

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Jose Luis Bauset
Soy Jose Luis, más conocido como Bau. Aquí compartimos nuestras experiencias viajando. Viajefilos es nuestro blog de viajes, donde todos aquellos adictos a viajar pueden buscar inspiración.

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