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Después de nuestro merecido descanso en Kota Kinabalu, nos embarcábamos en otra de las escalas más esperadas de Malasia: pasar dos días en el río Kinabatangan, un “crucero” en el que teníamos puestas muchas expectativas. Seguíamos adelante con la ruta por los mejores parques nacionales de Borneo y la región de Sabah, tenía algunos de los más imponentes. El área protegida del río Kinabatangan era una de ellas. Todo nuestro recorrido por Malasia y los diarios en que quedaron plasmados, aquí:

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Sábado, 16 de Septiembre de 2017. Reserva de Sepilok-Sukau. Navegación en el Kinabatangan

El río más largo de Sabah, el Kinabatangan era nuestro siguiente destino. Para los siguientes tres días teníamos reservado alojamiento en Sukau y el “crucero” por el río. En realidad las dos noches dormíamos “en tierra” utilizando pequeñas barcas para excursiones desde donde tratar de observar la abundante fauna de la ribera. Y es que con la deforestación y el crecimiento de las plantaciones dedicadas al aceite de palma, la mayoría de animales se habían visto empujados a vivir cerca de estas orillas, así que, en principio, era un área ideal donde avistar orangutanes, elefantes pigmeos, cocodrilos, narigudos y muchas otras especies de primates. El precio del paquete completo en el Kinabatangan fue de 110 euros por persona e incluyó:

-Recogida en el punto elegido, en nuestro caso venían a por nosotros al Sepilok Jungle Resort.

-Transporte hasta el alojamiento. Elegimos el Sukau GreenView B&B para las dos noches incluidas. Pensión completa durante la estancia en el restaurante del propio establecimiento.

-Navegación al atardecer por el Kinabatangan el día de llegada, hoy mismo, además de una nueva salida por la noche por el río.

-Navegación al amanecer al día siguiente con nueva salida para la puesta de sol. Por la noche trekking en el rain forest.

-Desayuno el último día y transporte hasta lugar elegido. Nosotros íbamos camino de Lahad Datu.

Nosotros hicimos la reserva directamente con el alojamiento, si bien la empresa podía contratarse con otras compañías intermediarias.

 

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Pero todo esto comenzaría a las 13:30 horas en que nos recogían en el Sepilok Jungle. Por delante, la mañana para disfrutar de nuestro hotel y su “vintage” apariencia. No nos apeteció ir a otra de las atracciones cercanas, unos 20 minutos andando, el Rainforest Discovery Centre. Se trata de un complejo de pasarelas elevadas que no nos dijo demasiado.

Salimos al mediodía cerca del hotel para comer en el The Lake Bistro Bar, el bar del Sepilok Nature Resort en la carretera. Mucho más cuidado que el Jungle pero también más caro. El lugar, igualmente en un maravilloso entorno, está construido en madera y el ambiente resulta mucho más agradable. La terraza donde sirven la comida, con hamacas y cómodos bancos frente al estanque invitan a pasar la tarde. Sin lugar a dudas, por algo más de dinero, es mucho mejor lugar. Comimos hamburguesa y lasaña con las bebidas por 56 RM (11 €). Mejor presencia que sabor…

A la una y media, puntualmente, nos recogieron. Por delante unos 100 km y sobre dos horas de recorrido hasta Sukau. En la furgoneta, dos malayos, otra pareja de guiris y el conductor además de nosotros. Cómoda y con el aire acondicionado “en perfecto estado” como siempre en este país. Atravesamos kilómetros y kilómetros de plantaciones con palmeras dedicadas a la producción de aceite. Sin lugar a dudas, el hombre ha modificado a su antojo el paisaje, no sabemos si al fin y al cabo en su beneficio…

Cuatro de la tarde y acomodados en el GreenView. Al frente el ancho caudal del Kinabatangan, donde prácticamente nada más llegar nos lanzaron en el primero de los “cruceros” por el mismo, en realidad pequeños botes dónde vamos cómodamente sentados unos 10 guiris. La primera parada en unos grandes árboles junto a la ribera en la que se ve una pequeña colonia de hornbills, los curiosos pájaros que hemos visto en muchas fotos por todo el país. Más adelante unos pequeños macacos que, desafiantes, se acercan a medida que el bote se arrima a la orilla y a las ramas donde meriendan.

La temperatura poco a poco se torna más agradable. El sol va cayendo y la luz que queda es infinitamente mejor para la fotografía. Tenemos la suerte de ver un grupo de narigudos, mucho más pequeños que los que vimos en Bako. Entramos en un afluente menor. Una larga cuerda entre sus altos árboles es conocido como el puente del orangután pues es utilizado por los mismos para cruzar el río. Vemos muchos macacos a ambos lados. También varias barcas que llevan un recorrido similar al nuestro y paran constantemente frente a los grupos de animales. En uno de los stops podemos ver un gran barano que otro grupo de turistas machaca con sus fotos. Y poco antes de regresar un orangután que anda preparándose la cama y un cocodrilo que anda buscándose la cena. En total algo más de dos horas en el río en las que disfrutamos de mucha vida salvaje y un buen atardecer.

Los entretenidos macacos en las riberas del Kinabatangan

De regreso al alojamiento, el tiempo justo para prepararse para cenar. Se sirve a las 18:30 y en una hora saldremos de nuevo con las barcas para navegar de noche esta vez. Cena buffet con buenos platos, ya saben casi todos un poco igual. Una hora y de nuevo en barca, ¡toca navegar de noche!

Y vaya si era de noche. Cerrada y con un cielo estrellado de impresión. Linternas en mano y a localizar algunos ojos que nos observen. Primero una oquedad en unas rocas frente al alojamiento, donde cientos de pequeñas golondrinas de Borneo se arremolinan en sus nidos. Estos nidos, hechos de la saliva de las aves, es uno de los platos más caros y exquisitos de la zona. Los turistas chinos pueden llegar a pagar cientos de dólares por alguno de estos nidos cocinados y de consistencia gelatinosa. Vimos algún pajarillo más al que le fastidiamos el primer sueño, entre ellos un precioso Martín Pescador y un gran búho, algunos ojos de cocodrilo que rápidamente se escondían bajo el agua y poco más en la hora y media que estuvimos navegando. Lo mejor, como casi siempre en estas escapadas nocturnas, el cielo y los sonidos de la noche…

Los coloridos Martín Pescador de las orillas del Kinabatangan

Para las nueve, ya en el Greenview y no mucho más por ver. Por cierto la wifi del Sukau funciona más que razonablemente

Domingo, 17 de Septiembre de 2017. Estancia y navegación en el Kinabatangan

A las seis de la mañana de nuevo estamos subidos al bote al poco de amanecer. El paisaje, los animales, los sonidos, etc… son distintos en cada hora del día. Cerca del hotel, una gran familia de pequeños narigudos, salta hábilmente entre los árboles. Adelante un orangután desayuna tranquilamente. Difícil de tomar fotografías, se esconden entre el follaje de los árboles más elevados. Conseguimos verlo con los prismáticos. Seguimos río arriba en la misma dirección que el día de ayer. Los azules de la mañana mezclados con el tono verde de la densa vegetación con los primeros rayos de sol, genera imágenes imborrables. No vemos demasiada fauna pero tal vez no importa. Sabemos que cada vez es más difícil poder ver a los animales en sus hábitats naturales. De todos modos, nuestro guía y nuestro barquero esta mañana, parece que andan con menos ganas.

De vuelta a las ocho de la mañana desayunamos un platazo de noodels con huevo y a las nueve y media: trekking en la jungla (para compensar…). Nos aconsejan repelente y botas de agua, calzado que nos facilitan en el establecimiento.

Salimos unos quince minutos en el bote, río abajo esta vez, hasta desembarcar en un claro de la jungla. Una corta charla de precauciones a tomar y nos ponemos en marcha. A partir de aquí, una hora en la que caminamos por la jungla. Nos advierte de la posibilidad de ver algún elefante, que si está sólo, será peligroso, vemos algunas supuestas marcas de osos, pero no a los osos, pisadas y agujeros de los salvajes jabalíes… en general un paseo interesante pero en el que pensamos que ver algún animal es casi una leyenda.

Un paseo por la jungla de Borneo

Comida y unas horas libres, hasta las 16:30 en que volveremos a embarcar. Damos un paseo hacia el pueblo, que aparece bastante disperso, una casa aquí y otra allá, la mayoría cerca de la ribera del río. Han florecido los negocios de explotación turística del Kinabatangan y son muchas las casas particulares que ofrecen alojamiento. Nos resulta curiosa y atractiva la mezquita de madera de fuerte color amarillo que contrasta con el verde de las palmeras que la rodean. Un conjunto colorido en el que los pocos habitantes que vemos acuden a rezar a estas horas. Esa misma tarde pudimos disfrutar de unas buenas tomas con el dron desde la orilla del río, aquella toma que pretendíamos sobre el bote, estaba por llegar todavía.

El caso es que para las cuatro, volvíamos al agua, a la barca, entiéndase.  Esta vez tomamos el río en sentido contrario al de ayer, todo un detalle. Acababan de llegar un buen grupo de turistas nuevos para los que era el primer paseo, pero nosotros llevábamos ya unos cuantos. De nuevo muchos macacos y narigudos, algo que me obligaría a dedicar una carpeta de fotografía entera a “monos”. La luz, igual que ayer, mejora a lo largo de la tarde, y lo que parecía iba a ser lluvia está mañana, se ha despejado y luce de nuevo un bonito atardecer. La puesta de sol en el Kinabatangan sigue siendo preciosa.

Para las seis de nuevo en el bar del hotel junto al río. De inmediato momento de subir fotos y mandar los inevitables WhatsApp con las mejores tomas, es el precio de estar continuamente comunicado. Para la noche, dos opciones: caminar por la jungla o volver a navegar. Elegiremos la segunda…

Salimos de paseo otra vez, preferiríamos ver toda la fauna de la jungla de una vez, pero conscientes de que no pasara, al menos vamos sentados y divertidos. Una pequeña pitón, algunos pequeños cocodrilos y un silencio inmejorable. Este tipo de experiencias dependen mucho del guía que te toque en suerte y el de anoche nos gustó más. Regreso, un rato conectados y a dormir por última vez junto al magnífico Kinabatangan…

1 Comentario
  1. Carmen Capdepón 2 semanas

    Estuvo bien el paquete de 3 días y 2 noches en el Sukau Greenview, y los cruceros fueron entretenidos aunque está claro que, como en el resto del país, el cultivo para el aceite de palma está arrasando con la flora y fauna autóctonas. Es una pena porque el entorno es maravilloso. De igual modo, recomiendo la experiencia, para 2 ó 3 días y también recomiendo el Sukau Greenview BB .

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