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Visitar Danum Valley era todo un reto. Un reto económico, pues el poder visitar esta alejado parque nacional de Borneo, costaba mucho dinero pero teníamos decidido que lo emplearíamos. Un reto igualmente, porque conseguir la reserva en el parque nacional de Danum Valley no fue nada fácil, y a pesar de todo lo conseguimos. Y un reto personal, porque Danum Valley pasa por ser uno de los más salvajes parque nacionales del mundo, apto para muy pocos y queríamos conocerlo…

Salíamos de Sukau tras los buenos días en el río Kinabatangan y nuestra próxima noche sería en Lahad Datu, lugar desde donde se puede acceder al PN de Danum Valley. Las fuerzas ya empezaban a flaquear, nos acercábamos al final de nuestras tres semanas en Malasia y se notaba en nuestros cuerpos… Todos nuestros artículos sobre Malasia, aquí:

 

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Lunes, 18 de Septiembre de 2017. Sukau-Lahad Datu

A primera hora abandonábamos el Greenview. Hoy tocaba día de transición con noche en Lahad Datu, a priori una ciudad sin nada que ver, pero en la que pernoctaríamos a la espera de que nos recogieran para la última de nuestras aventuras en Borneo: el Danum Valley. Nos agobiaron en exceso desde el primer momento para el check out. Creo que desde que llegamos, insistieron en este tema, pero hoy ya empezaba a ser molesto. Es el único pero que tiene el establecimiento, una extraña obsesión para que salgas de allí a las 8:30 en punto.

Nuestro plan, pactado previamente: nos dejarían en la intersección de la carretera que une Sandakan con Lahad Datu, haciendo coincidir nuestra llegada a esta localización con el paso del autobús. La muchacha llamó al bus y confirmó que pasarían por este punto y nos esperarían. Y así lo hicimos. Unos 40 minutos de trayecto y allí estaba el bus que va hacia Semporna previo paso por Lahad Datu, parado para nosotros…

El trayecto hasta Lahad Datu costó 35 RM (7 €) por RM pasaje de cada uno. Más de una hora de camino rodeado de nuevo por kilómetros de palma. Allá donde quedaba un hueco de selva, ahora crecen nuevas plantaciones de palma recién plantada. Francamente desolador… Y antes de llegar a Lahad Datu, el bus nos para en mitad de la carretera y nos deja con una pequeña furgoneta que terminará el trabajo. Otros 10 RM por los dos para llegar. Pasadas las dos horas desde nuestra salida del Greenview, llegamos al My Inn Lahad Datu Hotel, la reserva que teníamos con Booking.

Uno de esos buenos hoteles alejados del centro, aunque no tenemos claro que Lahad Datu tenga un centro. Temprano para el check in, nos damos primero un paseo por los alrededores del hotel. Un área con comercios, algunos bares e incluso una cafetería donde nos tomamos un par de espressos bajo la atenta mirada de los foráneos.

Tras hacernos con la habitación y poco más, bajamos a comer a un Kentucky cercano. El menú con patatas y bebidas por 2.5 €, menos ya es difícil pagar. ¡Resto del día total y absolutamente libre! Solo bajamos a comprar más repelente (nos habían recomendado el Mosi-Guard como el más eficaz y de venta en los Watson y farmacias), alguna botella de agua para poder rellenar según lo indicado en la documentación que recibimos del Danum, sal con la que poder eliminar las sanguijuelas, según parece lo más eficaz… y algo para cenar en un enorme súper que teníamos justo debajo del hotel. Definitivamente no queríamos conocer Lahad Datu..

Martes, 19 de Septiembre de 2017. Lahad Datu-Danum Valley

Danum Valley, el lugar más inaccesible de Borneo en lo que a naturaleza se refiere, al menos si hablamos de precio. Unos 700 euros pagamos mediante transferencia internacional, que aumentó todavía más el precio, por el tour completo de tres días con dos noches en Danum. Era una auténtica barbaridad y ahí residía su exclusividad. Su cuidada gestión hacia que la riqueza del entorno del Danum fuera lugar codiciado por científicos que eran prácticamente los más habituales del parque. Los altos precios por estancias para turistas ayudaban a financiar gran parte de los proyectos. Y nosotros, sin poder resistirlo, lo habíamos contratado para el final, con la esperanza de ver todo el esplendor de flora y fauna de la isla.

Danum Valley Field Center

Hasta ahora creíamos haber tenido mucha suerte pero al parecer Danum podía ser la guinda perfecta: elefantes pigmeos, orangutanes en libertad, tarseros, gibones, incluso rinos o felinos como la pantera nebulosa… y una flora con una variedad de especies que decían no acababa de agotarse y que cada semana sumaba nuevos descubrimientos a los conocidos. Lo habíamos contratado con Sticky Rice Travel, “los preferidos de National Geographic”, y aunque no fue fácil, terminamos por pagarlo y conseguirlo.

Existía la posibilidad de acceder por libre al valle pero después de leerlo en algún foro no parecía nada sencillo, eso sí más económico. Al parecer hay transporte público desde Lahad Datu tres veces por semana accediendo al parque por la misma carretera que utilizaríamos nosotros y que era privada. Después habría que contratar los circuitos con los rangers del parque, la entrada al mismo, el alojamiento, extremo que era el más complicado de gestionar… un galimatías del que desistimos desde el primer momento.

A las nueve de la mañana nos recogían. Antes de salir, pasábamos por la ciudad a por otra turista, Cristina, de Moldavia y una pareja más de españoles, Susana y Jaime, que salían con nosotros. Por delante los 80 kilómetros hasta la reserva del interior de Sabah, ¡Danum Valley nos esperaba! De inmediato, al poco de abandonar la ciudad y con al menos 70 kilómetros por delante, la jungla se apodera del paisaje. Imaginamos lo que ha debido ser la isla hace no tantos años, antes de llegar el desmedido crecimiento de las plantaciones de palma. La densa vegetación parásita de los estratos inferiores ha obligado a crecer sin mesura a los gigantes árboles que tratan de escapar en busca de luz. La oscuridad que dejan abajo es impenetrable.

La carretera que recorre el parque hasta el centro de interpretación y alojamientos, aunque en buen estado, es una vía de grava compactada que no permite la velocidad. Algún cartel advierte de que es mejor conducir despacio, “wildlife crossing“. Unas tres horas llevó desde que salimos del hotel.

Si vais a seguir leyendo, antes os aconsejo un stop para que sepáis de que hablamos…

ALOJAMIENTO EN DANUM VALLEY

Al llegar, lo primero a hacer es el registro. Allí mismo cogemos las llaves de nuestro alojamiento. La opción “económica” de alojamiento en el Danum Valley Field Centre es en un barracón compartiendo con 48 camas y separados hombres de mujeres. Por eso, junto con las actividades, pagamos los 700 euros… Desde aquí das el salto a la Rest House, habitaciones doble privadas. Y el top ten, es un resort que existe en el parque, el Borneo Rainforest Lodge, abusivo.

Aunque no había sitio en habitaciones cuando hicimos la reserva, al llegar si existían disponibles, se habían anulado tres habitaciones según nos dicen. Así, pagamos 200 RM (40 €) por los dos y las dos noches para pasar a una de las habitaciones privadas. Mejor acondicionadas, más cerca del área de restauración, con baño y ventilador, además de que puedes cerrar con llave… La luz según nos informan funciona desde las siete de la mañana a las once de la noche.

Con el tiempo justo llegamos a la comida. El habitual buffet de por aquí: arroz, pollo, verduras… Nos sorprende estar prácticamente solos en el comedor, después de las ansiedades sufridas para las reservas. En ese sentido, todo huele raro. Allí mismo tenemos un rato con el guía de Sticky Rice que nos acompañará los siguientes días. Nos facilita los calcetín anti-sanguijuelas para estos días, uno de nuestro mejores aliados. Terminada la comida, un par de horas libres antes de salir a caminar. Damos un paseo por los alrededores del centro.

Cruzamos el puente colgante cercano a la oficina. Todavía no sé si encontraremos un escenario más fotogénico que ese. Un paso sobre el río Segama, montado sobre enormes troncos de madera de los que se ha ido adueñando la vegetación. Totalmente impresionante.

Puente colgante sobre el rio en el Danum Valley de Borneo

ADVENTURE TRAIL EN DANUM VALLEY

A las 15:30 salimos para el primer trekking por el rainforest, esperemos tener suerte con los animales. Aconsejable: pantalón largo junto con las botas y los calcetines anti-sanguijuela, repelente, chubasquero, bolsa impermeable, cámara y prismáticos. Al parecer es frecuente que llueva por la tarde. El recorrido es conocido como el Adventure Trail.

Bastante extenuante, siguiendo una ruta circular sin marcar y que solamente el guía es capaz de llevar. A la sofocante humedad se suma un suelo resbaladizo que hace casi imposible no caer alguna vez. Lo último y que tampoco ayuda, las sanguijuelas que se empeñan en pegarse a la ropa en busca del huevo por el que atacar nuestra piel. Vemos unos cuantos monos, algo más grandes que los habituales macacos que hemos visto y de piel más rojiza. No son orangutanes, aunque si hemos visto alguno de los nidos de estos simios. Estos son los conocidos red leaf monkeys o langures.

El camino termina en un observatorio gratuito para huéspedes que se eleva unos 40 metros en un árbol y que encontramos reparando e inaccesible. Una pena no poder explorarlo.

Salimos siete y pasadas dos horas volvemos unos cuantos más. Algunos de los pequeños y pegajosos gusanos se han venido con nosotros. Curiosa manera de balancearse siguiendo la más mínima vibración buscando donde anclarse. No parece que ninguna haya conseguido su objetivo. Los calcetines y pantalones han hecho su trabajo. Lo sabremos al quitarnos la ropa.

Las pegajosas sanguijuelas de los trekkings en el Danum Valley

El recorrido ha sido muy bonito. Sin duda algo más alejado de los tradicionales paseos que pueden ofrecer otros parques. A pesar de no haber conseguido ver muchos animales, si mereció la pena el sudor, los resbalones y hasta las sanguijuelas. Seguimos tratando de encontrar dónde está la diferencia por el precio que hemos pagado y puede que algo se vaya justificando.

RECORRIDO NOCTURNO EN 4X4 EN DANUM VALLEY

Para las siete la cena y después saldremos, previo pago (ya se podían estirar los de Sticky Rice), a un recorrido en 4×4 por la jungla. Su coste, 169 RM, unos 34 €, que dividiremos entre siete. Una nueva oportunidad de disfrutar de auténtica vida salvaje. De nuevo cena buffet y de nuevo arroz, pollo… ¡aunque hoy había calamar! Devoramos los platos que nos servimos y hasta repetimos. Y es que la selva da mucha, mucha hambre.

A las ocho subimos al vehículo. Un todo terreno, abierto y con asientos detrás. Algunos ciervos, si ciervos, pasean por los alrededores del alojamiento. ¿Que nos traerá el resto de la noche? Pues las verdad es que poca cosa, algunas pequeñas ardillas voladoras, algunas ginetas difíciles de ver, un hornbill Helmet, o eso pensamos y poco más. Sin duda lo de los animales es cuestión de suerte. En total unas dos horas en las que acabamos por reírnos un buen rato.

Algunos de los amigos con los que convivir en Danum Valley

Nos acostábamos con la certeza de un buen madrugón por la mañana y pensando en lo que nos dejó aquel primer día en Danum. Nos ha llamado poderosamente la atención desde nuestra llegada al mediodía, la poca gente que hemos encontrado. Calculamos que de las aproximadamente 20 habitaciones de la Rest House, no tenían ocupadas más de cuatro. Y la muchacha moldava que nos acompañaba, nos confirmó que solo eran unas cuatro chicas en el barracón de mujeres. Seguimos sin entender porque Sticky nos puso tan difícil las fechas y la reserva, según calendario, totalmente completo. La supuesta sorpresa de las chicas de recepción que nos confirmaron que por suerte había “alguna cancelación” en las habitaciones. ¡Pero si no había nadie!. Entonces, ¿es el propio parque que se conforma con pocos visitantes que paguen mucho y prefiere tener alojamiento cerrado? ¿Son las propias encargadas de recepción las que manejan el cotarro? ¿Es la empresa intermediaria la única que tiene el monopolio y lo oferta a estos precios? Creo que seguiremos con la duda todo el tiempo..

Miércoles, 20 de Septiembre de 2017. Parque Nacional de Danum Valley

Durante la noche apareció el diluvio. Demasiada suerte habíamos tenido el día de ayer. Y por momentos fue tremendamente fuerte. Desde la cama escuchando el intenso aguacero imaginaba el estado de los senderos para los tres trekkings que teníamos previstos hoy.

Para colmo, con el amanecer de hoy, anoche optamos por contratar de nuevo un conductor que nos llevaría a un lugar desde donde divisarlo. El precio 169 RM (34 €) que ya les vale, tampoco están incluidos en el tour. También lo dividiríamos. Así pues, nos levantamos a las 5 de la mañana. Creo que no será el mejor día para ver ningún amanecer…

La escena es algo así como los dos dando vueltas en la habitación, desorientados todavía, buscando las linternas a la vez que notas la presencia de pequeños seres que se mueven por el suelo: ¡cucarachas! Las peores son las que eligen otros sitios distintos del suelo para moverse… Conseguimos por fin ponernos la ropa y al salir, hablamos con el muchacho del vehículo que acababa de llegar. Todo se soluciona en un perfecto inglés con una frase breve: Maybe Tomorrow… no hizo falta añadir nada más con la que caía, así que todos nos volvimos a la cama. Otro pequeño sueño o al menos intentarlo y a las siete el desayuno, ¿Vacaciones?

NATURE TRAIL EN DANUM VALLEY

A más ocho parece que la lluvia se tomaba un descanso y salimos para una caminata con el guía. Iniciamos el Nature Trail, que comienza por un bonito puente sobre el puente y en su primer tramo está cubierto con tablones. El camino hoy todavía es más resbaladizo. Salimos del sendero con frecuencia en busca de animales. Cruzamos bajo los árboles de raíces infinitas y troncos inabarcables. En una hora y cuarto estamos de vuelta. Cero animales. Muy cerca del alojamiento, en lo alto de uno de los árboles, un gibón con su bebé. Demasiado arriba para las fotos. Conseguimos entretenernos un rato tratando de conseguir una instantánea, eso sí, a costa de las cervicales…

Comida a las 12, antes sacamos el dron y hacemos algunas tomas alrededor del puente, necesito más horas de práctica… Para comer nada sorprendente. Descanso y nueva salida a las 15:30. Justo antes de salir, un bonito hornbill justo al lado de las habitaciones con el que disfrutamos con la cámara.

ORCHID TRAIL EN DANUM VALLEY

De momento no llueve así que nos ponemos en marcha, nos toca el Orchid Trail. De nuevo la exuberante vegetación es lo mejor que vemos. Y junto con ella, el descubrir el mundo de insectos y otros seres pequeños con los que acabamos por disfrutar de las fotografías. Ciempiés, arañas, hormigas, gusanos… se convierten en los protagonistas en esta tarde. El sendero se hace tal vez más fácilmente, dado que es más abierto que los otros que hemos hecho. Después de más de una hora, un grupo de al menos 20 red leaf monkeys. No de acaban de sorprender de nuestra presencia y es increíble la agilidad que manifiestan en sus saltos.

Otra vez tocaba trekking en la jungla del Danum Valley

Cada vuelta supone una nueva ducha y otra camiseta. Las que llevamos quedan totalmente empapadas en dos horas de paseo no demasiado exigente. Un rato libre, cena a las siete y… ¡salida nocturna a las ocho!

He de decir que sin muchas ganas, habíamos descubierto que te podías tomar una cerveza en la cantina (a 3 € la lata pero muy fría), estábamos frescos y recién duchados, después de la cena y con buena conversación… lo que menos apetecía era armarse de nuevo con repelente, pantalón y calcetines para salir a la selva, que por cierto pintaba plagada de millones de bichos. Aún así, hicimos “de tripas corazón” y a las ocho en punto estábamos dispuestos, cámara en ristre a darle una nueva oportunidad al asunto.

TREKKING NOCTURNO EN DANUM VALLEY

Al poco de salir, una pequeña serpiente y más adelante una preciosa rana de un verde increíble que tolera como nadie nuestras fotos a corta distancia. Cuando aún no hemos “cambiado el carrete”, una araña con sus huevos. Creo que definitivamente nos va a gustar este rato. La sinfonía de sonidos es increíble. Otra rana, esta vez amarilla. Alguna enorme araña más. Ciempiés de enormes piernas, bichos palos con defensas en la espada… Y en general una sensación de no ser nadie en este medio, francamente difícil de explicar. Casi dos horas y una buena experiencia. De nuevo, los “grandes animales” faltaron a su cita…

Para las diez estábamos de vuelta y tras la revisión de rigor en busca de sanguijuelas, nos fuimos a la cama. Esta noche estábamos “limpios”. Mañana veríamos amanecer en el valle de Danum.

Jueves, 21 de Septiembre de 2017. Parque Nacional de Danum Valley-Lahad Datu-Kota Kinabalu

Hoy abandonamos el parque y comenzamos regreso a la península de Malasia. Pero todavía quedaban unas horas para emprender la vuelta y disfrutaríamos lo que nos quedaba en el Danum. Hablar de decepción en un viaje y máxime en un entorno natural como el del valle, es imposible. Pero al fin y al cabo las expectativas son las culpables, las que alimentan esas decepciones y las invitan a asomarse. Teníamos puestas tantas de estas expectativas que terminó por desencantarnos en cierto modo. También era verdad que después de casi tres semanas recorriendo Borneo, con un importante atracón de parajes naturales, tal vez andábamos ya buscando algo más urbano.

AMANECER EN DANUM VALLEY

Pero lo dicho, aquella mañana todavía quedaba tiempo y como si nuestro reloj corriera más que el del resto, decidimos empezar el día a las cinco de la mañana. Nuestro amanecer pendiente del día anterior, estaba pues eso, pendiente, y no podíamos dejar pasar esa oportunidad. La noche había pasado tranquila, sin una gota de lluvia y hacía presagiar un día despejado.

En media hora y con todo el suelo del mundo estábamos arriba de la Torre de observación, a 419 metros sobre el nivel del mar y preparados para ver cómo nacía el sol aquel día. Las nubes que cubre el bosque del valle húmedo, todavía bajas, solo dejan asomar las estivaciones de las montañas más altas, creando un manto blanco sobre la propia selva. Sobre una hora estuvimos, tomando fotos y alguna toma con el dron antes de bajar para él desayuno.

Amanecer desde la Torre de observación del Danum Valley

COFFIN TRAIL EN DANUM VALLEY

A las ocho nos poníamos en marcha para el último trekking en la jungla del Danum. Tomábamos el Coffin Trail del otro lado del río. Duro sobre todo por el tremendo calor y humedad, todos coincidíamos que el trekking de la mañana era el más pesado por estos motivos. De nuevo sin rastro de grandes animales pero con el mismo fascinante entorno. Y cuando llevábamos cerca de una hora caminando, el guía recibe por radio un aviso de que se ha visto un orangután cerca del río. Volvemos todo lo rápido que podemos hacia el puente. Llegamos a tiempo. Una hembra junto a su cría, comen tranquilamente en lo alto de un árbol sobre uno de los extremos del puente. Un buen colofón al Danum Valley.

Para las 11:30 teníamos el check out. Todavía tiempo de una ducha antes de armar la mochila e iniciar la vuelta hacia Lahad Datu. Nos despedimos de Jaime y Susana con los que hemos compartido estás 48 horas de selva, todo un placer. Para ellos todavía una noche más por delante.

Bajar desde el valle son un par de horas. Nos dejan en el aeropuerto, unas tres horas antes de nuestro vuelo (Lahad Datu-Kota Kinabalu 43 € con Malaysia Airlines, que por cierto también nos retrasó este vuelo unas dos horas respecto a lo que compramos). La verdad es que llamar aeropuerto al chiringuito que hay en Lahad Datu parece hasta arriesgado. Supongo que porque salen aviones… En la pequeña tienda y restaurante que hay, nos hacen el favor de guardar nuestra mochila. Buscaremos algo para comer “del otro lado de la carretera”. En serio que a esta ciudad le hace falta urgentemente un aeropuerto. Unos buenos noodels, Coca y café por 2 euros…

A las 16:30, aunque no le creyéramos, salió nuestro vuelo de aquella pista. Próxima parada: Kota Kinabalu, de nuevo. Será una escala, solo una noche de nuevo en el Kooler Hotel para enlazar nuestro destino final de relax. Penang nos espera para 48 horas antes de volver a España. ¡Esta noche nos esperaban las pizzas de Little Italy!

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