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El parque nacional de Bako era el primero de nuestros retos con la naturaleza en Borneo. Tras pasar nuestro primer día en Kuching, con muy buenas impresiones, salíamos aquella mañana para visitar el PN de Bako y pasar la noche en el mismo. Todo preparado, las reservas hechas, los despertadores pendientes, los horarios controlados… Nos íbamos al parque nacional de Bako de Borneo para pasar ¡dos días y una noche!

Martes, 5 de Septiembre de 2017. Kuching-Parque Nacional de Bako

Todo organizado para salir hacia Bako a primera hora, todo, ¡menos la lluvia!. Amanecía de nuevo con un chaparronazo que, a pesar de su fuerza, no nos hizo desistir. El parque se encuentra a unos 35 km al norte de Kuching, una pequeña península en la que coexisten numerosas especies animales y vegetales y hasta siete ecosistemas diferentes. Esto suponía un bocado demasiado apetitoso como para dejarlo escapar.

El parque de Bako se creó en 1957 y en sus 27 Km2 incluye bosques tropicales, pantanos, manglares y el monte bajo, conocido aquí como kerangas. Macacos, plantas carnívoras, sambares de Timor, cerdos barbudos y el mono narigudo, en peligro de extinción, entre otras cientos de especies. ¡Allá vamos!

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Como llegar al PN de Bako

La noche anterior habíamos reservado con booking el Marian Boutique Hotel en Kuching y a primera hora nos acercamos para dejar las mochilas grandes y salir con lo necesario para pasar la noche en el parque. Necesitábamos linterna, algo de comer, repelente, protector solar, las baterías de los equipos cargados y agua. Por supuesto la única opción para pagar a partir de aquí es el efectivo.

Para llegar al parque nacional hay que tomar el bus número 1, cerca del mercado al aire libre de Kuching, que lleva hasta el embarcadero. Aproximadamente será una hora a de camino. Desde aquí la única manera de entrar es en bote. Los buses comienzan a operar a las siete y cada hora.

Pero para nosotros aquella mañana, no hubo otra opción con el chaparrón que caía, así que salimos en taxi hasta el embarcadero de acceso al parque. El taxi desde Kuching hasta el lugar donde tomar el bote, nos costó 60 RM (11 €). La frecuencia de estos botes no estaba nada clara y precisábamos llegar antes de las nueve, o eso creíamos, para evitar la bajada de la marea que te puede dejar atascado a la espera de que suba de nuevo para avanzar. En 30 minutos llegamos al parque y alcanzamos el barco de las diez.

Trámites de ingreso al PN de Bako

Previamente, en la oficina de entrada, junto al embarcadero se realiza el registro, debiendo presentar impresa la reserva del alojamiento en nuestro caso. El precio para extranjeros, 20 RM (4 €). En la ventanilla de al lado, se compra el ticket para el barco. Operan entre las 8 de la mañana y las 3 de la tarde con una frecuencia horaria y cuesta 40 RM (8 €), incluyendo la vuelta. Como habíamos leído, multitud de información nos alerta de la presencia de cocodrilos que desaconsejan el baño…

Tan solo unos diez minutos de navegación y bajamos de los botes en una playa desierta. El paisaje es espectacular a pesar de la lluvia. Es aconsejable llevar sandalias en este tramo, pues los botes te dejan en el agua para tomar tierra. En un extremo de la playa, nuestro alojamiento, el Forest Lodge tipo IV (30 € la noche en habitación doble). La reserva la hicimos en la página oficial de los parques nacionales públicos de Sarawak y es mejor realizarla con tiempo. La demanda es alta y el tipo de alojamiento y el precio dependerá de la disponibilidad fundamentalmente. Si llegas sin reserva, casi con toda probabilidad solo tendrás la opción de dormir en tienda de campaña.

En el centro de información nos facilitan un mapa con los 16 senderos que se pueden emprender. Algunos sencillos de en torno a una hora permiten alcanzar localizaciones donde avistar la principal fauna del parque, en concreto los monos narigudos, la verdadera estrella del parque. Antes de emprender cualquier ruta es necesario registrarse y firmar a la vuelta del recorrido. Un restaurante sirve comidas hasta las dos del mediodía y cenas entre las seis y las ocho y media. Hay que tener mucho cuidado con los pequeños macacos que merodean en restaurante si no quieres compartir tu comida…

Senderos abiertos del Parque Nacional de Bako

Sendero Paku y Telok Pandan Kecil del PN de Bako (4 horas)

Tomamos algo, dejamos lo más pesado de nuestro pequeño equipaje en la consigna (nos aconsejan no dejar nada de valor) y salimos a recorrer el conocido sendero Paku, que junto con el Delima lleva donde nos dicen habitan los narigudos. Los conocidos como monos holandeses o proboscides destacan por su enorme nariz. Los senderos están perfectamente señalizados. A las once y con el día casi despejado tomamos el camino. De inmediato y junto al camino y cerca de las casas, numerosos jabalíes salvajes, llamativos animales por sus barbas. El camino es resbaladizo en muchos tramos, la humedad muy elevada y solo en algunos tramos se cuenta con la ayuda de pasarelas y escaleras.

Sendero Paku del parque nacional Bako

En unos 45 minutos recorremos los 800 metros que desembocan en una pequeña playa. De momento ni rastro de los narigudos. Solo un barquero y una pareja de guiris con un guía. Se puede tomar el camino de vuelta a pie o contratar previamente un bote para volver.

Playa de Telok Padan Kecil

Finalmente un narigudo se asoma entre las copas de los árboles pero no tenemos tiempo de tomar ni una sola foto. Esperamos a quedarnos solos completamente y practicar un vuelo con el dron en la playa totalmente vacía, pero otra pareja llega y da al traste con nuestro propósito. No conocemos la legislación a este respecto y mejor no arriesgar. Un barquero se ofrece a llevarnos hasta la playa de Telok Padan Kecil por 35 RM (7 €). El recorrido si bien no es largo, merece la pena bordeando las curiosas formaciones de roca en la costa como la más famosa en forma de cobra.

“La cobra”, roca esculpida por la erosión en el parque nacional de Bako

Otra fabulosa playa en la que esta vez si estamos solos, pero nos falla la conexión del dron, segundo intento. Cuando estamos a punto de empezar la vuelta un macaco nos ataca y lejos de amedrentarse, se enfrenta sin pudor a nuestros gritos y aspavientos. Nos salva por la campana un barquero que nos indica que nos hagamos con un palo para contraatacar. Al final conseguimos atemorizarlo, pero el rato fue verdaderamente difícil.

Subimos una escalinata hasta un fantástico mirador donde, ahora si, ¡echamos unas selfies con el dron!

Jugando a hacernos selfies con el dron

Este sendero, el Jalan Telok Pandan Kecil se hace más duro al estar más expuesto al sol, en un área de monte bajo, el kerangas que habíamos leído. Son 2.8 km en total para regresar. Todavía con fuerzas tomamos la intersección que nos lleva hasta el siguiente mirador, otros diez minutos que sumar a la caminata. Pero la recompensa merece el calor y el esfuerzo, las vistas de la playa, inaccesible a pie, son una maravilla. El tiempo finalmente se alió en nuestra aventura y la luz con la que conseguimos nuestras tomas es perfecta.

De nuevo en marcha, en total aproximadamente unas dos horas con paradas desde la pequeña playa de Telok. Por momentos de nuevo entre la maraña de raíces que conforman el camino del tupido bosque húmedo. Y por fin, exhaustos, a las tres y media llegamos al campamento. Han sido algo más de cuatro horas de trekking en un entorno natural fascinante. Antes de las cinco de la tarde hay que confirmar la vuelta en el registro de visitantes.

En ruta por la jungla del parque nacional de Bako

Y la guinda la pone, llegando al centro de información, un narigudo con una pequeña cría a escasos metros de nosotros. Le cayeron cientos de fotos y mira que es feo el pobre. Y además pudimos comprobar cómo habíamos leído, que mantiene una erección constante… Nosotros que venimos de recorrer unos cuantos kilómetros en su búsqueda y el puñetero mono estaba esperándonos aquí. La verdad es que habíamos leído que al atardecer pueden acercarse al área habitada y así ha sido.

Monos narigudos del parque nacional de Bako

Nos premiamos con un par de latas de refresco y unas patatas en el bar del parque. Los precios son de risa, 13 RM ( menos de 3 € por esto) y 2 RM (40 céntimos) por un agua pequeña. No acabamos de entender las recomendaciones de otros sitios que insisten en que hay que traer agua y comida.

A partir de las dos de la tarde, nuestro lodge estaba listo. Así que, cogemos las llaves, todo el equipaje y nos vamos enfilados hacia la ducha. La casita cuenta con tres camas lo cual quiere decir que puede salir a 10 euros pasar la noche con una tercera persona. Están construidos en madera como pareados, de modo que compartes terraza con otro lodge. El entorno es una maravilla. No se puede pedir nada más.

Atardece, bajamos a ver la puesta, una pareja de narigudos de nuevo hace acto de presencia. Parece que se apuntan al espectáculo de la naturaleza que supone la escena. De nuevo muchas fotos. Dormir aquí ha sido todo un acierto, tal vez dos noches no sean necesarias, una gran área del parque sigue en proceso de conservación hace muchos años y no está permitido el acceso. Pero con los senderos emprendidos hoy y la ruta circular que dejamos para mañana temprano, el sendero Lintang, nos llevaremos una buena parte del parque en la memoria. Además, la poca gente que pernocta hace que el ambiente sea muy recomendable.

Prohibido en baño, cocodrilos…

La cena, en el buffet del parque, nos cuesta 8 € los dos con una cerveza. Varios platos a elegir y bastante sabrosos. Como muchas otra veces, mejor ni asomarse a la cocina, ¡sabe mejor!. Nos plantean salir en el tour nocturno por el parque. Sale a las ocho y parece que es buen momento para ver animales. Pero nuestro estado no lo aconseja… Mejor dormir y mañana, más trekking, más animales y ¡más Bako!

Miércoles, 6 de Septiembre de 2017. Parque Nacional de Bako-Kuching

Casi 12 horas durmiendo más tarde… y es que los sonidos del parque unidos al cansancio y la temperatura que logramos mantener con el aire acondicionado, convirtieron esas horas en una suerte de narcolepsia infinita. Hacía tiempo que no recordaba un sueño tan reparador. Los desayunos de sirven a las siete y media, así que nos preparamos de nuevo para el trekking que teníamos hoy planteado, el más popular de los que se pueden realizar en Bako: el sendero Lintang.

Sendero Lintang y sendero Delima del PN de Bako (4 horas)

Salimos, cargados con agua suficiente a las 8:45. Salimos desde el lado cercano a nuestro alojamiento. La primera parte sobre una pasarela cubierta de vegetación resulta impresionante. Nadie camina en ninguno de los dos sentidos. Los pequeños monos siguen tus pasos, pendientes de un descuido. Desde aquí se puede enlazar con el sendero Delima, el otro que aconsejan para ver narigudos. Nos desviamos, solo 300 metros, hasta esta bahía. Nada más llegar una familia de monos narigudos con seis o siete miembros se lanzan a correr desde la arena hacia los árboles en busca de cobijo ante nuestra presencia. Estamos un rato observándolos.

Inicio del sendero Lintang en el parque nacional de Bako

Deshacemos el camino y enlazamos de nuevo el Lintang. Se pone poco a poco cuesta arriba. Un tramo de empinadas escaleras resulta agotador. Tras algo más de una hora, en un mirador hacemos una parada. El grado de humedad es indescriptible. Una vez en el punto más alto, tan solo unos 150 metros de desnivel, el paisaje cambia de nuevo. Un tipo de vegetación más parecido al que estamos acostumbrados en el área mediterránea. Nos sorprenden estos cambios tan bruscos en la flora. Estamos prácticamente a mitad de camino unas dos horas después de comenzarlo.

El trozo, más llano y despejado, resulta desde luego más cómodo. Pero aunque la salida del sol ha sido una suerte, la temperatura no lo es tanto y la segunda parte del trail se convierte en poco menos que un infierno. Solo queda al final bajar un trozo que comparte en común con el sendero Paku que hicimos ayer y llegamos al campamento. Nos ha resultado algo más monótono y menos atractivo que la ruta de ayer dónde las vistas de la playa al final fue todo un premio. Es la una, aproximadamente cuatro horas más tarde cuando regresamos tras recorrer los 5.8 km del Lintang.

Otro rato disfrutando de la fotografía con los proboscis

Llegamos justo a tiempo de embarcar en el bote que sale a la una de regreso. Salen cada hora hasta las tres, así que decidimos abandonar el parque. Lo hemos disfrutado mucho y unos últimos narigudos se despiden de nosotros antes de abandonarlo. Un bus está aguardando la llegada del bote así que empezamos este transporte hasta Kuching nada más desembarcar. El precio 3.5 RM hasta la ciudad.

Sobre las dos, hora perfecta, llegábamos de nuevo a Kuching. Nos tiramos a pedir, “como si no hubiera mañana”, en un Pizza Hut antes del check in en el hotel (60 RM, 12 €). Para las cuatro, check in en nuestro hotelazo: Marian Boutique Lodging House donde se deshacen por agradarnos. La habitación cuesta 42 € por noche y desde luego merece la pena pagarlos. Después de acomodarnos, pasamos la tarde en la piscina del hotel…

Para la noche, bajamos al Granary a por nuestro cocktail de bienvenida. No contentos con él, subimos la apuesta con una cerveza y ya más contentos, tratamos de salir a cenar. Y digo tratamos, porque tan a gusto estábamos y con tan poca fuerza en las piernas que terminamos por quedarnos allí mismo. La noche de Kuching nos quedaba grande aquel día…

TIPs VIAJEFILOS para el PN de Bako

Elegir la opción de pasar una noche. Reservando con tiempo, los lodges están a muy buen precio y sin duda el pernoctar te permitirá disfrutar de verdad del área protegida. Todos los senderos están correctamente señalizados. Además podrás disfrutar de una bonita puesta de sol. No creemos que sea necesario más de una noche puesto que gran parte del parque está cerrado.

No tuvimos problemas a la hora de cargar baterías de cámaras y teléfonos, si bien leímos que ocasionalmente hay cortes de luz. No fue nuestro caso. Recomendable, como siempre, una batería externa. En el restaurante hay wifi con la que poder navegar gratis a una velocidad razonable. Tus fotos serán en seguida la envidia de todos…

Viajamos con un dron en esta ocasión y en playas y zonas abiertas, cuando estuvimos solos no tuvimos problemas para hacer algunas tomas. Siempre respetamos los animales y tratamos de evitar los espacios más cerrados.

-Llegando por la mañana, la mejor opción sería emprender el sendero Paku que desemboca en una bonita playa donde se pueden ver, con suerte monos. Para la vuelta, tomar un bote hasta la playa pequeña de Telok que permite volver al campamento por otro sendero distinto. Se pueden reservar o arriesgar a tomar alguno de los que suelen estar allí. La navegación de la costa en este tramo resulta muy bonita.

-Para el día siguiente tomar temprano el sendero circular Lintang, con acceso a Delima, otra zona donde ver los narigudos. Esta ruta lleva unas cuatro horas y hay que llevar bastante agua.

No es necesario llevar comida ni bebida. En el restaurante del parque se puede comer y comprar bebida a muy buen precio. No es una maravilla de buffet pero después de los trekkings sabe a gloria.

-Los monos narigudos suelen pasear cerca de las copas de los árboles que hay junto al restaurante. No desesperes si no alcanzas a verlos en los senderos.

-Ten mucho cuidado con los pequeños macacos. Si te sientes amenazado, tal vez el tomar un palo y mostrarlo puede ser suficiente. Sobre todo no saques comida o abras la mochila demasiado en las rutas. Aparecen cuando menos lo esperas y son realmente agresivos si les interesa tu mercancía

Continuará…

6 Comentarios
  1. andres mateo 7 meses

    hola buenos dias queria preguntarte una cosa sobre la cabaña tipo cuatro del parque nacional bako donde os alojasteis cada habitación es independiente con su baño o lo comparten entre las dos habitaciones de la cabaña? muchas gracias

    • Autor

      En nuestra cabaña dormimos solos con baño privado. Era una especie de pareado, donde la otra habitación tenía su propia entrada pegada a nuestra puerta pero con su propio baño y habitación.

  2. Carmen Capdepón 12 meses

    Bako resulta del todo imprescindible si visitar el Borneo malayo, fue uno de los parques nacionales que más me gustó. Los monos narigudos son una pasada y muy chistosos, solamente por ellos merece la pena la visita.

  3. Jorge Cobos 12 meses

    Impresionante lugar y muy bien ilustrado!

  4. Javier Trallero 12 meses

    Buenisimo…pagaria por veros luchando cin el mono….sin duda…nuestro siguiente destino!..

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