Lo mejor de Xi´an. Más allá de los guerreros de Terracota

Volver a Xi’an después de tantos años nos hizo inevitablemente comparar con el pasado. Nuestro primer viaje a la ciudad fue camino del Tíbet, aquella vez dedicamos dos días completos a Xi´an para conocer los puntos más icónicos… incluyendo, claro, la obligada visita a los Guerreros de Terracota. En esta ocasión decidimos dejarlos fuera y centrarnos en lo mejor de Xi’an que nos quedó pendiente, descubriendo a un ritmo más lento la ciudad que, durante siglos, fue la puerta de entrada de la Ruta de la Seda.

Desde la salida de Pingyao -una de nuestras paradas favoritas en la ruta de tres semanas por el país– llegamos a Xi’an con ganas de sentirla de nuevo. Caminar por sus murallas, perdernos por los callejones del Barrio Musulmán, o subir a las pagodas que han sobrevivido a terremotos e imperios… Son esas pequeñas joyas de la ciudad, a menudo eclipsadas por los guerreros, las que queríamos disfrutar.

¿Listos para descubrir lo mejor de Xi’an con nosotros? Aquí va todo lo que vimos y cómo lo vivimos.

Lo mejor de Xi´an, la capital de la Ruta de la Seda

El tren de alta velocidad hasta Xi´an

Llegamos desde Pingyao a la estación norte de la ciudad.

La estación de Xi’an es realmente enorme. Gracias a la aplicación de DiDi conseguimos sortear los cazaturistas que había en la zona de salidas dispuestos a llevarnos al centro de Xi´an y pudimos llegar al punto de recogida del taxi que acabábamos de reservar. He de decir que no son demasiado «intensos» y se limitan a intentar que su oferta te atraiga muy sutilmente.

Un DiDi desde la estación de tren de Xi´an

Para tomar el DiDi, hay que seguir las indicaciones de “taxi” y sobre todo las indicaciones de la App que te geolocaliza y te lleva al punto de encuentro. Por cinco euros conseguimos llegar al centro de la ciudad. Una hora de tráfico muy denso. Todas las pistas sobre cómo montar este viaje incluyendo como funciona el DiDi o como manejarse con los métodos de pago, ya sabéis, en nuestra Guía Esencial de China, disponible ya para su descarga en el móvil.

Atravesando la ciudad, lo primero que nos sorprende es la skyline de la nueva ciudad. Rascacielos por todos los lados y muchísimos más en construcción. Mucho parece haber cambiado esa ciudad que recordábamos de años atrás. ¡Y menos mal que han apostado por los coches eléctricos!.

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El alojamiento en Xi’an

Como escribimos, nuestra segunda vez en la ciudad y decidimos la visita de lo mejor de Xi´an con más tranquilidad. Elegimos un alojamiento bien situado desde el que hacer las visitas de la ciudad amurallada y disfrutar del barrio musulmán. Teníamos casi claro que no repetiríamos la visita de los guerreros de Terracota, aunque improvisar nos gusta. ¡Ya veríamos!.

El barrio musulmán de Xi´an, la mejor opción

Finalmente nos quedamos en el Ibis Styles Hotel. Xi´an Bell and Drum Tower Huimin St. Costó 135 € por 3 noches en una habitación triple. Estábamos a menos de un minuto de la Torre de la Campana y muy poco también de la Torre del Tambor. De hecho, en la quinta planta tiene una terraza desde donde se pueden tomar fotos de las mismas. Cuentan con lavadoras y secadoras que se pueden usar gratis y que aprovechamos dicho sea de paso. Pasaríamos el fin de semana y el domingo nos dejaría Sonia. Nosotros tomábamos un vuelo temprano hacia la región de Yunnan el lunes.

Tras el check in salimos de inmediato a cenar por el barrio musulmán. Un hervidero de puestos se suceden y realmente impresiona el ambiente. Es viernes y se nota. Las opciones son muchas, pero nosotros íbamos buscando algo que volviera a recordarnos nuestros sabores. Después de recorrer lugares más tradicionales como Datong o Pingyao, queríamos algo «occidental». Nos fue fácil, pero celebrar el cumpleaños de Sonia lo merecía y encontramos unas pizzas en un estrecho callejón, pizzería Verona. Eso sí, solo ofrece ingredientes Halal y nada de cerveza. Los muchachos se lo curraron y hasta nos encontraron unas velas que soplar, tradición que por supuesto les sorprendió sobremanera.

Para una buena cerveza en Xi´an: Defu Alley

Habiendo cenado y con ganas de tomar una copa, tomamos un Tuc tuc (10 yuanes por persona) y nos fuimos hasta la calle Defu Alley. El viaje resultó de lo más divertido. Es lo que tiene escribir en viajefilos, enseguida encontramos el lugar donde habíamos estado hacía tantos años atrás. Muchos locales y casi todos con música en directo. La noche dio para un rato con una cerveza y esa música en directo que tanto nos gusta. Xi’an al fin y al cabo no había cambiado tanto. ¡Nosotros tampoco!.

Día 8. Xi’an. La capital de la Ruta de la Seda

Algo que recordar de la historia de Xi´an

Xi’an, la vieja Chang’an es una de las ciudades más antiguas del China. Hasta 13 de las dinastías que han gobernado el imperio han establecido aquí su capital. Su importancia sin duda le viene dada desde tiempos ancestrales, por ser la reconocida capital de la más importante ruta de comercio de Asia, la Ruta de la Seda.

En el siglo III a.C se fundó la ciudad. En el siglo VII se calculaba una población de un millón de habitantes, probablemente la ciudad más poblada del planeta. Años después llegó su declive y prácticamente su desaparición durante cinco siglos, un olvido que supuso la desaparición de la dinastía Tang. Fue en 1370, con los Ming, cuando se levantó de nuevo y se fortificó con la actual muralla. Y si, seguro que estáis pensando en aquel ejército de barro de 8000 soldados con los que se enterró el primer emperador de China, los famosos guerreros de Terracota, pero Xi’an tiene mucho más que ver…

Vamos a contaros lo que dio de sí aquel primer día visitando la ciudad de Xi’an, los lugares que ya conocíamos pero a los que siempre es un lujo y un placer volver.

Nos sorprendió muchísimo la cantidad de jóvenes que aprovechan su tiempo libre para vestirse con la ropa tradicional del país y pasear por el casco antiguo en una infinita sesión de fotos. Tan solo hace ocho años que llegamos hasta aquí y no recordábamos esto. Ya habíamos disfrutado de ello en ciudades como Pekín o Pingyao pero ¡en Xi’an es otro nivel!.

El metro de Xi’an

Comenzamos el día tomando el metro para llegar hasta la Gran Pagoda de la Oca Salvaje, a unos 5 km del centro de la ciudad. Justo debajo de la torre del Tambor se toma la línea dos (roja) y se enlaza con la línea tres (magenta). Para tomar el metro hay que sacar el billete en las máquinas expendedoras y no puede ser más sencillo. Se puede elegir inglés como idioma y marcar la estación de destino. En nuestro caso, para llegar a la Gran Pagoda, la estación de Dayante. El precio del billete sencillo es de dos yuanes (30 céntimos). Se pagará con Alipay y el billete sale de inmediato de la propia máquina. Para llegar a la pagoda, tomar la salida C en Dayante.

El ambiente en los alrededores de la Gran Pagoda de la Oca Salvaje, lo mejor de Xi´an
El ambiente en los alrededores de la Gran Pagoda de la Oca Salvaje

La Gran Pagoda de la Oca Salvaje

La pagoda ocupa un lugar privilegiado en el complejo que la rodea, el Templo de la Gran Gracia Materna (Dà Cí’ēn Sì). Compramos la entrada allí mismo. El horario de apertura entre las 8:30 y las 18 horas. Para visitar el templo Cuesta 30 yuanes (4 €) y esta vez no pidieron el pasaporte. Si además quieres subir a la pagoda, hay que añadir 25 yuanes (3.5 €). Para subir tienes que dejar la mochila. Tienen un locker gratuito para ello al pie de la pagoda. Recordad que en nuestra Guía Esencial de China, tenéis todos los consejos referidos a documentación y demás para recorrer el país por vuestra cuenta.

Con sus más de 60 metros de altura en sus 7 pisos es uno de los iconos más reconocibles de la ciudad. Levantada en ladrillo en el 652 d.C para salvaguardar los sutras traídos por los monjes chinos que acompañaban a Xuánzàng desde la India representa en cierto sentido la introducción del budismo en el país. Fruto de ello, alcanzó a ser uno de los centros de traducción más importantes del país. Originariamente con cinco pisos llegó a contar hasta con diez aunque tras el paso de los siglos y varios terremotos ha quedado con los actuales.

Las vistas desde la Pagoda y los viejos sutras de Xuánzàng

Decidimos subir a la gran Pagoda. No supone un gran esfuerzo y ofrece buenas vistas por los cuatro lados de la ciudad. Si bien no elegimos el mejor día. El cielo presentaba una neblina que dificultaba bastante visión.

Bajamos y damos un paseo por los pabellones donde se encuentran algunos de los antiguos sutras. Merece mucho la pena contemplar estos viejos manuscritos. Comienza a salir el sol y como por arte de magia aparecen también multitud de chicas vestidas con sus trajes tradicionales. Posan encantadas para nuestras fotos. Echamos un buen rato tirando fotos incluso nos toca también por ser para ellas.

Emprendemos la vuelta hacia el centro en busca de nuestra siguiente destino: la pagoda del pequeño Ganso. Tomaremos el metro hasta la estación de Nanshaomen, salida letra F.

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Pagoda del pequeño Ganso Salvaje (Xiaoyan pagoda)

La entrada a la otra pagoda es gratuita. Construida entre 707 y 709 d.C. durante la dinastía Tang, la pagoda formaba parte del Templo Jianfu, otro de los principales centros de traducción de textos budistas en la antigua Chang’an. En este caso fue el monje Yi Jing fue el que trajo los sutras hasta aquí.

La pagoda originalmente tenía una altura de 45 metros y constaba de 15 niveles. En 1556, un terremoto en Shaanxi dañó la estructura, reduciendo su altura a 43 metros. Como escribimos y al igual que su hermana mayor, se convirtió en un importante centro para la custodia de sutras y la traducción de los textos. No permite la entrada a su interior ni ascender hasta su cima.

Los alrededores un gran parque con un precioso lago, donde la gente disfruta de los caprichosos rayos de sol.

En cuanto nos damos cuenta se nos ha hecho la hora de comer y salimos del recinto en busca de un lugar de avituallamiento. En Zhongmao plaza, tenéis todas las opciones. Un gran centro comercial donde lo más difícil es elegir. Un menú de Burguer King (7 €), ¿parece fácil no?. No lo creáis…

Cada vez más cerca de la tarde, el momento ideal para subir a la muralla de la ciudad.

La muralla de Xi’an, la entrada de la capital de la ruta de la Seda
La muralla de Xi’an, la entrada de la capital de la ruta de la Seda

La muralla de Xi’an y las Torres de la Campana y el Tambor

Una estructura defensiva que se mantiene en pie desde hace más de 600 años. Las cifras de la muralla de Xi’an hablan por sí solas. 12 metros de alto y 16 de ancho. 14 kilómetros de perímetro rodeados por un foso. Un cuadrado perfecto con cuatro puertas de entrada y 68 torres de vigilancia. Y lo más espectacular de todo: ¡se levantó por completo en solo cuatro años!.

Dentro está la antigua capital del imperio, atravesada por dos calles principales y que sirven de referencia en el paseo: Nan  y Bei Dajie de sur a norte y Xi y Dong Dajie de este a oeste. En el cruce entre ambas se encuentra la Torre de la Campana, la que marcaba el amanecer. La torre se construyó en 1852 y con sus 27 metros es algo más pequeña que la Torre del Tambor, de 30 metros.

Un paseo sobre la muralla, lo mejor de Xi´an

Para subir a la muralla hay que pagar entrada. Está abierta de ocho a ocho, salvo algunas puertas que abren hasta las 10 de la noche. Cuesta 45 yuanes pero en el momento de nuestra visita había está decorada para el festival de primavera y tuvimos que pagar 100 yuanes (13 €). Entramos por la puerta sur (denominada por la dinastía Ming Yongning gate, que significa “manteniendo la paz para siempre”), a priori la más bonita de la ciudad, al menos la más antigua y mejor restaurada. ¡Las dimensiones de la muralla desde arriba todavía impresionan más!.

Para los que tengan ganas y tiempo, alquilan bicicletas para dos horas sobre la muralla por 45 yuanes con la posibilidad de recorrer todo el perímetro de la misma. Nosotros hicimos un tramo entre dos de las puertas y eso aseguro que puede resultar agotador.

Por cierto, en caso de necesidad, hay baños públicos gratuitos cada poco tiempo. Ya le gustaría a algún local español mantener el nivel de limpieza de la mayoría de los que tuvimos que utilizar en el país.

Cae la noche y aprovechamos los reportajes a los que se someten los muchachos y muchachas de la ciudad sobre la muralla para disfrutar con ellos de la fotografía. Echamos un ratazo antes de bajar y volver hacia la puerta sur. Acabamos tomando una cerveza por allí. Occurbar se llama el sitio y tenía un ambientazo con música en directo. Volveremos al barrio musulmán para la cena. Seguimos alucinando con el buen rollo que trasmite la gente de la ciudad.

El barrio musulmán, Huimin Jie

Los Hui son una etnia musulmana establecida aquí desde hace siglos. Los distinguirás en el caso de los hombres por un pequeño gorro blanco. Las mujeres van cubiertas con velo. Y del barrio, que decir, es como transportarte a un viejo mercado de la Ruta de la Seda pero con miles de luminosos. Nos recuerda en cierto modo a cualquier zoco de los que hemos visitado, la visita del mercado de Kashgar puede servir de ejemplo. Muchos puestos se suceden, comidas más o menos conocidas y muchísima gente. Esté es el sitio donde probar.

La Gran Mezquita de Xi´an

La Gran Mezquita de Xian se considera como una de las más antiguas y grandes de toda China. Este templo musulmán data del año 742. Su nombre se traduce como la mezquita de la Conversión Consciente. La visita cuesta 25 yuanes. Desde nuestro modesto punto de vista el complejo más bonito de Xi’an y así lo recordábamos. Si venís a la ciudad no os podéis perder este rincón, seguro que también se convertirá en lo mejor de Xi´an en vuestro recuerdo.

Nuestra noche no da para más. Mañana seguiremos explorando algo de la ciudad y seguro que tratando de relajar el torno. ¿Podremos?

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Día 9. Xi’an. Un día para perderse sin rumbo 

Que bien suena aquello de día libre en un viaje. Dedicamos tiempo a perderlo, a disfrutar de las espléndidas estampas de las torres de la Campana y el Tambor en el centro de la ciudad junto a nuestro alojamiento, a las compras, a pasear por el intrincado barrio musulmán, a los cafés… y ¡a ver la vida pasar!.

Lo de perderse en el barrio musulmán puede llegar a ser literal. Por cierto si queréis ahorrar un dinerillo en vuestras compras, el barrio musulmán tiene mejores precios que las tiendas de souvenirs y además se presta al regateo. Todavía dio tiempo para visitar el templo del Dios de la Ciudad (Du Chendhuang Temple) en pleno barrio musulmán. Francamente muy recomendable.

Por la tarde nos despedimos de Sonia, volaba esta misma noche hacia España. ¡Anda que no cargo regalitos!. Mañana mismo para nosotros comenzaba una nueva aventura, esta vez en el sur del país, una parte totalmente desconocida para nosotros. ¡Pondríamos rumbo al sur de China!

Acompáñanos y dejamos a Sonia en el metro. El billete hasta el aeropuerto (unos 35 km y con un solo transbordo) cuesta 8 yuanes, un euro. Llegarás en algo más de una hora. Con un DiDi de madrugada pagamos 14 € (el metro no funciona hasta las 4 AM) y llegamos en 30 minutos. Imaginamos que durante el día será mucho mayor.

Llevábamos 9 días en el país y todavía no habíamos utilizado efectivo. Alipay y Wexinpay eran más que suficientes incluso para pagar pequeñas compras en la calle. En nuestra Guía Esencial de China tenéis todos los detalles de cuáles son las apps que necesitarás en este viaje, cómo instalarlas y cómo utilizarlas. No es por ser pesados, pero es muy completa.

Un último consejo: En la quinta planta del centro comercial Kaiyuan, junto a la torre de la Campana, tenéis un mirador perfecto y gratis para el atardecer. ¡de nada!. Al día siguiente, nuestro viaje continuaba hacia el sur, por delante: Cinco días en la provincia de Yunnan, tiempo suficiente para conocer Lijiang y sus alrededores, emprender el trekking de la Garganta del Salto del Tigre y algo más…

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Jose Luis Bauset
Soy Jose Luis, más conocido como Bau. Aquí compartimos nuestras experiencias viajando. Viajefilos es nuestro blog de viajes, donde todos aquellos adictos a viajar pueden buscar inspiración.

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