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Kashgar era la última de las escalas en China en nuestro recorrido hacia en oeste siguiendo la Ruta de la Seda. En los límites actuales del gran imperio chino antes de cruzar hacia Kirguistán fue, en tiempos, uno de los más importantes caravasares de los comerciantes que iban o venían con sus preciadas mercancías. Todavía hoy, Kashgar mantiene un viejo bazar que resulta igual de impresionante que hubo de serlo hace muchos siglos. Además un ambiente que te transporta a pasados años de prosperidad y una rica gastronomía uygur que la convierte en una deliciosa parada.

Por delante, un día completo para conocer Kashgar y más allá nos aguardaba Kirguistán y Uzbekistán, nuestros próximos destinos en la Ruta de la Seda, nuestro particular Asia de ida y vuelta. Recuerda que toda la ruta a bordo del Transiberiano, cruzando Mongolia y volviendo por la Ruta de la Seda, quedó reflejada en nuestro libro: alojamientos, secretos para hacerse con los billetes, comidas, precios, tiempos, escalas…

Un breve índice de nuestras escalas en el Noroeste de China siguiendo la Ruta de la Seda:

Recorrido de nuestro Asia de ida y vuelta por China

Día 30. Martes-27 de Septiembre. Urumchi-Kashgar

El vuelo hacia Kashgar (China Southern Airlines, 90 € hacía unos dos meses) salía a las 8:50. Lucy nos aconseja salir temprano, para no tener problemas con los controles, como en toda la región, muy estrictos. Así que salimos para recorrer los 20 minutos al aeropuerto, ¡tres horas antes!

Pero no se equivocaba… Unos 20 minutos en cola para entrar en el aeropuerto, otro buen rato para facturar y lo más brutal, pasar el control de seguridad. Calcula una hora sólo para este último paso… Además creyendo que íbamos con tiempo y creyendo que esto era China, pedimos un expreso, el primero de muchos días, en un restaurante normal allí mismo. ¡9 eurazos por el café! Error no haber preguntado antes… Nada de baterías, cámaras, ordenadores en el equipaje facturado; lo de las baterías de litio es la primera vez que nos pasaba pero debes llevarlas de equipaje de mano. Y todo esto peleando en la auténtica Champions League de las colas. ¿Habéis llegado alguna vez a la puerta de embarque con los zapatos en la mano?

Pero lo logramos: a tiempo y en el avión unos 10 minutos antes de volar. Tan solo una hora y cuarto de vuelo, el suficiente para relajarnos al menos. Las 11 de la mañana y otra ciudad nueva, la última de nuestro recorrido por China. Al igual que el resto de Xinjiang, con predominio de población musulmana y Uygur (el 90% de sus cuatro millones); con sus grandes atractivos para hoy, nuestro único día aquí: el Mausoleo de Abakh Hoja y el Gran Bazar de Kashgar.

Ayi, nuestro nuevo guía, nos recoge en el aeropuerto en un microbús para el grupo. Su compañía www.ks-hats.com, suponemos subcontratado con Discovery China. El muchacho a partir de aquí fue muy simpático y recomendable, rozaji886@yahoo.com, para cualquiera que quiera emprender este tour organizado, merece la pena contactar.

Kashgar, como escribía, es una ciudad limítrofe con Kazajstán, Afganistán, Kirguistán e India lo que la convierte en un lugar estratégico y especial en cuanto a la mezcla de culturas. Situada a 1250 metros sobre el nivel del mar y con diferencias de temperatura entre los 40 y los -24 grados centígrados. Para nosotros, verano, lo que hace que la población nos resulte calurosa. La diferencia horaria, 2 horas respecto a Beijing.



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Mausoleo de Abakh Hoja

Nos pregunta y como no andamos muy cansados decidimos visitar primero el Mausoleo de Abakh Hoja, lugar de peregrinación musulmana. Un edificio de 1640, lugar de descanso del líder, junto a la concubina Iparhan, una heroína para los uygur por su liderazgo en la rebelión contra la dinastía Han. Tras su asesinato en Beijing, su cuerpo fue trasladado hasta este lugar por los uygures tras 50 días de camino. El acceso cuesta 30 yuanes. Al entrar, la antigua mezquita y sito de enseñanza, con bonitas decoraciones uygures sobre la antigua madera.

En el impresionante mausoleo, los restos de cinco generaciones de la familia Hoja. Las tumbas, orientadas a la Meca y cubiertas de tejidos de diversos colores con escrituras del Corán. Justo al lado, un cementerio musulmán con más de 10000 tumbas.

Del otro lado, un lugar para los sermones y que sirve como madrasa igualmente. La visita continua hasta la Mezquita del Viernes de 1873, así mismo con vigas de madera finamente talladas.

Gran Bazar de Kashgar

Desde aquí y dado que son las diez y media con el nuevo horario, vamos al Gran Bazar. Una auténtica belleza. La mejor visita de los últimos días en mi opinión. Auténtico, colorido, rico en telas, alfombras, especias, frutos secos, contraluces… Y los uygures, ellas con vistosos colores brillantes en sus vestidos y ellos con sus graciosos sombreros y ancianos de cuidadas barbas. Demasiadas tentaciones para la cámara. Cinco kilómetros de mercado y aunque sólo recorremos unos cientos de metros, nuestras papilas quedan saturadas.

Gran Bazar de Kashgar, uno de los más antiguos de la Ruta de la Seda

La antigua ciudad de Kashgar

Cruzamos un puente para bordear la antigua ciudad de adobe. Estructuras de viejo ladrillo de barro ahora en ruinas y donde no queda atisbo de vida, salvo alguna vaca que pasta a sus anchas entre las casas y los viejos palomares con sus perennes moradoras. Entrando en la antigua ciudad se ven los escasos habitantes que se resisten a esconderse en las horas de sol.

Visitamos la casa de un alfarero, muchas generaciones trabajando en este oficio. No la clásica visita turística. El hombre acepta sin problemas nuestras fotos. Después, un lugar donde hacen paxmak, los tradicionales dulces uygures. Una improvisada tienda de souvenirs, con jarrones y tazas de barro.

Los antiguos alfareros de la ciudad vieja de Kashgar

La gente nos deja visitar sus viviendas sin ningún tipo de tapujo. Las condiciones no parecen las mejores. Estrechas callejuelas se suceden. El gobierno ha construido una “nueva ciudad vieja”, que no es la que andamos visitando. No tenemos clara la finalidad por las explicaciones, pero esta zona está dejada de la mano de Dios, sea cual sea y tenga el nombre que tenga.

Cruzamos la zona y una amplia avenida te lleva a la “otra vieja ciudad”. Otra atracción turística a la que han otorgado las “5As”, el máximo que da el gobierno chino a sus monumentos y visitas.

Nuestro bus nos espera al pie: no hacemos la visita. Toca comer ya… De camino, la estatua de Mao en la Plaza del Pueblo de 6.7 metros de altura. A Ayi se le escapa una sonrisa cuando comparte este dato con nosotros. El guía nos lleva a una calle con restaurantes de comida uygur, Taste Food Street Uygur. Comemos en Kut Yar Fast Food Restaurant, un sitio local extremadamente limpio. Unos noodels fritos, una rica ensalada con garbanzos, kebab de cordero y yougurth de postre, clásico postre de los uygures. Como diría Carmen, y de hecho lo dijo, ¡espectacular!. Cien por cien recomendable.

La zona china en la que nos alojamos, a unos 3 km de la ciudad, es donde se encuentra el Xinde Bussines Hotel. Los uygur viven separados de los chinos. Y de nuevo, un hotel como los de las últimas noches con el tour, tres estrellas muy dignos. Dejamos mochila, ducha y salimos por la tarde a dar una vuelta por Kashgar.

Buscamos de inmediato un taxi para visitar la Gran Mezquita, Idkah, la mayor de China, de 1422. Puede llegar a albergar hasta 20000 personas. En una amplísima plaza, destaca por su fachada amarilla, rodeada de edificios de estilo árabe. Cuando llegamos, están en el tiempo de oración y no podemos visitarla. De hecho, vemos muchos uygures que acuden puntualmente a la llamada del rezo. La visita creemos es gratuita y en principio no se sorprendieron de que quisiéramos entrar. Nada de visitarla en Ramadán o los viernes.

Junto a la mezquita, andando unos pasos, la oficina de turismo, un espacio precioso, por cierto. Y además, ponen café expreso (16 yuanes), así que tomamos uno. Nos encontramos con un grupo de españoles que viene de Pakistán, y nos comentan los problemas con revisiones intensísimas del equipaje al entrar en China, fotografías de los móviles incluidas. La zona es un hervidero, desde luego.

Paseando por las calles de los antiguos oficios de Kashgar

En la oficina de turismo nos hacemos con un mapa con un itinerario a pie marcado, y decidimos emprenderlo. A espaldas de la oficina, la Vegetable Bazzar Road: panaderías, carnicerías, zapaterías, tiendas y antiguos comercios, donde el tiempo se paró hace años. En una de estas calles teníamos reservado nuestro hostel, el Kashgar Old Town Hostel, antes de reservar el tour. Perfecta localización, desde luego. Lo visitamos y el ambiente de la terraza era increíble. 100% recomendable si conseguís el visado sin el rollo de la carta de invitación. Ofrecen además tours muy interesantes.

Damos la vuelta por las calles de atrás y unas 300 fotos más tarde volvemos a la Mezquita. Cruzamos de nuevo la plaza hacia el otro lado de la ciudad antigua. Otras calles en las que podría faltarte carrete hace unos años. Chatarreros, alfareros, carpinteros… trabajando en la calle, oficios que, por desgracia, se han perdido en Occidente. La calle acaba en el Battock Bazar, donde desde hace 1000 años se trabaja el hierro. Sin llegar al abuso, en general no se extrañan ni se enfadan con nuestras fotografías.

Kashgar, a pesar del poco tiempo con el que contábamos, nos ha gustado muchísimo. Tal vez, el contacto con la vida cotidiana en la ciudad ha sido la principal razón. Una ciudad en la que hace años el tiempo se quedó parado. El Gran Bazar de los domingos fue una de nuestras asignaturas pendientes, donde llegan todos los locales a vender sus mercancías y se convierte en un auténtico mercado medieval en pleno siglo XXI. Como tantas otras cosas, para la próxima… En los alrededores, la zona cuenta con grandes atractivos que visitar. Desde luego de todas las ciudades chinas que atraviesa la ruta de la seda, un punto a tener en cuenta para dedicarle más tiempo.

Y antes de volver, Jaume se afeita (15 yuanes), Bea compra una calabaza, el resto seguimos paseando… Subimos un callejón, el Eglekchi Lane, que con unas señales de madera marca el recorrido.

Compramos pan (9 panes por 16 yuanes…) y tomate, y con lo que queda en las mochilas arreglaremos la cena de esta noche. Cuando se acaba la luz, volvemos al hotel. Y tras organizar una buena comilona en la habitación, optamos por la opción adecuada, dormir. Mañana rumbo Kirguistán, nos espera el paso de Irkhestam. Para evitar muchas aglomeraciones en el cruce de fronteras, saldremos temprano, como no… La idea, desayuno a las 6 am y puesta en marcha a las 7 am, en fin, las 4 y las 5 de la mañana en nuestras cabezas…

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