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Atemorizados nos tocaba madrugar aquella mañana. ¿El motivo de nuestro miedo?: Como y cuantas iban a ser las horas de viaje en bus entre Kathmandú y Pokhara aquella mañana. Creíamos que podrían ser entre siete y ocho horas pero eso era lo de menos, Habíamos leído en algún blog que hay quien se llevó hasta 11 horas para los 192 km. De nuestro primer día de viaje en Nepal ya teníamos una malísima experiencia y eso era más que suficiente para sospechar que el viaje a Pokhara por carretera no sería ninguna maravilla. Pero ya tenia mal apaño y como recompensa la ciudad de Pokhara, un buen destino donde relajarse unos días. Tal vez emprender algún trekking sencillo en los Annapurnas. Nuestro viaje a Nepal continuaba con tres días en Pokhara.

Tras dos semanas de viaje en Nepal por libre, escribimos estos 6 artículos que te ayudarán seguro a montar tu viaje a Nepal:

  1. Como cruzar la frontera entre Tíbet y Nepal
  2. Lo mejor de Kathmandú a ritmo lento
  3. Pokhara y el trekking en los Annapurnas
  4. La visita de la ciudad de Patán
  5. Un día en la ciudad de Bhkatapur
  6. Nagarkot y los últimos días en Kathmandú

Miércoles 26 de Septiembre de 2018

Para las siete de la mañana salíamos en el bus hacia Pokhara y debíamos estar una media hora antes en la estación de Shorakhute, a unos 10 minutos en taxi de nuestro hotel en Thamel. Efectivamente sólo tardamos 10 minutos y fueros 300 rupias (2 €). Habíamos leído que era un poco caos encontrar el bus que te correspondía pero no fue así. El taxista, sin bajar del vehículo, fue enseñando nuestros tickets a todos los conductores que se alineaban en fila en la calle frente a sus buses, hasta dar con el nuestro. Así pues, a las siete en punto poníamos ¡rumbo a Pokhara en bus!

Cómo llegar a Pokhara y organizar un trekking en los Annapurnas

El viaje en bus entre Kathmandú y Pokhara

Desde esta “estación”, en realidad estamos en medio de la calle con una fila de buses aparcados en línea, salían buses locales y turísticos. Había bastante número de buses que emprendían viaje a Pokhara y no vimos mucha diferencia entre las distintas compañías para turistas. Los Green Line, a priori mejores, salen desde su propia oficina. La realidad es que no terminamos de ver las supuestas diferencias entre los “de luxe”, los “súper de luxe” y el resto de divertidas clasificaciones. Veríamos cuán de divertido se ponía el viaje.

La verdad es que en las dos primeras horas nos costó parar de reír. Seguíamos dentro de la ciudad a pesar de haber salido en punto. Calculo que la velocidad sería de unos 2 km por hora y veíamos la gente caminando desde la ventanilla que avanzaba más trecho que nuestro flamante bus turístico. Eso si, la nube de polvo que ellos soportaban no nos afectaba. Si a este velocidad de vértigo le añades un traqueteo digno de la mejor atracción de feria, el cachondeo está asegurado. Eso si, para las dos primeras horas…

A las tres horas y con menos de 20 km recorridos desde que salimos, te das cuenta de que la has cagado, de nuevo, que es lo peor. Te das cuenta también de que la han cagado todos los guiris que viajan en bus y que están en el mismo enorme atasco que tú, a las afueras de la ciudad. Vemos algunos en buses con asientos enormes, algo así como los de primera de los aviones, otros en pequeñas furgos y enlatados como sardinas, pero todos llevamos el mismo careto. Un careto que viene a decir “error”. Este trayecto, Kathmandú-Pokhara hay que hacerlo en avión…

A las cuatro horas nos empezamos a plantear seriamente bajarnos y volver. Seguimos sin haber recorrido todavía los primeros 20 km, algunas ambulancias nepalies han pasado y huele bastante mal. En el mejor de los casos, si abren ahora la circulación, seguirían quedando unas seis horas hasta Pokhara. Lo peor es que no vemos vehículos que vayan en dirección Kathmandú… Me temo que estamos atrapados.

A las cuatro horas y media de nuestra salida, nos poníamos de nuevo en marcha. Menos mal que el router mifi y la tarjeta sim que compramos funcionan a la perfección. La wifi del bus no acaba de conectarse…

A la una de la tarde y ya con seis horas de viaje en el cuerpo. Probablemente hemos recorrido unos 30 km desde que salimos. Paramos en un lugar de la carretera donde comer. En unos 10 minutos la gente se pelea por un pequeño plato de noodels que sirven. Muchos buses que salen del atasco paran en el mismo sitio. De nuevo “en marcha”.

Para las tres de la tarde una nueva parada en un lugar increíble, junto al río y donde parece mentira nos tomamos un par de muy buenos cafés. Sobre 15 minutos. Fueron quince minutos suficientes para una peculiar experiencia y es que no todos los días te reconocen en Nepal por ser el creador de viajefilos… Pues así fue, una simpática pareja de argentinos afincados en Israel, seguidores de viajefilos y que nos reconocieron. Francamente increíble y agradable a la vez.

Pasado este momentazo, confieso que ya nos empezaba a dar miedo mirar el Maps.Me para tener referencias de lo recorrido. Si bien la tentación es grande y lo terminamos por hacer. Quedan 100 km todavía, la mitad de lo hecho. Poco más reseñable de aquí en adelante, cambiar de postura, tratar de leer, dormir, sortear los baches…

A las 20 horas, llegamos a Pokhara. Menos de 200 km, 13 horas. Insistimos: programar un vuelo con 48-72 horas de antelación puede ser suficiente, con 75 dólares aproximadamente y 25 minutos de vuelo, problema resuelto. El paisaje durante el viaje es abrumadoramente precioso, pero no compensa el palizón.

La mejor opción para cubrir la distancia entre Kathmandú y Pokhara es el avión. Subirse a un bus por muy prometedor que sea su cartel, puede ser extenuante y una pérdida de toda una jornada. #ViajefilosenNepal Clic para tuitear

Con esta nueva experiencia con el transporte terrestre en Nepal, quedaba descartada totalmente la vuelta por carretera y con ello la posibilidad de pernoctar en Bandipur. Inicialmente nuestra idea era llegar a Pokhara del tirón y de vuelta a Kathmandú, pasar una noche y visitar Bandipur. Para ello, en el camino hay que bajar en la población de Dumre desde donde se enlaza con transporte local a Bandipur. Será para la siguiente…

Dormiremos en un buen hotel. De nuevo los precios medios de aquí permiten muy buenos alojamientos. Elegimos el Haven O’Ganga, que puede sonar a cachondeo pero con un 9.8 en Booking.com. La habitación doble con baño por 32 € por noche, con desayuno incluido. Lo hemos reservado durante el camino para dos noches, tal vez sean alguna más si nos gusta.

El taxi desde la estación de buses al hotel nos costó 350 rupias, teníamos el cuerpo para poca negociación. Y al llegar, desde luego el hotel está muy bien, también de reciente construcción y fácil un cuatro estrellas de España. En la misma calle hay varios con muy buen aspecto y estamos a unos 10 minutos caminando de la orilla del lago donde se concentra mayor ambiente, y ruido…

Bajamos de inmediato en busca de algo de comer y camino del lago encontramos un bonito restaurante: Fresh Elements. No lo pensamos y nos sentamos en una de las agradables mesas a cenar. Excelentes los platos de pollo a la barbacoa, los más picantes platos de pollo butter masala, que con sus cervezas y algo de postre se fueron a 22 €. Uno de esos sitios “pijos” de nuestro país donde no cenas por menos de 50 € pp. Tras cenar y por darles un empujón en tripadvisor, nos dimos cuenta que estaba el número uno de los más de 300 restaurantes de la ciudad en esta lista…

En serio, que te roben un día de viaje jode mucho. No podíamos con más y se suponía que íbamos a llegar para comer a Pokhara. Eran las diez de la noche y tuvimos que irnos a la cama. Mañana veríamos todas las posibilidades de este lugar.

Jueves 27 de Septiembre de 2018

Pues por fin en Pokhara después del calvario del día de ayer que ya estaba olvidado. Por delante, tres o cuatro días en Pokhara, dependería de lo a gusto que estuviéramos, no teníamos ninguna prisa. El otro factor para volver, sería el día en que encontráramos vuelo a Kathmandú, descartada al 100% cualquier opción de transporte por carretera. Aún siendo un coche privado con asientos abatibles, azafat@, aire acondicionado e hilo musical, sabíamos que no era una opción.

Había tres o cuatro cosas que nos planteábamos en Pokhara y el orden era lo de menos: sobrevolar el área montados en un parapente, circunvalar el lago en bicicleta, realizar algún trekking facilón para obtener vistas del Annapurna o subir a la famosa pagoda de la Paz Mundial, ver amanecer en Sarangkor, alquilar una barca en el lago… y después ya, lo obvio: comer, pasear, relajarse y, porque no, darse algún buen masaje…

Con todo esto escrito en nuestra libreta de deseos nos levantábamos esa mañana dispuestos a poner orden en nuestra lista de que hacer en la cuidad de Pokhara.

Ciudad de Pokhara

La ciudad de Pokhara vende un lugar idílico junto al lago Phewa donde poder practicar multitud de deportes de aventura junto una oferta turística envidiable en este lado del mundo. Buenos restaurantes, gran variedad de alojamientos, un entorno paisajístico increíble con los Himalayas como telón de fondo y todo tipo de actividades: trekking, rafting, parapente, paseos en el lago, rutas en bicicleta… Y por supuesto, para los más fuertes, el mejor lugar para unas jornadas de montaña en el entorno del Annapurna.

Nos alojábamos en el conocido Lakeside, un amalgama de hoteles, restaurantes y tiendas por el nos decidimos pasear esa mañana y situarnos. Bajamos hasta la orilla y paseamos junto a la misma. Los amigos argentinos, Marcela y Alejandro, habían venido al hotel a buscarnos y nos gustó la compañía. De un lado el bonito lago, tal vez deslucido por la neblina que limita la vista de la cordillera a estas horas del día. Del otro lado, bares y más bares, asomados al lago y cargados de ofertas y promesas de las mejores comidas y bebidas. Una de las actividades habituales puede ser navegar por el tranquilo lago con un bote y ofrecen muchas posibilidades, precios, tiempos, con o sin “driver”. Seguimos nuestro paseo, con un café, un refresco, hasta que el calor comenzó a apretar.

Comemos en la orilla, en un local al azar. Full Power Restaurant & Bar, un pescado asado con su guarnición por 500 rupias y los noodels por 260. Por 1300 rupias (10 €), incluimos bebidas y servicio.

Las vistas del lago Phewa en la ciudad de Pokhara

Para las dos y sin haberlo pretendido de inicio ya teníamos las siguientes horas programadas. Nuestros nuevos amigos argentinos llegaron con un paquete completo contratado y nos uniríamos a ellos. A esta hora montábamos en un vehículo para visitar algunos de los principales atractivos de los alrededores de Pokhara.

Pagoda de la Paz Mundial, el lugar visible desde todos los puntos de Pokhara y al que hay que subir para tener las mejores vistas del lago. Construida por monjes budistas de una sociedad japonesa hay muchos modos de acceder. Probablemente la más cómoda sea subiendo en vehículo para dejar la bajada caminando. Unos 20 minutos conduciendo desde la ciudad. Una vez de vuelta, hay quien emprende el retorno a la cuidad en barca cruzando la estrecha lengua del lago que las separa. Nosotros hicimos ida y vuelta el coche, la verdad es que las cuestas son de aúpa. La única parte de la que no puedes escapar es de los últimos 10 minutos de pendiente y escaleras desde el aparcamiento. En el camino algunas terrazas y bares donde hacer una parada al subir o bajar con unas vistas impresionantes. Por cierto, en muchos de ellos, además de comer, se puede tomar un buen café orgánico de la región. Además de la figura frontal de Buda construida en Japón, hay otras tres más en los distintos puntos cardinales, una de Sri Lanka, otra de Nepal y una más de Tailandia. Y desde aquí, tras unos 45 minutos de visita enfilamos la siguiente visita.

-Bajando de regreso a la ciudad y probablemente difícil de encontrar, la cueva de Gupteshwor Mahadev, venerada por la gran estalagmita que se adora como un lingam de Shiva. Para hallarla, hay que estar pendiente tras unos 10 minutos de bajada por la carretera, de la entrada al templo en la orilla derecha de la calzada. De la ciudad puede estar a unos 2 km. Fácil de pasar desapercibida, pues se encuentra rodeada y escondida entre comercios. La entrada cuesta 100 rupias. En el interior no se permite la toma de fotos. Las escaleras de descenso pueden ser peligrosas por la humedad constante que gotea de las paredes. Tras bajar un buen tramo de escalares y pasar un angosto pasadizo se llega a una caverna sin prácticamente visibilidad. No tenemos claro que la visita sea recomendable. Tal vez con echar un ojo desde arriba a la entrada, puedes ahorrar esas pocas rupias. No vimos el lingam…

-Salíamos y justo enfrente las cascadas de Devi. Tampoco se puede esperar un entorno natural alrededor, más bien un montón de tiendas de artesanía que se abren a un parque desde donde se visitan. La entrada 30 rupias. Su nombre viene dado por la supuesta muerte de un turista suizo con su mujer en 1961, que cayeron al torrente. Crecidas tras el monzón y que ponen de manifiesto el gran caudal de un arroyo subterráneo que probablemente pasa por la cueva previa. No esperar tampoco grandes emociones…

Al salir y en una de las muchas tiendas que rodean el recinto, un joven nos da un Master en cuencos tibetanos. Difícil elección pero muy clarificadora charla.

Nos quedaba la visita del museo, pactada con antelación, pero la verdad es que habíamos tomado tiempo entre una y otra atracción y no dio tiempo. El cierre se produce a las cinco de la tarde. Así que con esto dimos por terminado el día de turisteo.

Quedaba organizar los días siguientes y tras preguntar en un par de agencias esto fue lo que decidimos hacer.

Vuelo de Pokhara-Kathmandú

Era lo primero que teníamos que cerrar, la vuelta Kathmandú y teníamos claro que lo haríamos volando. El día era igual, amoldaríamos nuestros planes a la disponibilidad de vuelo. Las tres compañías que operan este trayecto a diario y con múltiples horarios y posibilidades son Yeti Airlines, Buddha Air y Simrik Airlines, siendo esta última la más económica. Finalmente fue la que elegimos y volaríamos el Domingo 30. Es decir, con solo 72 horas de antelación se conseguían. Decir que había vuelos en muchos horarios y todos los días. Parece que a partir de Octubre podía complicarse al comenzar la temporada alta. Aunque parezca mentira los vuelos hay que regatearlos y los conseguimos por 95 $ (en skyscanner estaban por unos 95 €).

Trekking de dos días y una noche en Annapurnas

Saliendo mañana por la mañana y volviendo al día siguiente por la tarde. Era lo máximo que tendríamos en días y nos valía para quitarnos el gusanillo de acercarnos algo a las famosas montañas. Eso incluiría una noche en un hotel durante el camino. Nos recomendó el circuito a realizar sin ser demasiado duro y el mismo muchacho que nos consiguió los vuelos terminó por convencernos. Buen precio, se notaba que tenía opciones y sabía de que hablaba y además no pretendió vendernos nada, solo nos las planteo: un buen vendedor. Por 150 dólares saldríamos mañana. Incluía para los dos: el transporte privado hasta el lugar de inicio del trekking (una hora desde Pokhara), el guía para ambos días (que cobraba 20 $ por día), el alojamiento en un hotel de la zona y todas las comidas hasta la vuelta. Bastante detallado y muy cómodo según nos dijo.

Parapente en el lago Phewa

La última de las cosas que queríamos intentar dado que la oferta era amplísima y todos los foros lo recomendaban, era el parapente sobre el lago. Tras haber abortado la posibilidad esta misma mañana por amanecer nublado, decidimos dejar la opción abierta para el Domingo antes de volver a Kathmandú. El muchacho de la agencia nos ofertaba la posibilidad por 5000 rupias (en torno a 6000 era lo que habíamos visto), pero antes de cerrar más planes, preferimos dejarlo para cuando volviéramos del trekking y conociéramos las previsiones más cercanas de tiempo. Y así lo hicimos…

Ya estaba, sabíamos cuando volvíamos y que haríamos esos días en Pokhara. Solo quedó tiempo para tomar algo y despedirnos de Alex y Marcela con los que habíamos disfrutado mucho todo el día. Convencidos de que volveríamos a vernos, nos dejamos, no sin antes intercambiar buenos deseos viajeros y los consabidos mails y teléfonos. Hoy día, como nos repetimos varias veces esa jornada, el mundo es muy pequeño y seguro que el tropiezo sería fácil.

Anochece y una buena ducha nos animó a salir a cenar y conocer algo de la animada ciudad de Pokhara. Eso si, repetiríamos cena en el Fresh Elements… Pizza, ensalada, cerveza… todo tremendo por 18 €. Y el día no daba para estirarlo más. Siempre viajando, vas a tirones y este fue el final de este día.

La peculiar ciudad de Pokhara, en el Lakeside

Viernes 28 de Septiembre de 2018

Hoy comenzaba nuestro improvisado “trekking light” por los Annapurnas. Improvisado porque a priori no veníamos pensando en hacer ningún trekking por aquí, pero una vez vista la oferta de Pokhara, nos convencía mas que seguir vagando por sus pocos atractivos alrededores. Y light, porque no vayáis a pensar que era un trek como tal de alta montaña, más bien un buen paseo de dos días cerca de los Annapurnas en busca de buenas fotos de Nepal.

Así que nos disponíamos aquella mañana a dar una vuelta con los Annapurnas como telón. Para ello por la mañana y sin madrugar demasiado, nosotros elegimos cuando salir, preparamos una pequeña mochila con lo necesario para una noche. El muchacho de la agencia nos dijo que tampoco sería necesaria mucha ropa y así lo hicimos. El precio por los días y una noche: 150 dólares con todo incluido para ambos, comida, alojamiento y transporte. La agencia Wishing Will y el muchacho Surendra Pun, muy recomendable para gestionar vuelos, trekkings y cualquier actividad por la zona.

En caso de querer ahorrar dinero, el propio Surendra nos ofreció contratar sólo el guía por 20 $ al día y buscar el resto, alojamiento y transporte, por nuestra cuenta, pero desistimos.

Trekking en la cordillera de los Annapurnas

Annapurna del sánscrito, “diosa de las cosechas” o “diosa de la abundancia”, es un macizo montañoso situado en el centro de la cordillera del Himalaya. El Annapurna I es el más alto y a pesar de que fue el primer “8000” escalado por el hombre sigue siendo considerada hoy día una de las ascensiones más peligrosas. La cuenca glaciar del santuario de los Annapurnas se encuentra a tan solo 40 km al norte de Pokhara y aunque nuestro trekking quedaría lejos todavía de esta zona, esperábamos alguna de las dos jornadas despejadas para disfrutar de sus vistas.

A las 9:30 nos poníamos en marcha, el guía, Trem, junto un conductor nos recogía en el hotel. Al poco de salir, todavía en la ciudad, nos tropezamos con un velatorio en plena calle, muerto incluido. ¡El guía nos dice que es augurio de buena suerte!. Pues bienvenida sea…

Nos dirigimos hacia el este, hacia la población de Numle, cerca del campamento australiano donde haremos noche. El trayecto en coche discurre junto al río Seti, el “río Blanco”, cuyo caudal fluye directamente del glaciar de los Annapurnas. Algo más de una hora en el pequeño coche por caminos que subían cada vez más y llegamos a Kande, una peque aldea a 1770 msm donde comenzaba nuestro trekking. Nos esperaba aproximadamente una hora y media hasta el Campamento Australiano donde dormiremos. A partir de aquí confiábamos que entre hoy y mañana todo fuera cuesta abajo caminando. Comenzamos pero antes de hacerlo, nuestro guía nos advierte de la posibilidad de llevarnos alguna sanguijuela, ¡que manía le tenemos a estos bichos!.

Pero nada de hacia abajo, aquí casi siempre es hacia arriba y el camino se hizo duro. Cruzamos pequeñas propiedades y tradicionales casas nepalies. Los locales están más que acostumbrados al paso de senderistas y montañeros. Nos rodean terrazas y campos de arrozales, coronadas de frondosos bosques que se yerguen sobre picos elevados. El camino está hecho a base de guijarros y pizarra y no resulta del todo incómodo. El día se mantiene nublado e imposibilita la vista de la cordillera de los Annapurna. Confiamos tener la misma suerte que en Tíbet con el Everest, que asomó a última hora.

Los y las nepalíes están mucho más preparados para su “trekking diario”

En hora y cuarto cubrimos la distancia que suponíamos en hora y media. El conocido como Campamento Australiano es un área a unos 2040 msm con algunas Guesthouse todas con su restaurante. En uno de ellos es donde dormiremos, aunque probablemente sea no sea el mejor. Tiene aspecto de ser el primero en abrir, de hecho se llama tal cual, Campamento Australiano. Detrás el Angel’s Guesthouse o a un lado el Machhapuchhre Lodge y el Gurans Hotel, tienen mejor pinta. No es todavía la una y la habitación permite una ducha antes de comer. Ojalá hubiéramos conseguido agua caliente… El guía nos dice que desde aquí parten muchos trekkings hacia la cordillera y es habitual que los grupos pasen una noche aquí tanto a la ida como a la vuelta.

Una vez cambiados de la ropa empapada del camino, comemos. La carta es completa con platos occidentales incluidos. Pedimos unos noodels, los guiris de al lado se pelean con una pizza y unos espaguetis con un aspecto poco apetecible. La verdad es que no eran ninguna delicia y mira que los hacen buenos en todos los sitios.

Subimos a una pequeña colina donde entre nube y nube la vista resulta fabulosa. Seguimos cruzando los dedos para que se despeje. El guía está demasiado pendiente de nosotros u no nos termina de gustar. Cansados de todos modos, nos vamos a echar una mini siesta a la habitación.

Todavía muy pronto y decidimos explorar las Guesthouse que hay alrededor. Tomamos un café en el Hotel Gurans, de esos “de calcetín”, no hay otra cosa (100 rupias cada uno). Tratamos de caminar un rato pero a eso de las cuatro la nube se ha metido sobre nosotros y no se ve más allá de 30 metros. Poco más tarde comienza una lluvia torrencial que acaba por aguarnos la fiesta y nos empuja a probar otra de las Guesthouse. Esta vez una cerveza en el Machhapuchhre Lodge (500 rupias).

Las seis y nos llaman para la cena. El guía me llama la atención por haber tomado una cerveza en un lugar distinto de donde nos alojamos… Evidentemente le contesto que “no es su problema” y todo arreglado. Cenamos un curry de pollo con chapati. Razonablemente bueno.

Para las ocho y no tengo claro si porque no hay nada que hacer o por librarnos del guía, nos metemos en la cama. Al menos el madrugón de mañana dolerá menos…

Sábado 29 de Septiembre de 2018

Amanecía a las 5:45, así que una media hora antes nos levantábamos. Este era uno de los momentos en que tendríamos oportunidad de ver la silueta de la cordillera de los Annapurnas. Desde la ventana de la habitación podíamos comprobar de inmediato si al menos tendríamos oportunidad o no. Pero, en esas tempranas horas fue que no… Nuestro guía se esforzaba en decir que andaba cruzando los dedos para que pudiéramos ver la ansiada foto. Nosotros éramos más que conscientes de que no dependía de él, aunque estuviera curiosamente convencido de que lo creíamos. Menudo plomazo de chaval y q tengo importante es entender que la gente necesita espacio. En fin…

Pero, igual que en Everest, tuvimos la suerte de que asomaran poco antes del desayuno. Fueron solo cinco minutos pero realmente increíbles. Igual de increíble resultaba la manera en que cambiaba el clima. Por unos minutos se despejó completamente en un extremo y pudimos ver tres de los imponentes Annapurnas. Aceleramos la toma de fotos y en poco más de cinco minutos las nubes volvieron a hacerse dueñas de la situación y esconder este preciado tesoro. Al menos, tuvimos esa imagen para nosotros durante un corto tiempo.

Las imponentes vistas de los Annapurnas desde el Campamento Australiano

El trekking de dos días y una noche hasta el Campamento Australiano puede ser perfecto para tener las mejores vistas de los Annapurnas con un esfuerzo razonable. Con un mapa no necesitas guía para hacerlo #ViajefilosenNepal Clic para tuitear

Para después del desayuno comenzamos el descenso hacia Pokhara, hoy si será todo cuesta abajo. Atravesaremos las poblaciones de Dhampus a 1650 msm, Hyangakot y Astam hasta llegar a la carretera que nos lleve a la gran ciudad.

Eran las ocho cuando empezamos el camino. Durante el trayecto vemos algunos carteles que indican la ruta a seguir, tiempos y distancias. A medida que bajábamos el bosque húmedo se hacía más patente y la pelea por el espacio de los cientos de especies vegetales más sangrienta. Igual de sangrienta que iba siendo alguna de las heridas que dejaban las aprovechadas sanguijuelas a nuestro paso.

A la hora y media de descenso llegamos a Dhampus donde hay un puesto de registro para los que emprenden rutas hacia la cordillera. Todas las instrucciones en www.timsnepal.com. En la población vimos elegimos hoteles y restaurantes. De ellos, un par con un magnífico aspecto, el Paradise View Hotel & Restaurant y el Yama Sakura Lodge & Bar. Hasta aquí llegan el vehículo algunos de los senderistas que emprenden el camino.

Desde aquí el camino es más cómodo. Lo que no cambia es la neblina que nos impide disfrutarlo al 100%. Las vistas en un día despejado deben ser espectaculares. Tal vez Octubre y en adelante en cuanto comienza la temporada mejorará. De hecho gran parte de hoteles y Guesthouse aparecen todavía semivacías.

Nos desviamos desde Dhampus y entramos en caminos más estrechos y que nos llevan a una zona más tradicional. Cruzamos un pueblo tremendamente fotogénico, en realidad es la parte antigua de Dhampus. Sus tradicionales casas tienen un porche cubierto con pizarra al igual que gran parte de lo construido. En la planta superior, ventanas de madera bellamente talladas.

Más abajo, de nuevo entramos en un área de bosque húmedo, antes de llegar a Hyangakot. Hasta aquí algo más de diez kilómetros, la mayoría cuesta abajo y sobre tres horas y media. Paramos para comer, todavía son las doce, pero el sol a la altura que nos encontramos empezó a apretar hace un rato. El pueblo se mezcla entre arrozales y resulta muy bonito. Comemos en una casa del pueblo, amigos del guía que resulta haber nacido en esta pequeña población. Amablemente nos enseñan la casa. Habitualmente abajo la cocina y el lugar donde duermen y arriba dedicada a almacenar arroz, grano y demás…

Los paisajes en la cordillera de los Annapurnas se tornan fascinantes con la neblina

Comemos el tradicional Dal Bhat, arroz y sopa junto con vegetales de los que sólo identificamos el pepino y el tomate, pero la mezcla de todo es realmente exquisita. La señora de la casa nos sirve hasta que no podemos más. Queda contenta con la respuesta, no nos dejamos nada.

Tras comer nos ofrece dos posibilidades, un camino más largo u otro corto hasta la carretera donde tomar el transporte Pokhara. ¿A que no sabéis cuál elegimos? Eso si, todavía teníamos una hora más de descenso durísimo hasta la carretera. Y nosotros nos preguntamos: ¿como son hombre y mujeres capaces de cargar los enormes bultos sobre sus espaldas hasta estas aldeas?. Nos cruzamos con ellos y parece increíble.

Definitivamente la ruta nos había gustado. Un trekking de escasa dificultad, unos 18 kilómetros entre ambos días habíamos calculado. Con muchas posibilidades de buenas vistas si tienes suerte con el tiempo e ideal para aquellos que vengáis con poco tiempo para quitarse el deseo de caminar cerca de la imponente cordillera. Si a esto le sumas que no se precisan permisos ni el seguro especial de montaña de la zona para realizarlo, puede convertirlo en una buena alternativa a “perder el tiempo” en Pokhara. Un consejo, elegir vosotros el alojamiento y estudiarlo unos minutos para hacerlo por vuestra cuenta. Me temo que de lo contrario pagarás más de lo necesario y puedes acabar en una habitación sucia y húmeda. Y para una ruta tan sencilla o incluso alguna de más jornadas, tal vez lo único ya debas hacer es comprar un mapa (cosa para la que no tendrás problema en la ciudad), pagar las 2000 rupias que cuesta el permiso y… ponerte a caminar. El alojamiento elijas la ruta que elijas, no será un problema.

Son las tres de la tarde y de nuevo en la cómoda habitación del Haven O’Ganga con toda la tarde por delante. Descansón, paseo, cerveza y… cenar en ¡Fresh Elements! Bendita civilización, a veces…

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Nuestras fotos de Pokhara y el trekking en los Annapurnas

Pokhara y el lago Phewa

Paseando en la cordillera de los Annapurnas

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