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La última de las opciones para lanzarnos a volar en Pokhara y no era en un avión… Volar lo íbamos a hacer seguro, a la una en dirección Katmandú. Pero es que una de las más clásicas actividades de la ciudad era lanzarse al paragliding, un parapente, en tándem, evidentemente. Los días anteriores lo habíamos retrasado en espera de una mañana despejada. Esos días claros, sobrevolar el lago permite ver la cordillera de los Annapurnas que era la estampa que realmente había hecho famoso el deporte en la zona. Así pues, nada más despertar, corrimos a descorrer la cortina de nuestra habitación con vistas al lago…

La realidad es que se acercaba otro de los platos fuertes del viaje, la visita de lo mejor de Patan. Una más de las escalas de nuestras dos semanas en Nepal por libre, un recorrido por el país, fruto de la cual escribimos estos 6 artículos que te ayudarán seguro a montar tu viaje a Nepal:

  1. Como cruzar la frontera entre Tíbet y Nepal
  2. Lo mejor de Katmandú a ritmo lento
  3. Pokhara y el trekking en los Annapurnas
  4. La visita de la ciudad de Patan
  5. Un día en la ciudad de Bhkatapur
  6. Nagarkot y los últimos días en Katmandú
Cómo emprender la visita de la ciudad de Patán

Domingo 30 de Septiembre de 2018

Bueno correr… nada más poner el pie en el suelo fuimos conscientes de los efectos del trekking que habíamos terminado no hacía todavía 24 horas. Nuestras piernas, doloridas como pocas veces, nos gritaron de inmediato que nos dejáramos de tonterías, que tal vez en otra ocasión. El día, igualmente, había amanecido con esa neblina habitual de todas las mañanas y fue lo que terminó por convencernos de que ya volveríamos a Pokhara a por nuestra dosis de paragliding… Este tipo de decisiones, lo hago no lo hago, pesan fuerte un tiempo, e incluso con los meses y años, tal vez te sigas preguntando porque no lo hice, pero tampoco pasa nada ¡por no hacerlo todo!.

Así que hasta las 13:30 que salía nuestro vuelo Pokhara-Katmandú teníamos tiempo de relajarnos y eso fue lo que hicimos aquella ultima mañana en Pokhara. Para las 12:45 poníamos rumbo al aeropuerto, el que no se donde habíamos leído, era el más pequeño del mundo. La muchacha del hotel dijo que con salir en taxi a las 13 era suficiente, pero nos parecía exageradamente arriesgado. La verdad es que en unos cinco minutos estábamos en el aeropuerto, 400 rupias la carrera. No sabemos si el más pequeño, pero desde luego estaría peleando en la competición.

Facturar se llevó un par de minutos, los billetes iban sin numerar y se permitía hasta 20 kg de equipaje. El control de seguridad y acceso al avión casi un cachondeo. La gente se hace fotos con el piloto, la azafata no sé exactamente qué hace, según llegas te sientas… Pero cuando leímos lo del más pequeño, creo que hablaban de la aeronave. Nunca y llevo unos cuantos, he volado en algo tan pequeño. 21 plaza incluida la azafata. Nos dieron un puñadito de algodón para los oídos, un caramelo y a ello. Por momentos pensé que no despegaría… Al lado izquierdo del avión, volando en torno a los 4000 metros, algunos picos por encima de las nubes. Imaginamos la vista en un día claro. El vuelo fueron 25 minutos… Ojalá volar siempre fuera tan fácil. Toda una experiencia.

Prepárate para toda una experiencia si vuelas entre Pokhara y Katmandú o al revés. Y no te olvides de sentarte en el lado izquierdo si vas hacia Katmandú, no van numerados... #ViajefilosenNepal Clic para tuitear

Habíamos reservado en el Jampa Hotel de Katmandú por 28 € la noche para las dos noches siguientes. La oferta en la capital era tan variada que por este precio tienes auténticos hotelazos pudiendo pagar unos 3-5 $ por dormir sin problema.

Contratamos también el traslado desde el aeropuerto, 10 $, y así evitábamos el acoso de vehículos a nuestra llegada al aeropuerto. Después de un mes de viaje que se cumplía hoy, comenzábamos a tratar de dejar de lado preocupaciones como esta por el poco dinero que suponía. De elegir taxi, conviene tomar uno de los que tengan “placa verde”, únicos autorizados a entrar en el barrio de Thamel. Nos sorprendió que las tarifas de las distintas carreras están marcadas al salir del área de llegadas y allí mismo se puede hacer el prepago antes de tomarlo. Un alivio para evitar la pelea… Vimos por ejemplo el trayecto a la estación de buses de Shorakhute por 750 rupias.

Lo del tráfico en Katmandú si es una auténtica locura. Y no sé muy bien como, pero el taxista, esquivando peatones, motos, coches y hasta una multa, nos llevó en unos 45 minutos. El hotel está muy buen situado en Thamel y con un nivel que ya nos hubiera gustado al inicio de viaje a China pero es que con el nivel que llevábamos con el Kumari y el Haven O’Ganga era difícil competir. Por lo pagado, desde luego un 10.

Nos ponemos con tareas básicas de viaje: lavandería, cargar la tarjeta NCELL de datos y comer, que ya era hora. Probamos las pizzas de La Dolce Vita, excelentes con el plus de que entre las 11 de la mañana y las siete de la tarde tienen 2×1 en cerveza. La comida, compartiendo una buena pizza salió por 12 €, no superan las de Fire & Ice

Lo que queda de tarde a otear tiendas y compras para la vuelta. Queda una semana pero hay que ir pensando en que llevarnos de todo lo que hay por aquí e ir entrenando en la durísima tarea del regateo.

Salir a cenar más allá de las diez en Katmandú es tarea muy difícil, la mayoría de cocinas estarán cerradas #ViajefilosenNepal Clic para tuitear

Lunes 1 de Octubre de 2018

Hoy comenzaba nuestra última semana en Nepal, y una vez descartadas las opciones de Chitwan o Lumbini que nos planteamos hace ya meses, nos disponíamos a visitar las poblaciones Del valle de Katmandú: Patan, Nagarkot y Bhaktapur; además de los bellos atractivos de los alrededores de Katmandú que todavía nos quedaban.

Para aquel Lunes queríamos visitar Patan y su famosa plaza Durbar. A tan solo 4 km del centro de Katmandú, la visita de Patan sería perfecta para pasar la mañana. Tras el desayuno, que por cierto nos gustó como todos los que andábamos disfrutando en los hoteles nepalíes, salimos a buscar un taxi que nos llevara. Negociamos 400 rupias. Le indicamos que nos bajará en la puerta norte de Patan, Patan Dhoka, de modo que emprenderíamos el paseo a pie hasta Durbar Square. Con el maldito tráfico de la ciudad, se nos fue media hora.

Ciudad de Patan

Aunque dada la proximidad de Patan a Katmandú, pueda parecer un barrio más de la inmensa capital, Patan fue una de las ciudades estados más importantes de la vieja historia nepalí. Prueba de ello es el complejo de palacios y bellos edificios de su plaza Durbar, uno de los más bonitos de Nepal y que le valieron el nombre sánscrito de “Ciudad de la Belleza”. Con un pasado budista de más de 20 siglos de historia en la ciudad todavía se nota l influencia de esta religión, aunque fue con los Malla, al igual que Katmandú y el resto de reinos de Nepal cuando emergió como centro de poder.

El casco antiguo de Patan

Nos poníamos en marcha sobre las diez de la mañana en la puerta de Patan. A escasos metros el santuario de Ganesha, desvencijado templo de dos plantas con antiguas tallas sosteniendo los tejados. Salimos de inmediato de la asfixiante calle y nos dirigimos hacia sur. Pasamos por delante de otros templos, en algunos de los cuales todavía se notan los efectos del terremoto del 2015. La calle se abre al estanque conocido como Pimbahal. En un lateral un pequeño santuario similar al anterior, el templo de Chandeswari de 1663 y en otro lado una gran estupa blanca que luce ahora restaurada tras en seísmo. Tremendamente fotogénico a estas horas el estanque con los reflejos de los edificios y templos que lo rodean.

Estanque Pimbahal de Patan

Más y más callejuelas, muchas con edificios queriendo caer que se mantienen apuntalados para llegar a Bhaskar Varna Mahavihar, un patio plagado de pequeñas estupas. Atentos para seguir el recorrido a meterse por un callejón muy pequeño a la derecha, aunque alguna improvisada pintada recuerda “Patan Tour”. Las calles de estrecha la más si cabe y el barrio se torna tranquilo, saliendo a otros patios menos transitados por vehículos.

Un soportal en semiruinas nos lleva hasta el templo Dorado. Fundado en el siglo XII se trata de un templo budista que no fue demasiado dañado por el terremoto. La entrada cuesta 100 rupias. Pequeño pero francamente impresionante con un patio central en el que se encuentra un santuario de cobre repleto de trabajadas figuras al igual que todos los lados del patio. Una increíble profusión de figuras que dejan escaso lugar entre unas y otras. En un lateral, una maravillosa fachada con relieves dorados presenta una apertura custodiada por dos elefantes en cuyo interior se encuentra la venerada estatua de Shakyamuni. Subimos al piso superior desde donde seguimos tomando más y más fotos. Un lugar cerrado encierra otra de las figuras veneradas, una Tara blanca de ocho brazos. Salimos por la puerta opuesta a nuestra entrada donde dos animales mitológicos protegen el monasterio.

Templo Dorado de Patan

Saliendo y a la izquierda el templo de Manjushree en otro patio interior. Pero en siguiente de los más famosos está calle abajo, el templo de Kumbheswor, uno de los pocos del valle con cinco tejados. Dedicado a Shiva se venera un gran libran central. El edificio central estaba siendo restaurado pero aún así resulta muy bello aunque bastante descuidado. Desde luego la restauración es urgente si no quieren que se venga abajo. Afuera el colorido baño de las mujeres hindúes que con sus vistosos saris conforman una escena perfecta para las fotos mientras realizan su purificación. Otras aprovechan para un baño completo y otras simplemente lavan la ropa.

Enfrente hacemos una parada breve para un café. La pequeña cafetería Coffee Shop tiene un cartel en el que dice del café “negro como el demonio, caliente como el infierno, puro como un ángel y dulce como el amor…”, había que entrar a probarlo.

Salimos y tropezamos con uno de los más bonitos del recorrido. En piedra y todavía en pie a pesar del terremoto. Su nombre templo de Krishna. Cada plaza, cada recodo tiene pequeños santuarios y templos, podrías perderte mucho tiempo entre estas antiguas calles de Patan. Pero nosotros pocos minutos después ya tomamos el camino definitivo a la plaza Durbar de Patan.

A medida que nos acercamos a la plaza, algunos buenos restaurantes donde parar a comer. Es mediodía, el sol aprieta con ganas, así que antes de lanzarnos a la plaza, nos sentamos a ello. En una esquina, el restaurante Casa Pagoda, en una graciosa terraza junto a la plaza donde sirven comida indio-nepalí. Nos cobraron 2000 rupias (15 €) por un buen plato de pollo biryani, un curry vegetal muy bueno, unas bruschetas, cerveza y café.

Además de sumar siempre la cuenta en Nepal, pues no es infrecuente que se equivoquen, ten en cuenta que cobran un 10% de servicio y un 13% de impuestos sobre el precio que marquen en el menú. #ViajefilosenNepal Clic para tuitear

Le echamos cerca de dos horas a la comida y, de todos modos, buscamos apaño para un nuevo café esperando a que la luz cayera un poco para tener mejores tomas. El café lo tomamos en Swotha, Traditional Homes, un sitio donde creemos que merecería mucho la pena alojarse en un viaje a Nepal. Definitivamente, una noche en Patan es recomendable.

Las 15 horas y no lo podemos resistir más, ¡vamos a visitar la plaza Durbar de Patan!. La entrada 1000 rupias, que pagamos muy a gusto.

La entrada a los patios de Patan

La plaza Durbar de Patan

Como habíamos leído, una de las más impresionantes plazas palaciegas de Nepal. No hay ninguna duda de ello. Aunque con muchos más siglos de antigüedad, el recinto creció sobre todo entre los siglos XIV y XVIII. Y pese a que el terremoto se llevó por delante alguno de los templos más antiguos y emblemáticos, resulta todavía un lugar impresionante. Y entre los que todavía quedan en pie y resultan imprescindibles:

Museo de Patan, el lugar donde compramos las entradas y con una de las mejores colecciones que recogen la historia y religión de la ciudad y el reino de Nepal. Le dedicamos una corta visita pero el edificio en si ya merece la pena. Las maderas talladas de soportales, puertas y ventanas, dan una idea de la importancia de la ciudad en la historia de Nepal. Las obras de arte religioso que atesora el museo son una muestra sin igual de la habilidad de los artistas de la época en distintos materiales, como la piedra, la madera o distintos metales. Los trabajos en bronce y otros metales, son especialmente famosos en Patan.

Krishna Mandir, levantado en 1637. El templo de piedra más antiguo de Nepal y que combina su edificación con la madera y él ladrillo de un modo increíble. Su estructura soporto el temblor del 2015 y realmente puede ser uno de los más bonitos que hayamos visto en Nepal. Construido en tres niveles y con una clara influencia de la arquitectura de India. Enfrente, una estatua sobre un elevado pedestal de Garuda, arrodillado frente al templo. La delicada manera en que está tallada la piedra ya justifica de por si el viaje. Llama mucho la atención como los nepalies, al igual que vimos en la plaza homónima de Katmandú, se sienta a la sombra de lis centenarios templos durante la tarde a conversar.

Templo de Vishwanath, en fase de reconstrucción cuando la visitamos. A pesar de los andamios que la sostenían, se intuye la magnitud de los trabajos que lo adornan.

Templo de Krishna, también muy conservado. Una forma octogonal que le da cierto parecido al imponente Krishna Mandir e igualmente resistió al temblor. Junto q ella la gran campana que se usaba en la época para realizar llamadas de atención a los gobernantes.

-Y como muy importantes, los famosos patios. El primero Mul Chowk, el mayor y más antiguo de los tres patios del palacio. Las maderas talladas de todo el complejo son espectaculares. Los templos que conforman el patio, el templo de Taleju y el templo de Degutalle junto al pequeño templo de Bidyapith en el centro están recientemente restaurados. Junto a este patio, un segundo, más pequeña pero tal vez más finamente trabajado en sus tallas. Es el Sundari Chowk, con un impresionante estanque con unas bellísimas tallas en piedra. Desde la galería de la primera planta se pueden tomar buenas fotos.

Durante las casi dos horas que le dedicamos, disfrutamos como enanos y seguramente nos gustó más que la plaza Durbar de Katmandú.

Una visita imprescindible en un viaje a Katmandú por corto que sea, debe incluir Patan, su casco antiguo y su plaza Durbar. Seguro que uno de los sitios más bellos de Nepal #ViajefilosenNepal Clic para tuitear

Atardece y con la luz que queda, decidimos pelearnos con las agujetas que arrastramos y subimos los cuatro pisos del Taleju Restaurant. Desde su terraza tomaremos las últimas panorámicas de Durbar Square de Patan. Sobre las cinco terminamos nuestra visita de Patan. Un recorrido tranquilo que incluya el casco antiguo y la plaza Durbar, nos llevó tranquilamente siete horas.

Panorámicas de la Durbar Square de Patan

Un par de Coca Colas más tarde (245 rupias) y rumbo a Thamel. La pelea con el taxista terminó por costarnos 450 rupias, casi una cuestión de orgullo nacional esas 50 rupias de diferencia respecto a lo que pagamos esta mañana. Solo quedaba recoger ropa en la lavandería y montar mochila de nuevo. Mañana rumbo a Bhaktapur.

Tomamos una cerveza antes de cenar en un mejicano con buena pinta, Maya Cocktail Bar. Pedimos unos ricos nachos de aperitivo. Y tan bien estábamos con la música, el ambiente y la comida que terminamos por cenar allí mismo unas fajitas. Pagamos 2600 rupias, unos 20 €, tal vez caro, pero no se puede negar que salen de los sabores habituales en Nepal.

De aquí a la cama, poco más que contar.

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Nuestras fotos de Patan

Callejeando hacia la Durbar Square de Patan

Templo Dorado de Patan

Templo de Kumbheswor de Patan

Más calles y templos en la ciudad de Patan

Durbar Square de Patan

 

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