La ruta de cuatro días en coche por el desierto de Atacama

Una nueva aventura por delante: pasar cuatro días en el desierto de Atacama. La región, la más árida del mundo y también la de mayor radiación solar del planeta es famosa por sus peculiares paisajes, más marcianos que terrestres. Para disfrutar de aquellos cuatro días en Atacama, nos alojaríamos en San Pedro de Atacama, una pequeña población construida en adobe y madera de cactus, paraíso mochilero del norte chileno. Llegar llegaríamos esta vez en vuelo hasta Calama, los 2000 kilómetros desde Santiago que recorrí por tierra en mi primer viaje a Chile todavía son recordados por mi espalda.

Tras los primeros días aclimatándonos a Chile y haber pasado tres días entre Santiago de Chile y Valparaíso, comenzaba nuestro auténtico viaje de aventura por el país.

Dunas kilométricas, lagos de sal, coloridas bandadas de flamencos, pozas de agua hirviendo, geisers a 4000 msm… Aquí van pues la historia y las recomendaciones para pasar cuatro días en el desierto de Atacama, uno de los lugares más fascinantes de la tierra.

La ruta de cuatro días en el desierto de Atacama

El alojamiento en San Pedro de Atacama

La mejor opción, si no la única, tomar San Pedro de Atacama como base para pernoctar y desde aquí salir a diario hacia los lugares programados. Los más cercanos como el valle de la Luna a unos 10 km o los geysers, más alejados, a 90 km.

La ciudad ha crecido inusitadamente en 20 años. Aquel pueblito desértico con calles de tierra donde vagaban los mochileros en busca de la mejor oferta para un tour o el mejor precio de una cerveza, es ahora un hervidero de posibilidades, sobre todo en lo que a alojarse se refiere.

Nos decantamos por el Hostal La Rukka. Pasaríamos cuatro noches por 265 € en una habitación doble con baño y desayuno incluidos en el precio. Lo mejor fue, además de que estaba recién inaugurado (septiembre de 2022), su ubicación, a escasos metros de la iglesia de San Pedro y muy cerca también de la calle Caracoles. Valga decir que la calle Caracoles es algo así como la Gran Vía de cualquier ciudad, allí se cuece todo.

Las habitaciones se distribuyen en torno a un patio con hamacas. La habitación es ideal para dormir en San Pedro de Atacama. Como extra, además, cuenta con aparcamiento para dejar el coche en un lugar vigilado junto a las habitaciones.

La mejor opción por localización y relación calidad-precio en San Pedro de Atacama, el alojamiento en el Hostal La Rukka, abierto en Septiembre de 2022 > Reserva aquí el Hostal La Rukka. Además podrás aparcar tu vehículo, cosa nada fácil en San Pedro.

El Hostal la Rukka, en el centro de San Pedro de Atacama

Cómo llegar a San Pedro de Atacama

LATAM, SKY Airline y JetSmart tienen vuelos directos desde Santiago de Chile hasta Calama, el aeropuerto más cercano a San Pedro de Atacama. Merece la pena evitar los 1680 kilómetros de carretera, unas 24 horas en coche a no ser que dispongas de tiempo en el viaje para visitar poblaciones costeras del norte chileno como La Serena, Copiapó o Antafogasta.

Recuerdo de nuevo el primer viaje a Chile, hace más de 20 años. Sin Booking, Rentalcars o Skyscanner un señor nos dejó las llaves de su coche nada más aterrizar en la capital tras acordar allí mismo el precio por llevarnos siete días su vehículo. Con una botella de Fanta, dos bolsas de patatas y muchas risas cruzamos aquella distancia. Las carreteras eran eternamente rectas. “Conchamos” muchas veces y siempre apareció un “vulcanizador” dispuesto a reparar el pinchazo. Una semana después retornábamos a Santiago sanos y salvos.

A lo que vamos. Para salir del centro de la capital hacia el aeropuerto de Santiago contratamos desde la aplicación un Uber (15000 pesos que compartimos con otra pareja del hotel). Desde luego, más barato que el famoso Transvip.

Elegimos Sky Airline por el precio. Casi todas las compañías cuentan con dos horarios de vuelo al día. Muchos viajeros eligen volar en el de la mañana para así aprovechar la tarde para la excursión del valle de la Luna. Este vuelo suelo ser más caro que el de la tarde e implica madrugar.

Nosotros tomamos el de la tarde. Volaba a las 14:30 horas, llegando a el aeropuerto de Calama (El Loa) sobre las cuatro de la tarde. Facturando la mochila, volar costó 140 € ida y vuelta. Permitía así un bolso de mano, un equipaje de mano y un equipaje en bodega. Son muy estrictos en este sentido y no quisimos arriesgar en el peso al embarcar.

Para llegar a San Pedro de Atacama en caso de que no tengas todo el tiempo del mundo en tu viaje a Chile, lo mejor es volar al aeropuerto de Calama > Reserva con tiempo si no quieres pagar demasiado a última hora

El alquiler de coche para recorrer el desierto de Atacama

En Calama habíamos reservado un coche para los próximos cuatro días en el desierto de Atacama con Chilean Rent a Car. Un Compact Cross al que le ampliamos las coberturas contra daños propios, robo y daños a terceros, con franquicia por 190€ (48 € por día aproximadamente). Cobran 800 € de depósito que devuelven a los tres días del retorno del coche si no hay problemas. Nos dieron un MG enorme y casi nuevo con solo 7000 km. Perfecto para nuestros aquellos días en el desierto de Atacama. Finalmente recorrimos 1100 kilómetros con un consumo de 100 € en gasolina.

Se puede contratar un transfer hasta San Pedro (salen cada hora para un trayecto de una hora y cuarto aproximadamente). El precio 15000 pesos la ida, 26000 pesos si contratas ida y vuelta. Nosotros preferimos la libertad de un coche de alquiler y así recorrer Atacama a nuestro aire. La oficina está dentro del aeropuerto frente a la cinta de recogida de equipajes y aunque un poco acelerados en la entrega del vehículo sin tiempo ni de pensar en qué firmabas, el proceso fue fácil y rápido, sobre todo rápido…

Es posible alquilar un coche directamente en San Pedro de Atacama pero leímos que la disponibilidad es baja y los precios están hinchados. Además, si llegas a Calama ¿qué mejor que coger el coche en el aeropuerto para ir y volver a San Pedro? > Echa un vistazo en Rentalcars, el mejor comparador
Alquilar un coche es la mejor opción para recorrer en cuatro días el desierto de Atacama por tu cuenta
Alquilar un coche es la mejor opción para recorrer en cuatro días el desierto de Atacama por tu cuenta

La mejor ruta para cuatro días en el desierto de Atacama

Cuatro días en el desierto de Atacama sería el mínimo recomendable para conocer la inmensa área que abarca la región y al menos hacerse con las principales atracciones naturales que encierra el parque nacional. Os contamos como lo hicimos nosotros día por día. Lo organizamos así por nuestra cuenta después de mucho leer, marcando los lugares imprescindibles del desierto de Atacama y eligiendo el orden en función de la altura que suponía acometerlos para favorecer la aclimatación. Además, hay lugares que se recomiendan al amanecer como los Geysers del Tatio que gozarán de mayor actividad a primera hora del día y otros sitios donde hay que llegar para disfrutar del atardecer. Este es el caso del valle de la Luna.

¿Suena fácil?. Nada más lejos de la realidad. Los horarios de apertura y cierre de los caminos variarán, los precios de acceso se inflarán y más de un día tendrás que cambiar de planes e improvisar. Pero ¿no estábamos hablando de viajar? ¡Eso es viajar!

Es recomendable hacerse con Maps.Me y descargar marcando las localizaciones que se van a visitar cuando se disponga de wifi. Una vez comiences las rutas, la App funciona off line a la perfección.
La calle Caracoles en San Pedro de Atacama es el lugar donde se concentra toda la actividad en la población
La calle Caracoles en San Pedro de Atacama es el lugar donde se concentra toda la actividad en la población

Día 1 en el desierto de Atacama, San Pedro: Llegada y paseo por San Pedro

Recorrido: 100 km Calama-San Pedro de Atacama

Altura: 2400 msm

El día se fue en el vuelo desde Santiago hasta Calama y el trayecto en coche desde aquí a San Pedro. Unos 100 kilómetros que recorrimos en una hora y media aproximadamente. La carretera que lleva desde Calama, conocida como Ruta 23, está en perfecto estado y no supuso ningún problema conducir hasta San Pedro de Atacama. Algo más de una hora con una parada para una foto de esas que no puedes dejar pasar.

Entrar en el pueblo fue lo más complicado al tener que meterse entre las callejuelas de San Pedro. Entre direcciones prohibidas y conducir muy despacio al tiempo que esperábamos pasar un cortejo fúnebre, tal cual suena, conseguimos llegar.

Check in en el Hostal La Rukka y paseo al por la tarde por el centro del pueblo de San Pedro de Atacama. Quisimos ir al valle de la Luna para aprovechar el atardecer pero la muchacha del hostal nos dijo que solo dan acceso hasta las cinco. Como interesantes: la vieja iglesia de San Pedro de Atacama, del siglo XVI, aunque reconstruida posteriormente y la calle Caracoles, la más comercial y donde se concentran gran cantidad de tiendas de artesanía y restaurantes. La mayoría de estructuras de la ciudad como la iglesia se levantaron en adobe. El artesonado de la iglesia, hecho de madera de cactus, es una maravilla.

Atardece y los locales del centro se llenan de turistas. ¡Serán un par de pintas para celebrar que hemos llegado!

Consejo: Aprovechad para comprar unos caramelos de coca para la aclimatación a la altura. También podéis tomar algún mate de coca y si notáis dolor de cabeza o fatiga mejor no toméis alcohol y haced una cena ligera.

Día 2 en el desierto de Atacama, el Sur: Aguas Calientes (Piedras Rojas), la laguna Chaxa y lagunas altiplánicas

Recorrido: San Pedro de Atacama-Laguna Chaxa (65 km) - Laguna de Aguas Calientes (100 km) - Vuelta (185 km)

Altura: 4200 msm Tiempo: 8 horas Precio entradas: 23000 pesos

Salíamos a las ocho de la mañana. Para aquel primero de nuestros cuatro días en el desierto de Atacama, tomamos la ruta hacia el sur, hacia Piedras Rojas. La ventaja de ir en coche es que la ruta y el tiempo de paradas lo marcas tú. La mayoría de tours comienzan a recoger gente en sus hoteles a las seis y siete de la mañana. La señalización en la carretera es perfecta.

Antes de salir llenamos en depósito en una gasolinera en la propia ruta 23: 30 litros, 42000 pesos. Esta misma gasolinera puede servir de referencia para todas las rutas que se emprenden desde la población.

Tras 40 kilómetros por la carretera llegamos al pueblo de Toconao. Parada técnica para comprar agua y poco más. Poco después de salir del pueblo, un desvío marca la entrada al salar de Atacama. Lo tomamos y conducimos 22 kilómetros hasta la laguna Chaxa. La calzada esta vez no tiene asfalto pero se circula sin problema. Ingresar en la reserva cuesta 8000 pesos por persona. Uno de los principales atractivos es poder disfrutar de los flamencos aunque leímos que cada vez llegan menos.

La laguna Chaxa

La laguna forma parte de la Reserva Nacional de los Flamencos y se encuentra en pleno salar, un paisaje formado hace 80 millones de años. Aunque no hay muchos ejemplares, se pueden ver las tres especies de flamenco chileno. Además de un cercano mirador se puede tomar un sendero que sigue unos 15 minutos dentro del salar. Rodeada de una cadena de volcanes se puede identificar el más elevado y más activo, el volcán Lascar que con sus 5592 msm mostró parte de su fuerza en la última gran erupción de 1993.

Salimos del salar deshaciendo parte del camino y seguimos hacia el sur. En 60 km llegamos a Socaire. Aquí hay que parar para adquirir la entrada a las lagunas de Miscanti y Miñiques además de los tickets para el salar de Aguas Calientes (Piedras Rojas)

Lagunas Miscanti y Miñiques y el salar de Aguas Calientes

El precio de las lagunas es de 10000 pesos por persona. Hay que sumar 5000 pesos para el salar de Aguas Calientes. Se alcanza los 4200 msm. También forma parte de la Reserva Nacional de los Flamencos. Nos cruzamos con algún pequeño grupo de vicuñas y hasta vemos un zorro en busca de su presa.

Primero se alcanza el sector Piedras Rojas, unos 60 km desde Socaire. Tras el aparcamiento y el control de entradas, comienza un sendero señalizado que discurre entre las rocas rojas que le dan el nombre. Delante el impresionante salar de Aguas Calientes. El paisaje blanquiazul de la laguna contrasta con los ocres y amarillos de los volcanes que lo circundan.

El paseo, a cerca de 4000 msm se hace fatigoso pero tolerable. Es totalmente llano. Igualmente la puna se nota y el frío viento lo hace pesado a la vuelta. Alrededor de 45 minutos que te llevan hasta la orilla de la laguna. Está totalmente prohibido el baño, siquiera acercarse. No se puede salir de los senderos señalizados. No se os olvide llevar buena ropa de abrigo para llegar hasta aquí. Tendrás tiempo de quitar capas a la vuelta.

La carretera, que más adelante cruzará hacia Bolivia, está asfaltada y en muy buen estado. Con cualquier vehículo se debe poder llegar hasta aquí sin necesidad de un 4×4.

De nuevo de vuelta y hacia las lagunas. Antes un bonito mirador de la laguna de Talar. Para llegar a las lagunas del Altiplano se toma un desvío de la ruta 23, bien señalizado y se bordea un volcán hasta alcanzarlas. Realmente merece la pena llegar hasta allí.

Para las tres de la tarde emprendimos la vuelta a San Pedro. ¡350 kilómetros y ocho horas!. Nos tomaríamos la tarde libre.

La ruta seguida durante este día es la que ofrecen las agencias de San Pedro entre las imprescindibles. Se trata de un tour de los que llaman “full day”. Cobran en torno a 50 € por persona sin las entradas (otros 25 € que tendrás que pagar). Haz los cálculos sobre lo conveniente de alquilar un coche.
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Día 3 en el desierto de Atacama, el Este: Ruta de los Salares

Recorrido: San Pedro de Atacama - Los monjes de la Pacana (100 km) - Salar de Quisquiro (37 km) - Vuelta (137 km)

Altura: 4000 msm Tiempo: 5 horas y media Precio: gratis

Después del desayuno salíamos sobre las nueve, más tranquilos hacia el este de San Pedro, hacia la conocida como ruta de los Salares. La carretera 27 nos lleva en dirección a la frontera con Argentina. El salar de Tara, el salar de Quisquiro y el salar Aguas Calientes son el objetivo final de la ruta.

La ruta de los Salares

Ascendemos junto a la silueta perfecta del volcán Licancabur. A unos 60 kilómetros, el mirador del Licancabur, aunque antes tendrás buenas panorámicas donde tomar fotos.

Tras 80 kilómetros el humedal del río Quepiaco, un paisaje más marciano que lunar donde el rojo de los volcanes sirve como telón de fondo a las las pequeñas lagunas formadas. Poco más adelante la laguna Verde.

Veinte kilómetros y próxima parada los monjes de la Pacana, enormes pilares de piedra solitarios en medio del desierto. El desfiladero se abre hacia la laguna Aguas Calientes y antes de llegar merece la pena parar para otra buena fotografía. Hay que detenerse junto a la carretera y bajar caminando hasta los monjes. Se puede caminar entre las rocas y disfrutar de sus curiosas formas y los restos de los fósiles coralinos excavados. Algo más adelante, el desvío para llegar. Cuidado con pasárselo porque no está señalizado.

Solo 37 kilómetros para llegar a la última de las paradas antes de volver: primero Aguas Calientes, después laguna Negra y por último laguna Quisquiro.

Emprendimos la vuelta para la hora de comer. La bajada es brutal y hay que ir con cuidado y ahorrando frenos. Abajo, de nuevo en el cruce llenamos depósito: 55000 pesos (60 €). Por cierto acabamos de darnos cuenta de que no nos cobraron nada por acceder a ninguna de estos salares y lagunas en el día de hoy. Parece imposible en el Atacama de hoy día.

Comemos al lado de hostal con la idea de emprender alguna otra ruta por la tarde. Intentamos el valle de la Luna. Engullimos rápidamente para que no se nos hagan más cinco, hora de cierre. ¡Cierran los sábados! Definitivamente no es para nosotros.

¿Un baño a lo mar Muerto atacameño?

Laguna Cejar

De las pocas donde se permite el baño. Y además, podrás disfrutar de la sensación de flotar sin esfuerzo dada la alta concentración de sal de sus aguas. Todo eso si tienes suerte en elegir hora y día. En la actualidad si viajas por tus propios medios, solo podrás acceder por la mañana de 9 a 13 horas. El horario de tardes queda reservado a tour operadores. En caso de que te animes, serán 15000 pesos para treinta minutos de baño (parece desorbitado y subiendo). Eso si, ojo con el día que eliges: los martes cierran…

Opinión: El turismo es un buen negocio. De eso no cabe duda. Facilitar al viajero las mejores opciones y cobrar por ello es lícito. Abusar no lo es y habitualmente termina con el negocio. En San Pedro de Atacama son demasiados los que se lucran de este negocio. Las comunidades locales debieran reaccionar en otro sentido.

Definitivamente ni atardecer ni baño. Optamos por subir al mirador de la Cordillera de la Sal. Abierto y gratis, menos mal. Echamos unas buenas fotos antes de volver al hostal.

Día 4 en el desierto de Atacama, el Norte: Los geysers del Tatio. Tarde en el valle de la Luna

Recorrido: San Pedro de Atacama - Tatio (90 km) - San Pedro de Atacama (90 km)

Recorrido: San Pedro de Atacama - Tatio (90 km) - San Pedro de Atacama (90 km) Altura: 4200 msm Tiempo: 6 horas Precio: 25000 pesos con el valle de la Luna

La subida a los geysers del Tatio es un imprescindible en cualquier viaje de cuatro días al desierto de Atacama. Recuerda, mejor dejarlo para el último día.

Tocaba madrugón. Enseguida os explicamos porqué. A las 4:30 sonaba el despertador y a las cinco nos poníamos en marcha, todavía de noche. Esa media hora fue la que empleamos en abrigarnos. La temperatura al amanecer en los geisers, a 4200 msm suele bajar muchos grados del cero. Leímos la previsión la noche anterior: 10 grados bajo cero con sensación térmica de -17ºC.

Los geysers del Tatio

El mayor complejo geotermal del hemisferio sur se encuentra en el Tatio, al norte de Atacama. Más de 80 geysers cuya máxima actividad se alcanza a diario con el amanecer. Una ebullición que, en estas latitudes, el agua alcanza a los 86 grados. He ahí el motivo de nuestro madrugón de aquel día. Hay que llegar con las primeras luces del día.

La ruta siguiendo la B245, unos 90 kilómetros, se lleva en torno a unas dos horas. Es de noche y preferimos conducir despacio. La carretera es de ripio pero se puede conducir sin problemas. Varios vehículos siguen el mismo sentido. No es fácil perderse. Además está perfectamente señalizado.

Para las 7 AM llegamos a los geysers. Registro de entrada y 15000 pesos. Las normas, al igual que el resto de parques: nada de comer, salir de los senderos o volar drones.

En el área protegida hay dos sectores. El primero, más alejado y conocido con el sugerente nombre de “El Horno” está a unos dos kilómetros de la puerta de entrada. Es el primero que se debe visitar, todavía amaneciendo. Se llega en coche y es donde mayor número de geysers se concentran y se muestran más activos a esta hora. Después de más de una hora de fotos, vídeos y mil paseos entre las fumarolas, cogemos el coche para bajar al primer sector, “La Llama y La Concha”. Además de otro parking, en este si hay baños. Las piscinas, las únicas en los geysers y que se encuentran en esta parte, no estaban operativas. Hay un corto sendero muy chulo para tomar buenas fotos.

Emprendemos bajada a las nueve. De vuelta, con la luz del día el camino cambia totalmente. Cruzamos las montañas más altas. A un lado el volcán Putana y al poco el río del mismo nombre. Hay un mirador desde donde se ve la cadena de volcanes y las aves anidando junto al río.

Una vez hemos descendido unos 40 km, la localidad de Machuca, buen sitio para un café. Poco después de Machuca, una laguna donde los flamencos están prácticamente al lado de la carretera. Paramos y disfrutamos un rato de las fotos.

Adelante y nueva parada en el cañón del Puritama. Se puede descender unos metros. Bajamos hasta donde nos llega en aliento. La última intersección hacia San Pedro en Guatin, la población donde parte la carretera hacia Puritama. Muchos tours incluyen la ruta hasta las termas de Puritama a la vuelta del Tatio. Son aptas para el baño pero exige un desvío considerable. Nosotros seguimos a San Pedro. Tres horas después de comenzar a viajar llegamos y ponemos rumbo al valle de la Luna, a 15 km de San Pedro de Atacama.

El valle de la Luna

Con una única parada en la cuneta para quitarnos las térmicas vamos directo al famoso valle que se nos estaba resistiendo. No lo ponen fácil. Además de cerrar los sábados y tener el horario de entrada restringido hasta las cinco de la tarde, solo se puede comprar la entrada online: PuntoTicket.com.

La compramos en la puerta de entrada mismo, nos registramos y nos disponemos por fin a entrar al valle. La entrada cuesta 10000 pesos más los gastos de gestión de la página.

Tras siete kilómetros paramos en la Duna Mayor. Aparcamos y tomamos el único camino posible, junto a la duna. Adelante se bifurca en dos senderos que llevan a sendos miradores. El aspecto ya podéis imaginarlo por el nombre. Lo menos acertado en el mismo es la temperatura. Todos sabemos que en la luna hace un frío del carajo y en el valle atacameño el calor es sobrehumano. Durante todo el camino las vistas son puro espectáculo. Las dimensiones no parecen terrestres.

Aproximadamente una hora y media de puro vértigo por senderos imposibles. La ruta circular vuelve al aparcamiento. Más adelante el mirador Achaches. Ofrece la vista de la gran duna desde el otro lado. Pasamos de largo hasta el final del recorrido en coche. Las opciones en el camino: la Mina Victoria, el anfiteatro o las Tres Marías. Hasta aquí no más de 10 km en coche desde la puerta de entrada. A partir de ahí hay que emprender el retorno.

La foto de las Tres Marías se obtiene prácticamente desde el coche sin ningún esfuerzo. Para la Mina Victoria caminamos un sendero circular mucho más corto que el anterior pero que abandonamos. El sol aprieta muy fuerte y hemos terminado con el agua que traíamos. Para la tarde, la entrada incluye el ingreso al mirador Coyote para ver la puesta del sol.

Pero antes de eso buscaremos dónde comer en San Pedro. Y tanto anduvimos ese día que no quedaron ganas de atardeceres. Confieso que no somos de apreciar esos momentazos de otros. Nos quedamos preparando la salida de San Pedro a la mañana siguiente. Quitar polvo a las botas, montar mochila, salir para una cerveza y ¡hasta cortarse el pelo!

Con el barbero, natural de Bolivia pero en Atacama desde los 90, recordábamos aquel pueblo que conocí. Sin asfaltos, sin redes, sin tour operadores… desde luego un desierto donde te sentías solo a ratos y donde el dinero daba para mucho más. Este Atacama de hoy da para cuatro días, no más, si no quieres tener que pedir una nueva hipoteca…

Un secreto y una recomendación. Quisimos hacer un tour astronómico. Nos fijamos en una empresa gestionada por indígenas. Tras contactar con ellos nos dijeron que no saldrían aquellos días porque la luna estaba creciente. Prefirieron dejar de ganar ese dinero. En San Pedro otros lo ofrecían… La empresa: Observatorio Alarkapin

¡Por la mañana volábamos a Puerto Montt! Cuatro días en la región de los Lagos de Chile por delante.

Dónde comer y beber en San Pedro de Atacama

No somos de mirar con lupa el precio, buscamos las recomendaciones de otros, la música en directo y los platos tradicionales. Si tenemos prisa algo cerca, si vamos relajados, lo que nos apetece. Pero no nos engañemos, San Pedro es una gran tomadura de pelo. Cervezas a 5 €, cafés a 2 €, platos a 15 €… y añaden ese 10% de propina que no dejas ni en el bar de la esquina de tu casa… Estos son los que probamos en aquellos cuatro días en San Pedro de Atacama:

> Chelacabur. La cervecería donde más gente hay por la tarde. Pintas de barril Escudo por 3000 pesos (3.2 €). ¿Será que se llena por eso?. La carta de cervezas es tan amplía como sugerente: Torres del Paine, Torobayo, Austral Calafate… Si no nos equivocamos, las pizzas las traen de La Charrúa.

> Fauna Restobar. Ceviches (tal vez un poco caros y que no probamos), hamburguesas que devoramos y hasta amplía opción vegana. En Caracoles, un local muy chulo de los que invita a parar y comer allí. La cena con dos hamburguesas Puma completas y ensalada Verde Verde por 45 € con la propina más que merecida en este caso. Buenísimas ambas cosas. Después de dar muchas vueltas por el pueblo, sería el que repetiríamos.

> Emporio Andino. En una de las esquinas de Caracoles. Sin duda una de las mejores máquinas de café expreso de la ciudad y de las mejores utilizadas. Si eres adicto al café, este es tu sitio. Un solo: 1500 pesos. Si lo necesitas temprano tendrás que ir al Salón de Te O2, en el otro extremo de la misma calle Caracoles. Es lo único abierto a las siete de la mañana y tienen un buen café (nada que ver, es de cápsulas, pero no se puede pedir más).

> Restaurante Adobe. “El caro” de San Pedro pero que no fallaba ni un día, lleno hasta la bandera. Decidimos probar un día que además tenían música en directo. La carta no es amplia desde luego y los platos principales están entre 15 y 20 €. Pero ojo con pedir algo “de picar”. Los platos son enormes y es difícil probar más de una cosa. Salimos, rodando, por 70 € los dos. Tal vez sobrevalorado. No, definitivamente, sobrevalorado.

> Roots Bar & Café, cerca de nuestro alojamiento, el Rukka. Un barecillo con sándwiches y ensaladas qué siempre estaba lleno. Además una buena cafetera. Nos sirvió para algo rápido entre las salidas de la mañana y la tarde. Dos sándwiches y una ensalada con la bebida y café: 32 €

> Restaurante El Toconar. Música en directo, una buena terraza, clientes locales… prometedor, ¿verdad?. Pero tendrás que ir con tranquilidad. Nada de servirte rápido, agotan tu paciencia por si te levantas antes de pedir. Nada de beber solo, debes añadir algo de comer. De cada cuatro que entraban tres se levantaron desesperados. Bueno, nos reímos.

> El Charrúa, famoso por las pizzas. Muy ricas la que probamos. Una pizza individual completa con una ensalada Don Pedro y las bebidas por 24 €. Ojo que no tienen más que cerveza sin alcohol…

> Café Rural. No todo va a ser calle Caracoles. Pues este restaurante, francamente bonito, está un poco más arriba que el Charrúa. Sirve menús completos por 6500 pesos y tiene happy hour. Nos tomamos un par de cervezas locales: la Torobayo y un ceviche de Reineta. Si decides probarlo, no tengas prisa, ellos no la tienen.

> St. Peter’s Church beer & food. Porque se lo debíamos. Junto al hostal, cada noche, el muchacho se afanaba en mantener la hoguera en la calle y nos daba las buenas noches más sinceras de todo San Pedro. Finalmente paramos a tomar algo y, sin duda, la mejor música del pueblo: Secretos, Sabina, Beatles, Dire Straits… menuda manera de poner musicote. ¡Además te ponen tapa! Las hostias con pebre.

Estos fueron los que probamos, pero ya sabes que te esperamos en los comentarios si quieres quitar o poner alguno. Será bienvenido.

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