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Aquí va nuestro diario mochilero tras 45 días recorriendo Sudamérica. Un mes y medio de viaje por libre cruzando algunos de los más bellos países del continente. Durante el viaje cruzaríamos Chile desde su capital para emprender la visita del mágico norte del país. Primero en San Pedro de Atacama para después aventurarnos en el tour por el salar de Uyuni de Bolivia. Más tarde visitaríamos algunas de las antiguas ciudades coloniales más interesantes de Bolivia para alcanzar el Titicaca. Un paso por Perú con el viaje estrella hasta Cusco y Machu Picchu para después volar a Lima. Todavía por delante unas semanas de viaje en Colombia serían el colofón y broche perfecto para esta ruta por Sudamérica con nuestras mochilas.

Hemos decidido dividir nuestro diario de viaje en varias partes, todas ellas enlazadas en el tiempo y que han dado de si para un buen puñado de diarios cargados de información para poder viajar por Chile, Bolivia y Colombia a tu aire. Aquí van los post y los enlaces de todos estos diarios:

1.Un viaje por Sudamérica: ruta, podcast y libros recomendados

2.La ida y la visita de Santiago de Chile, Valparaíso y Viña del Mar

3.San Pedro de Atacama y el valle de la Luna. El salar de Uyuni

4.La visita de las ciudades coloniales de Sucre y Potosí en Bolivia

5.Lo mejor de la Paz y el lago Titicaca

6.Lo mejor de Cusco y la visita de Machu Picchu

7.Lima y la reserva nacional de Paracas e islas Ballestas

8.Bogotá y el eje cafetero de Colombia

9.Historia y visita de Cartagena de Indias

10.La ciudad de Santa Marta y el parque nacional del Tayrona

11.Bogotá, un día antes de la vuelta

Día 1. 29 de Agosto. El camino hasta Madrid

Salimos de Murcia con RENFE a las 19:05h con destino Madrid. Compramos el billete en la web de la compañía por 14’20€ con 62 días de antelación. Como nuestro vuelo sale temprano tenemos que hacer noche en Madrid y nos alojamos en el Ibis Aeropuerto Barajas Madrid que cogimos a través de Booking con traslado al aeropuerto por 60€.  

Pagamos un buen precio por el taxi de Chamartín a Barajas (23’4€) es tarde y no es cuestión de andar con las maletas por la capital.

En resumen 14’2€ + 30€ + 11’7€ = 55’9€ que es menos de lo que nos costaba el vuelo Alicante-Madrid (120€).

La primera etapa de nuestro viaje a Sudamérica: Santiago y alrededores

Día 2. 30 de Agosto. Los vuelos y escalas en EEUU

A las 8h estábamos haciendo el check in en el aeropuerto. Volamos con Delta Airlines con escala en Atlanta hasta Santiago de Chile. En la cola, una chica enjuta enfundada en un uniforme azul marino, nos hace preguntas de seguridad del tipo dónde vamos, qué vamos a hacer, cuáles van a ser nuestros medios de transporte… Hemos recibido varios mails de Delta avisándonos sobre las condiciones para volar.

Importantes TIPS si se tiene intención de volar con Delta Airlines y tienes una escala en EEUU:

  • Al hacer escala en EEUU necesitarás la ESTA. Una especie de VISA para poder hacer tránsito en USA que cuesta 14$ y que se hace online.
  • Las condiciones de seguridad son más extremas que en otras compañías o otros destinos. A parte de lo habitual; preguntas al hacer la facturación, controles aleatorios antes de subir al avión y en las escalas (Atlanta y Nueva York sobretodo)

Compramos los vuelos en Febrero de 2017 por 527€ ida de Madrid a Santiago de Chile (escala en Atlanta) y vuelta de Bogotá a Madrid (Escala en Atlanta y Miami). Con el subidón del buen precio no tuvimos en cuenta estas cosas y no nos arrepentimos… pero si no se tiene paciencia y te agobian los aeropuertos hay que plantearse un vuelo más directo.

Tras 7 horas de espera en Atlanta (un aeropuerto más que bien equipado) nuestro vuelo sale ON TIME. En la sala de espera para el embarque hemos conocido a varios chilenos que nos dan una visión de su país: un migrante que vive en Atlanta y una hija de españoles que navegaron en el barco que fletó Neruda al final de nuestra guerra civil,  que se emociona al hablar con nosotros.

Por fin tras 9h y 35 minutos estamos a punto de aterrizar. El cielo nos regala una gama de naranjas que nunca habíamos visto… estamos cansados pero muy contentos. Al llegar a la terminal nos hacen volver a pasar las maletas por el escáner y rellenar un formulario. Nos avisan de que si llevamos frutas o productos cárnicos nos los van a quitar.

Santiago de Chile

La opción más barata para llegar del aeropuerto a la ciudad es Centropuerto, unos buses que por 1700 CLP te llevan a las conexiones con el Metro. En nuestro caso nos bajamos en Universidad de Santiago y de allí vamos por la línea 1 hasta Baquedano, muy cerca de nuestro Hostel Providencia (16€ pp y noche en habitación doble con baño compartido y contratado a través de booking).

Tras dejar las maletas y cambiarnos aprovechamos el día para hacernos con la ciudad. Visitamos el moderno barrio Italia y el hipster barrio de Lastarria para acabar en la zona centro con la plaza de Armas y la Casa de la Moneda. Nos sorprende la Catedral de la ciudad puesto que no habíamos leído casi nada sobre ella… destacan la devoción a los dos santos chilenos (Santa Teresa de Los Andes y San Alberto Hurtado).

Comemos el menú del día en el Restaurante Mamboleta en la calle Villavicencio del barrio de Lastarria por 5500 CLP. 

Un café en el Café Valle (Calle Italia) del Barrio Italia por 1600CLP el expresso doble y 2000CLP el bombón. 

Unas cervezas en el divertido Bar Dalai Lomo (justo por detrás del Hostel). 

Cenamos en el Hostel para tantear el ambiente, cada día ofrece una cena para quien no quiera cocinar. Hoy es el día del Hot Dog. Nos invitan a Pisco Sour de limón, mango y fresa (o frutilla como la llaman aquí).

Día 3. 1 de Septiembre. Santiago de Chile

Hemos dormido muy bien, se notaba el cansancio y caímos como muertos en la cama. 

Desayunamos en el hostel donde conocemos a Ana, una colombiana que ha tenido que volar desde Barcelona porque su hijo, que está recorriendo Sudamérica de mochilero, está ingresado en la UCI con malaria. Nos anima a ir protegidos y a tener un buen seguro de viajes. Nosotros lo contratamos con HeyMondo (152€ por 45 días de viaje por Sudamérica).

Iniciamos nuestro recorrido por la ciudad, la mejor manera de hacerlo es en metro. El precio varía en función del día y de la hora… preguntamos a la taquillera si hay algún bono y nos dice que solo trabajan con tickets individuales. A modo informativo un trayecto de metro en hora valle nos costó 660 CLP.

La primera parada la hacemos en Metro Patronato para visitar la Vega Central y la Vega Chica (Los mercados más importantes de la ciudad). Una visita que merece mucho la pena por la gran cantidad de productos que ofrece. Nos llama la atención las dimensiones, es gigantesco, la mayoría de los puestos estaban abiertos y es un mercado lleno de vida con hosteleros y amas de casa que no paran de comprar. Destacan las frutillas (fresas), la palta (aguacate), las alcachofas (mucho más “flor” que las nuestras del mediterráneo), más de 100 variedades de tomates, 100 más de patatas, carnes en todos sus cortes, mariscos gigantescos… un deleite para los foodies. También hay varias cafeterías que nos ofertan desayuno… una pena porque ya lo hemos hecho en el hostel. 

Tras la visita decidimos ir andando hasta el Cementerio General, por el camino encontramos una pastelería que se llama Los Reyes del Pan en la Calle Recoleta 102. El Camposanto está al lado del Cerro Blanco y es una mini ciudad de los muertos donde hay mausoleos de chilenos ilustres y otros menos ilustres pero mártires de su historia:

  • El memorial de los Detenidos y Desaparecidos durante la dictadura de Pinochet.
  • El memorial de la Diversidad Daniel Zambudio Vera (un chico Homosexual al que mataron por su condición) dedicado a todas las victimas de la homofobia y la transfobia.
  • El mausoleo Salvador Allende, Violeta Parra o Victor Jara.

El recorrido puede durar todas las horas que quieras… nosotros estuvimos 2.

Después de nuestra dosis de tanatofilia cogemos el metro hasta Quinta Normal para visitar el Museo de la Memoria y los derechos humanos: un edificio de nueva construcción dedicado a la memoria de la época de Pinochet. Decorado con muy buen gusto nos da una visión de la deshumanización de la época, la cuestión es que no te deja indiferente y genera muchos sentimientos.

El museo empieza con una muestra en la que se describen varios procesos mundiales por la memoria y los derechos humanos en los que se intenta esclarecer que es lo que pasó: audiovisuales, luces, recortes de periódicos… el acceso es totalmente gratuito y podemos decir que aconsejamos su visita porque nos enseña un poco de la historia pasada y presente de Chile. 

Tras la visita al museo nos encontramos por casualidad con uno de los locales que recomiendan casi todas las guías, la Peluquería Francesa. Un local encantador y lleno de historia en la calle Compañía del Barrio de Yungay. Aunque es un poco caro, merece la pena. El la parte exterior hay una peluquería/barbería en la que nos cortaríamos el pelo si no fuera porque estamos al principio del viaje y venimos con él cortado. 

Seguimos por la calle Compañía hasta la Plaza de Armas… aunque antes de llegar paramos en el Hotel Zañartu para tomar un café por 1500 CLP. El local es todo un acierto que descubrimos por casualidad pues no hay baños públicos.

Tras la visita al Centro vamos hasta el Barrio de Bellavista para ir a la Casa de la Chascona de Pablo Neruda que está a punto de cerrar y nos dejan visitar. El personal es desagradable con nosotros. La zona de alrededor está llena de bares que ofrecen bebida y comida… a pesar de que queremos solo tomar una cerveza nos “obligan” a pedir algo para comer. La Calle Pionono está llena de locales para el divertimento de los estudiantes que acaban de salir de la Universidad… y hay muy buen ambiente. Volvemos al hostel reventados de nuevo.

Día 4. 2 de Septiembre. Santiago de Chile

Hemos dormido bien aunque nos han despertado dos huéspedes del hostel que han decidido practicar sus artes amatorias en el pasillo junto a la puerta de nuestra habitación (jajaja).

Iniciamos las visitas del día con el Cerro de san Cristóbal al que subimos en funicular hasta la cumbre. Ida 1950 CLP. Desde la cima hay una vista de 365ª de la ciudad y podemos apreciar la gran cantidad de contaminación que la cubre. El lo alto del todo hay una imagen gigante de la Virgen y en el camino hasta ella hay 7 cruces que decoradas por diferentes artistas que nos llaman bastante la atención. Por último a los pies hay una pequeña ermita que en la puerta tiene un árbol de Gernika (con un esqueje del original) plantado por la comunidad vasca de Santiago. Decidimos bajar del Cerro a pie a través de unos senderos fáciles pero con inclinación importante que nos lleva unos 40 minutos. 

Casa de la Chascona de Pablo Neruda

A pocos pasos de la Estación del Funicular está la Casa de la Chascona: Pablo Neruda la empezó a construir en 1953 para Matilde Urrutia, su amor secreto de entonces. En su honor la bautizó “La Chascona”, apodo que él le daba por su abundante y desordenada cabellera. 

La construcción fue encomendada al arquitecto catalán Germán Rodríguez Arias , quien proyectó la vivienda orientada hacia el sol, lo que significaba que la vista estaría hacia la ciudad. Pero Neruda quería vista a la cordillera así es que dio vuelta la casa en el plano. No fue esta la única intervención del poeta quien se ocupó personalmente de buscar madera y otros materiales, discutir y modificar detalles, tanto que el arquitecto tuvo que reconocer que la casa terminó siendo una creación más de Neruda que de él. Inicialmente se construyó solo el living y un dormitorio. Entonces Matilde vivía sola en casa. En Febrero de 1955, Neruda se separa de su esposa Delia y se traslada a vivir con ella. La casa fue creciendo con el agregado de una cocina y un comedor. Posteriormente se construyeron el bar y la biblioteca. 

La Chascona tuvo su muerte y resurrección. El 23 de septiembre de 1973, días después del golpe militar que derrocó al presidente Salvador Allende, Neruda muere en la Clínica Santa María, en Santiago. La Chascona había sido objeto de actos de vandalismo. La acequia que tanto amó el poeta, fue obstruida con lo cual, se inundó la casa y hubo que tender tablones sobre el barro para trasladar sus restos, ya que Matilde Urrutia insistió en que fuera velado allí.

Posteriormente ella se esmeró en reparar los daños de la casa que había construido junto a Pablo Neruda y siguió viviendo en ella hasta su muerte en 1985.

En La Chascona se conservan entre otras colecciones una interesante pinacoteca, con obras de pintores chilenos y extranjeros de todos los tiempos. También hay una colección de tallas africanas en madera y otra de muebles y objetos del diseñador italiano Piero Fornasetti. Están también, los ambientes de Neruda, con su comedor, la vajilla y cubertería originales.

La visita, que dura 1’5 horas, cuesta 7000 CLP por persona y para nosotros no merece la pena a no se que seas muy fan de Neruda o que por el contrario no sepas nada de su vida y quieras hacerte una idea.

Pasamos la tarde buscando unas zapatillas porque las que traíamos nos han provocado un resbalón y nos hemos dado cuenta de que la suela está muy gastada. No queremos meternos en Atacama y Bolivia sin llevar un calzado resistente y que nos dé problemas por lo que, sin ganas de compras, nos vamos a buscar un tiendas. Primero vamos al Centro Comercial Madrid en la Calle Pedro de Valdivia en la Tienda Parafernalia Outdoor donde nos aconsejan con mucho criterio cual es el calzado que necesitamos. Aquí Pedro encuentra su talla… Jaume tendrá que esperar al Macro Centro Comercial Costanera donde hay una planta dedicada a montañismo que vale mucho la pena si tienes que buscar algo.

Comemos en Heminway en la Plaza Valdivia por 5500CLP y tomamos el café en la Cafetería Francesa que conocimos gracias a el programa Recomiendo Chile… y que nosotros también recomendamos. 

Volvemos al hostel y salimos a cenar a “La Terraza” en la Calle Vicuña Makkana (muy cerca del hostel) unos platos de lomito (cerdo) y ave (pollo) con tomate y aguacate. Lo acompañamos, por fin, con un vino chileno que se llama Pinot pero que para nuestra sorpresa es de Cavernet Souvignon… la cena nos cuesta 9000CLP. Hay que decir que todas las cuentas tienen un 10% incluido por servicio que en el momento de cobrarte el camarero te pide si estás de acuerdo.

Volvemos al hostel para preparar las maletas para mañana. Dejaremos la maleta grande en la habitación de las maletas del hostel y nos llevaremos la pequeña a Valparaíso.

Día 5. 3 de Septiembre. Valparaíso

Hoy vamos a visitar Valparaíso una ciudad a 100Km de Santiago que está en una bahía del Pacífico y tiene forma de anfiteatro. Es el puerto más importante de Chile, es sede del Congreso y de la Armada y tiene el honor de ser el primer lugar en el que hubo cine, TV, bolsa, bomberos… a sus habitantes se les llama porteños y a la ciudad, cariñosamente, Valpo.

Valparaíso se distribuye en el Plan (la parte baja cercana al puerto) y los múltiples cerros a los que se sube por empinadas calles, ascensores o escaleras. La ciudad es multicolor porque las casas se pintaban con el color de los barcos y porque en 2012 el ayuntamiento dejó pintar las fachadas con graffitis. 

Llegamos desde Santiago con un bus de la compañía “Pullman Bus Costa Central” que se coge en la Estación de buses de Pajaritos y te deja en la Estación de Buses de Valparaíso. El billete nos cuesta 4000 CLP por persona a pesar de que en los carteles pone 7200 CLP. La compañía TURBUS también hace el mismo recorrido por el mismo precio.

Decidimos ir andando hasta nuestro alojamiento, el Hotel Ultramar, contratado a través de Booking. Se trata de un espléndido hotel en un edificio de principios del S. XX totalmente reformado pero que conserva la estructura de madera y la fachada de ladrillo. Por 2 € más que en un hostel contamos con habitación doble con baño y desayuno (imaginamos que la oferta es porque es domingo, temporada baja y no tienen mucha ocupación. En resumen un lujo por 27€ la noche por personas. Está situado en Cerro Cárcel y cuesta un poco de encontrar por lo que si vais poneos en contacto con ellos y os explicaran como subir. 

La visita de los cerros de Valparaíso

Iniciamos nuestro recorrido por la ciudad… con la sensación de estar perdiéndonos constantemente… pero vale la pena… tiene un encanto decadente que nos sorprende y nos gusta. 

Comemos en la avenida Pedro Montt (El Plano), en la Fuente de Soda (una especie de restaurante) “ Tu Tucán”.  Unas Chorrillana de Valparaíso (fuente de patatas gigante con huevo, salchichas, carne) y una catalana (bocata de salchicha con queso… también gigante) con dos cervezas por persona por 13950 CLP. Queriamos comer en el Casino Social J. Cruz M (en el 1466 de la Calle Condell) que es el lugar en el que se inventó la Chorrillana pero no lo encontramos… hasta más tarde. El lugar es emblemático lleno de fotos y firmas en las paredes pero con excesivo olor y mala ventilación a pesar de ello nos da pena no haberlo encontrado antes.

Recorremos el Cerro Bellavista en busca de los murales que hicieron los estudiantes de Bellas artes entre los años 1969 y 1973 que le dan un color y decadencia a la ciudad porque están un poco deteriorados por el paso de los años. Seguimos callejeando porque el ascensor Espíritu Santo está en reformas y vamos andando hasta el ascensor Reina Victoria que nos conecta con el Cerro Alegre a través del Paseo Dimalow. Espectaculares vistas y paseo con un sol radiante que nos acompaña. Seguimos hacía el Paseo Yugoslavo, ya en el Cerro Concepción, para bajar por las escaleras a la plaza de la Justicia. En el Plano recorremos las calles topándonos con plazas y edificios que no nos apasionan porque sin duda es menos atractivo que los cerros pero tiene más vida comercial y social.

Las vistas desde el Cerro Concepción en Valparaíso, Chile

Teníamos un montón de planes para la ciudad, que nos ha sorprendido en positivo, aunque la mayoría de lugares de nuestra lista de deseos estaban cerrados por ser domingo.

Nos compramos una botella de vino chileno y queso para cenar y nos volvemos en transporte público a disfrutar de nuestro maravilloso alojamiento. Desde los ventanales vemos como se hace de noche y nos quedamos con el Tip que nos han dado en la tienda “especial” de recuerdos Valpostal (C/Urriola 678 esquina Almirante Montt) y que resumen también nuestros consejos para visitar la ciudad:

Descubre Valparaíso caminando. Encuentra lugares escondidos, sus vistas, diagonales, curvas, líneas, puntos, personajes, historia y patrimonio. Sorpréndete, Imagina… Valparaíso inspira.”

Día 6. 4 de Septiembre. Viña del Mar y vuelta a Santiago

Las vistas desde nuestra habitación son espectaculares… pero teníamos que irnos. Bajamos del alojamiento andado hasta el Metro Valparaíso para ir a Viña del Mar. Los billetes salen un poco caros porque hay que comprar una tarjeta magnética para entrar al metro que cuesta 1000CLP y el viaje cuesta 400 CLP pp… un bus cuesta 400-500 CLP. Vamos hasta la parada Miramar en Viña del Mar. Nos dedicamos a pasear por el Paseo Viana hasta el reloj de Flores y seguimos por la avenida de la Marina… un agradable paseo que nos lleva desde allí por la avenida de Perú hasta la playa de Acapulco… pero se nota que es invierno.

Nos volvemos por el centro de la ciudad hasta la terminal de buses y por el camino nos tomamos un café en la Cafetería Monzi (5 Norte). La plaza Vergara y la Plaza Sucre están llenas de gente y de bullicio. En la estación compramos 2 billetes de bus para Santiago por 3000 CLP cada uno y en 1’5 horas estamos en la capital. 

Cambiamos nuestra habitación del hostel Providencia de básica a superior… sobretodo porque la segunda tiene calefacción y en Santiago estamos a finales de invierno. Hacemos la colada por 3000CLP (lavadora, secadora y jabón para la colada). Con la maleta preparada nos vamos a cenar a la Terraza del Hotel Principado que está llena de gente cenando tomando los platos, más que abundantes, que sirven a buenos precios… pero con tanta salsa que terminamos manchándonos el abrigo y nos tuvimos que ir al hostel a lavarlo (no tendremos posibilidad de colada hasta dentro de una semana). Mientras se lava damos cuenta de un terremoto; un cocktail chileno a base de vino pipeño blanco (o blanco sin denominación, helado de piña, Fernet o licor amargo y granadina que se inventó después del terremoto de 1985. El lugar más famoso para tomárselo es “La Piojera”, el “Rincón de los canallas” y el “Hoyo”… pero nosotros los tomamos gratis en el hostel.

Mañana volaríamos hacia el Norte de Chile. Por delante, San Pedro de Atacama y cruzar la frontera con Bolivia para visitar el Salar de Uyuni…

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Nuestras fotos de Valparaíso y Viña del Mar

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