Lo mejor de una semana en MontenegroNuestro road trip por los Balcanes comenzaba con una semana de viaje en Montenegro. Para recorrer el país, según decía Lonely Planet de una extensión similar a la provincia de Sevilla, habíamos preparado una ruta aproximada con las escalas que nos llevarían a ver lo mejor de Montenegro en una semana y digo aproximada porque gran parte de aquel viaje se iba a ir preparando sobre la marcha.

No queríamos perdernos los principales atractivos de Montenegro, como la bahía de Kotor y sus cuidadas ciudades medievales: la propia ciudad de Kotor, Perast y Budva. También quisimos incluir en nuestro recorrido el parque nacional de Durmitor y el famoso cañón del Tara, el mayor de Europa y donde se presentaba la oportunidad de disfrutar del rafting una vez más. Además visitaríamos Cetinje, la cuna del estado montenegrino y , la actual capital, Pogdorica, antes de seguir camino de Albania. Una pincelada del parque nacional de Lovcen, la subida al monasterio de Ostrog, el acelerado paso por Pavlova Strana… como solemos decir en ocasiones cuando viajamos y nos asaltan las dudas: “ya veremos”.

Una semana en Montenegro podría ser suficiente para cubrir todos estas visitas o no. Aquel mismo día salíamos de viaje a descubrirlo.

Una semana de viaje en Montenegro

DATOS DEL VIAJE A MONTENEGRO
  • Días de viaje: 7
  • Requisitos de entrada COVID-19 Septiembre 2021: Certificado de vacunación COVID
  • Gastos en alojamiento: 126 € por 7 noches (18 € por noche)
  • Ciudades visitadas: 6 (Perast, Kotor, Budva, Cetinje, Zabljak y Pogdorica)
  • Parques nacionales: 2 (Lovcen y Durmitor)
  • Conexión a internet: Tarjeta prepago 500 GB en Montenegro 10 €
  • Distancia recorrida: 600 km
  • Precio por litro de gasoil en Montenegro: 1.21 €
  • Moneda: Euro

Día 1. Alicante-Dubrovnik. Vuelo y ruta hacia Perast. Noche en Perast

El vuelo de ida a los Balcanes, Dubrovnik

Nuestro viaje comenzaba con un vuelo a Dubrovnik. Como escribimos en nuestro post “Cómo organizar un road trip a los Balcanes”, esta escala fue la elegida para comenzar por varios motivos. En primer lugar por la disponibilidad de vuelos directos con Iberia desde Madrid, a buen precio y con adecuados horarios. En segundo lugar porque fue el lugar desde el que una compañía croata de alquiler de coches se brindaba a facilitarnos un vehículo con la green card que nos permitía cruzar todas las fronteras previstas. Y, por último, por la cercanía de la ciudad del sur de Croacia con la frontera de Montenegro. De esta manera comenzábamos nuestro viaje, terminando agosto, por la costa y con opción de disfrutar todavía de algunas playas del Adriático.

Unas cinco horas en total fueron las que empleamos entre Alicante y Dubrovnik con una corta escala en el aeropuerto Adolfo Suárez que nos hizo correr hasta la maldita T4 satélite (no os descuidéis en este punto, enlazar en la terminal cuatro ambos vuelos lleva un tiempo…).

Las guias de viaje a los Balcanes
 

Una vez en Croacia, para pasar el control de acceso a Dubrovnik bastó con rellenar online un formulario croata y adjuntar el certificado COVID de vacunación (traíamos los deberes hechos el día antes). Los trámites son sencillos y es suficiente con el DNI (aunque es preferible contar igualmente con el pasaporte). Como españoles y miembros de la unión no es necesario solicitar visado.

En el aeropuerto de Dubrovnik teníamos reservado el coche. De las muchas compañías croatas con las que contactamos finalmente elegimos NovaRentaCar. Nos convenció Natalija y sus rápidas respuestas a nuestras dudas en los mails que entablamos. Aproximadamente 60 € por día en un coche grande apto para cinco personas. Un Dacia Duster prácticamente nuevo.

 
 
Si quieres saber más de cómo elegir una compañía de alquiler de coches en los Balcanes no dudes en darte una vuelta por nuestro post “Cómo y dónde alquilar un coche para recorrer los Balcanes”

El cruce de frontera entre Croacia y Montenegro

Eran poco más de las ocho de la noche y por fin salíamos del aeropuerto en nuestro coche dispuestos a emprender aquellos siete días de viaje por Montenegro. Hasta la frontera solo 15 minutos y unos 16 km desde el punto de partida.

Salir de la frontera croata no llegó a cinco minutos. Sin ni siquiera bajar del coche y sin ningún otro documento que el DNI o el pasaporte cruzamos hasta el puesto de control montenegrino. Aquí el control tampoco fue mucho mayor y presentando el pasaporte o DNI, el certificado COVID y la carta verde del vehículo, tampoco necesitamos ni bajar del mismo.

El alojamiento en Perast

Desde aquí a Perast, a unos 50 km, donde hicimos nuestra primera noche. Teníamos reservado el Villa Perast Boutique Hotel. Por 130 € teníamos dos habitaciones (doble y triple) con desayuno incluido para los cinco. El edificio, un antiguo palacio se encuentra en primera línea de mar y en pleno centro de Perast. Para alcanzarlo, dado que toda la ciudad está «peatonalizada», se debe llegar andando, unos 700 metros desde el aparcamiento. El hotel ofrece la posibilidad de ayudar en el transporte con el equipaje con vehículos eléctricos autorizados, pero dado que llegamos muy tarde y como no llevamos mucho equipaje, lo hicimos caminando. No se le puede negar la buena ubicación aunque nos pareció caro en relación a la calidad de las habitaciones.

Aparcar en Perast costó 10 € por 24 horas, junto a la carretera encontramos un hueco entre otros vehículos. Muy cerca la barrera que marca el límite de la ciudad y donde no se puede entrar. Ciertamente, vimos muchos coches que parece se habían saltado esta restricción, no sabemos si locales. Si sólo se va a hacer la visita sin pernoctar se pagan cinco euros. Desde que salimos del aeropuerto (60 km) y conseguimos estacionar había pasado en torno a una hora y media.

Y a pesar de ser las 10 de la noche y temernos lo peor, en Perast todavía hay gente en la calle, bares abiertos y ¡sirven comida!.

Unas pizzas más tarde nos vamos a dormir nuestra primera noche en los Balcanes. Pizzería Bocalibre: 9 € pp. Muy muy recomendables su pizzas.

Día 2. La bahía de Kotor. Visita de Perast y Kotor

Amanecer en la bahía de Kotor, en Montenegro, ese lugar del que tanto llevas leído en las últimas semanas y primera parada de viaje. ¿Imagináis? Madrugón y ¡a ponerse en marcha! De lo mejor del Villa Perast fue el desayuno, servido en una terraza, literalmente, sobre el mar.

La mañana en Perast

La costa montenegrina perteneció durante siglos a los venecianos y se nota especialmente en las ciudades de la bahía de Kotor y en concreto en Perast. La pequeña ciudad está totalmente volcada sobre el mar y la noche previa lo comprobamos nada más llegar, con los principales hoteles y restaurantes asomando a la bahía.

Gran parte de estos establecimientos se ubican en los antiguos palacios de la ciudad que todavía quedan en pie, muchos de ellos con aspecto de recién restaurados. Callejuelas estrechas separan estos edificios dirigiéndose siempre hacia el mar.

Perast, Montenegro
Las callejuelas de la ciudad de Perast, en la bahía de Kotor de Montenegro

Muy cerca del hotel la iglesia de San Nicolás del siglo XVII. La verdad es que en Perast todo está cerca. Especialmente bonita la vieja torre del Reloj y campanario. Seguimos caminando por el paseo junto al mar y disfrutando de las vistas de la bahía y los palacios.

Frente a la ciudad dos interesantes islas de la villa: la isla de San Jorge y la isla de Nuestra Señora de las Rocas, ambas, junto con la población de Perast, patrimonio de la humanidad de la UNESCO. Para llegar hay barcos que sale cada 10 minutos. El trayecto es solo de 5 minutos y una vez allí puedes estar el tiempo que quieras. También se puede contratar un tour por la bahía de una hora que igualmente para en las islas y cuesta 10 €.

Una de ellas es una isla artificial, la única que se puede visitar y así lo hicimos. Tan pequeña tan pequeña que ¡un par de minutos pueden ser suficientes! Nosotros le dedicamos algo más de tiempo y es que pudimos entrar en la pequeña iglesia de San Jorge que allí se encuentra. Enfrente la isla cementerio de Nuestra Señora de las Rocas con un pequeño monasterio. Como leéis, todo muy pequeño…

De vuelta merece la pena hacer el esfuerzo de subir hacia la parte más elevada de Perast para obtener buenas vistas de las islas. Un punto excelente es el que asciende hasta los apartamentos Buena Vista. No puede ser más sugerente el nombre. Un poco más arriba el palacio Zmajevic del siglo XVII y la iglesia de Nuestra Señora del Rosario.

Unas dos horas de paseo fueron suficientes para conocer la ciudad. Una maravilla de la que no te puedes perder en Montenegro.

La bonita ciudad de Perast en la bahía de Kotor
Los palacios venecianos de Perast, hoy día convertidos en atractivos hoteles

La conexión a internet en Montenegro

Conseguir una tarjeta prepago con conexión a Internet fue relativamente fácil en un kiosco de Perast. Por 10 € 500 GB de navegación. Para activarla utilizamos uno de nuestros móviles y con una llamada al «1700» fue sencillo darla de alta. La tarjeta funcionó perfectamente con el router Wi-Fi que llevábamos para poder conectarnos los cinco.

Antes del mediodía salíamos hacia Kotor. 12 km de carretera en perfecto estado con maravillosas vistas de la bahía. En el camino paramos en una pequeña playa apta para el baño y un restaurante, el Premier. Hay muchos sitios donde apetece parar. Una pinta bien fría son menos de 3 € y un café espresso 1.7 €.

El alojamiento en Kotor

En Kotor reservamos el Old Town Youth Hostel para dos noches. Imposible conseguir algo más céntrico, aunque recordad que de nuevo se debe aparcar fuera del casco antiguo. El aparcamiento para un día completo en el parking del puerto y donde seguro caes al llegar es de 20 €. Permite pagar por horas: 0.90 €. En el hostel nos aconsejaron llegar más adelante al Hotel Porto Inn y tras el mismo se puede aparcar gratuitamente. Así lo hicimos después.

Kotor es un nivel pro en turismo. Sin estar lleno como debe estar en temporada alta, se nota la cantidad de restaurantes con terraza que ofrecen servicio al turismo. Por supuesto muchas tiendas donde entretener a los acaudalados turistas rusos.

Nosotros damos un buen paseo mientras hacemos tiempo para el check in en el Hostel. La ciudad es impresionante y se visita con facilidad en media jornada. Disfrutarla ya es otra cosa y requiere de más tiempo.

Mientras caminamos imaginamos el enemigo desmoralizado cuando acudía la conquista de esta ciudad a los pies de la enorme montaña y las imponentes murallas defensivas.

Aprovechamos para comer y al azar nos sentamos en uno que nos da buena espina: Restaurante Rendez Vous. Probamos el pulpo, los calamares, los mejillones y unos buenos platos de pasta, además del pescado de la bahía. Con cerveza, un vino montenegrino y café: 26 € pp

Por cierto, en la ciudad será por gatos…

El Old Town Hostel costaba 178 € con los impuestos locales (2 habitaciones). 17 € por persona y noche. Inmejorable. Solo admiten efectivo. Tienen varios edificios muy cercanos unos de otros y pueden ser habitaciones dobles, triples o compartidas (10 € por noche). Incluso contábamos con piscina en uno de los edificios. Por este precio es razonable. A mejorar sabanas, toalla y almohadas.

Nos acomodamos y al atardecer nuevo paseo por Kotor. Como nos aconsejaron no sigas un mapa, merece la pena perderse por cualquiera de sus calles. Y para cenar, para tomar algo, mil sitios y muy buen ambiente. El restaurante Ladovina, el Bokun para una cerveza o el Wine & Piano Bar donde tapeamos unos buenos quesos y embutidos montenegrinos. Merece la pena disfrutar de la noche de Kotor.

Lo mejor de Kotor, la más bonita de Montenegro

Perderse si, pero sin saltarse algunos de sus tesoros arquitectónicos más importantes. Entre los que más nos gustaron y queremos destacar:

  • Las murallas de Kotor a las que hay que subir sí o sí para obtener las vistas de la bahía, tanto cercana a la puerta de Gürdic como paseando en el lateral del río Skurda, merece la pena admirarlas de arriba. No hay que perderse tampoco ninguna de sus puertas especialmente la que conduce al antiguo puente de piedra sobre el mencionado río o la interesante puerta principal o puerta de la Mar, junto al mercado, por la que se accede a la plaza de armas.

  • La plaza de Armas, la mayor sin duda y por la que comenzar tal vez el paseo. Actualmente repleta de terrazas para el turismo. Hay que fijarse al entrar en la magnífica torre del Reloj de 1602 a cuyos pies está la picota piramidal donde se encadenaban los presos.

Ciudad de Kotor
La gran plaza de Armas de Kotor, epicentro de la ciudad de la bahía
  • Si seguimos a la izquierda podremos subir a la muralla o comenzar a callejear en busca de la iglesia y el monasterio de San Nicolas, mil veces destruido y ahora un pequeño bazar de artesanías y recuerdos. Al lado la iglesia y convento de Santa Clara.

  • El camino lleva a una de las plaza más bonitas, la plaza de la Madera, donde destaca la iglesia colegiata de Santa María y las puertas de bronce de la misma. Aquí está la puerta del Río y se puede subir a un tramo de la muralla como paseo.

  • La catedral de San Trifón y de nuevo una animada plaza. La catedral católica se consagró en 1166 y en su reconstrucción de 1667 se añadieron los campanarios barrocos que la identifican desde lejos. La única que requiere pagar entrada (3 €). Incluye la visita del museo sito en la primera planta con objetos religiosos y permite asomarse a las vistas de la plaza.

  • La iglesia de San Lucas, tan pequeña como bonita y aunque se levantó como iglesia católica en 1195, desde 1637 albergó un altar católico y otro ortodoxo para ser cedida siglos más tarde al culto ortodoxo. Los frescos que se conservan son impresionantes.

  • Y, como digo, pasear y disfrutar de los palacios y rincones, ahora decenas de tiendas de bonitos souvenirs gatunos y animados restaurantes tanto de día como de noche.

Ciudad de Kotor
En cada rincón de Kotor, en Montenegro, encontrarás un buen sitio para una parada

Día 3. Subida a la fortaleza de Kotor, el castillo de San Juan. Baño en Sveti Stefan y visita del casco antiguo de Budva

Ayer al atardecer nos dio risa intentarlo y decidimos posponerlo para primera hora de este tercer día. Y así fue como ascendimos los 1350 escalones que llevan al castillo…

La subida a la fortaleza de Kotor

Para comenzar hay que ir hasta un callejón localizado tras la iglesia de Santa Maria y pagar 8 €. Hay otra entrada muy cerca del Hostel que fue por donde accedimos. Un callejón que sale desde el café bar Perper con un buen café por cierto. Leímos algo acerca de un sendero por el que se puede entrar gratis al recorrido. Nosotros pagamos y pasamos por el tormo que controla la entrada. El fatigoso recorrido va pasando por distintos bastiones defensivos y con mejores vistas progresivamente. Junto con la ciudad, el recorrido y las defensas forman parte del patrimonio de la UNESCO desde 1979.

De los 45 minutos previstos según las guías, pasamos a emplear una hora con las pertinentes paradas y los cientos de fotos. En total dos horas entre la subida y la bajada. Como consejo: salid temprano. Las fotos con la luz en la ciudad serán a partir de las diez de la mañana pero habréis hecho la subida algo más frescos.

Bajamos y nos feriamos un buen desayuno en la plaza de San Nicolás con la vista al frente de esta iglesia y la atractiva iglesia de San Lucas. Menudos sándwiches montenegrinos ponen.

Subida a la fortificación de Kotor, Castillo de San Juan
Las imponentes vistas de Kotor en la subida a las fortificaciones y el castillo de San Juan

La playa de Sveti Stefan

Mediodía y camino de Budva. Antes de recorrer su casco antiguo nos adelantamos hasta Sveti Stefan, la pequeña isla más fotografiada del país. Nosotros, además de las consabidas fotos y evitando pagar el pastizal que cuesta alojarse aquí (toda la isla es hoy día un resort) ponemos rumbo a una playa cercana donde nos refrescamos. Eso todavía sale gratis. Lo que no es gratis es aparcar pero dada la cantidad de gente que hay, es toda una suerte encontrar un hueco. El precio 2 € por hora. Unos 40 minutos para los 30 kilómetros que nos separan de Kotor.

Si buscas hamaca, 40 € por la primera fila. No es “demasiado” comparado con los 120 € que cuesta la entrada en la playa de al lado. Y si quieres pasar la noche en el Aman Resort, a partir de 600 €. En fin… sobrevalorado.

Al menos el agua y refrescarse no cuesta dinero. Por cierto, muy recomendable viajar con unos escarpines si no queréis achicharraos y reventar las plantas de vuestros pies.

Próxima parada Budva. Pero antes de la vuelta subimos hasta una pequeña ermita y cementerio desde donde al menos la vista de Sveti Stefan si merece la pena. Son seis kilómetros solamente y bajando no os perdáis un momentazo para probar el proscciuto y los quesos en un restaurante con vistas: Rte. Pastrovica D Vori.

Buena sobremesa y definitivamente a Budva. ¡Lo que nos gusta “perder el tiempo” mientras viajamos!

Sveti Stefan, el hotel más exclusivo de Montenegro
La pequeña isla de Sveti Stefan, el hotel más exclusivo de Montenegro

Lo “mejor” de Budva

¡La Miami de Montenegro! Y precisamente esa es la parte que menos nos interesaba. Nosotros nos hemos quejado de explotación urbanística en la costa, pero parece que los montenegrinos no se alarmaron.

Aparcamos (1.5 € por hora) y directos al casco antiguo, actualmente reconstruido después de ser muy maltratado por los terremotos. Vistamos la iglesia de la Santísima Trinidad edificada en 1804 y la iglesia de San Juan Bautista levantada en el siglo XII aunque los cimientos son mucho más antiguos. La virgen de Budva se encuentra en una capilla de la iglesia. En un lado, frente al mar, la Ciudadela.

En general una antigua ciudad que ha sufrido el fracaso de su propio éxito y que actualmente está condenada al ostracismo después de convertirse en su totalidad en un plató. Una pena lo que hace el turismo sin freno.

Solo quedaba salir de la zona amurallada y llegar hasta “La Bailarina”, la famosa estatua más fotografiada de Budva con la vieja ciudad al fondo. En fin, nosotros no encontramos por ningún sitio “lo mejor” de Budva.

Vuelta a Kotor donde pernoctaríamos. Budva fue un fiasco para nosotros. Ducha y a conocer algo más de la noche de Kotor que tanto nos gustó anoche. Tomamos algo en Marinaio, cenamos en Rte. La Catedral Pasta Bar con muy buenos platos de pasta (12 € pp) y volvimos a pasear por Kotor.

La ciudad de Budva en Montenegro
La bailarina de la playa de Mogren de Budva en Montenegro

Día 4. Entre Kotor y Cetinje. Parque nacional de Lovcen

No hay prisa, estamos de viaje, que demonios. Nos levantamos, café y emprendemos camino.

La carretera del parque nacional de Lovcen

Nuestro primer reto, subir la serpenteante carretera que asciende desde Kotor al parque nacional de Lovcen salvando un importante desnivel desde la costa a algunos de los picos más altos del país en pocos kilómetros. No sé dónde leímos que le llaman la Serpentina, y no sé si será verdad, pero la sucesión de curvas que zigzaguean desde la costa bien podrían darle ese acertado nombre.

Creado en 1952 alcanza entorno a los 1700 msm. Su nombre oficial es Crna Gora, que significa «montaña negra» en serbio-montenegrino y de ahí viene en nombre del país. Forma parte de los conocidos como Alpes Dináricos y permite vistas de la bahía, del norte hasta Durmitor y del lago Skadar en días despejados como el que amaneció.

La carretera merece muchísimo la pena y está en buenas condiciones para subir al parque nacional. Cuenta con algunos miradores progresivamente más altos y con fabulosas vistas. Incluso algún bar en el camino. Hicimos varias paradas y muchas fotos.

La serpentina es la carretera que sube hacia Lovcen y deja las mejores vistas de la Bahía de Kotor
La serpentina es la carretera que sube hacia Lovcen y deja las mejores vistas de la Bahía de Kotor

El pueblo de montaña de Njegusi

Al llegar arriba paramos en el pueblo de Njeguši (unos 24 km desde Kotor) donde se encuentra la casa natal de la familia real de Petrovic, la familia reinante en el país durante tres siglos y que unificó el país tras vencer a los otomanos. Allí mismo merece la pena un alto para un buen desayuno. El mejor jamón y el mejor queso montenegrino proceden de aquí. En la carretera que cruza el pequeño pueblo hay varios sitios. Al azar elegimos el restaurante Zora. Una fuente con jamón, quesos, cecina y salchicha por 35 €. Bastante caro en nuestra opinión.

El mausoleo de Pedro II de Montenegro

Seguimos hasta otro de los puntos de mayor interés en Montenegro, el mausoleo en honor a uno de sus más importantes príncipes obispos, Pedro II. (16 km desde el pequeño pueblo del que venimos). De camino y aunque penséis que es imposible, más miradores y mucho más impresionantes cada vez. La entrada al al parking mausoleo es de 2 € y cierra a las seis de la tarde. A partir de ahí 400 escalones y cinco euros para alcanzar el lugar. Pedro II consiguió la unificación de todas los clanes de Montenegro en una nación y es mucha la gente del país que peregrina hasta aquí. Hasta entonces, los otomanos, venecianos y austriacos se repartían en territorio. La subida es fatigosa y se accede a la capilla, la cripta y un tremendo mirador de todo el parque nacional.

El mausoleo de Pedro II de Montenegro
El mausoleo de Pedro II de Montenegro

Ivanova Korita

Desandamos el camino subido y nos dirigimos a Ivanova Korita, lugar de información del parque y punto de partida de numerosos senderos. Antes un merecido refresco en un local a los pies del mausoleo (2.5 €)

En el centro de información nos recomiendan un sencillo trekking circular de tan solo tres kilómetros. Partiendo de el hotel Ivanov seguiremos hacia Dolovi. Una ruta sencilla hasta la población de la que ya quedan pocas antiguas construcciones en pie. Algunos tramos están sobre asfalto y en otros paseas entre el bosque de haya típico del parque.

Comeremos en el hotel, después de los caminos que llevamos ya toca. Probamos varios platos de carne y no podemos decir nada malo. El servicio, los sabores, la terraza, el precio… no tiene fallo lo de comer en el restaurante del hotel Ivanov. Pagamos 84 € (17 € pp) y salimos más contentos que los príncipes-obispos de antaño.

Tras la sobremesa ponemos rumbo a Cetinje donde pernoctaremos. Son solo 20 km. Teníamos reserva en el L&M Apartments par esa noche. 29 € incluyendo los 4 € de impuestos (6 € por persona). Inmejorable, se nota la bajada de los precios cuando entramos al interior del país. El apartamento cuenta con cocina bien equipada incluida lavadora. Abajo sofá cama y arriba dos habitaciones: una con cama doble y otra con dos camas. Muy buen gusto con la decoración.

La ciudad de Cetinje, antigua capital de Montenegro

Nicolás I, primer rey de Montenegro, estableció aquí su corte y fundó la nación de Montenegro y siendo durante ese reinado cuando el país vivió los años de mayor esplendor. Tan solo ocho años pero suficiente para montar los cimientos del país. Aunque parezca historia antigua hablamos de primeros del siglo XX y es que, basta recordar que Montenegro alcanzó recientemente su independencia, en 2006.

Tras instalarnos bajamos por lo que sería la calle mayor de cualquier ciudad pequeña. Hoy es una calle peatonal a cuyos lados se mezclan vetustos palacios del siglo XX con algunas de las más antiguas embajadas que existían en la ciudad. Siguiendo la calle y tratando de esquivar las miradas curiosas llegamos al palacio Presidencial. Se nota que por aquí no pasa demasiado turismo, al menos hace un tiempo. El palacio probablemente sea uno de los pocos edificios restaurados y cuidados en el momento actual.

En general, muchos edificios también en un estado lamentable, incluso algunos viejos hoteles que con una buena restauración merecerían mucho la pena.

Llegamos hasta el antiguo Monasterio de Cetinje, destruido en 1692 por los turcos. En 1886 sobre los restos se levanta la actual iglesia de la Corte. Alberga los restos y reliquias de algunos personajes insignes del país como el rey Nicolás I cuyos restos se trasladaron aquí tras su muerte en San Remo. También puede verse el brazo momificado de San Juan Bautista y un fragmento de la Santa Cruz entre otros. Enfrente, el nuevo monasterio. Volvemos por el mismo paseo y definitivamente nos sentamos con una cerveza. El sitio elegido: La Tavèrna.

El día fue tan intenso que terminamos hasta por saltarnos la cena.

Día 5. En camino al parque nacional de Durmitor. El mirador Pavlova Strana y el pueblo Rijeka Crnojevica. Monasterio de Ostrog. Noche en Zabljak

 

Para las tres próximas noches tenemos reservada una cabaña en Zabljak, en pleno parque nacional de Durmitor. Zabljak es el mejor lugar donde alojarse para explorarlo según habíamos leído. Salíamos de Cetinje con el objetivo de visitar por el camino algunos lugares del país que nos llamaban especialmente la atención y estaban en nuestro camino al parque nacional: el mirador Pavlova Strana (ése en el que fotografiar uno de los famosos meandros que forma el río) y Rijeka Crnojevica (un pequeño pueblo que puede ser una bonita escala). Para los amantes del enoturismo este puede ser un buen lugar para embarcarse en un tour guiado a algunas de las bodegas más importantes de Montenegro. Además, por supuesto, pararíamos en el monasterio de Ostrog. Una vez en el norte disfrutaríamos de dos días completos en el parque nacional de Durmitor.

El mirador Pavlova Strana y el pueblo Rijeka Crnojevica

Sobre las nueve nos ponemos en marcha. El apartamento en el que hemos dormido en Cetinje no puede ser más recomendable aunque no tenemos claro que la ciudad resulte una escala importante en un viaje a Montenegro.

En poco tiempo nos adentramos en el valle, famoso por sus viñedos y en 30 minutos (16 km) llegamos a Rijeka Crnojevica. El pueblo es pequeño aunque bonito y ofrece un montón de opciones para navegar por el río en dirección al lago Skadar. Allí mismo y junto al fotogénico puente se puede tomar un buen desayuno. Mucho cuidado con pedir un sándwich para cada uno, son enormes.

Desde aquí se accede a las proximidades del lago y a algunos de los miradores de sus famosos meandros. El más famoso, el Pavlova Strana, al que nos dirigimos. Son sólo 10 minutos y merece muchísimo la pena llegar. ¡Menudas fotos salen desde ahí arriba!

Rijeka y el mirador Pavlova Strana en Montenegro
El mirador de Pavlova Strana
Seguimos carretera hacia el norte. A unos 18 km la capital Pogdorica. Nosotros pasamos de largo pensando en hacer una breve parada a la vuelta. Próxima parada en el monasterio de Ostrog (62 km desde el mirador). Por cierto esta carretera está en obras y atrasó algo nuestros tiempos previstos.
 

Monasterio de Ostrog

El monasterio se divide en dos alturas: la parte más baja donde están las residencias de los clérigos y un manantial de agua supuestamente milagrosa y el monasterio de arriba (Gornji Manastir), la auténtica joya de la corona. Se erigió en 1665 en el interior de las cuevas y la evidente dificultad de su construcción sirvió para su leyenda: aquella que lo convierte en un milagro de San Basilio, cuyos restos se guardan en el monasterio. Si es llamativa la construcción del exterior no lo es menos el interior y los frescos de más de tres siglos, perfectamente conservados en las criptas, son definitivamente un milagro.

A 900 metros de altura es un lugar de peregrinación para los cristianos ortodoxos y uno de los sitios que visitar en Montenegro a pesar de lo fatigoso que puede resultar subir. Nosotros aparcamos en el parking del templo superior aunque todavía ascendimos los últimos 200 metros. Igualmente los escalones hasta llegar se pegan… Leímos que es el tercer lugar de peregrinaje más visitado por los cristianos, por detrás de el Santo Sepulcro y del Monte Athos. Hay gente que incluso lo sube de rodillas y no es poca la gente que sube con mantas para pasar la noche hasta el amanecer en el monasterio. De hecho, al llegar a la explanada que se abre frente a la gruta se ve mucha gente que ha pasado la noche o se prepara para hacerlo.

Para entrar a los dos criptas principales y más veneradas se exige cubrir rodillas y hombros. Las mujeres llevan cubierta la cabeza aunque no fue necesario para las chicas del grupo. Se respira mucha devoción y aguardamos unos buenos minutos antes de poder acceder. Dentro de estas criptas es donde se conservan los frescos originales, especialmente trabajados los de la cripta superior. En la gruta abierta algunos mosaicos que aparentemente no son tan antiguos.

Monasterio de Ostrog en Montenegro
Monasterio de Ostrog, el más venerado por los ortodoxos de Montenegro

La visita mereció mucho la pena.

Todavía sin haber comido ponemos rumbo a Zabljak, donde aguarda nuestro alojamiento para las siguientes noches.

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