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Último día en el Transiberiano, con la sensación de que nuestros días han volado sin darnos cuenta. Por delante circunvalar la parte Sur del Baikal, el enorme lago que acariciamos durante todo el día de ayer. Nuestro destino final en Rusia, Ulan Ude, lugar donde terminaba nuestra primera etapa del viaje y desde donde cruzaríamos a Mongolia.

Nuestro itinerario completo a bordo del Transiberiano en estos post:

El diario completo y muchas más recomendaciones, visados, presupuesto, tiempos, distancias… en nuestro libro “Asia de ida y vuelta”, de venta en Amazon.

Día 13. Sábado 10 de Septiembre. Transiberiano entre Irkutsk-Ulan Ude (8 horas). Ulan Ude

Nuestro tren sale a las nueve de la mañana, así que toca madrugar para llegar a la estación con tiempo. Y menos mal que lo hicimos con tiempo. Tratamos de entendernos con la señora del hostel para pedir dos taxis. Cuando creemos que está cerrado por 175 rublos cada uno, nos dice que no llegarán, que no localiza ninguno. Tres de nosotros consiguen compartir el único que llega para una muchacha suiza. Otros tres salen a la calle y se hacen con uno, con muchísima suerte. Y otros dos, esperamos con cierta inquietud la mashrutka número 20 (25 rublos) que para frente al hostel y hace el trayecto hasta la estación. ¡Y prueba conseguida! A tiempo y con una hora de margen.

El tren sale a las 9:09 (Irkutsk-Ulan-Ude, comprado el 28 de Julio por 17 € tercera clase, número 12). Este es uno de los tramos que describen como más bonitos del recorrido, el circumbaikal, que bordea el lago por su extremo sur para seguir camino hasta Ulan Ude. Habíamos hecho la reserva de los billetes tratando de viajar en el lado izquierdo del vagón desde donde suponíamos tendríamos las mejores vistas, pero era un extremo que no teníamos claro haber logrado. La respuesta en pocas horas…

Tiempo de un café, en una decrépita cafetería de la estación, comprar algo de pan y salir al andén para subir al tren. Como en todos los trenes hasta el momento, salimos puntuales. No hemos acertado pero la intensa luz del sol reflejada dificulta la visión correcta, aunque la estampa es impresionante. Tras una hora de viaje, parada de tres minutos en Slyudyanka pero la provodnitsa no nos deja bajar. Una señora sube al tren a vender Omul ahumado, olor que va poco a poco impregnando todo el vagón.

Hacemos alguna parada más. Seguimos viajando por el borde del impresionante lago Baikal. Entre los kilómetros 5300 y 5600 aproximadamente, las vistas del lago desde el lado izquierdo del tren son las mejores, del lado derecho las montañas Khamar Daban, tampoco desmerecen en el paisaje. Decenas de kilómetros en los que el azul del lago se mezcla con el cielo, imposible distinguir ambos. Del lado derecho cientos de riachuelos acuden a su cita con el lago. Hemos tenido suerte y podemos disfrutar de vistas a ambos lados, varios compartimentos están vacíos y enloquecemos con las tomas de los dos extremos.

Comemos en el tren con los restos de comidas que todavía llevamos. Asustados por la frontera mongola damos cuenta del jamón que queda en nuestras mochilas, su sabor mejora con las vistas si cabe.

Una buena siesta después y el tren sigue cabalgando desbocado hacia el este. Tras despegarse de una larga trayectoria junto al Baikal, enfila ahora la recta final hasta Ulan Ude. Tan solo dos horas más y nuestro sueño transiberiano habrá terminado.

Las cinco en punto, la hora prevista, ríete tú de los suizos, y llegamos a Ulan Ude. De nuevo un alojamiento reservado hace un tiempo en Booking, el Ulan Ude Travelers House. Tan solo alojamiento para 14 personas lo cual aconseja reservarlo con tiempo. Su precio, 650 rublos, unos 9 euros y su perfecta localización en el centro, hace que sea recomendable, pero no al nivel que publicitan. Dicen en Booking 250 metros de la estación pero al menos dos kilómetros para llegar. ¡Solo un baño y una ducha para todos los alojados! Al poco de llegar a la estación vimos un par de hostels muy cerca que tal vez merezca explorar aunque estén más alejados del casco antiguo: el Clean Hostel y el Hostel Dali.

Tuvimos solo un par de horas para visitar la ciudad pero nos fueron suficientes. El origen  mongol de la mitad de la población se nota en sus rasgos y resulta curiosa la mezcla a nuestros ojos. Nada más llegar nos damos cuenta de la simpatía de la gente.

Ulan Ude

Ulan Ude, la capital de la región del Buryat, creció en el siglo XVII por ser parada obligatoria en una de las rutas del té asiático. Hasta 1980 permaneció totalmente cerrada al exterior, pues albergaba importantes bases militares soviéticas. Una de las visitas obligadas, la mayor cabeza de Lenin del mundo, instalada para conmemorar el 100 cumpleaños de Lenin en 1970, se encuentra cerca del hostel, unos 200 metros. Su estructura de bronce de casi ocho metros de altura, resulta una de los mayores atractivos de la ciudad. Tras el rápido check in tratamos de aprovechar la luz que queda y fue lo primero que visitamos. Una quedada motera deslució las fotos pero la plaza estaba súper animada.

Delante el Teatro de la Ópera, un gran edificio junto a una bonita plaza adyacente a la anterior. Desde aquí nos acercamos a comprobar la distancia a la estación de buses (hay varias) donde cogeremos mañana el bus a Mongolia, unos 20 minutos andando. Volvemos a otro de los puntos recomendados, la calle peatonal Arbat St. Tiendas, bares y restaurantes, al estilo de las calles que hemos visto en el resto de ciudades rusas visitadas.

Siguiendo la misma dirección de la calle, se llega a la Catedral de Odigitria de 1741, la mayor de Ulan Ude y erigida en el punto donde se fundó la ciudad. Probablemente de lo mejor de la ciudad aunque no pudimos visitar el interior. Seguimos andando y llegamos a la enorme Plaza que rinde homenaje a los muertos en batalla de la región. El homenaje en cuestión es un tanque que preside el espacio abierto.

Sobre las 19:30 ya es de noche y entramos en un restaurante en una esquina de la calle Arbat que nos recomendaron una pareja de jóvenes de Ulan Ude. Se llama Ethno Cafe y aunque la carta en ruso da miedo, tras preguntar nos facilitan unas hojas con la traducción al inglés. El plato típico son las Buuzas, unos saquitos de raviolis rellenos de carne picada similares a los pelmeni. También típicos los Blimis, una especie de pancake salado o dulce. Unos piden estos platos, otros intentamos el Tsujvan, un filete de ternera con noodels caseros y verduras. Además hay pollo, salmón… y en general una carta muy variada, aunque prácticamente no hay ninguno de los platos que pedimos… Por 400 rublos cuatro Buuzas, dos Blinis dulces y dos cervezas. Aunque es un lío pedir y tienen poca cosa de la carta, la comida es muy buena y barata. Al final repetimos un montón de Buuzas, ¡a 40 rublos la unidad!

Después del atracón de Buuzas, vuelta al Ulan Ude Travelers House y a la cama, mañana, como no, tocará madrugar…

1 Comentario
  1. Carmen Capdepón 4 semanas

    Última parada del Transiberiano en Rusia en esta ocasión, prometo volver para continuar viaje hasta Vladivostock.

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