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Lo nuestro viajando es madrugar…, aunque con la resaca no alcohólica de nuestro flamante premio, costó tal vez algo menos. Salíamos para Pereira, nos reuniríamos con nuestro amigo Diego, un médico colombiano afincado allí y con el que recorreríamos durante tres días el famoso eje cafetero de Colombia. Toda la zona cafetera fue incluida por la Unesco en 2011 como Patrimonio de la Humanidad, y no son pocos los intereses turísticos de la pequeña región, que en realidad engloba tres departamentos y sus respectivas capitales: Pereira, Manizales y Armenia. Colombia es hoy día el tercer productor de café del mundo, ese fruto al que nos declaramos adictos, como bien sabéis los que hasta aquí habéis llegado. Imaginad la ilusión con que comenzábamos esta etapa del viaje. Daríamos buena cuenta de los famosos sacos de Juan Valdez y su mula, el mejor icono publicitario de 2005, los próximos días…

Todos los artículos y escalas que surgieron de nuestro viaje por Colombia, son los siguientes:

Nuestra ruta de viaje por Colombia. Un mes recorriendo lo mejor de Colombia

Viernes, 5 de mayo de 2017. Popayán-Pereira.

El café colombiano, 100% arábiga, se produce durante todo el año y goza de una gran diversidad debido a las diferentes condiciones climáticas y la variedad de los suelos de cultivo en todo el país. Las cuatro variedades cultivadas, suaves como es el café de calidad en este país son: el Pajarito, cuya planta puede vivir hasta 100 años, el Borbón cultivado a la sombra de los plataneros, la Caturra, muy rentable pero cuya planta vive tan sólo unos 10 años y el Maragojipe. Para nosotros, todo un destino fascinante.

Pero para todo ello, primero había que llegar a Pereira. A las seis y media nos pusimos en marcha desde Popayán. Ayer, al llegar de San Agustín quisimos comprar el billete de bus en la compañía para asegurarnos el viaje; y no hubo manera. Amablemente, hay que ver cómo es de amable esta gente, nos explicaron que lo teníamos que comprar hoy, que no habría problemas llegando una media hora antes. Y así lo hicimos, y así fue.

Sobre las nueve y media, parada en Cali. Una fabulosa Panamericana de dos carriles nos trajo hasta aquí en tres horas. Estábamos contentos de no volver a una carretera como la de ayer y por horas que fueran, el viaje iba bien. Treinta buenísimos minutos de parada, un tinto (un café colombiano, no vayáis a pensar…), y en camino de nuevo. En Cali bajan casi todos los pasajeros que venían con nosotros, así que pasamos el resto de viaje a nuestras anchas. Además el pequeño micro, cuando se acerca a alguna población ¡tiene wifi! Así que entretenidos y casi sin darnos cuenta llegamos a la hora de comer a Pereira, sanos y salvos… Y digo salvos, porque con lo que le gustaba pisarle a nuestro conductor, no las teníamos todas con nosotros.

Diego nos espera en la terminal y nos lleva a su casa, y después a comer. La comida en un estupendo asadero argentino, Leños y Parrilla. Después subimos a la cafetería El Tambo, con una de las mejores vistas de la ciudad.

Pereira desde la cafetería el Tambo, las mejores vistas de la ciudad

Termas de San Vicente

Para la tarde y después de los días sin parar que llevamos en el país, el plan no podía ser mejor: nos vamos a las Termas de San Vicente. ¡Tarde de relax! Sin duda un paraje idílico al que se llega tras unos 37 km desde Pereira, atravesando un paisaje mágico. Más cercanas y más conocidas aunque menos auténticas, las Termas de Santa Marta. Llegamos con un buen chaparrón a pesar de lo cual nos metemos en las piscinas al aire libre. Distintas temperaturas y una gozada a la que le dedicamos casi tres horas sin salir a la superficie…

Ya de noche, sin huellas dactilares sanas, volvemos a Pereira. Para la cena, en el camino, un local tradicional en un lateral de la carretera que baja. Su nombre, Chorizadas; famoso por sus típicos chorizos santarrosanos, tienen el honor de haber producido el chorizo más largo del mundo ¡casi dos kilómetros!

No es mala vida esta.

TIPs VIAJÉFILOS

Para el bolsillo

  • Micro Popayán-Pereira con Tax Belalcazar: 41000 COPs (14 €).
  • Terminal terrestre de Cali, dos cafés tintos y dos croisants: 3500 COPs (1 €).
  • Entrada Termas de San Vicente: 45000 COPs (15 €).
  • A partir de aquí, los siguiente tres días nos fue muy difícil conseguir pagar ninguna cuenta. ¡Gracias Diego!

Tiempos y distancias

  • Micro Popayán-Pereira: 6 horas y media, a toda velocidad. La distancia hasta Cali fue recorrida en 3 horas y otras tres hasta Pereira, con 30 minutos de parada en Cali.

Información útil

  • Bus para Pereira desde Popayán, sólo es operado por Tax Belalcázar. Los horarios 5:30, 6:30, 8:30 y 11:30. Se trata de pequeños micros, para 15 personas que hacen el viaje bastante có Cuenta con una wifi lenta pero que entretiene.

Sábado, 6 de mayo de 2017. Pereira-Valle de Cocora.

Difícil imaginar cuántas horas seguidas puede llover y sin que llegue a sorprender… Se mantuvo toda la noche lloviendo, una lluvia por momentos intensa, a la que se notaba toda la familia más que acostumbrada. La temperatura era tremendamente agradable, estamos en otra de esas tierras “de la eterna primavera”. A primera hora, un desayuno con una variedad de frutas inimaginable, a cada cual más buena. En seguida y como estaba previsto, cede la lluvia y salimos con Diego y Alejandro, su hijo, de excursión en el Jeep. ¡Fantástica manera de conocer un país!

Hoy visitaremos el famoso Valle de Cocora, un sitio al que le tenemos muchas ganas. Aconsejados por Diego, emprendemos hoy la ruta, para evitar la mayor masificación de un domingo. El contar con Diego como guía para presentarnos su tierra, es una de las mejores cosas que nos pasó en Colombia, como digo. En el camino, dos de las más bellas poblaciones del departamento de Quindío: Salento y Filandia.

Salimos de Pereira en dirección a Armenia. En la salida hacia Filandia, una primera parada en Juancherito, donde Diego nos recomienda probar la Arepa de chocolo, unos huevos perico y el chorizo. Y no es una mala recomendación. Hoy, era nuestro segundo desayuno…

Pueblo de Salento

En poco tiempo llegamos al pueblo de Salento. A 1900 metros de altitud y fundado en 1842, es uno de los más bonitos y turísticos pueblos de la región cafetera, y acceso perfecto para el Valle de Cocora. Aparcamos y damos un paseo por la población. Aunque el día no acompaña, es un gusto llegar hasta la plaza. En la misma, aguardan los jeeps, aquí conocidos como “jipaos“, a la llegada de turistas para la visita de las fincas cafeteras. Estos pequeños y aguerridos vehículos son los que habitualmente se utilizan en el valle para todas las labores. Las coloridas casas de marcos y puertas multicolores le dan un aspecto festivo. Andamos por la calle principal, bordeada de tiendas de artesanía a ambos lados y cómo no, tradicionales locales donde tomar el mejor café colombiano. Es fácil ver a los campesinos y productores con sus clásicos sombreros, apoyados en los quicios y platicando. Algunos locales son verdaderamente sacados de una película de los años 50 con la “greca”, la máquina desde la que se sirve el café.

Salento, la más bonita población del eje cafetero en Colombia

Al final de esta calle principal subimos la escalinata desde donde se aprecian todos los antiguos tejados de las casas de Salento. De nuevo descendemos, volvemos a cruzar la bonita calle y tomamos el coche hacia Cocora.

El valle de Cocora

El Valle de Cocora, conocido así por un ave de la región, es famoso por su belleza, que le viene dada por sus palmeras de cera, emblema nacional. Las palmeras de hasta 60 metros de altura, cubren el paisaje del valle atravesado por el río Quindio, regalando una de las estampas más fotogénicas del país. A pesar de la neblina que nos trata de afear la vista, sin duda es un lugar en el que quedarse unos días y emprender alguna ruta por la zona. Los bonitos hostales de las fincas, pueden ser un lugar perfecto para pernoctar. Al poco de llegar, arranca una fuerte lluvia que termina con cualquier posibilidad de paseo a pie o a caballo, como es habitual. En pocos minutos sólo conseguimos ver la silueta de las grandes palmeras de cera dibujadas tras el manto de agua.

Pueblo de Filandia

El desapacible clima nos obliga a deshacer el camino y ponemos rumbo a Filandia, otro de los pequeños pueblos tradicionales de la zona cafetera. Y, al igual que Salento, otra aldea con todo el encanto de las tradicionales cafeteras. Muy similar, con una bella plaza e iglesia rodeada de nuevo de coloridas casas. Comemos allí mismo, en otro lugar recomendado por Diego, Helena Adentro. Probamos la trucha, el plato típico de todos estos departamentos y todo un acierto. El sitio merece mucho la pena, cuidada decoración y mejor comida.

Para el café, nos tomamos unos fabulosos espressos en un mirador. El local, Café Bar Las Heliconias. Del café, ¡imaginaos lo que opinábamos! Antes de poner rumbo a Pereira, el temporal y las nubes se han disipado, luciendo un bonito sol de atardecer. Nos acercamos al Mirador Colina Iluminada, a las afueras de Filandia. Una enorme estructura de madera desde donde se toman fantásticas fotos 360 grados de todo el valle y las poblaciones, al menos ahora que salió el sol…

Los jipaos del pueblo de Filandia

Y ya en Pereira, nos damos un paseo por el centro. Y nos tomamos un café, con previa explicación en el Barista, de tres variedades distintas filtradas.

TIPs VIAJÉFILOS

Para el bolsillo

  • Mirador Colina Iluminada: 8000 COPs (menos de 3 €).

Domingo, 7 de mayo de 2017. Pereira.

Hoy salimos todos, Sofía, Carmen, Diego, Alejandro y yo, para conocer de primera mano y practicar todo el proceso de cultivo y elaboración de un buen café. Para ello llegamos, previa reserva, a la Finca del Café cerca de la población de Santa Rosa de Cabal y a escasos kilómetros de Pereira. Primero nos enseñan el alojamiento, un lugar ideal frente al valle con sólo ocho habitaciones, tranquilo y con una piscina increíble.

Para el recorrido y tratando de que sea lo más real posible, somos vestidos con ponchos y el clásico sombrero de cafetero, además del típico canasto donde recoger el grano. La variedad arábiga que se cultiva en Colombia es la más suave, dado que se recolecta a mano, grano a grano, por ser cultivado en pendiente. Las fincas al frente, cuentan todas con una amplia vivienda para toda la familia.

Visitando la Finca de Café de Santa Marta en Pereira

El proceso desde la germinación de las plantas hasta que se obtienen los primeros granos, lleva entre 20 y 24 meses. Sólo se recolectan los granos más rojos, ya madurados y que tienen un sabor más dulce por este motivo. Cada planta produce dos cosechas al año. Curiosamente y gracias al clima tropical, en una misma planta se pueden ver flores, granos maduros e inmaduros. Una vez recogido se fermenta durante unas horas y tras ello se mantiene en secado al sol entre 10 y 25 días, una vez ya sin la cáscara. Durante el secado se va retirando el conocido como “pasilla”, el grano defectuoso de mala calidad y que no servirá para exportación. El de peor naturaleza sólo se comercializa en Colombia. En algunos casos se deja secar con su cáscara, lo cual dilata hasta 40 días el secado y le facilita matices diferentes al producto, el conocido como natural.

Las plantas producen granos de calidad hasta 20 años, en que son retiradas y se debe replantar el terreno con nuevas. En el recorrido por la finca, se aprecia el cultivo de otros frutos que ayudan a la producción del café y a darle distintos tintes. También un bosque de bambú, conocido aquí como “guadua”, planta fuertemente protegida en el país, por su importancia en el ciclo del agua en las plantaciones.

Una vez seco, el café se trilla y se procede a su tueste. Tras ello, se muele y se prepara. La visita, llevada a cabo por dos ingenieros agrícolas, resulta muy interesante, además de muy bonita, adentrándose en el cafetal.

Tras la visita, volvemos a comer en Chorizadas, en Santa Rosa. Es domingo, el local está lleno y eso da a entender su calidad. Probamos el ajiaco, una sopa de pollo desmenuzado con aguacate, arepa y alcaparras.

La tarde pasó después por un café y un riquísimo trozo de tarta en El Parisino, y una siesta un ratito después…

TIPs VIAJÉFILOS

Para el bolsillo

  • Tour del café: 45000 COPs por persona (15 €).

Tiempos y distancias

  • Tour y visita del proceso del café en la Finca: algo más de tres horas.

Lunes, 8 de mayo de 2017. Pereira

Parece que la lluvia se propuso perseguirnos en este viaje. En las últimas 12 horas no ha cesado de llover, y a pesar de ello salimos a dar un paseo. En un viaje puedes programar más o menos muchos aspectos, el clima es el totalmente impredecible…

Salimos a desayunar, sin duda Pereira es una gran ciudad con todas las opciones. Resulta agradable y tranquila. Con la mañana gris y pocas opciones en los alrededores, a juzgar por las nubes, optamos por subir a la colina donde se encuentra el Cristo de Belalcázar, entre el valle del Risaralda y el cañón del Cauca. El valle de Cocora tendrá que esperar a una mejor oportunidad en otro viaje. El Cristo con 45.5 metros resulta impresionante, al igual que las vistas. Subimos hasta la cabeza del Cristo, una pena que las nubes no permitieran mejores panorámicas.

Volvemos a Pereira. Hoy comeremos en Hispania, un elegante restaurante español de éxito. Si llevas fuera tiempo y necesitas recuerdos…: la mejor tortilla de patata de toda Sudamérica. ¡A recuperar sabores perdidos!

La riquísima comida española en el restaurante Hispania, en Pereira

Una tarde para descansar y organizar lo que nos queda por probar de Colombia. Mañana volamos a Medellín.

Salimos a cenar con la familia de Diego, ésa que en sólo tres días nos había trasmitido tantísimo cariño. Espontáneos y tremendamente amables con nosotros, al igual que Teresa, su asistenta, nos sentimos realmente como en nuestra propia casa. El pequeño Alejandro, un crío que nos sorprendió en modales y capacidades; su hermana Sofía, una muchacha en el incipiente camino hacia la medicina, viva como no se puede imaginar; y Diego, positivo hasta el extremo y que nos enseñó todo lo que le permitió el tiempo y el clima. Cierto que no tuvimos demasiada suerte con la meteorología, demasiada lluvia que nos impidió disfrutar del Cocora o de alguna buena ruta andando o en bici, pero eso nos dejaba la puerta abierta para volver, todavía con más ganas si cabían. La muestra de la gente colombiana que llevábamos, no podía ser mejor hasta el momento.

TIPs VIAJÉFILOS

Para el bolsillo

  • Entrada al Cristo de Belalcázar: 3000 COPs (1€).

Para mañana la vibrante ciudad de Medellín…

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