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La escala de Lanzhou nos había sorprendido gratamente, la siguiente escala en nuestra Ruta de la Seda era Zhangye desde donde emprender la excursión a las famosas cuevas y templos de Mati Si junto el archiconocido parque nacional Danxia, las montañas de colores chinas. ¡No sonaba nada mal!. Así que, a pesar de habernos quedado con ganas de algún día más en Lanzhou, salíamos siguiendo la Ruta de la Seda de nuestro Asia de ida y vuelta hacia el occidente…

Un breve índice de nuestras escalas en el Noroeste de China siguiendo la Ruta de la Seda:

Recorrido de nuestro Asia de ida y vuelta por China

Día 24. Miércoles 21 de Septiembre. Lanzhou-Zhangye

Zhangye, la segunda escala en China de la Ruta de la Seda. Teníamos los trenes reservados, como escribí, gracias a la ayuda de China Discovery y Bertina, que por 4 € de comisión, nos facilitaron la compra. Habíamos leído algo curioso de la China, supuestamente comunista, al respecto: para evitar llamarlos primera, segunda y tercera clase, maquillan el tipo de billete como “cama blanda”, “cama dura” y “asiento” respectivamente… Nuestro tren en este caso, sí era un segunda clase de alta velocidad (los trenes en que la ruta se muestra terminada por el nombre de la ciudad acabado en “xi”, son los alta velocidad), pues era un recorrido diurno de menos de 3 horas (149.5 yuanes). Por unos 5 dólares más teníamos posibilidad de reservar primera pero no lo hicimos, si bien nos llamó la atención la amplitud de los asientos en primera, por la pequeña diferencia de precio.

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Así, salíamos a las 7:40 para Zhangye. Para eso teníamos que llegar a la estación y nos vaticinaron unos 40 minutos. Con esta perspectiva, decidimos toque de salida a las 6 de la mañana y a buscar tres taxis. Vimos pasar en sentido contrario el bus 137 que desde la puerta del hostel llevaba a la estación y nos animamos a esperar un poco; pero en el sentido que queríamos no llegaba y desistimos en unos minutos.

No tuvimos mucho problema en encontrar los taxis, y por 23 yuanes recorrimos en unos 30 minutos los 8 km hasta la estación. Enorme y mayor que la mayoría de aeropuertos de nuestro país, no en vano Lanzhou es el punto de conexión ferroviaria mayor del país.

Entender los billetes de tren no es moco de pavo… El billete es nominativo y es necesario siempre presentar el pasaporte para pasar los controles de seguridad. Pero va perfectamente completo con todos los datos, asiento, número de tren, vía de embarque…

Algunas cosas que pone en los billetes de tren chino y que no es fácil saber

Así que a la hora prevista, nos subimos al tren de alta velocidad chino, un trayecto que llevaba más de seis horas (490 km) y que haríamos tan sólo en tres. Durante el trayecto, impresionantes paisajes a ambos lados, en muchos casos salpicados de núcleos industriales y a lo lejos cimas perennemente nevadas. Aprovechamos para un sueño, interrumpido ocasionalmente por el tono de voz de nuestros acompañantes locales, y para un café con nuestra Handpresso, recordando los días pasados en el Transiberiano. El moderno tren parece recién estrenado. De hecho, los chinos se hacen fotos en cada uno de sus rincones de hecho y cuenta con un dispensador de agua caliente gratuita a modo de samovar, que aprovechamos, como digo.

La cómoda red ferroviaria de la alta velocidad china

En Zhangye, reservamos el YouYou Hostel en Booking. Su precio 30 yuanes por persona en habitación compartida y 100 por habitación doble. Pasaríamos sólo una noche, aprovechando el día de hoy, más relajado, a nuestra llegada, para conocer la ciudad. Mañana tomábamos un tren para Dünhuang, y dado que nuestro transporte salía a la 1 de la madrugada, aprovecharíamos el día completo para visitar las cuevas de Mati Si y las montañas multicolores de Danxia, ambos Patrimonios de la Humanidad. Elegimos Zhangye animados por los paisajes que habíamos visto en la red de esta espectacular área, además de por la magnitud e importancia de la zona arqueológica. Otra opción hubiera sido Jiayuguan y el paisaje lunar que la rodea y que marca el final de la Gran Muralla, pero no teníamos tiempo para más.

Saliendo de la estación, como todo en la alta velocidad en esta región, totalmente nuevo, a la derecha, la parada de taxis. No tardamos en ser cazados por tres de ellos y curiosamente, no tuvimos que pelear por que el taxímetro se pusiera en marcha. La carrera hasta el hostel (unos 3 km) costó 10 yuanes. Curioso, es la primera vez que nos pasaba: subía a 11.40 pero al darle 50 me devolvió 40 sin haberse equivocado y sonriendo.

Animados por los 4 euros por persona que pagábamos por pasar la noche, y dado que nuestro tren salía demasiado tarde, y ya de noche al día siguiente, decidimos pagar un día más, aunque no fuera para dormir. Con esos cuatro euros teníamos las mochilas a buen recaudo en la habitación y podríamos disfrutar de una ducha por la tarde, a la vuelta de la visita de las montañas, antes de subir al tren.



Booking.com

Zhangye es una ciudad mucho más pequeña que Lanzhou, y no deja de tener su encanto. Hacemos el check in, el muchacho, muy agradable, habla inglés. Tiene wifi, habitaciones limpias y un baño de aspecto justito. Después tratamos de buscar una lavandería (en el hostel hay lavadora pero pensamos que echaríamos la tarde para lavar la ropa de todos). A pocos metros hay una, pero nos dará la ropa en tres días… Así que seguimos para buscar alguna otra, lo cual no resulta fácil en esta ciudad. De las otras dos que encontramos ninguna estaba abierta, y tras un buen paseo, volvemos con las mismas al hostel; al menos hemos “aireado la ropa”. De todo modos aprovechamos el paseo para comer, una hamburguesa china de cordero, unos noodels y dos coca colas por 24 yuanes, ¡comida para dos!. Parece una cadena; se llama Famla “A Bite of China” y está francamente limpio.

QUE VER EN ZHANGYE

En Zhangyè visitamos la tarde del primer día, después de dejar el equipaje, comer y pasear con la ropa sucia, sus dos principales reclamos turísticos:

-A pocos metros del hostel, la Torre del Tambor que divide la calle principal y la ciudad en dos, el este y el oeste. Es el punto de referencia para moverse y al poco de llegar, la tomas como enclave para orientarte casi por instinto.

Torre del Tambor de Zhangye

-El Templo del gran Buda que data de 1098, construido por la dinastía Xia y que alberga un Buda tumbado de madera que, con sus 35 metros de largo, es el mayor de China y del mundo. La imagen, a pesar de su descuido, es imponente y parece mantener los tintes originales sobre la antigua madera tallada. No pudimos tomar fotos, pero las dimensiones son difíciles de describir y de olvidar. Alrededor, varías esculturas en piedra flanquean la imagen. La entrada 40 yuanes, abierto de 7:30 a 18:30, para estudiantes 20 yuanes. No entendemos cómo la antigua y descuidada madera del templo permite que se mantenga en pie. Sin duda, merece la pena la entrada.

Detrás del templo principal, uno menor, el Dacheng Hall of Zhangye Wen Temple, actualmente usado como museo que expone reliquias, pinturas y tesoros budistas. Y más atrás, una enorme Pagoda de barro sobre otro templo menor y una exhibición de sutras originales desde 1445, escrituras realizadas en casos con oro, por los mejores calígrafos de China.

-La Pagoda de Madera, cerca del anterior. La primera construcción data del 528, si bien la estructura actual es una reconstrucción de 1926. En realidad, ladrillo gris en su interior, rodeado de anillos concéntricos de madera. La entrada cuesta 10 yuanes, abren de 8 a 18 horas en verano y de 9 a 17 horas en invierno. Estuvimos un rato descansando del asfixiante calor y tratando de organizar el día siguiente en el templo de madera tras la Pagoda (actualmente una tienda de la que dos amables señoras se ocupan).

En el interior de la Pagoda de madera de Zhangye

Al oeste de la Torre del Tambor, una calle con restaurantes a ambos lados,

, nos sirve para un buen paseo al atardecer y muy buenas fotos. Tal vez esta noche nos sirva para la cena… Al final un parque, muy estilo chino… en el que pagamos 2 yuanes por entrar y tratar de mear a toda prisa, no está el sitio para entretenimientos.

En la animada calle Ming Qinq Jie de Zhangye

Pedro y yo aprovechamos lo que queda de tarde para un corte de pelo en la peluquería más fashion de la ciudad. Pagamos 35 yuanes y pasamos un buen rato mientras nos cortan y nos hacen un reportaje fotográfico. Rosana y Jaume se toman unas cervezas y nos prometen un cervezéfilos con la experiencia, que parece prometedora. El resto se abandona un rato en Miso, la tienda japo que no pueden dejar de visitar en todas las ciudades que pisamos.

Volvimos al hostel un rato después. Por la mañana preguntamos y nos ofrecieron el tour habitual a Danxia y Mati Si, pero preferimos buscar alternativas en la ciudad. Nada de nada; no hay otras opciones salvo negociarlo con un taxi, y por la experiencia hasta el momento, con riesgo de engaño. Así que a la vuelta al hostel decidimos contratarlo. No tenemos opción de visitar también el Gran Cañón (parece que lo ofrecían con tours combinados distintos, por estar en direcciones distintas), siendo imposible por tiempo.

Trato hecho, tour cerrado para mañana a partir a las ocho. Con esto aclarado, salimos a cenar. Decidimos volver para ello a la calle Ming Qinq Jie, y nos la jugamos en un restaurante con buena pinta, Simmer Huang. Se trata de un local típico de comida “Hot Pot”, donde se cocina lo que pedimos en la mesa. Pedir, como todos los días, una odisea; pero resulta divertido. Para “regar” la cena, unas Harbin Beer. Y lo de evitar el picante, pues veremos… Increíble lo que se lo curran las crías que nos sirven y nos cocinan allí mismo los dos “estofados”, uno de alitas y otro de ternera. ¡Una imagen vale más que mil palabras! PD. Si vas de blanco, te pondrán un delantal para comer…

Pagamos 6 euros cada uno.

Día 25. Jueves 22 de Septiembre. Zhangye (Danxia y Mati Si)-Dünhuang

Teníamos todo el día por delante, hasta la 1 de la madrugada en que nos subíamos al tren en dirección a Dünhuang. De hecho, como escribí, decidimos pagar esta noche en el hostel, así tras el día en Danxia y Mati Si, podríamos esperar tranquilamente tras una ducha allí mismo.

Contratamos finalmente el tour con el You You Hostel. Dos coches para los nueve, por 110 yuanes cada uno de nosotros. Los 75 yuanes en entradas para ambos patrimonios, corrían de nuestra cuenta. El camino a cada uno de los enclaves es de una hora; por la mañana Mati Si, con dos o tres horas de visita a las cuevas. Así, volvíamos a comer a la ciudad y sobre las dos o tres de la tarde, aprovechar el atardecer para Danxia. Tenía buena pinta contado, ahora a vivirlo…

Salíamos a las ocho y cuarto de la mañana, unos 15 minutos más tarde de lo previsto. Se nota la diferencia de temperatura entre la noche y las horas de sol. Ayer fue asfixiante y se ha notado el frío nocturno que todavía se resiste a abandonarnos, pero esperamos un día de mucho calor. Nuestro primer destino, las cuevas de Mati Si. Los conductores no hablan inglés, como no podía ser de otra manera, pero su trabajo sólo consiste en llevarnos a la entrada de los puntos de interés y esperar a la visita.

CUEVAS DE MATI SI

El camino lleva una hora, unos 60 km, por una carretera en buenas condiciones que atraviesa áreas de cultivo, fundamentalmente maíz, con pequeñas poblaciones de casas de lo que nos parece adobe. Los curiosos invernaderos consisten en una de las paredes de adobe siempre orientadas en la misma dirección, sobre la que descansa la estructura de plástico que cubre el cultivo. Al fondo, de nuevo, se divisan las cimas de la cordillera nevadas.

Para llegar por libre al templo, sin contratar un vehículo privado, se debe llegar a la estación de buses del sur y comprar un ticket al templo de Mati, que costará alrededor de 13 yuanes. El recorrido lleva aproximadamente una hora y media. La vuelta de hace a las 14:50 y a las 15:30 pero es aconsejable, según leímos, preguntarle al conductor el horario.

El Templo Mati se encuentra al pie de la montaña Lison y en la ribera del río Mati. Las cuevas se remontan a la época de la Dinastía Lin, abarcando un periodo de 1600 años, con más de 16 dinastías sucesivas. Conocido por las huellas de caballos pintadas en sus paredes, a las que debe su nombre. Se excavaron los acantilados en forma de Pagoda, en siete niveles y 21 cuevas. El color de las estatuas de Apsaras volando en el Templo Jinta es un raro tesoro en el arte de las cuevas chinas. Candidato a su declaración como patrimonio por parte de la Unesco, combina arte rupestre, cultura budista y escenarios naturales, mezclando arte uygur y tibetano.

A punto de entrar a visitar el entorno y las cuevas de Mati Si

Al llegar y antes de cruzar una gran puerta que da acceso a las cuevas, un edificio donde se venden los tickets. El precio normal 74 yuanes, con carnet de estudiante 36, incluyendo todos los templos, con lo que te dan tres tickets. Se puede comprar fraccionado para un área en concreto. El horario de apertura de 8 a 18 horas, cambiando hasta las 19 en verano. Hay baños en la oficina de venta. Subimos de nuevo al coche para alcanzar la zona arqueológica.

La primera parada en la zona más alta; a partir de aquí, el recorrido se emprende andando. En primer lugar visitamos el Templo de Buddhahood Victory. Un templo de madera, rodeado de decenas de molinos de cobre para la oración; y más adelante las grutas principales, las de Tavatimsa, la estancia de Buda de pie y el Mati Hall. Aunque muchas de ellas todavía están en restauración no dejan de ser impresionantes.

La mayor, el Buda Hall con 33 metros de profundidad y el gran Buda de pie en su interior, junto otras 48 estarían esculpidas en la dinastía Yuan, en una gruta que se adentra en la montaña. Después, una gruta menor donde se encuentra la huella de caballo que le da nombre al complejo, pero que no localizamos.

Algo más de una hora nos llevó visitar esta parte. Deshacemos el camino y subimos a los coches para los siguientes templos. En la mayoría de cuevas no se permite realizar fotos, pero salvo por las cámaras, la seguridad es nula.

Nueva parada en el Palacio del rey Gesar, consagrado rey con 16 años, y que consiguió unir 150 tribus en los siglos X y XI, siendo considerado por ello un héroe en la cultura tibetana. En el interior una estatua del monarca a caballo junto un grupo de generales y soldados también a caballo. Muy Kish y muy poco iluminado. En unos 15 minutos se asciende y visita.

Y más abajo, la última de las paradas, el Templo de los mil Budas. Una amplia terraza con varios edificios alrededor que da acceso a otros templos menores excavados en la roca, y cuyas estructuras de entrada se encuentran mejor conservadas. El pasear por los templos excavados en la misma ladera se convierte en uno de los mejores paseos de Mati Si.

Sobre las 12:30, unas 3 horas después de emprendida la visita, terminamos con el complejo en su totalidad. Desde luego merece la pena llegar hasta aquí y contemplar estas ruinas de casi 16 siglos de antigüedad.

Pasado pues el mediodía volvemos a Zhangye para comer. La mayoría optamos por KFC, por unos 5 euros el menú. De nuevo mucho ojo con el picante…

Salimos hacia Danxia hacia las 14:45, el tráfico en este momento es intenso para abandonar la ciudad.

PARQUE NACIONAL DE DANXIA

El Parque Nacional de Danxia es la única formación rocosa en China con tan marcada combinación de colores. Se encuentra dentro de las diez maravillas geológicas del mundo.

Y allí estábamos nosotros, una hora después de dejar Zhangye y dispuestos a disfrutar del atardecer de colores. Los coches nos dejan en las casetas de venta de tickets. En la zona, ahora en obras, están construyendo hoteles, tiendas y un enorme complejo. La entrada con el bus que necesitas para acceder al parque cuesta 75 yuanes, con el carnet de estudiante la mitad (pero en este caso exigen que tienes que tengas 20 años o menos). Como en el caso de los templos, varias entradas a varias zonas.

A los quince minutos el pequeño bus hace la primera parada en el parque. No nos facilitan ningún mapa, pero parece que hace cuatro paradas en un recorrido circular alrededor del área protegida. Los caminos están marcados, aunque todo parece recién inaugurado y no demasiado bien señalizado (me temo que sin ningún asesoramiento ni supervisión por parte de especialistas en este tipo de entornos). Escaleras, carreteras, parkings y todo de nueva construcción sobre el parque, para atraer turismo masivamente. Durante todo el día, sólo hemos visto visitantes del país.

Pasamos a la segunda de las paradas, una gran zona desde donde se obtienen vistas en 360 grados de las colinas. Desde este punto se asciende a distintos miradores, más o menos plagados de chinos. Selfies, palo selfies, looks imposibles, posturas inauditas… todo un desfile de turismo que demuestra un nulo interés por el entorno.

Una tercera parada, ya atardece, lo que aumenta el contraste de los colores en las montañas. En esta zona el verde entra en juego, restando protagonismo al ocre y rojizo predominante. Y la cuarta y última parada con una puesta de sol ensombrecida por las nubes, pero sin duda un broche dorado para un bonito capricho de la naturaleza.

Desde luego el paisaje es irrenunciable, tal vez deslucido por la masificación que sufre (y la que se avecina a la vista de las instalaciones en desarrollo). Mejor haberlo disfrutado ahora que todavía existe, al menos eso se me pasaba por la cabeza…

Y después de tres horas en el parque, el lío viene para volver. Hay dos entradas y parkings, la nuestra la norte. El problema es saber cómo se escribe norte en chino y qué bus hay que coger. Tras un par de equivocaciones y una vuelta circular completa al recorrido en otro bus, conseguimos salir finalmente. Son las 19:30 y emprendemos el retorno al hostel. Tiempo para una ducha, unas cervezas y cenar hasta las 12:30 de la noche, en que tomaremos los coches para la estación de ferrocarril. Tan sólo 5 yuanes porque nos lleven y en 10 minutos estamos preparados para subir al tren.

En el divertido hostel de Zhangye

Zhangye nos gustó desde un principio. Una pequeña ciudad con sus atractivos turísticos abarcables en un solo día tranquilo, un centro urbano agradable y con un restaurante que habíamos disfrutado mucho en nuestra cena el día antes. Además, dos rincones de China, entiendo que desconocidos para la mayoría, pero que nos dejaban buen sabor de boca en el día de hoy. Sin duda, a pesar de no estar incluida como pieza clave en el puzzle del viejo camino en Oriente de la seda, un punto a tener en cuenta para cualquier viajero deseoso de conocer esta tan lejana cultura.

Esa misma noche embarcábamos en nuestro segundo y último tren en China, un nocturno de primera clase o como lo llaman “cama blanda”. También comprado con Bertina de China Discovery. Nuestro próximo destino, Dünhuang. El precio 222 yuanes (30 euros) más la comisión de unos 4 euros de Bertina, podía parecer excesivo, pero incluíamos la noche de “alojamiento”. A la una y media de la madrugada, con todo el cansancio del día en el cuerpo, nos adentrábamos de nuevo en un sueño mecidos por el movimiento del tren.

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