

Así que a primera hora de la mañana salimos por la R117 hacia el sur hasta la cercana población de Enniskerry, cercana a nuestra primera parada, los Jardines de Powerscourt. El lugar, una mansión construida hace unos 200 años y rodeada por unos magníficos jardines que hacen la visita muy agradable. La entrada 8,5 euros, si posees el carnet de estudiante 7,5 euros. Antiguamente el lugar estaba ocupado por un castillo normando y tras un fatídico incendio en 1974 fue totalmente reconstruida. El verdadero atractivo, los jardines a los que accedes a través de una enorme escalinata italiana que termina en el inmenso lago Tritón. Desde aquí un paseo de unas dos horas hasta un antiguo torreón, los jardines japoneses y el curioso cementerio de mascotas (excentricidades del dinero supongo)
De nuevo en carretera y muy cerca de nuestra primera parada, la Powercourt Waterfall, donde el río cae 130 metros, siendo el salto más alto de Irlanda. Antes de acceder debes pagar la entrada a la zona de la catarata, 5,5 euros cada uno, nosotros pagamos 16 euros por el coche con los cinco, dado que nos hicieron el precio como familia. El entorno es muy bonito y al pie de las mismas lo más recomendable es parar para un picnic. La zona dispone de mesas y sillas de madera, y permiten la barbacoa, una sabia elección conociendo la fabulosa carne del país.

Un circuito habitual es el que conduce más al sur por la llamada Military Road, una carretera secundaria construida a través de las montañas de Wicklow por los británicos para apagar las revueltas de rebeldes irlandeses. De camino, enormes pastos de corderos, verdes infinitos salpicados del vivido amarillo de las flores autóctonas. No más de 30 Km y llegada a Glendalough, recinto monástico creado por el curiosísimo Santo Kevin en el siglo VI. Su significado en gaélico «el valle de los lagos». Junto al parking, el centro de información, la entrada es gratuita. La visita puede llevarse perfectamente unas dos horas, si no se incluye una siesta junto al lago… Tras cruzar el río la vista de los restos monásticos es impresionante.

En primer término la torre cilíndrica que preside el antiguo cementerio. Unos 30 metros de altura en una construcción todavía en perfecto estado en nuestros días. Junto a ello, la antigua catedral, la cocina de Kevin, la casa de los curas… y un recorrido por el que fue retiro durante toda su vida de este curioso personaje, San Kevin y sus seguidores durante muchos siglos más. El recorrido sigue en un paseo perfectamente señalizado unos dos Km más abajo hasta llegar al lago, donde como digo puedes disfrutar de unas bonitas vistas y, porque no, un buen descanso.
A media tarde y de camino al pueblo de Wicklow, en la costa, una parada para un buen café en The Wicklow Heather. Atardece, todavía el camino de vuelta hasta Dublin, así que emprendimos la vuelta. Un fantástico día con la mejor de las compañías, totalmente recomendable si todavía tienes un día más en Dublin.
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1 comentario en “Wicklow, una escapada desde Dublin”
¡¡¡Vaya fotos chulas que tenemos!!! Un excelente día en un precioso lugar con buenos amigos. ¿Qué más se puede pedir?
Gracias a todos