Print Friendly

Nuestro viaje a Bolivia había empezado el día antes con una escala técnica en Santa Cruz pero esa mañana volábamos a Sucre, la capital constitucional y uno de los ansiados destinos turísticos del país. No queríamos dejarnos nada por ver de la ciudad y con esa intención guardamos tres días para conocer Sucre al completo. Aquí te contamos todos los secretos para no perderse nada en Sucre, así como donde comer, donde tomar un buen café o donde dormir en la ciudad de Sucre. La conocida como “Ciudad Blanca” goza del honor de ser uno de los patrimonios de la humanidad bolivianos desde 1991 y, como tal, se mantenía en buen estado de salud. Bolivia era el primero de los bocados de nuestro mordisco a Sudamérica y andábamos con mucha hambre todavía.

Jueves, 2 de marzo de 2017. Santa Cruz de la Sierra-Sucre

Sin problemas, a pesar de lo leído con Amaszonas, la compañía con la que volamos desde Santa Cruz, conseguimos alcanzar Sucre, la antigua colonia española y donde se firmó la primera constitución de la Bolivia moderna. Habíamos reservado con Booking y a muy buen precio, las siguientes tres noches en el Hostelling Señor de las Tres Caídas. El bus desde el aeropuerto nos dejaba cerca de la Plaza 25 de Mayo, algo alejados del hostel, así que optamos por tomar un taxi para los dos hasta el mismo alojamiento.

Ascendíamos hasta los 2800 metros y andábamos preocupados con el temido “mal de alturas”, pero los tres días aquí tal vez servirían como aclimatación. Una sinuosa carretera entre bellas colinas de tonos ocres y verdes serpentea hasta llegar a la población. Entrábamos por la calle Dalence desde el Mirador de la Recoleta y las vistas resultaban espectaculares.

Check in sin problemas y contentos con la habitación, salimos para comer. La primera impresión es más que positiva. Cuidadas fachadas y limpias calles, ambiente tranquilo y bastante turismo de aspecto “relajado”. En cuatro o cinco cuadras descendemos hasta la plaza principal y buscamos sitio donde comer. En la misma plaza, algunos locales con muy buen aspecto y de precio más alto, por lo que seguimos buscando. Y optamos por un viejo hotel, el Premier, llegando al mercado y que ofrece menús por poco dinero. Sin duda una buena y aconsejada remodelación haría del lugar un paraíso. Y por lo pagado, ¡bien fue!

Salimos y dedicamos un rato a pasear sin ruta fija, alrededor de la fabulosa plaza, sólo para ubicarnos en el magnífico casco antiguo. Pero pronto, la altura y el cansancio aprietan, así que volvemos a echar una horita al hostel. Si un pero tiene el lugar, es que cada vez que vuelvas del centro notarás qué quiere decir “cuesta arriba”… Y curiosa la aventura de comprar una botella de agua grande en una tiendita cercana. Agua pequeña primero, agua “de colores” después y por fin, una botella grande ¡como la que queríamos! Y eso que hablamos el mismo idioma, nos preguntamos qué pasará cuando sea un angloparlante el que venga…

La “horita” acabó convirtiéndose en un par y es que todavía se nota la hora española en nuestros cuerpos. Tenemos dos días completos para dedicárselos a visitar la ciudad y tal vez emprender alguna ruta o actividad en los alrededores, así que preferimos aclimatarnos, seguros de que tenemos tiempo para merendarnos Sucre. Hemos visto multitud de agencias, muchas dirigidas a extranjeros, que ofrecen paquetes de escalada, descensos, paseos a caballo, rutas más o menos difíciles de trekking e incluso parapente. Sólo nos queda decidir qué y con quién.

Atardece y subimos al cercano Mirador de la Recoleta, alguna ventaja debía tener la ubicación del Hostel aquí arriba. El último trecho de calle parece construido sólo para quechuas poliglobúlicos. En la amplia plaza del Mirador, un colegio desde el que andan saliendo los adolescentes escolares con lo que ello conlleva: gritos, carreras, golpes… Sin duda están merecidamente oxigenados. De un lado, el Mirador porticado desde donde se obtienen buenas vistas de la ciudad con la puesta de sol. Una pena el no conseguir aprender a tirar estas fotos. Al menos el recuerdo siempre queda grabado. Vuelta a la habitación, dejamos cámaras y demás y descendemos de nuevo hacia el centro.

Viajefilos en Sucre, Bolivia 01
Viajefilos en Sucre, Bolivia 02
Viajefilos en Sucre, Bolivia 03
Viajefilos en Sucre, Bolivia 07
Viajefilos en Sucre, Bolivia 08

En la esquina de Dalence con Nicolás Ortiz, un fantástico hostel, Colors House, que ofrece menús al mediodía por 25 Bol y con bastante buena pinta. Así que entramos y nos feriamos un par de birras (Huari). Habrá que dedicarle capítulo aparte a las cervezas bolivianas… (por cierto, cobradas a precio alto en casi todos los sitios). Charla, planes, recuerdos, ver gente pasar y, por qué no, especular sobre su destino, sus relaciones, sus futuros… En fin, lo que se hace en estos casos. Viajando o sin viajar, nada como sentarse en una terraza de algún bar, tomarse una buena cerveza local y observar. Supongo que muchos estamos de acuerdo.

Para cenar y por ser de los sitios más animados, nos dejamos caer en el Joy Ride Café, cerca de la 25 de Mayo. Estos tipos tienen copada gran parte de la oferta turística de Sucre y además de bar, cafetería y discoteca, cuentan con agencia de viajes y excursiones y hasta hostel. Emprendedores, desde luego. Ofrecen una amplia carta de cervezas y comidas y reúne tanto locales como extranjeros. Como dice en la entrada “no es sólo para gringos”. Nos tomamos una Potosina esta vez. Sin duda, Sucre es otro de esos sitios donde “te puedes apalancar” una temporada. No dio para mucho más el día.

TIPs VIAJÉFILOS

Para el bolsillo

  • Taxi Santa Cruz-Aeropuerto: 70 Bol (10 €), esta vez concertado en el Hostel.
  • Vuelo Santa Cruz-Sucre. Amaszonas: 40 €.
  • Un expreso en la Cadena Cinnabon del aeropuerto: 12 Bol (1.80 €).
  • Transporte aeropuerto Sucre-Centro ciudad: Bus 8 Bol (1 €), taxi 50 Bol una persona, 60 Bol dos persona
  • Alojamiento en el Hostelling Señor de las Tres Caídas: 37 $ por 3 noches en habitación doble con baño compartido. Muy recomendable.
  • Menú Hotel Premier (económico y céntrico): 25 Bol (3.5 €) con ensalada, sopa y plato principal de carne, pollo o carne.
  • Expreso en algún local de la Plaza, por ejemplo, en Cosmo Cafe: 10 Bol (1.5 €).
  • Cervezas, tercios: Sureña (16 Bol), Paceña (18 Bol), Huari (20 Bol).
  • Botella de agua 2 litros: 6 Bol (no llega a un euro).

Tiempos y distancias

  • 30 minutos hasta el aeropuerto desde el centro de Santa Cruz.
  • Vuelo Santa Cruz-Sucre: 35 minutos
  • Aeropuerto Sucre-Centro ciudad: 20 minutos

Información útil

  • Santa Cruz de la Sierra es una escala prescindible en un recorrido por Bolivia.
  • Sin duda la distancia entre Santa Cruz y Sucre no merece la pena recorrerla por tierra.

Viernes, 3 de marzo de 2017. Sucre

Amanece lloviendo, lo cual da al traste con nuestros planes para visitar la ciudad. Pero de momento y unos cafés más tarde, el mal tiempo nos da un respiro y nos lanzamos a la visita. Eso sí, una parada previa para una rica salteña de pollo y una Fanta “personal” en El Hornito, más abajo del Hostel. ¡Como nos gustó este sitio!

Visita de la Ciudad de Sucre

La que en la actualidad es reconocida como capital constitucional, fue fundada como Ciudad de la Plata por Pedro de Ansures durante las expediciones de Pizarro, allá por el siglo XVI. La riqueza minera de la región pronto la convirtió en una próspera ciudad, y alcanzó el máximo apogeo con la creación de la prestigiosa Universidad de San Francisco Javier, cuna de los futuros revolucionarios.

Durante todos los siglos que vinieron, cambió de nombre hasta en tres ocasiones más, pasando a llamarse ciudad de Charcas, en honor a los indios originarios de la zona y Chuquisaca (“Puente de Plata” en el idioma original), más tarde. Definitivamente y con la independencia, tomó su actual nomenclatura recordando al famoso liberador boliviano, Antonio José de Sucre.

En el siglo XIX creció al amparo de la burguesía boliviana, como uno de los centros culturales y financieros más importantes de Sudamérica; hasta que la rivalidad con La Paz, inclinó la balanza de la capitalidad hacia esta última en 1899. Así, merced a este memorable pasado, Sucre, patrimonio de la humanidad desde 1991, atesora algunas de las iglesias, conventos y edificios más bellos de Bolivia y de Sudamérica, mezcla de estilos colonial, barroco y renacentista, que la convierten en parada obligatoria para el turismo.

Nuestra primera visita: la Casa de la Libertad (abierta de 9:15 a 11:45 y de 14:45 a 17:45), en la Plaza 25 de Mayo. La casa se localiza en el primer emplazamiento de los Jesuitas, de 1562 y donde se fundó posteriormente la Universidad de San Francisco Javier en 1624, una de las tres más importantes del continente. Tras la expulsión de los Jesuitas funcionó un tiempo como la famosa Academia Carolina de juristas y la Real Audiencia de Charcas, desde donde nació el espíritu independentista que culminó en la declaración de independencia en 1825. Una copia del documento de dicha declaración se expone en la sala principal. En el resto de salas que circundan el patio principal: exposición de cuadros con los sucesivos presidentes bolivianos y otro tipo de objetos históricos. Impresionante un busto de Bolívar generado de un único tronco de algarrobo de 4 toneladas de peso. Nos sumamos a una visita guiada, que realmente fue muy interesante.

En la misma plaza, la imponente fachada del Palacio de Gobierno, no visitable en su interior. Seguimos recorriendo la plaza y empezamos a darnos cuenta del desastre que supone visitar el interior de la mayoría de iglesias. No siguen un horario lógico y es una auténtica lotería conseguirlo. Por poner un ejemplo, la catedral sólo abre los jueves…

Viajefilos en Sucre, Bolivia 09
Viajefilos en Sucre, Bolivia 10
Viajefilos en Sucre, Bolivia 11
Viajefilos en Sucre, Bolivia 12
Viajefilos en Sucre, Bolivia 13
Viajefilos en Sucre, Bolivia 14
Viajefilos en Sucre, Bolivia 15
Viajefilos en Sucre, Bolivia 16
Viajefilos en Sucre, Bolivia 17
Viajefilos en Sucre, Bolivia 34

Tras el edifico de la Casa de la Libertad, se encuentra la propia Universidad, a la que accedemos sin problemas. Siguiendo la misma calle, el claustro de la facultad de derecho y en la esquina, las iglesias de Santa Mónica y San Miguel, ambas cerradas. El tráfico y el humo de los vehículos deslucen verdaderamente el paseo, son ciudades patrimonio que en sus áreas centrales se disfrutarían mucho más con calles peatonales. Terminada la calle Junín, el Mercado Central y, al lado, la Iglesia y Convento de San Francisco.

La Basílica de San Francisco de Asís es hoy día famosa por las catacumbas y los restos de célebres bolivianos que allí descansan. Igualmente, en uno de sus campanarios se encuentra la conocida “Campana de la Libertad”. A pesar de su horario, de 9 a 13, no conseguimos verla abierta. Seguimos sorprendidos con esta desafortunada circunstancia pero nada podemos hacer.

Con la decepción que supone la dificultad de visitar el interior de los templos, optamos por perdernos en el mercado. Cientos de fotografías son las que surgen, fotografías que en muchos casos no nos atrevemos a disparar. Subimos a la segunda planta y nos sentamos a comer junto a la gente de Sucre. Carne de res, pollo, arroz, fideítos… donde fueres, ¡haz lo que vieres! Tan sólo tienes que mirar al plato y no pensar mucho en la elaboración. Las señoras, en improvisadas cocinas, se afanan por captar a los transeúntes. No creo que exista diferencia en la elección. Sin duda una buena experiencia, aunque el sitio no da lugar para la sobremesa. Así que salimos después de la comida en busca de un buen café. Y la única manera de conseguirlo es en los alrededores de la plaza, donde inevitablemente siempre acaban los paseos en Sucre. Elegimos el Abis Café: buen expreso, tartas, las conocidas aquí como pays, y wifi; el auténtico lugar de descanso del viajero.

Viajefilos en Sucre, Bolivia 18
Viajefilos en Sucre, Bolivia 19
Viajefilos en Sucre, Bolivia 20
Viajefilos en Sucre, Bolivia 21
Viajefilos en Sucre, Bolivia 22
Viajefilos en Sucre, Bolivia 23
Viajefilos en Sucre, Bolivia 24
Viajefilos en Sucre, Bolivia 25
Viajefilos en Sucre, Bolivia 26
Viajefilos en Sucre, Bolivia 27
Viajefilos en Sucre, Bolivia 28
Viajefilos en Sucre, Bolivia 29
Viajefilos en Sucre, Bolivia 30
Viajefilos en Sucre, Bolivia 31
Viajefilos en Sucre, Bolivia 32

Atardece y, por suerte, la lluvia desaparece. Seguimos ruta por la ciudad. La sorpresa es que de repente, ¡la catedral aparece abierta! No sabemos el porqué, pero la visitamos prácticamente solos. El inmenso interior se halla algo desprovisto de ornamentación, tal vez sea mucho más vistosa en su exterior. La mezcla de las paredes encaladas y los grandes bloques de piedra rojiza así nos lo hicieron parecer.

Muy cerca, el Templo de San Felipe Neri sólo accesible por la tarde, entre las 15 y las 18 horas, pues funciona como colegio por la mañana. Con dos torres octogonales, ofrece en sus terrazas un agradable paseo desde donde obtener buenas vistas de la ciudad. Sin duda, hay que subir. Para entrar, hay que buscar una puerta en la calle lateral donde llamar si permanece cerrada, las hermanas que allí viven abren para la visita. Viene señalizado como “Museo” y un cartel indica “María Auxiliadora”. Se accede primero al claustro que es el que funciona todavía como colegio, y de ahí, a la iglesia.

Viajefilos en Sucre, Bolivia 50
Viajefilos en Sucre, Bolivia 51
Viajefilos en Sucre, Bolivia 52
Viajefilos en Sucre, Bolivia 53
Viajefilos en Sucre, Bolivia 54
Viajefilos en Sucre, Bolivia 55
Viajefilos en Sucre, Bolivia 56
Viajefilos en Sucre, Bolivia 57
Viajefilos en Sucre, Bolivia 58
Viajefilos en Sucre, Bolivia 59
Viajefilos en Sucre, Bolivia 60
Viajefilos en Sucre, Bolivia 61
Viajefilos en Sucre, Bolivia 62
Viajefilos en Sucre, Bolivia 63
Viajefilos en Sucre, Bolivia 65

Y frente a la misma, la Iglesia de la Merced, la que dicen una de las más bellas de Sucre. Como con todas, difícil en horarios para visitar en su interior. Es la segunda vez que nos acercamos y las supuestas obras de restauración, en realidad no vemos a nadie trabajando, dificultan todavía más saber cuándo se puede visitar. Pero esta vez accedemos. Si bien la fachada engaña por su escasa ornamentación, el interior sorprende con barrocos retablos bellamente tallados en madera. Con la entrada se puede subir también hasta el campanario, imprescindible, pudiendo caminar sobre las naves y con vistas 360 grados de la ciudad. Sin duda la restauración es urgente.

Viajefilos en Sucre, Bolivia 38
Viajefilos en Sucre, Bolivia 39
Viajefilos en Sucre, Bolivia 41
Viajefilos en Sucre, Bolivia 42
Viajefilos en Sucre, Bolivia 43
Viajefilos en Sucre, Bolivia 44
Viajefilos en Sucre, Bolivia 45
Viajefilos en Sucre, Bolivia 46
Viajefilos en Sucre, Bolivia 48
Viajefilos en Sucre, Bolivia 49

Uno de los mejores aciertos desde nuestro punto de vista, para las visitas de estas dos joyas arquitectónicas, fue el poder visitarlas desde arriba. Sus viejos tejados nos brindaron una buenísima oportunidad para disfrutar de las vistas a la vez que caminar por los mismos nos permitieron saborear el tiempo de glorias pasadas. Encantados con las dos visitas, desde luego.

De nuevo en la calle, y de nuevo un café. Hay que parar bastante en estos lares hasta que estemos acostumbrados a los 3000 metros. No acertamos esta vez, y a pesar de que el edificio tiene un patio interior con un tremendo potencial, nos ponen el café más malo que hemos probado hasta el momento. Negro Café se llama, no os dejéis engañar por el atrayente nombre.

De nuevo callejeando en los alrededores de la plaza. Subimos esta vez, con una fantástica luz al atardecer, por la calle Calvo. Nos tropezamos primero con la Iglesia de Santo Domingo, que encontramos abierta. Más arriba las iglesias de Santa Clara, también abierta, Santa Teresa y San Lázaro, la iglesia más antigua de Bolivia. Sucre contaba con hasta 100 iglesias, una por cuadra… ¿dónde habré leído todo esto? Por cierto, esta misma calle cuenta con varios pequeños hoteles de un aspecto inmejorable, aunque suponemos que no los más económicos de Sucre.

Viajefilos en Sucre, Bolivia 33
Viajefilos en Sucre, Bolivia 36
Viajefilos en Sucre, Bolivia 37
Viajefilos en Sucre, Bolivia 66
Viajefilos en Sucre, Bolivia 72
Viajefilos en Sucre, Bolivia 73
Viajefilos en Sucre, Bolivia 74
Viajefilos en Sucre, Bolivia 75
Viajefilos en Sucre, Bolivia 76
Viajefilos en Sucre, Bolivia 77
Viajefilos en Sucre, Bolivia 78
Viajefilos en Sucre, Bolivia 79
Viajefilos en Sucre, Bolivia 80
Viajefilos en Sucre, Bolivia 81
Viajefilos en Sucre, Bolivia 82

Y ya llegando al Hostel, un curioso accidente frente a nosotros. Un vehículo pierde espontáneamente el control y da contra una fachada. ¿”Tomado”? No, el señor anda convulsionando en el interior. Así que toca entrar por la ventana, quitarse el cinturón y esperar a que pase… suerte que frente al lugar hay una especie de clínica. Al poco, pues, aparece un médico, me da un diazepam y ahí que se lo lleva. Dos minutos más tarde una ambulancia se llevaba al muchacho. Gajes del oficio. Es curioso como este tipo de eventos tiene la tendencia de perseguirte en la vida.

Bueno, pues tras este rato de agradable obligación, entramos en el Hostel. El plan para la noche: tomar algo allí mismo. La cocina, perfectamente equipada, lo permite. Pero al final, y como siempre, la opción de salir y probar una nueva cerveza boliviana y algún nuevo local de la agradable Sucre, puede con nosotros y nos tiramos a la calle.

Bajamos hasta el Bibliocafé. Hay dos locales con el mismo nombre, pegados. Entramos en uno de ellos con el cartel “esta noche, concierto”. Aprovechamos la happy hour (20-22 horas) para una cerveza. El sitio merece la pena, buenos precios, música y abren hasta las dos de la madrugada. Aunque lo nuestro no dio para tanto y tras cenar “disfrutando” de la pelea de una pareja adolescente de alemanes con final feliz, o eso creemos, nos fuimos a dormir. Todavía quedaba la maldita cuesta…

TIPs VIAJÉFILOS

Para el bolsillo

  • Dos salteñas y dos Fantas “personales” en el Hornito: 20 Bol (3 €).
  • Comer en la segunda planta del Mercado Central: 12 Bol (menos de 2 €) plato único.
  • Entrada Casa de la Libertad 15 Bol (2 €).
  • Entrada San Felipe Neri: 15 Bol (2 €).
  • Entrada a la Iglesia de la Merced: 10 Bol (1.5 €).
  • Una barra de pan: 2 Bo
  • Huari 620 ml en el Bibliocafé: 25 Bol (3.5 €).

Tiempos y distancias

  • Un día puede ser suficiente para la visita del centro histórico de Sucre, si bien recomendamos alguno más. La ciudad resulta agradable, tranquila e ideal para disfrutar Bolivia.

Información útil

  • No hay que desesperar si encontramos una y otra vez las iglesias cerradas, seguramente será más fácil la visita del interior por la tarde.
  • La visita de San Felipe Neri y la Iglesia de la Merced es imprescindible, sobre todo para disfrutar de los trabajados retablos de la segunda y subir a los campanarios en ambos casos. Bonitas vistas de la ciudad.
  • Todas las cafeterías y restaurantes de la Plaza 25 de Mayo tienen buenas redes donde conectarse gratuitamente.

Sábado, 4 de marzo de 2017. Sucre-Yotala-Sucre

Un nuevo día con lluvia hizo que descartáramos cualquier actividad al aire libre. Hoy celebramos el cumple de Carmen así que para la noche, espero invitación en alguno de los buenos restaurantes de Sucre… Ante tales expectativas y con ganas de explorar los alrededores de Sucre, nos decidimos por visitar la pequeña población de Yotala por la mañana. Un pequeño pueblo rural que dicen es el lugar de relax de los sucrenses y combina a la perfección la arquitectura colonial con un ambiente rural.

Para llegar caminamos hasta un lugar cerca de la Iglesia de San Roque y junto al Cementerio General, -que algunos blogs marcan como visita obligada dados los personajes ilustres que allí reposan. Al frente de la entrada paran los micros para Yotala. Hay que preguntar y todo el mundo te sabrá indicar. Se debe tomar el número 100, eso sí, tendrás que buscar uno que tenga sitio, varios de los que pasaban delante de nosotros iban llenos hasta arriba.

Por fin nos pudimos subir en uno y salimos hacia el pequeño pueblo. La carretera, asfaltada y en buen estado, desciende hacia el valle. El trayecto será más o menos cómodo, según la suerte que hayas tenido en el puzzle que supone acomodarse en el interior de la “van”. Toda una lotería.

El micro nos deja en la Plaza Central de Yotala. Desde luego el pueblo, tranquilo parece. Y de lo que debió de ser una agradable estancia de arquitectura colonial, sólo queda el empedrado de las calles y los malogrados tejados que poco a poco se han ido sustituyendo por modernas edificaciones. Paseamos un rato por un par de calles y plazuelas, cruzamos el antiguo puente colgante, que al menos parece han restaurado recientemente, y poco más. La localidad no da para mucho. Al parecer, en las cercanías se pueden visitar algunas antiguas haciendas de viejos presidentes de la nación, pero que no nos empeñamos en encontrar. Finalmente, tras dos Coca Colas “personales”, tomamos el micro de regreso. Una hora escasa nos fue suficiente. Ni tan siquiera nos quedamos a probar el plato típico, el chancho, que cocinan en hornos de barro y dicen está delicioso. Puede que no merezca la pena el trayecto.

Viajefilos en Sucre, Bolivia 67
Viajefilos en Sucre, Bolivia 68
Viajefilos en Sucre, Bolivia 69
Viajefilos en Sucre, Bolivia 70
Viajefilos en Sucre, Bolivia 71

Hora de comer y de nuevo en Sucre. Nos feriamos en el restaurante El Solar, con aspecto de ser uno de los caros de la ciudad, al menos de los mejores. Pedimos un lomo envuelto con jamón y una gran jarra de cerveza. En el menú se incluye la degustación de ensaladas. Muy buena comida, platos enormes y sin un precio abusivo. Para el café, el vecino Joy Ride, en el que merece la pena entrar a alguno de sus patios interiores o subir a alguno de los pisos superiores.

Salimos otra vez a callejear por las calles de Sucre y en dirección al Mirador de la Recoleta. Esta vez elegimos la calle Grau, paralela a la calle Calvo del día antes, y que no tiene nada que envidiarle en belleza. La lluvia cedió, como todas las tardes, y las vistas merecen de nuevo el esfuerzo de la subida. Como homenaje al ajetreado día, nos regalamos un par de limonadas, tumbados en unas hamacas del Café Gourmet Mirador, con la ciudad a los pies mientras atardecía.

No quisimos emprender ninguna otra ruta en los alrededores de Sucre. Tal vez las más famosas: la Ruta de las Siete Cascadas, para la que creemos no andábamos todavía aclimatados, o la visita al Castillo de la Glorieta, una curiosidad de la historia que sí merece la pena relatar, aunque las fotos del mismo no nos sedujeron suficientemente.

Y es que resulta que alrededor de 1900, Don Francisco de Argandona, un rico empresario minero, obtuvo al desposarse con su esposa Doña Clotilde, el título de Príncipe de la Glorieta por una dispensa papal, merced a sus obras benéficas. El nuevo “príncipe”, como no podía ser de otra manera, mandó construir este peculiar castillo en la zona, que es el que hoy día se visita. Una mezcla de estilos arquitectónicos, en el que trató de demostrar la valía de su nuevo título. Malogradamente para ellos, su principado no duró más allá de unos pocos años, tras la muerte de Doña Clotilde sin descendencia.

Para mañana, sí tenemos pensado aprovechar y visitar el Mercado Indígena de Tarabuco, sin duda un atractivo reclamo turístico para un domingo en la región de Chuquisaca. Y después de organizar mochila, salimos un rato. Es sábado y estamos de ¡celebración cumpleañera!- Nuestra primera parada, he de decir que sin mucha esperanza, el Bibliocafé Concierto, donde la noche antes nos dejamos un chubasquero. Y… allí estaba, los muchachos, muy amablemente lo tenían guardado. Chapeaux por ellos.

Así, con la buena onda, como dicen por aquí, nos vamos a por una Huari a un local en la misma calle, el Reset, con más gente boliviana y buen ambiente. Pero la noche y los locales de Sucre no acaban de estar animados, o no hemos dado con el lugar. Así que tomamos una última en el Joy Ride, que parece el único algo más animado y chapamos hasta mañana.

TIPs VIAJÉFILOS

Para el bolsillo

  • Botellín de agua pequeña, 33 ml: 3 Bol (50 céntimos).
  • Bus Sucre-Yotala: 4 Bol (60 céntimos).
  • Comida homenaje en El Solar: 190 Bol (26 €) para dos persona
  • Dos cafés en Joy Ride: 28 Bol (4 €).
  • Postal: 3 Bol. Sello para España: 15 Bol
  • Una enorme jarra de limonada para dos en el Café Gourmet del Mirador: 25 Bol (3.5 €).
  • Tercio de Paceña Pico de Oro en Joy Ride: 21 Bol (3 €).

Tiempos y distancias

  • Sucre-Yotala: 17 km, 30 minutos por trayecto

Información útil

  • Pensamos que Yotala podría ser una buena excursión de medio día por lo que habíamos leído. Nada más lejos de la realidad. No merece la pena la visita.

Para mañana saldríamos a visitar el Mercado de los Domingos de Tarabuco…

2 Comentarios
  1. Imagen de perfil de Carmen Capdepón

    La verdad es que Sucre fue el aperitivo ideal de este rico “mordisco a Sudamérica” que comenzó en Bolivia. Fueron días algo pasados por agua pero , aún así, me encantó la ciudad blanca.

  2. Imagen de perfil de Rosana Lázaro
    Rosana Lázaro 3 meses

    Soy fan de los Tips!!! para saber coste, tiempo y hacerte a la idea rápido de la cuidad.

Deja un comentario

Alguna sugerencia

¿Te gusta viajefilos? Si quieres comentar, sugerir o compartir tu viaje solo tienes que escribirnos

Enviando

©2017 Todo el contenido pertenece a viajefilos.com

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies

Inicia Sesión con tu Usuario y Contraseña

o    

¿Olvidó sus datos?

Create Account

Ir a la barra de herramientas