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Después de nuestras dos semanas recorriendo Uganda, tomábamos esa mañana un vuelo rumbo a Tanzania. Conocer la ciudad de Dar Es Salaam era nuestro siguiente objetivo. En el camino a Zanzíbar, se cruzaba la ciudad y visitar Dar Es Salaam en un día era lo que pretendíamos.

Fruto de nuestras escalas en el particular Tanzania que nos habíamos marcado, escribimos estos cuatro artículos, tres dedicados íntegramente a la isla de Zanzíbar y uno más a Dar er Salaam, la capital tanzana y que había suscitado tanta curiosidad en nosotros:

Que ver en Dar er Salaam, la ciudad de salida hacia Zanzíbar

La costa este de Zanzíbar, Bwejuu, cerca de las famosas playas de Paje y de Jambiani

Las playas del norte de Zanzíbar, el paraíso mochilero de Ngunwi

Stone Town, la capital de la isla y patrimonio de la humanidad

Mapa de Zanzíbar y recorrido de viajefilos

Lunes 19 de Febrero de 2018. Entebbe-Dar Es Salaam

Nuestra última noche en Entebbe estuvo muy pasada por agua. Una tremenda tormenta arrancó a media noche y no había parado a la hora de desayunar. La primera consecuencia fue que no teníamos luz pero no supuso un gran contratiempo.

Teníamos reservado un vuelo con Precision Air, la catalogada como mejor compañía tanzana, para volar desde Entebbe a Dar Es Salaam y saldríamos a las 11:20. Tratándose de un vuelo internacional, desayunamos temprano y tomamos nuestro transfer en el Vía Vía a las 8:30. El transporte estaba incluido en el alojamiento (aunque saber que el servicio costaba 10 $) y el trayecto al aeropuerto suponían unos 15-20 minutos.

En el aeropuerto de Entebbe, antes de la facturación cambiamos los chelines ugandeses que quedaban a moneda tanzana. El cambio era 2 a 1, el peor cambio del mundo pero lo que había si queríamos dejar esos pocos chelines. El cambio en el momento del viaje era en torno a 2800 chelines tanzanos por euro. Otro control más, y llevábamos tres, y por fin a tiempo en la puerta de embarque. El aeropuerto internacional de Entebbe tiene tiendas de souvenirs y buen café, ya sabéis lo que nos gusta…

Unas tres horas y media de vuelo con escala técnica en el aeropuerto de Kilimanjaro, peleándonos por ver el famoso macizo que finalmente conseguimos ver. Eso es lo que debiera haber pasado. Lo que debía ser una escala técnica sin bajar del avión, terminó por ser un paseo por el aeropuerto, haciéndonos bajar, salir sin visado por llegadas domésticas y embarcar de nuevo… Eso si, tras superar tres escáneres. En fin, cosas de Africa. Sin mucho más que contar, y con alguna hora de retraso respecto a lo previsto, a las 16:30 horas poníamos pie en Tanzania por segunda vez. Ahora si deberíamos tramitar el visado.

Visado para Tanzania

La tramitación del visado se realiza a la llegada con un coste de 50 $. Se rellena un impreso (motivo de la visita, dirección y días de estancia, datos personales…) y se pasa por caja. Es posible pagar con tarjeta según vimos. Una vez pasado en ventanilla, tendrás que esperar unos 30 minutos hasta la entrega del pasaporte visado. Además es imprescindible llevar la tarjeta amarilla que acredita la vacunación de la fiebre amarilla.

Trámites realizados, equipaje recogido y con el tiempo justo para llegar al centro. Un cajero al salir nos sirvió para hacernos con chelines. El máximo que ofrece es de 400000 (sobre 142 €). Tendríamos primero que pagar y recoger el ferry para Zanzíbar de mañana que ya teníamos reservado y después el check in en el hotel.

Preguntamos en la oficina de turismo y tienen una tarifa de transporte: 35 $ por un taxi para todos. Hay que decir que el individuo del hotel, “haciéndonos un favor”, nos pidió vía mail 100 $ por este transporte para el grupo… Menudo sinvergüenza. A pesar de existir solo 15 km entre el aeropuerto y el centro de la ciudad, el trayecto supuso unos 45 minutos. El tráfico es muy intenso.

Puerto de Dar Es Salaam, lugar de partida en ferry hacia Zanzíbar

Ferry Dar Es Salaam-Zanzíbar

El primer destino que decidimos pues, fue acercarnos a las oficinas del ferry Azam Marine. Hacia algo más de dos meses que habíamos realizado la reserva on line pero era necesario el pago en estas oficinas del puerto unas 24 horas antes para no perder los pasajes. El precio: 40 $ en bussines, 35 $ el billete normal. Elegimos bussines, pues habíamos leído que la diferencia de servicio por cinco dólares merecía la pena.

Al llegar a las oficinas, un montón de típicos interesados, se afanaron en echarnos una mano. No fue necesario aunque hubo que empeñarse a fondo para quitárselos de encima. Con el número de reserva y los pasaportes se nos facilitaron los billetes de ferry.

Hay otras empresas que realizan el trayecto, pero Azam Marine era el más rápido de los que lo ofrecían. Los ferrys salen a las 7, 9:30, 12:30 y 15:45. En total, el catamarán rápido de Azam, tarda unas dos horas en llegar a Zanzíbar.

Desde aquí, al hotel, a unos 700 metros de distancia. Teníamos reservado por Booking alojamiento en Dar Es Salaam para los siete. El Zakinn Hotel se encuentra relativamente cerca del puerto desde donde parten los ferrys para Tanzania, y lo elegimos por este motivo. Este es “el amigo” que nos cobraba solo 100 $ por traernos del aeropuerto. Las habitaciones contratadas, salieron a una media de 30 $ por persona (incluía una tarifa turística de 1.5 $ por persona), teniendo en cuenta que tuvimos que contratar de distintas categorías por falta de disponibilidad. Amplias, limpias dentro de lo razonable y, lo mejor de todo, con aire acondicionado. La wifi funcionaba…



Booking.com

Una vez hecho el check in del hotel, salimos para un primer contacto con la ciudad de Dar Es Salaam. Y las primeras impresiones, que son varias, es que hace un calor insoportable, que hay muchísima gente en cada esquina y que casi todos están dispuestos a “ayudarte”… Como corresponde con una gran ciudad, habrá que ir con más cuidado aquí. Son las siete de la tarde, anochece y el día no dará para muchas visitas…

Parece que nos encontramos en pleno barrio indio, y no es fácil encontrar un lugar donde cenar. Finalmente en la calle, encontramos un sitio con bastante gente haciendo cola para comer. Eso siempre es buena noticia. Así que comeremos aquí. El local se llama 10 to 10, Multi Cuisine Restaurant (Jamhuri Street and Morogoro Road, Dar es Salam 2112). Buen ambiente, en una esquina fresca, chavales simpáticos y con buena comida de muchos sitios del mundo: noodels, arroz, pollo… al estilo thai, chino, indio ¡y más!. No sería posible probarlo todo en muchos días. Dos masais vigilarán que estes tranquilo mientras cenas. Y por tan solo 3.5 € cada uno.

Con la cena echada y pocas opciones de tomar una birra, volvemos al hotel en busca de aire acondicionado y descanso. En el callejón al que se accede desde el mismo hotel, encontramos un bar, o lo más parecido a ello, donde conseguimos tomar una cerveza y esperar a que baje el picante. Y como no supimos cuál probar, pues una de cada: Serengeti, Safari, Kilimanjaro y Castle, todas tanzanas. Mañana saldremos a conocer una pincelada de Dar…

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Martes 20 de Febrero de 2018. Dar Es Salaam-Zanzíbar

Nuestro ferry hacia Zanzíbar salía a las 12:30. Así que aprovechamos parte de la mañana para conocer algo de Dar. Con un par de horas tuvimos un tiempo más que razonable para pasear por los principales reclamos de la ciudad de Dar es Salaam.

Que ver en la ciudad de Dar Es Salaam

No fue hasta 1862 cuando el sultán de Zanzíbar se fijó en el pequeño pueblo pesquero aquí situado y decidió la construcción de su nuevo palacio de verano. Aquí comienza la progresiva prosperidad de la ciudad y su puerto, prosperidad que culmina con la hegemonía alemana del este de Africa y el nombramiento de Dar como capital del protectorado germano. Tras la Primera Guerra Mundial y la independencia de Tanzania en 1961, Dar Es Salaam pasó a ser la capital económica y política del país hasta 1973 en que se traslada a Dodoma.

El centro de la ciudad se recorre siguiendo la avenida Samora. Hacia el noreste el barrio de Uzunguni, el antiguo barrio colonial y hacia el sudoeste, Kisutu y Mchafukoge, el barrio asiático con comercios indios, donde nos encontrábamos.

Emprendemos pues el recorrido, en dirección al puerto y al Índico, hasta llegar al paseo que discurre paralelo al mar. Frente a la estación de ferrys que tomaremos más tarde, la catedral anglicana de San José y más adelante, uno de los edificios más antiguos, la casa de los misioneros blancos, Atiman House. En esta zona se alzan los escasos rascacielos de la ciudad, frente al mar. Siguiendo el paseo Kivukoni, la iglesia luterana Azania, los edificios del gobierno conservados de la época colonial alemana y el Hyatt Regency, antes Hotel Kilimanjaro, donde con el calor que cae hacemos nuestra primera parada para café. Decir que pagamos prácticamente lo mismo que por la cena de anoche.

Seguimos hasta llegar al extremo este del puerto, tropezando con el mercado del pescado. Nos metemos dentro. Muchísima gente, muchísimo color y un olor como corresponde a un mercado fresco. Frenética actividad que tratamos de captar con las cámaras hasta que terminamos por ser reprendidos por la seguridad del mercado. Parece que está prohibido. A punto del conflicto diplomático escapamos por los pelos.

Siguiendo Magogoni St, la Casa Estatal, fuertemente vigilada. Y por fin una de las visitas que queríamos, en Ocean Rd, el Hospital construido en 1897 donde Robert Koch llevó a cabo sus estudios sobre los bacilos de la malaria y la tuberculosis. Desde aquí, vuelta al hotel en tuk tuk por 5000 chelines (1.30 $), siguiendo la avenida Samora, hasta llegar al monumento Askari, en honor a los africanos muertos en la guerra mundial.

Sin ser una ciudad con grandes atractivos, no pasará a la historia entre nuestras favoritas, lo verdaderamente atractivo está en el camino, en el cruce con gentes de diversas religiones, colores y vestimentas, perfectamente integrados en la ciudad. Una merecida convivencia de la que mucho deberíamos aprender en otros países del “primer mundo”.

Tiempo para recoger y bajar de nuevo hacia el puerto, a la terminal de Azam Marine. A las 11:30 nos aconsejaron estar para embarcar a las 12:30 y así lo hicimos. La terminal es una auténtica locura y es uno de esos sitios donde sientes la presión de la gente que quiere aprovechar tu condición de turista, o sea “Dólar con patas”. A pesar de las decenas de tíos plomos que trataron de ayudarnos conseguimos abordar el barco a tiempo. Un moderno barco con 600 pasajeros a bordo y un par de horas por delante. Solo un último consejo, no cuentes con asiento numerado, entras rápido y te sientas donde quieras. Rumbo a Zanzíbar, una semana de auténtico relax nos aguarda…

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