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Tras los primeros días en Zanzíbar, y lo que después resultó uno de los mejores alojamientos que disfrutaríamos en la isla, poníamos rumbo a las playas del norte de Zanzíbar. Las que a priori se vendían como más ambientadas y mochileras playas de Zanzíbar nos aguardaban para los siguientes días después de un merecido descanso y un par de días de buen relax en Bwejuu.

Fruto de nuestras escalas en el particular paso por Tanzania que nos habíamos marcado, escribimos estos cuatro artículos, tres dedicados íntegramente a la isla de Zanzíbar y uno más a Dar er Salaam, la capital tanzana y que había suscitado tanta curiosidad en nosotros:

Que ver en Dar er Salaam, la ciudad de salida hacia Zanzíbar

La costa este de Zanzíbar, Bwejuu, cerca de las famosas playas de Paje y de Jambiani

Las playas del norte de Zanzíbar, el paraíso mochilero de Ngunwi

Stone Town, la capital de la isla y patrimonio de la humanidad

Martes 20 de Febrero de 2018. Dar es Salaam-Zanzíbar

Mapa de Zanzíbar y recorrido de viajefilos

Viernes 23 de Febrero de 2018. Costa norte de Zanzíbar. Nungwi

Hoy salíamos para Nungwi y el taxista del primer día nos pareció simpático, con un coche en condiciones para los siete y sin tratar de engañarnos en ningún momento, así que ayer le habíamos mandado un WhatsApp para que nos recogiera a las 10. El hombre se llama Hery Chimbeni y su número +255777469721 (kherychimbeny@yahoo.co.uk) y tiene una web también www.tripzanzibar.com. Seguro que no decepciona si lo necesitáis. El precio, 60 $ por la furgo para los siete. Desde luego teníamos claro que el Bellevue no se encargaría, habíamos visto como cobraban abusivamente a otros turistas por el transporte…

Así que tras el desayuno y el check out, todavía quedó tiempo para un último baño y… ¡rumbo al norte de Zanzíbar!

El norte y las playas más cercanas a la población de Nungwi son algo más mochileras y en todos los foros aparecen como mejores para el baño sin la variación en las mareas tan acentuada en Paje. Nuestro alojamiento, el Baraka Beach Bungalows, estaba reservado con un par de meses de antelación en Booking y prometía magníficas cenas sobre la arena de la playa… El precio por habitación doble con desayuno: unos 60 € por noche.



Booking.com

Los 96 km de carretera, aunque en buen estado, atraviesan muchas pequeñas poblaciones en las que los resaltes de la calzada te obligan a un ritmo despacio. Así, el trayecto nos llevó unas dos horas aproximadamente. En una de las poblaciones que pasamos, Kiwengwa, vimos desde la carretera un cajero. Recordad que además de en Stone Town parece que no hay muchos más.

Poco antes del mediodía y check in en el Baraka. Las habitaciones enormes y lo mejor de todo, ¡su ubicación!. En la misma playa y rodeado de todos los locales que “suenan”. El Cholo’s para tomar una copa por la noche o el Mamma Mia por ejemplo. Así pues, nada más llegar, nos lanzamos al italiano, parece que no hacer nada daba más hambre. Una carta amplia con platos en torno a los 20000 chelines tanzanos y con unas envidiables vistas. La comida con postre, ¡incluidos helados! Salió por unos 10 €.

Para la tarde, lo que se puede imaginar. Playa y más playa. Pronto nos damos cuenta de que esta nos va a gustar más. Es fin de semana y varios de los locales de alrededor tienen muy buena pinta. El agua acapara todas las gamas del azul imaginables hasta llegar a un suave verde esmeralda. Entran y salen pequeñas embarcaciones de pesca, otras con turistas que vuelven de su día de esnorquel, muchachos y muchachas practican con las tablas… eso si, bajo un sol de justicia y a un ritmo muy pausado…

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Salimos de nuevo poco antes del atardecer. Damos un paseo por lo que viene siendo el improvisado pueblo de polvorientas calles y tiendas de supuesta artesanía salpicadas aquí y allá. Los críos que salen del colegio, juegan o vuelven de sus tareas, dan para un curso de fotografía. Parecen estar mas acostumbrados al turismo y no se enfadan demasiado con las fotos. Los comerciantes también han visto mucho turismo frente a sus tiendas y conocen el juego del regateo a la perfección.

Es hora de sentarse junto al mar y ver caer el sol. Cruzamos por detrás de los locales, la marea ha subido y se hace más difícil por la playa. Llegamos al Marina Blue Restaurant y allí nos feriamos unas Tusker, aquellas cervezas que pensábamos eran ugandesas, pero son tanzanas. La puesta mereció un cervezefilos…

Para la cena desandamos el camino hacia el Baraka. En el restaurante sacan un montón de mesas a la arena de la playa y en un mostrador muestran los productos del día. Habitualmente langosta, pescados, calamares, pulpos… se eligen, lo cocinan a la brasa y se sirve allí mismo. Inmejorable el entorno. La comida muy buena. Unos 12 € cada uno, con vino incluido. Ya sabéis, “pole pole”…

Para bajar el atracón de pescado y marisco, un cocktail en el Cholo’s. A solo 10000 chelines (poco más de 3 €) y bien servidos. Probablemente se llena un poco más tarde.

Con todo el trabajo del día hecho, nos fuimos a dormir. Todavía quedaba por demostrar el ambiente nocturno de Nungwi.

Sábado 24 de Febrero de 2018. Costa norte de Zanzíbar. Nungwi

Sin grandes ambiciones para el día de hoy, amanecimos temprano. La localización del alojamiento junto a un callejón que nutre varios locales de la playa, hace que desde bien pronto escuchamos a proveedores y trabajadores comenzando el día. El desayuno del Baraka se sirve en la playa, así que eran poco más de las ocho y ya estábamos en la arena. Y como cada día en los últimos 21, elegir como queríamos LOS 2 HUEVOS que nos íbamos a meter. Y es que desde que llegamos a Africa había sido una tónica diaria en el desayuno: spanish omelet, plein omelet, boiled eggs, fried… y todos con dos…

Así que una vez los huevos estaban en su sitio, dimos un salto de poco más de 10 metros y salimos a la playa del Baraka. Un espresso en el Mamma Mia y día para perderlo. Así preveíamos el ritmo de la jornada.

Y puestos a evitar tirones musculares, por la mañana caminamos rumbo este por la playa en busca de un baño diferente. Hacia el oeste ayer vimos pequeños apartamentos con terraza que se cobijan sobre los acantilados de piedra, Amaan Bungalows. Un auténtico lujo de habitaciones por localización. Y para los que puedan pagar algo más, el Ocean Hotel o el increíble Z Hotel con un restaurante en la terraza de privilegiadas vistas. Hacia el lado este nos gustaron los apartamentos en primera línea del Beach Baby Lodge, un concepto más familiar con pocos apartamentos y aspecto de muy cuidados.

Seguimos unos minutos hasta un baño en un rincón de la playa que nos gusta. Un montón de embarcaciones tradicionales vuelven de su trabajo matinal y sus marineros se afanan en las tareas de la recogida de la pesca. Con las fotos es imposible equivocarse. Llegamos hasta el faro, donde en una pequeña zona protegida se soltaron las crías de tortuga hace pocos días.

De vuelta, irrenunciable cualquier chiringuito junto a la playa donde buscar un refresco. Llega la hora de comer y no podemos renunciar a probar las pizzas de Mamma Mia. Y confesamos que, serán los días de abstinencia o el hambre que da esperar que te sirvan, pero están increíblemente buenas… Por unos 8 € volverás a notar tus sabores de siempre con unas vistas inigualables.

Una siesta y de nuevo a ver marchar al sol. Hacia el oeste mejores playas, más abiertas y establecimientos hoteleros de mayor nivel. Con toda tranquilidad se nos va el día…

Para cenar, el Langi Langi, unos 100 metros más arriba del Mamma Mia y con comida tradicional además de platos internacionales. La terraza sobre el mar es impresionante. El precio, unos 10 $ por persona con bastante variedad en los platos.

La tarde noche no dio para nada más.

Domingo 25 de Febrero de 2018. Costa norte de Zanzíbar. Nungwi

Día con dos alternativas:

  • La primera buscar opción de navegación y esnorquel. Las posibilidades bastante variadas. Medio día (de las 9 al mediodía) o día completo (de las 9 hasta el atardecer) de esnorquel era lo que ofrecían varias agencias. Casi todas incluían bebida, frutas y comida. La mayoría prometían nadar con delfines en el trayecto. Las posibilidades en cuanto embarcaciones, desde privadas para un máximo de cinco personas (150 $) hasta mayores (35 $ por persona). Y el destino, fundamentalmente: Mnemba, Prison y Tumbatu, las tres islas donde existen áreas de esnorquel. Para la segunda y la tercera los precios suelen ser menores, tal vez por cercanía, siendo los precios más económicos.
  • La segunda, descanso y contemplación…

Y ya podéis imaginar cuál ganó… En fin, desayuno, buenos cafés en Mamma Mia, playa… seguir con un descanso que en realidad ya sobraba para algunos de nosotros. Somos más de viajar y conocer todo cuanto se pone a tiro. Y aquel extremo ya estaba más que conocido. Tal vez en lugar de tres noches y tres noches, hubiera sido mejor dividir en dos, dos y dos para el sur, el este y el norte, con el último día para Stone Town.

Caminamos de nuevo hacia el oeste, pero esta vez más distancia. En unos 3 kilómetros aparecen los mejores resorts, playas privadas y locales de lujo. Llegamos a las mejores playas de cuantas hemos visto en Zanzíbar. Aguas cristalinas, arenas coralinas, palmeras por doquier y, en general, la imagen que esperas cuando piensas en Zanzíbar.

Si buscas playas de ensueño en Zanzíbar, a unos 2-3 km de Nungwi caminando al oeste, las tendrás. Kendwa Beach. #ViajefilosenZanzibar Clic para tuitear

En muchos de los sitios vemos bares y restaurantes solo accesibles para clientes, así que nos limitamos a algún buen baño de camino y disfrutar de las vistas. El paseo resulta muy bonito, caminando por la orilla en muchos tramos resguardados del sol por el pequeño acantilado.

En los días que llevamos en las playas de Zanzíbar nos ha llamado la atención y sin gustarnos, lo hemos sufrido. Me refiero a la situación que viven los jóvenes de Zanzíbar, no sabemos si masais o no, pero vestidos como tales y que se dedican a cazar turistas a tiempo completo. Y en algún caso, me temo, con lo más cercano a la prostitución que se puede ver, en este caso, prostitución masculina, tan denunciable como cualquier otra.

Llegamos hasta Kendwa, la mejor playa como digo. Y en un local, Sunset Kendwa, conseguimos tomar una cerveza.

La vuelta nos lleva una hora. Los baños frecuentes son la única manera de soportarlo. Llegamos hasta Mangi’s, el local donde nos metemos unas buenas hamburguesas. Unos 9 $ con sus correspondientes bebidas y un montón de paciencia…

Café en Mamma Mia, ducha, siesta, ducha ¡y a ver el atardecer!. Volvimos un día más al Sunset Beach, el mejor lugar para disfrutar de la puesta.

Para cenar, hoy, última noche, no quisimos andar más allá del Mamma Mia, nuestro restaurante favorito en Zanzíbar.

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