Santo Domingo, la vibrante capital de República Dominicana, es una fascinante mezcla de historia, naturaleza y gastronomía, una perfecta combinación que merece ser explorada a un ritmo caribeño. Caminar por sus calles es viajar en el tiempo a la primera ciudad del Nuevo Mundo, mientras que las playas más cercanas, sus parques naturales y su gastronomía convierten esa escala en toda una experiencia viajera. Si estás pensando en una aventura caribeña en República Dominicana, te contamos qué hacer en Santo Domingo en 3 días: un recorrido que combina cultura, sabores locales, rincones históricos únicos y momentos de relax frente al mar. Y lo mejor de todo: llegar es muy sencillo gracias a los vuelos directos desde España, la forma más cómoda de aterrizar en el corazón del Caribe y comenzar tu viaje sin complicaciones.
Una escapada de 3 días en Santo Domingo
¿Cómo llegar a Santo Domingo?
Planificar un viaje a Santo Domingo es mucho más sencillo de lo que imaginas. La capital dominicana está muy bien conectada con Europa y recibe vuelos directos desde Madrid, lo que convierte a la República Dominicana en uno de los destinos caribeños más accesibles para una escapada de cultura, historia y relax. No es difícil encontrar vuelos a Santo Domingo a buen precio, cómodos y con buenos horarios lo que convierte la capital en la mejor puerta de entrada al país.
Consejos para planificar tu viaje
Tenemos muchos artículos dedicados a cómo planificar un viaje completo por Dominicana pero a modo de resumen, antes de aterrizar en el Caribe, conviene tener en cuenta algunos detalles prácticos:
Documentación: Los turistas europeos solo necesitan pasaporte en vigor; la tarjeta de turista suele gestionarse automáticamente al comprar el billete aéreo o al entrar en el país.
Clima y mejor época para viajar: Santo Domingo es un destino ideal todo el año, aunque la temporada más agradable va de diciembre a abril, con temperaturas suaves y menos lluvias. Ideal para pasar unas Navidades o Año Nuevo muy distinto.
Moneda: El peso dominicano es la moneda oficial, aunque el dólar estadounidense es aceptado en muchos comercios turísticos.
Transporte desde el aeropuerto: Puedes llegar al centro en taxi, transporte privado o vehículos de aplicaciones autorizadas. Y si tu viaje va más allá de la capital, no lo dudes, alquilar un coche para moverte por tu cuenta es la mejor opción. Nosotros estuvimos dos semanas recorriendo Dominicana por libre y fue todo un acierto.
El alojamiento en Santo Domingo para tres días
Hay viajeros que dedican tan solo un día para la visita de Santo Domingo. Nosotros recomendamos la escala de al menos tres días en la ciudad para disfrutarla al máximo y por supuesto alojarse en un lugar con encanto colonial.
Y el mejor lugar para alojarse en Santo Domingo es el Hotel Villa Colonial. Situado en pleno casco histórico. El hotel ocupa una antigua casa colonial perfectamente conservada donde todas las habitaciones dan a un patio interior con una pequeña piscina al fondo. Cuidado, muy limpio y con mucha amplitud. Desde luego 100% recomendable para pernoctar en Santo Domingo. El desayuno que sirven es completísimo.
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Día 1. Historia viva: la Zona Colonial de Santo Domingo
Nada más llegar a Santo Domingo nos adentramos en el corazón histórico de la ciudad y en los lugares imprescindibles que ver en Santo Domingo. Caminar por sus calles empedradas es como entrar en un libro vivo sobre el origen de América: aquí se construyeron las primeras instituciones, la primera de las catedrales consagradas del Nuevo Mundo y las primeras casas de lo que hoy conocemos como América. Todo ello conforma el casco antiguo de Santo Domingo, joyas arquitectónicas declaradas Patrimonio de la Humanidad.
El Alcázar de Colón
Nuestra primera parada fue el Alcázar de Colón, antigua residencia de Diego Colón, hijo de Cristóbal Colón. Desde su terraza se obtienen unas vistas magníficas al río Ozama y es imposible no imaginar cómo debieron ser los primeros años tras el descubrimiento. En el lugar se trazaron las estrategias de exploración de gran parte del continente. El edificio conserva mobiliario y objetos que permiten visualizar cómo vivía la élite colonial.
La Catedral Primada de América
A pocos minutos a pie se llega a la primera catedral de América. Su fachada gótica y su interior luminoso impresionan. Entrar en ella es viajar cinco siglos atrás, a los inicios del cristianismo en el continente.
La Fortaleza Ozama
El recorrido continúa por la Fortaleza Ozama, la construcción militar en piedra más antigua del continente. Subimos a la torre para contemplar desde las alturas el río y parte de la antigua muralla. Es un lugar ideal para entender la importancia estratégica de la ciudad en los primeros años de colonización.
Calle El Conde y Plaza de España
Tras el atracón de historia, seguimos caminando por la animada Calle El Conde, la arteria peatonal más famosa de Santo Domingo. Aquí la ciudad vibra: cafeterías, artesanos, edificios coloniales y un ambiente que mezcla tradición y vida local. Continuamos hacia la Plaza de España, un amplio espacio abierto donde el legado colonial se fusiona con la cultura dominicana actual. Es el lugar perfecto para sentarse un momento, observar y dejar que el ritmo del Caribe te contagie.
La bandera dominicana
Aquel primer día probamos uno de los platos más tradicionales de Dominicana: la bandera dominicana (arroz, habichuelas y carne guisada), un plato sencillo pero lleno de sabor. El lugar ideal para probarlo en el casco antiguo, Pat’e Palo que mezcla gastronomía local con toques internacionales.
Día 2. Naturaleza y playas cerca de la ciudad
Después de un primer día cargado de historia, dedicamos la segunda jornada a explorar la naturaleza Dominicana, que es tan sorprendente como accesible desde la capital. Una de las cosas que más nos gustaron es la cantidad de lugares que ver cerca de Santo Domingo sin necesidad de hacer grandes desplazamientos. Desde pozas subterráneas de aguas turquesas hasta playas de arena blanca.
El Parque Nacional Los Tres Ojos
Por la mañana visitamos el Parque Nacional Los Tres Ojos, una de las mejores excursiones desde Santo Domingo. El lago fue descubierto en el año 1916 y su nombre hace alusión a sus tres lagos principales. Entrar en este sistema de cavernas es como adentrarse en un mundo escondido: escaleras que descienden hacia la profundidad, paredes de roca caliza y, de repente, las famosas pozas naturales de color azul intenso.
Las playas de Santo Domingo: Boca Chica o Juan Dolio
El resto del día lo dedicamos por completo al mar. A menos de 40 minutos de la ciudad, Boca Chica es una de las playas cerca de Santo Domingo más accesibles y populares, perfecta para relajarse. Sus aguas son tranquilas, cálidas y poco profundas. Solo tienes que buscar una sombrilla, hacerte con un coco frío y dejar que el ritmo lento del Caribe haga el resto.
En Boca Chica nos dejamos tentar por el pescado frito con tostones, uno de los grandes clásicos de la cocina dominicana, acompañado de una cerveza fría, por supuesto una Presidente con vistas al mar.
La playa de Juan Dolio es una alternativa fantástica: más extensa, menos concurrida y con un ambiente muy agradable para pasar el día. Sea cual sea la elección, ambas playas son ideales para desconectar, tomar el sol y disfrutar de la auténtica esencia caribeña.
Día 3. Relax caribeño: entre cultura viva y bienestar tropical
Para nuestro último día en la ciudad decidimos dedicar la jornada a disfrutar del relax en Santo Domingo, combinando la música, las compras y un toque de bienestar y no por ese orden.
Paseo por el Malecón de Santo Domingo
Arrancamos la mañana caminando por el Malecón de Santo Domingo, uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad. El mar Caribe golpeando suavemente contra el rompeolas, la brisa cálida y la vida local que se mueve entre pescadores, músicos y puestos informales crean un ambiente auténtico.
Tarde de relax en la piscina del hotel
Después del paseo, decidimos regalarnos un respiro. Optamos por relajarnos en la piscina de nuestro hotel: Villa Colonial, una alternativa maravillosa: tumbona, libro, cóctel fresco y ese ritmo pausado tan característico del Caribe. Fue, sin duda, uno de esos pequeños lujos que hacen que un viaje se sienta completo.
Compras de artesanía dominicana y souvenirs
Antes de que acabara la tarde salimos a buscar algunos recuerdos. Santo Domingo es un lugar fantástico para encontrar artesanía dominicana, especialmente piezas hechas a mano que cuentan parte de la identidad cultural del país: Ámbar dominicano, con su brillo cálido y fósiles en miniatura, Larimar, una piedra semipreciosa azul que solo existe en República Dominicana o Ron dominicano, perfecto para llevarse un pedazo del sabor caribeño a casa.
Última cena con música en vivo: bachata y merengue
Para despedir nuestro viaje no podía faltar una cena con música en vivo, porque Santo Domingo vibra al ritmo de bachata y merengue. Optamos por una cena en Jalao donde probamos el mofongo de camarones, seguido de un postre de dulce de leche y un buen ron dominicano. Fue el cierre perfecto a tres días intensos, hermosos y llenos de contrastes.
Tras tres días recorriendo Santo Domingo, entendí por qué esta ciudad es una de las joyas más completas del Caribe: historia que se siente en cada calle, naturaleza que sorprende a pocos minutos del centro, sabores únicos y una cultura llena de música y sonrisas. Es un destino perfecto para quienes buscan combinar descubrimiento, relax y experiencias auténticas, incluso en una escapada corta.
El mapa para disfrutar Santo Domingo en tres días
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