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Nuestra primera semana en el País Vasco había combinado la visita a algunas de las ciudades más bonitas de Euskadi como Vitoria y San Sebastián  con momentos para disfrutar de la naturaleza en sus áreas protegidas. También pudimos conocer contrastes tan distintos como los que ofrece la costa de Vizcaya en Bermeo o Mundaka con la Rioja alavesa, ese tan apreciado interior vitivinícola. Para los días que nos quedaban disfrutaríamos del Bilbao más tradicional y de la costa de Getxo y su oferta en deportes de aventura. Nuestro viaje de 10 días en familia por Euskadi tocaba a su fin…

Euskadi con niños y adolescentes III: Bilbao, la costa de Getxo y el salto del Nervión

Hemos querido dividir nuestro diario de viaje de Euskadi, nuestro Euskadi con niños y adolescentes, en tres artículos:

La primera parte de nuestro viaje se la dedicamos a Vitoria y nos desplazamos hacia Vizcaya visitando Mundaka, Bermeo y San Juan de Gaztelugatxe. Haz click aquí Euskadi con niños, parte I

La segunda parte fue para Añana además de visitar San Sebastián, embalse de Ullibarri-Gamboa, las pozas de Zaldibartxo y algunos pueblos de la Rioja alavesa. Haz click aquí Euskadi con niños, parte II

Para terminar fuimos hasta Bilbao y disfrutamos de la costa de Getxo y los deportes de aventura. Solo algún tiempo de más para el salto del Nervión y Orduña. Haz click aquí Euskadi con niños, parte III

 

Bilbao y la costa de Guetxo

Bilbao y la costa de Guetxo

DÍA 8: BILBAO

Aprovechamos que es domingo para visitar nuestra tercera capital de Euskadi. Así podemos dejar los coches libremente en la calle, sin necesidad de pagar parking ni de estar pendientes de cambiar el papelito de la ORA, aquí, OTA. De todos modos, ahí mismo en el Paseo del Arenal está el parking del Arenal o Ayuntamiento, para quien prefiera.

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Lo mejor de Bilbao en un día

Fijándome en un recorrido cualquiera que copié de internet para no dejarnos nada si ver, nos acercamos al Puente del Ayuntamiento, y desde allí iniciamos la ruta con el mismo consistorio de frente, construido sobre el antiguo convento de san Agustín. Cogemos el Paseo del Arenal paralelo al río, que hoy tenía un mercado de flores, dando mucho color a la mañana. Cruzamos al interior, a la calle Viuda de Epalza, para ver de cerca la iglesia de san Nicolás. Volvemos a cruzar al lado del río, porque el paseo se ha convertido en parque, para pasear por él. Vemos la pérgola. Y en frente, el teatro Arriaga, en la plaza del mismo nombre. No podemos dejar de admirar la estación de tren que se ve desde esta orilla, al lado contrario. Preciosa. Mirando hacia la fachada del teatro, a mano izquierda sale la calle Bidebarrieta, muy comercial, aunque hoy lo tenemos todo cerrado. La seguimos, admirando los edificios con sus balcones, hasta llegar a la plazuela de Santiago, donde se erige la Catedral de Bilbao, de Santiago. De aquí parten las famosas 7 calles, a cada cuál más bonita: Somera, Artecalle, Tendería, Belosticalle, Carnicería Vieja, Barrenéale y Barrenéale Barrena. Entramos y salimos haciendo “S” de varias. Nos conducen a la calle Ribera, de nuevo la orilla del río. Y allí se encuentra el mercado de la Ribera… Pero es bastante moderno y no termina de gustarnos. Por detrás del mismo está la iglesia de san Antón y el viejo puente de san Antón. Podéis jugar a encontrar en estos dos últimos el escudo de Bilbao. Nosotros sólo lo hicimos en la iglesia, aunque en el puente hay visibles varios elementos que aparecen en él…

Seguimos callejeando (calle de Ronda), esta vez de nuevo al interior, y llegamos a la plaza de Unamuno, muy animada en esta mañana de domingo, donde se encuentran los Museos Vasco y Arqueológico. Y de ahí parte la calzada de Mallona, con las escaleras que nos subirán a la basílica de Nuestra Señora de Begoña. Tras llegar al final de las mismas, queda aún un paseíto de 500 metros de subida, con un vía cruzis a los lados custodiando la calle Virgen de Begoña, que va a dar al templo (una flecha te indica el camino, pero no es muy exacta, pues no es recto como parece que señala, sino a la derecha por donde tienes que ir para coger la calle mencionada). Por fin, se llega a la basílica, pero es preciosa, así que merece la pena. Leí que eran 213 escalones… pero a mí salieron unos cuantos más…

Bajamos de nuevo. Algunos quieren coger el ascensor… Pero tras entrar libremente, justo antes de salir, les cobran un billete de metro de Bilbao…

Lo mejor de Bilbao en un día

Lo mejor de Bilbao en un día

Comemos en la Peña del Athletic del Casco Viejo. Proporcionado en precio–calidad, pero no especialmente bueno… Aunque desde luego, muy curioso, sobre todo para nosotros que no somos aficionados al fútbol. Y comimos como en un apartado, solos nosotros. En general estuvo bien.

La tarde la dedicamos al Guggenheim. Con tranquilidad y parando en las heladerías… pasamos por la plaza Nueva, con sus 64 arcos y albergando la Real Academia de Lengua Vasca. Y ya cogemos la vereda del río para llegar al museo. La entrada son 15 euros para adultos, 7.5 reducida y los niños gratis. Pasamos un buen rato con algunas de las obras que alberga, descubrimos algunos autores, y otras veces, simplemente alucinamos.

Y de vuelta al coche, callejeamos; en este Bilbao que no es casco viejo, seguimos admirando calles, casas, iglesias (el Ensanche, la Gran Vía de don Diego López Haro, el Palacio Real, Alama de Manzanedo, los jardines de Albia, la iglesia de san Vicente).

Nos dejamos por ver el paseo de Doña Casilda (con el museo de Bellas Artes). Y no vimos la Alhóndiga con sus 43 columnas distintas. No subimos al monte Artxanda en funicular desde la plaza del Funicular. Y es que una excursión de un día, da para lo que da. Pero hay que decir que las tres capitales de Euskadi, bien merecen una buena visita. ¡Aupa!

 

DÍA 9: COSTA DE GETXO Y DEPORTES RURALES

A pesar de que el día es gris, tiramos para la playa porque la cita de esta tarde es ahí, al norte.

Las playas de Getxo

Teníamos varias opciones, pues Getxo tiene varias playas:

Las Arenas, la del mismo pueblo.

Ereaga, con un gran paseo y tras la anterior, adonde dan todas las casonas antiguas de Getxo (según he leído, aunque me parece (google earth) más bien una playa grande con servicios como chiringuitos, sin llegar a ver ninguna casona).

Arrigunaga, en Algorta ya, rodeada de acantilados.

Gorrondatxe, en el barrio de Andra Mari. La playa de Azkorri tiene el distintivo de Clavo de Oro, y está cerca de Berango. Está rodeada de acantilados que acaban en llanuras de césped justo antes de empezar la arena. Suele tener olillas.

Barrinatxe, “la Salvaje”, ya entre Sopela y Getxo. Suele tener olas y suele ser utilizada para parapente y también surf.

Estas últimas son zonas naturistas, donde se mezcla el nudismo con los bañadores.

La playa de Azkorri

Elegimos la de Azkorri por estar alejada ya de la civilización, fuera del pueblo, pero no tan salvaje como la “Salvaje”. No conocemos las demás, pero con ésta ¡vaya acierto! Una playa preciosa. Permitido el nudismo, vemos de todo. Sin casi gente, limpia, con socorristas y duchas y contenedores de basura, pero muy agreste y silvestre. Todo lo que nos anunciaban, cierto. Acantilados, césped, rocas, arena. El agua, a pesar de las olas y la bandera amarilla, limpia y con una temperatura buenísima. Sólo dos zonas de baño porque el acceso al agua estaba lleno de rocas. O al menos con la marea como la hemos encontrado. Una delicia. Hemos estado súper a gusto. Tanto, que se nos han pasado las horas y no nos hemos dado ni cuenta. ¡Menos mal que llevábamos un piscolabis!

La playa de Arizkorri

La playa de Azkorri

Qué ver en Getxo

Para ver en Getxo, llevaba apuntadas varias cosas, pero no pudimos disfrutarlas por falta de tiempo:

-El puerto deportivo

Paseo de la Galea y la ruta Aixerrota: un paseo con vistas al puerto de Abra, paralelo a la costa todo el rato, contemplando el mar y los acantilados, en el que pasas por diferentes puntos interesantes: el Molino de Aixerrota, el fuerte de la Galea, el faro, el cementerio de Nuestra Señora del Carmen, varios miradores, la playa Salvaje y la de Azkorri. Distancias: Molino de Aixerrota-Cementerio Nuestra Señora del Carmen-Iglesia de Andra Mari: 1.184m. Molino de Aixerrota-Fuerte de La Galea: 1.240m. Fuerte de La Galea-Playa de Azkorri/Gorrondatxe: 3.170m. Playa de Azkorri/Gorrondatxe-Playa de la Salvaje: 1.190m.

Otras cosas interesantes:

Puerto Viejo de Algorta, blanco y empinado, donde podemos descubrir las esculturas Arrantzale y Sardinera. La casa de Etxetxo, construida por la Cofradía de Mareantes, como sede de sus reuniones. La ermita de san Nicolás, antigua sede de la Cofradía de Mareantes de San Nicolás de Algorta. El Riberamune, que es el punto de encuentro de marinos y pescadores y que está en el descansillo de las escaleras que van al puerto. La plaza Asuerka, sobre Riberamune, con vistas al mar. La foto del sireno de Getxo.

-La iglesia de Andra Mari, donde surgió el primer núcleo de población en Getxo, habiendo servido de centro de reuniones del ayuntamiento, ya más al interior.

Puente de Vizcaya

Buscando un sitio donde terminar de saciar nuestro hambre tras el piscolabis de la playa, vimos una desviación hacia el puente. La verdad es que no nos faltó tiempo para decidir que tirábamos para allá. Pues aunque lo habíamos olvidado, realmente iba a ser nuestra última oportunidad de verlo. Nos llevó sólo unos 20 minutos llegar a Portugalete, a pesar de los límites de velocidad, los radares y los semáforos. Aparcamos muy bien. Y en seguida damos con la ría y el paseo que nos lleva hacia el puente a un lado, y al puerto con todas sus grúas, al otro. El puente es impresionante y muy bonito. A pesar de ser un medio de transporte público urbano para los locales, al turista le mola. Y a nosotros, nos moló. Cruzarlo en el vagón son sólo 45 céntimos. Usar el ascensor para ver desde arriba o cruzarlo andando, 9 euros los adultos, los niños 7. También está la opción de subir arriba del todo, para lo que te ponen arneses, pero ni preguntamos el precio porque llevábamos el tiempo muy justo para nuestra cita posterior. Ya con nuestro ticket, esperamos a que llegase la cabina a nuestra orilla y cruzamos a Getxo. La verdad es que es un trayecto corto y tranquilo, nada emocionante (no se aprecia que vas colgado, como se ve desde fuera). Al llegar a esa orilla, subimos en el ascensor y cruzamos andando. Esto es ya otra historia. Cuidado con los que tienen vértigo… Aún así, se puede hacer. Es muy divertido.

Puente de Vizcaya

Puente de Vizcaya

Al llegar de nuevo al flanco de Portugalete, apreciando lo bonito que es ese margen desde la altura, resulta que el ascensor en este lado abre a partir de las seis y media de la tarde. Así que tenemos que volver de nuevo andando. ¡Lo que nos reímos por ello! Superamos de nuevo el vértigo y volvemos a cruzar hasta Getxo, haciendo más fotos aún. Y ya bajamos en el ascensor y cruzamos en el transbordador. Es decir, hicimos ida y vuelta andando e ida y vuelta en cabina. Enfrente mismo de la entrada, encargamos unos bocatas para llevar y comer en el coche (por la hora), en el bar que hay tras subir unos escalones que le dan acceso. Buenísimo. El aperitivo de la playa está ya lejos y son las seis de la tarde.

URPE y los deportes rurales.

Urpe es todo un personaje. Profesor de música de escuela de adultos y deportista federado en levantamiento de pesas, hasta que una lesión (ni más ni menos se arrancó el tendón del bíceps a nivel de su inserción), le dejó para el arrastre. Y dicho de manera literal, porque ahora lo que hace es competir arrastrándolas. Un vasco simpático, hablador, servicial, agradable, duro, grande, encantador. Nos preparó toda una tarde de deportes rurales. Nos explicó que realmente deporte-deporte inventado por los vascos, sólo está la pelota, con sus cuatro modalidades.

Los deportes rurales (herri kirolak) son oficios y labores de campo, antiguas, que la tecnología ha hecho desaparecer, de todas partes, no sólo vascos, con las que se empezó a apostar entre las gentes, por lo que acabaron haciéndose competición, y así, hasta hoy. Por ejemplo, están los aizkolaris, los que cortan los troncos (también con varias modalidades). Los harrijasotzailes, los que levantan piedras (también varias modalidades). La sokatira o juego de tirar de la cuerda, que también es competición, por equipos de 8 personas; el artojasoketa o de recogida de mazorcas de maíz. Nos enseñó a jugar a toka que es así, como el juego de la rana. El arrastre de piedras (giza proba), donde para entrenar se usan neumáticos con peso, para proteger los suelos… O ya el frontón, practicando nosotros la pelota con la mano (esku pilota), la pala de madera y la raqueta de tenis (frontenis, no pelota vasca). Todo esto lo probamos nosotros.

Los mejores deportes rurales vascos

Los mejores deportes rurales vascos

Una tarde súper divertida y curiosa, llena de cultura vasca, gracias a las explicaciones de Urpe, siempre. Además le ayudaron haciéndonos demostraciones, Udane Ostolaza, la actual tercera campeona levantadora de piedras, con tan solo 14 años. De tradición familiar, pues su padre era también harrijasotzaile. Y el aizkolari Ioritz Gisasola, un simpático muchacho que también nos dejó boquiabiertos con su habilidad con el hacha, así misma, heredada de su padre.

Si alguien quiere una experiencia así, que no dude en ponerse en contacto con Urpe. No quedará defraudado. Él se dedica también a hacer difusión por los coles, para que no se pierda el conocimiento de esta cultura entre tanta Nintendo y Main Kraft. Te puede hacer aventuras y actividades en la naturaleza y recomendar alojamientos. Rutas y talleres gastronómicos. Lo que quieras.

El precio es para hacerlo en grupo. Son deportistas federados, tanto los que nos hicieron las demostraciones, como él mismo. Además de poner todo el material (troncos de madera para cortar, las piedras…), las gestiones para poder hacerlo (permisos a ayuntamientos…), etc… Y ¡estuvimos más de dos horas! Aunque depende de quién vaya con él y qué se haga. A nosotros nos salió por 300 euros (sin IVA), entre todos. Pero ya hecho, de verdad os digo que no es caro, y que sí merece la pena.

Contacto: URPE, tlf 605 709 284. urpeherrikirolak@gmail.com

He de mencionar a Jai Alai, una empresa con la que colabora Urpe, y que sí aparece en internet. De hecho, era de quién yo tenía datos (tlf 617 205 320) llamándoles primero a ellos. Fue la misma Irantxun la que me puso en contacto con Urpe, pues ella no podía atendernos.

DÍA 10: SALTO DEL NERVIÓN Y ORDUÑA

Sabíamos que no iba a haber agua. En verano no hay. Se puede mirar en Instagram (saltodelnervion), en fotos actuales, para hacerte una idea más exacta de si cae o no cae o cuánta, a tiempo real. Pero igualmente hemos decidido ir. Y me alegro, porque hemos hecho un paseíllo muy agradable, y el salto, que es un cortado impresionante formado un cañón, a pesar de ir seco, es muy bonito. Esas formas que hace la tierra que no dejan de asombrarte…

Un ruta a pie en el salto del Nervión

Yo tenía apuntado un camino circular. En internet decía 7,5 km y aproximadamente 3 horas, con 150 metros de desnivel, calculando paso de turista, que es lo que somos. Si estás cerca de Orduña, la A-2625 te sube el puerto hasta el Monumento Natural del Monte Santiago, llegando al mismo a través de una pista, que es donde están los aparcamientos (3). Desde aquí hasta el salto hay varias rutas. Si quieres hacer la circular que digo hay que dejar el coche en el número 3, el de la Fuente de Santiago. Desde ahí se coge el PR-BU41 que te lleva al Mirador Esquina de Rubén. Cogemos la senda del cortado (PR-BU45) hacia el Salto del Nervión. Y tras admirarlo, aunque sea sin agua, el PR-BU42 nos lleva de vuelta por la Fuente de Santiago hasta el aparcamiento. Una ruta circular con varias paradas, señalada (eso seguro porque lo vimos estando en el salto).

Una ruta alternativa, (la vi y me la apunté): en el pueblo de Delira, junto al bar El Infierno, hay un aparcamiento. Y de allí sale un camino que te hace cruzar el río y ves el salto desde abajo. Parece que es fácil. También de unos 7,5 km y de 3 horas de duración. 190 metros de desnivel.

Pero lo que nosotros hicimos, fue una tercera opción. Dejamos los coches en el parking Salto del Nervión. E iniciamos ruta, que fue aproximadamente una hora de ida y otra de vuelta. Pero por el mismo camino.

Salto del Nervión

Salto del Nervión

No sabemos si hicimos la más corta, la más larga o qué. Sí puedo decir que fue en línea recta y la que yo tenía apuntada era circular (se iba pasando de un PR a otro para hacerla así). Si buscas en Google, verás que en efecto hay varios parkings posibles. Así que es cuestión de elegir el que más te convenga, o según estén de llenos. En nuestro caso no tuvimos ningún problema de plazas.

Hay que decir que comimos en Izarra, en el bar el Frontón. No tuvieron inconveniente en servirnos a los ocho a las cuatro de la tarde. Y las hamburguesas y los platos combinados estaban de muerte. Con helados y todo. Y salió bien de precio. Una casualidad el llegar allí, pero desde luego, muy buena.

Para aprovechar la tarde un poco, a pesar de la lluvia torrencial que nos cayó estando en el restaurante, decidimos ir a Orduña, que no paraba lejos.

La visita del pueblo de Orduña 

Orduña es muy pequeñito, pero muy bonito. Tiene una plaza (plaza de los Fueros) y tres calles a cada lado de la misma, que concentran todos los monumentos que hay que ver. La plaza tiene tres de sus flancos porticados, adornados sus techos con pinturas. El cuarto es la antigua aduana, neoclásica, que en la actualidad es un hotel-balneario. En el lado izquierdo podemos apreciar los palacios de Mimenza y Díaz Pimenta o Zaldíbar en los dos extremos, ambos con sus escudos de armas en las fachadas. Junto a éste, la Torre Concejo. En el lado derecho, la iglesia barroca de la Sagrada Familia. Varios palacios más (el de Olaso, de Velasco y Ortés de Velasco o de Arbieto) junto con la iglesia fortificada de Santa María de la Asunción, que tiene un trozo de la antigua muralla, cierran el total del casco histórico de Orduña. Un corto, pero agradable paseo que justo terminó cuando empezaba de nuevo a llover. A las afueras, el santuario de Nuestra Señora de la Antigua.

Y con esto termina nuestro viaje a Euskadi. Con muchos rincones que descubrir aún y más costumbres y gentes que disfrutar. Una gran tierra.

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