Escapada a BucarestNo es que Bucarest entrara en los planes de viaje del 2020 pero dado el año que llevábamos, bastaba con que reuniera dos de las características que le pedíamos a nuestro destino: que se pudiera viajar en plena pandemia con la debida seguridad y que fuera una escapada cercana y barata en Europa. Definitivamente la capital rumana era nuestro destino y una corta escapada de dos días a Bucarest el oxígeno viajero que buscábamos. Una vez casi decidido nos pusimos a leer aquello que nos iba enseñando Google: ¿qué ver en Bucarest en dos días? y termino por convencernos de inmediato.

Lo necesario para una escapada de dos días a Bucarest

Viajar a Rumania en tiempos de COVId

La pandemia por el maldito coronavirus se estaba llevando por delante casi cualquier plan de viaje. Quedaba, como digo, buscar lugares donde la COVId tuviera una incidencia más baja y estuvieran abiertos al turismo. En el caso de Rumania viajando desde España, como en otros países de la Unión Europea,  era obligatorio una cuarentena de 14 días tras llegar pero había una excepción que nos venía al pelo: en caso de permanecer menos de tres días en el país y presentando una PCR reciente negativa (realizada 48 horas antes de entrar al país) no era necesaria dicha cuarentena.

Nuestro vuelo salía Jueves por la tarde y volvía Domingo por la mañana, menos de 72 horas en Bucarest, sin duda suficiente tiempo para hacerse con la ciudad y acorde con la legislación exigida. Entre los requisitos, rellenar una declaración con las preguntas de rigor respecto a contactos previos, ausencia de síntomas y similares. Con firmar esta declaración y llevar impresa la PCR sería suficiente.

Se exceptúan de la cuarentena las personas que lleguen al país si permanecen en Rumanía por un período inferior a los 3 días (72 horas) y presentan un test PCR negativo, realizado en las 48 horas previas a su entrada Clic para tuitear

Nuestra experiencia. Efectivamente, al llegar una simple comprobación de nuestro test. Comprueban igualmente que tenemos la vuelta para el domingo y nos sella el impreso de entrada. Con esto y el DNI solo quedaba pasar el control policial. En menos de 15 minutos hicimos todo el trámite y sin problema.

Los vuelos entre España y Rumania para una escapada a Bucarest

Encontrar un vuelo barato a Bucarest una semana antes no fue difícil. Desde Alicante, WizzAir mantenía sus vuelos directos hasta Bucarest. Como digo, volaban hacia la capital rumana los jueves a las 18:30 y volvían el domingo a las 9 de la mañana. Por solo 50 € un horario perfecto para nuestra escapada a Bucarest. Aprovecharíamos viernes y sábado por completo para conocer la ciudad. Desde otras ciudades españolas Iberia, Ryanair, Vueling… cuentan con muchas opciones. Tras probar con la low cost rumana, WizzAir, he de decir que no estamos seguros de repetir ningún vuelo con ellos. Están muy bien los vuelos baratos pero la más mínima calidad es exigible…

Nos hubiera gustado visitar otros rincones de Rumania a los que les teníamos echado el ojo una vez leídos los diarios de Jaume y Pedro y su Orient Express o el de Melina y David y sus cuatro días en Bucarest y alrededores pero no tenía mucho sentido para nosotros con tan solo 48 horas de viaje. Nos atraía también muchísimo la región de Bucovina y sus famosos monasterios, lugar que nos habían contado Mariola y Javi en un fantástico post. Un viaje más completo a Rumania quedaba pendiente para otro momento.

Tres cosas importantes para una escapada a Bucarest

El horario en Rumania

Viajar a Rumania significa cambiar el reloj, tendremos que adelantar una hora las manecillas. Será la misma hora que te devuelven a la vuelta, tu tranquilo.

El Leu, la moneda rumana

A pesar de que Rumania es miembro de la Unión Europea desde 2007, no cuentan con el euro como moneda oficial. El cambio andaba por unos 4.7 lei por un euro lo cual hacía bastante fácil establecer la equivalencia de precios (aunque dividiendo entre cinco perderás algo en el cambio sirve para hacerse una idea fácilmente). En código internacional con el que se identifica es RON. En general Rumania es más barata que España. Tanto el alojamiento como las comidas y bebidas o el transporte eran más económicos.

Nuestra experiencia. En el aeropuerto no hubo problema para sacar dinero con nuestra tarjeta de ING. Nos equivocamos (error de primero de viaje) y sacamos con una tarjeta que no debíamos. El resultado, un cambio a 4.3 leis por euro. Suponemos que con nuestra N26 nos hubiera costado mucho menos pero habíamos olvidado transferir saldo… El Uber hizo un cambio de unos 4.7 al cargarse y en el hotel lo mismo al pagar la habitación. Como siempre, la mejor opción: pagar con la tarjeta de débito siempre que se pueda.

La mejor época para viajar a Bucarest

Pues por la temperatura parece que lo más recomendable es hacerlo en primavera u otoño. Rumania cuenta con las cuatro estaciones bien diferenciadas y por ende inviernos fríos y veranos calurosos. Los meses de Abril y Mayo o en Septiembre y Octubre serán los más aconsejables.

Nuestra experiencia. Viajamos terminando un octubre atípico con buenas temperaturas e incluso calor muchos de los días en España. En Bucarest disfrutamos de dos días soleados con temperaturas en torno a los 20 grados durante las mañanas y que caían hasta los 6 grados por la noche.

El transporte entre el aeropuerto y el centro de Bucarest

Tras tres horas de vuelo desde Alicante, aterrizamos en Bucarest. El aeropuerto internacional Henri Coanda se encuentra a 18 kilómetros del centro y en unos 30 minutos se llega. La manera más económica de hacerlo es el bus. Por 5 leis (algo más de 1 €) hacías el recorrido. Dos son las líneas de bus que unen el aeropuerto con el centro de la ciudad:

  • El bus 780 que te dejara en la estación del norte (Gara de Nord)
  • El bus 783 que te lleva a plaza Unirii, centro neurálgico dé Bucarest y lugar desde donde enlazar hacia cualquier dirección

Nuestra experiencia. Nosotros llegamos de noche y las mejores opciones para llegar a nuestro alojamiento eran un taxi o un Uber. Con el taxi pasa como en muchos otros países, no es demasiado caro comparando con España pero hay que negociarlo o insistir en la activación del taxímetro asegurándonos de que no tendremos una vueltecita de más de paseo por la ciudad, eso que tan poco nos gusta cuando viajamos. “Lo normal” es que por unos 15 € según leemos llegarás a tu destino si te alojas en el centro de Bucarest. El Uber es algo más barato y funciona perfectamente. Por 36 RON (8 €) lo conseguimos de inmediato.

El alojamiento en Bucarest

Todo cuanto leíamos nos llevaba a la misma conclusión: no es difícil hacerse con un buen alojamiento en el centro de la ciudad por poco dinero. En el área de Lipscani estarás a tiro de piedra de los principales puntos de interés. Nosotros reservamos tres noches en el Moxy Bucharest Old Town, un hotel de tres estrellas de la cadena Marriot de los que nos gustan en pleno centro de la capital. Súper nuevo y con una decoración y ambiente “muy hostel” envidiable. Pagamos 93 € por las tres noches y una habitación doble que no incluía el desayuno. En ese precio se incluye una tasa turística de la ciudad. Una vez allí vimos que por 24 € la noche andaban ofertándola para el fin de semana. Con toda probabilidad la baja ocupación estaba abaratando las tarifas. Solo llevaba tres meses abiertos y el establecimiento es una pasada.

Haz click aquí y reserva el Moxy Bucharest Old Town

Cerca de las doce de la noche en Bucarest y hacíamos el check in. Para el día siguiente comenzaríamos la visita de los principales puntos de interés de Bucarest.

Día 1 de la escapada a Bucarest

Decidimos para esta primera mañana embarcarnos en un free tour, la mejor manera de hacerse pronto con la ciudad y aprender algo más de la misma. Son varias las opciones que existen de free tours en Bucarest: un recorrido por la ciudad comunista, una ruta de los Reyes y dictadores, un tour de misterios y leyendas… nosotros elegimos el tour de la historia con guruwalk, básicamente porque estaba disponible y ese viernes tocaba en español. El primer paseo por el casco antiguo hacia el punto de encuentro ya nos dice que Bucarest nos va a gustar.

A las 10:30 estamos preparados para el free tour de Bucarest. Nosotros y otra pareja de españoles, pero no aparece nadie. Punto negativo para GuruWalk. Supongo que razón suficiente para no volver a pensar en ellos para una de estas actividades. A pesar de confirmar y tratar de contactar con “el gurú” no hubo manera. Unas horas más tarde, un mail nos detallaba no se que problema informático que impidió que los mails llegaran adecuadamente… borrón y cuenta nueva.

Lo mejor de la ciudad de Bucarest

Tampoco es que sea complicado hacer la visita sin ayuda así que nos ponemos en marcha. Desde la plaza Unirii donde está la fastuosa fuente del régimen nos dirigimos hacia la Catedral Patriarcal de Bucarest. Descendemos después de la fallida visita del interior y recorremos parte del boulevar Unirii hasta el palacio del Parlamento de Rumania. Cruzamos al otro lado del río Dambovita que discurre por la capital. Cada poco tropezamos con alguna pequeña iglesia ortodoxa.

Catedral ortodoxa de Bucarest
Catedral ortodoxa de Bucarest

Nos metemos de lleno en Lipscani, el casco antiguo de Bucarest, donde nos alojamos y donde encontrar algunos de los edificios más representativos de la ciudad. Nuestra primera parada, más bien intento, en la vieja corte, lugar que parece en proceso de rehabilitación hace ya mucho tiempo. A un lado la iglesia de San Antonio o de la Anunciación, la más antigua de Bucarest. A la derecha el edificio Hanul lui Manuc, uno de los pocos originales que se conservan. Y a partir de ahí callejear entre antiguos edificios neoclasicos de bella factura que ahora son restaurantes y locales dedicados al turismo. No cabe duda que la capital debe ser un buen lugar para un finde en tiempos no coronavíricos.

Más adelante una parada en dos lugares imprescindibles en una visita a Bucarest: la librería Carturesti Carusel y la iglesia Stavropoleos. Y seguir entre calle y calle disfrutando de los lugares que no terremotos, ni incendios ni la mala baba del hombre consiguieron destruir.

Librería Carturesti Carusel
Librería Carturesti Carusel

Toca la hora de comer y tuvimos la precaución de reservar en el más clásico de la ciudad, el Caru’ cu Bere, esa vieja cervecería que nunca ha cerrado desde que comenzó a servir su propia cerveza en 1879.

Un buen café, otro paseo y llegamos al atardecer a la cercana plaza de la Revolución, el lugar donde Caecescu acostumbraba a darse un baño de multitudes en sus discursos desde el balcón. Antes pasamos por la plaza de la Universidad y algunas de las facultades más importantes de Rumania. Es curioso que para llegar a la tan famosa plaza del líder comunista hay que recorrer la comercial calle Victoria, esa donde se muestran las grandes firmas.

Los edificios y visitas imprescindibles en Bucarest

Entre los edificios más importantes que pudimos visitar en este recorrido aquel primer día:

  • La Catedral ortodoxa de Bucarest. La más importante de la religión ortodoxa de Rumania. Iniciada en 1656. A un lado, el palacio del Patriarcado, residencia de la máxima autoridad eclesiástica de Rumania. En el templo estaban celebrando el culto y no fue posible entrar. La misa se celebraba en el exterior pero una enorme cola de gente aguardaba para entrar a la catedral. La verdad es que las restricciones por la pandemia se notan. Los fresco que devoran la fachada principal nos dan una idea de la riqueza ornamental del interior.
  • El Boulevard Unirii, el bulevar de la Unidad, los “campos Elíseos” de Bucarest. Una amplia avenida comunista que pretendía rivalizar con la famosa calle parisina. Termina en uno de sus extremos en el Parlamento.
  • El Parlamento de Rumania, la enorme mole que representa los sueños de grandeza del régimen de Ceausescu. El dato que releemos y más nos sorprende: se trata del segundo edificio civil más grande del mundo solo por detrás del Pentágono. Se hubo de derribar gran parte del patrimonio de la ciudad, hasta 9000 viviendas cuyos propietarios fueron expulsados a las afueras de la ciudad. Solo algunos edificios más emblemáticos se salvaron siendo trasladados piedra a piedra a otros emplazamientos. Y un montón más de datos sobre cogedores sobre su construcción. La cantidad de gente que se dedicó a levantarlo, la inversión de millones de euros en un país devastado por la pobreza, la monumental edificación de un inservible lugar de 20 pisos de altura (ocho de ellos bajo tierra) para autosatisfacción del dictador. El día de Navidad de 1989 fue ejecutado Ceaucescu junto a su esposa poniendo fin a esta oscura etapa del país. En tiempos “normales” se puede visitar en el interior previa reserva. No se puede decir que estemos en el más normal de los tiempos.
Parlamento de Rumanía en Bucarest
Parlamento de Rumanía en Bucarest
  • La iglesia de San Antonio de 1559, la más antigua de Bucarest. Conocida como la iglesia de la vieja corte por ser donde se coronaban los príncipes de Valaquia y restaurada tras incendios y terremotos. Visitamos sin problema el interior. La Corte Real estaba en proceso de restauración y no pudimos visitarla. En el siglo XV Vlad Tepes, “el empalador” aquel que inspirara la figura literaria del conde Dracula, estableció aquí la corte real.
  • El Hanul lui Manuc, Manuc´s Inn, de 1808, uno de los pocos edificios originales que se conservan, la casa de un mercader armenio que servía de alojamiento a los viajeros, un hostel de la época, ¡y vaya hostel!. Almacenes, cocinas, bodegas y hasta 107 habitaciones que llegaban a ocupar más de 500 personas a modo de posada en sus viajes. Hoy alberga cafeterías y restaurantes.
  • La librería Carusel Carturesti, imprescindible. Una de las más bonitas del mundo sin lugar a dudas. Es muy difícil resistirse a comprar algún recuerdo una vez dentro y mucho más resistir a tirar unas cuántas fotos del interior aprovechando las múltiples tomas que ofrece. Pero si te gustan las librerías esta es tu ciudad. Hay muchísimas y rivalizan en espacio y belleza.
  • El monasterio e iglesia de Stavropoleos de 1724, un auténtico espectáculo de arte religioso en los frescos de su interior. El monasterio de monjas está dedicado a los arcángeles Miguel y Gabriel y su deterioro hizo que casi acabara siendo demolido en el siglo XX. Por suerte se decidió rehabilitarlo y se construyó en 1904 un claustro anexo que no desentona en el conjunto. Las monjas que todavía viven en el convento se dedican a las restauración de libros y cuentan con una importante biblioteca.
Monasterio e iglesia de Stavropoleos
Monasterio e iglesia de Stavropoleos
  • La plaza de la Revolución y el edificio del Comité Central del Partido Comunista, un lugar cargado de simbolismo e historia del país. En el balcón de este edificio, ahora Senado de la nación, daba sus habituales discursos el dictador y en sus alrededores se honra a las víctimas de su régimen.
  • El Palacio Real en la plaza, desde 1950 galería Nacional de arte de Rumania.
  • La fundación Universitaria Carol I y la estatua ecuestre del rey, el primero de Rumania.
  • La iglesia ortodoxa Kretulescu de 1722, cerca de la plaza. Pequeña y de la que fácilmente pasarás de largo, pero que merece la pena visitar por dentro. De nuevo los coloridos aunque apagados frescos más o menos conservados y ese respetuoso ambiente con escasa iluminación y silencio sepulcral de las iglesias ortodoxas que hemos visto.
  • Muy cerca también, el Ateneo, sede de la filarmónica de Bucarest. Un precioso edificio, muy del estilo de la arquitectura de la vieja Roma que tampoco pudimos visitar en su interior. Parece que con suerte y por muy pocos lei merece la pena visitar las pinturas de su cúpula. La suerte dependerá de los ensayos de la orquesta.
El Ateneo, sede de la filarmónica de Bucarest
El Ateneo, sede de la filarmónica de Bucarest
  • Y volviendo al centro muy cerca del hotel (de hecho las cúpulas se ven desde nuestra habitación), la iglesia de San Nicolás o iglesia rusa, otra de las más bonitas tanto en su interior como en su exterior con siete vistosas cúpulas doradas que siguen las directrices de las iglesias rusas.
  • Y el palacio del Banco de Ahorros, el banco Nacional de Rumania, el museo de historia, el pasaje Macca-Villacrose… y otros muchos lugares que disfrutamos en un solo día de paseo por Bucarest.

La tarde dio para una cerveza mientras veíamos atardecer en Nomad, un local de moda con una buena terraza en la tercera planta pero descafeinado por la pandemia y buscar un lugar para cenar en Lipscani. El que nos pareció con mejor ambiente, Xclusive. Mañana seguiremos recorriendo los rincones de la ciudad, conscientes de que en un día como el de hoy prácticamente hemos visitado lo mejor de Bucarest.

Día 2 de la escapada a Bucarest

Aquel segundo día en Bucarest con museos cerrados y con pocas ganas de hacer kilómetros de coche, tren o bus a la búsqueda de los prometedores paisajes de las afueras o los famosos castillos del país, optamos por lo que haría cualquier rumano en la capital un sábado cualquiera. Pasear de nuevo por alguno de los lugares que ayer visitamos, salir de compras a alguna tienda de la ciudad, tomar una cerveza, aprovechar para comer y seguir probando algo más de la gastronomía rumana… y seguir recorriendo por esta bonita ciudad en una época tan particular como las que nos había tocado vivir.

La iglesia de San Antonio de Bucarest
La iglesia de San Antonio de Bucarest

No tuvimos ganas de visitar alguno de los famosos parques de la capital, llegar hasta el conocido Arco del Triunfo o tratar de emprender ninguna excursión a las afueras. Tal vez andábamos demasiado preocupados con la maldita pandemia aquellos días…

Dónde comer y beber en Bucarest

No se puede negar el buen gusto en sus locales, vimos muchísimos con una exquisita decoración y muchos de ellos acondicionados para la música en directo que tanto nos gusta. Una pena que durante nuestra visita las restricciones dejaran casi vacíos los lugares. De hecho estaba prohibido servir en el interior de todos ellos. Tuvimos suerte con el clima y no tuvimos problema en parar en las terrazas que nos fueron apeteciendo. Aquí van los que probamos aunque no podamos recomendarlos todos.

  • Caru’ cu Bere, la posada de la cerveza. Uno de esos sitios que aparece recomendado en cualquier lugar que leas algo de la capital rumana. Una carta enorme con los más tradicionales platos de comida rumana: sopas (ciorbas), salchichas (micis), su polenta (mamaliga), las albóndigas (chifteles)… en un local muy muy bonito y que desde su apertura hace más de 130 años, elaboran su propia cerveza y nunca ha sido cerrado, incluido durante el periodo de guerras mundiales. Los Stones, Kennedy y otros muchos personajes ilustres han pasado por aquí. Entre semana por 19 leis (4 €) ofrecen un menú con sopa de primero, un plato principal con guarnición y ensalada. Además la segunda cerveza es gratis. Con café y postre fueron 20 € por comer los dos.
  • Lacrimi Si Sfinti. Uno de esos restaurantes que enamora cuando entras, totalmente terminado en madera y con una carta de comida rumana envidiable. Una pena que hayan tenido que cerrar el interior (solo sirven en terraza) y que se hayan cepillado la mitad de la carta (entendemos que lo les sale a cuenta mantener todo el producto). Por recomendación comimos el sarmale (carne picada envuelta en unas finas hojas de col, clásicas del país) y el mutton pastrami (una manera de aderezar la carne de vaca entendemos que pasa si mejor conservación), los dos acompañados de la polenta rumana. Habrá que volver a probarlo sin el puñetero COVId. Comimos por 12 € cada uno.
  • El pasaje Macca-Villacrose, una galería cerrada del estilo de las famosas galerías Vittorio Emanuele de Milán. En este caso muchos locales con lugar en la terraza donde compartir un café, una copa y habitualmente una sisha en Bucarest. Francamente bonitas. Pagamos en uno de los locales 5 € por un spritz de aperol, bastante mejorable.
  • Nomads, en el centro histórico. Uno de los locales con terraza en la tercera planta donde tomar una copa al atardecer. No tiene esas vistas espectaculares que imaginas pero la decoración merece la pena la visita y el rato. 14 leis (3 €) por la pinta.
  • Xclusive. (Tiempo después nos dimos cuenta que es una cadena con varios locales en la ciudad. Cenamos en el de Lipscani). No es que estuviera la cosa para elegir y pasamos por allí justo una noche en que la poca gente que había salido estaba en esta esquina. Algo influiría la insistencia de las muchachas que se dedicaban a cazar turistas. Así que nos sentamos en la terraza (dentro estaba prohibido) al abrigo de las estufas. Unas alitas, una ensalada y unas birras mientras disfrutamos de la descafeinada noche de Bucarest por culpa de la COVId-19. Pagamos 20 € por cenar los dos francamente entretenidos con la calle. No creo que repitiéramos jamás de haber tenido más locales animados. Debe haberlos y muchos con una anhelada normalidad.
  • St. Patrick. Un irlandés en el barrio turístico de Lipscani. Aunque no lo creáis, lo mejor, además de la cerveza, la pizza. Solo 9 € por persona con una buena ensalada en las birras.
  • Fire Pub. En un callejón, para nosotros el reclamo fue el musicote de media mañana cuando paramos para una cola (bajo el nombre pone Rock & Beers…). Por la noche volvimos a por un cocktail y la música seguía siendo igual de buena. Un Aperol Spritz por 18 leis (algo más de 3 €) es buen precio por estar allí.
  • The Urbanist. En el exterior de la posada de Hanul lui Manuc, de nuevo un bonito local donde sirven zumos y bebidas además de un buen café. Tienen una tienda de camisetas y ropa donde trastear un rato y tal vez terminas por llevarte algo.
  • Hanul lui Manuc, la antigua posada está ahora dedicada al turismo, tal vez como antaño pero otro tipo de turismo. Uno de los restaurantes que recomiendan todas las guías con comida tradicional de Rumania. No lo probamos.

Algunos de los gastos de una escapada a Bucarest

  • Vuelo ida y vuelta directo desde Alicante con WizzAir: 50 € pp
  • Parking aeropuerto Aena: 22.50 €
  • Alojamiento, tres noches en el Moxy Bucharest Old Town: 93 € la habitación doble sin desayuno
  • Uber aeropuerto-centro ciudad: 8 €. El de vuelta fueron 7 €
  • Una comida en un restaurante céntrico con platos abundantes, cerveza y café: 10-12 € por persona
  • Una copa en alguna terraza del centro: 3-4 € por persona
  • Lo más caro debe ser el café, entre 2 y 2.5 € pero realmente lo preparan muy bueno.

Para el día siguiente, a las nueve de la mañana volábamos de nuevo a casa. Rumania merecía un viaje “más normal” y mucho más completo.

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