Ocho días en Escocia. Las escalas imprescindibles en un road trip.

Ocho días en Escocia que nosotros habíamos planificado al milímetro. Teníamos la suerte de haber viajado al país hacía años, pero volver a recorrerlo con una autocaravana lo hacía mucho más ilusionante. Solo teníamos ocho días para aquel road trip por Escocia y éramos conscientes de que muchos lugares quedarían fuera de nuestra ruta. Ademas, como os contamos en nuestro artículo sobre como alquilar una autocaravana en Escocia, moverse con un vehículo de estas dimensiones en la isla resulta difícil y tendríamos que renunciar a algunas escalas.

Habíamos pasado un día completo en Edimburgo, recogido la autocaravana y nos habíamos aprovisionado de todo lo necesario para ponernos en marcha. Solo quedaba arrancar y comenzar con los primeros kilómetros (millas para los ingleses) de aquellos ocho días en Escocia. En total hicimos 1225 km en ruta con la autocaravana. ¡Y por la izquierda!…

Aviso a navegantes (y lectores): Recuperamos aquel formato de diario de viaje que tanto nos gusta en nuestros post. Largos, muy largos. Nos sentimos cómodos, los diarios dieron sentido a nuestro blog de viajes y creemos que aportan mucha información a los que buscáis recomendaciones sobre como montar esta aventura. Los datos más resumidos y ordenados, en nuestra Guía Esencial de Escocia que ya podéis descargar. No os arrepentiréis.

Os gustan las fotos en los post: ¡Sigue deslizando!

El itinerario y escalas de ocho días en Escocia

Nuestra ruta de ocho días en Escocia en autocaravana

Os hemos añadido una ruta completa por el país para 10 días incluyendo Glasgow en nuestra guía Esencial de Escocia, con las visitas día a día, pero en esta ocasión nuestra ruta detallada de una semana en Escocia fue la siguiente:

Día 1: Llegada la noche anterior y alojamiento en un hotel junto al aeropuerto de Edimburgo. Día completo en Edimburgo: Free tour en Old Town, paseo por Princes St y New Town y atardecer en Calton Hill.

Día 2: Edimburgo-Callander. Parada en los Kelpies, Stirling y noche en Callendar.

Día 3: Parque nacional de The Trossachs-Glencoe Village. Visita de Oban.

Día 4: Valle de Glencoe-Fort William

Día 5: Fort William-Sligachan (isla de Skye). Sendero en Glenfinnan, visita de Eilean Donan, Dunvegan y Neist Point lighthouse.

Día 6: Norte de la isla de Skye: Fairy pools, Uig, Fairy Glen, Quiraing y Meatfalls. Noche en Old Man of Storr 

Día 7: Isla de Skye-Inverness. Ruta de Old Man of Storr, Portree y rumbo a Inverness.

Día 8: Inverness-Pitlochry. Blair Castle

Día 9: Pitlochry-Edimburgo. Parada en Dunkeld y el Hermotage. Devolución de la autocaravana y tarde completa en Edimburgo. Volaremos por la mañana.

Haz click en la imagen y descarga la Guía Esencial de Escocia para llevarla siempre en tu móvil

Día 1. Sólo un día en Edimburgo 

Un día en Edimburgo se queda a todas luces corto para una de las ciudades más bonitas de Europa, pero ya os contamos cómo lo hicimos en un artículo dedicado. Muy importante para aprovechar el día: Elige un alojamiento en el casco antiguo cerca de la Royal Mile.

Día 2. Edimburgo-Callender (PN de The Trossachs). 90 km

Tras aquel primer día visitando la ciudad de Edimburgo, y habiendo hecho noche en un hostel de la ciudad nos dirigimos en bus a las afueras de la capital para hacernos con la caravana que teníamos reservada. Aquí comenzamos nuestros ocho días en Escocia en autocaravana. Emprendimos el primer día la ruta hacia el oeste, hacia Stirling. 

La visita de The Kelpies, los caballos de acero

A 16 km de Edimburgo, los Kelpies, las esculturas de cabeza de caballo de acero que se han hecho tan «instagrameables». Lo cierto es que el entorno y los 30 metros de altura de las estructuras hacen la imagen muy fotogénica. No tenemos claro, de todos modos si merece la pena la parada en caso de ir con poco tiempo. Tened en cuenta además que el parking para caravanas cuesta 6 libras.

Unas fotos más tarde estamos de nuevo en marcha. La próxima parada a solo 20 km en Stirling. Lo difícil es encontrar un sitio donde meter nuestra enorme luxuri motorhome. Todavía nos estamos haciendo con ella. Aparcamos en una aparcamiento público a las afueras de la población. La app RingGo te permite hacer el pago online.

Qué ver en Stirling: La ciudad, el castillo y el monumento a William Wallace

Stirling es la cuna de la nación escocesa. A quien no le suena William Wallace, que además de ser el protagonista de la famosa peli de Mel Gibson, fue uno de los grandes héroes de la batalla contra los ingleses librada en las inmediaciones de la ciudad. Junto con Bruce son algunos personajes que lucharon por la independencia del país.

En el castillo de Stirling se coronaron los primeros reyes escoceses incluida la famosa María Estuardo, reina de los escoceses. No es de extrañar que la parada en la ciudad de la visita de su castillo sea un imprescindible en cualquier viaje a Escocia.

Holy Rude Church de Stirling

Además del castillo merece la pena acercarse al viejo puente de la ciudad donde se libró la famosa batalla de Wallace y a la Holy Rude Church, donde fue coronado Jacobo VI con 13 meses, hijo de María Estuardo.

Tras la muerte de la reina Isabel, Jacobo VI unificó Escocia e Inglaterra pasando a ser Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia y el primer rey del Reino Unido. La iglesia abre entre las 10 y las 18 horas y cuesta 5 libras. La primera iglesia data de 1129 si bien la actual edificación data de 1414. Tras la iglesia el cementerio ofrece fantásticas vistas de todo el valle. A lo lejos la torre conmemorativa de William Wallace cuyo cuerpo fue desmembrado tras su captura y no tiene una tumba real en el país.

De nuevo en la población de Stirling nos detenemos para contemplar siglos de historia en los edificios de piedra de arquitectura medieval en Cowane’s Hospital y Mar’s Wark. Perderse entre sus calles, aprovechar para un café y poner rumbo a la siguiente y última pasada del día: Callander.

Fueron unos 30 km y atardeciendo llegamos a las afueras de Callander, al norte del Parque nacional Lago Lomond y los Trossachs. Una área gratuita en la que no éramos los únicos “caravaneros”: Bochastle Car Park.

Día 3. Parque nacional de The Trossachs-Glencoe Village (180 km).

La región de lagos que conforman el parque nacional pasó a ser área protegida en 2002, la primera zona protegida escocesa. Además del famoso lago Lomond cuyas boscosas montañas se reflejan en el poema de La mujer del lago de 1810 de Walter Scott, uno de los grandes literatos escocés, el parque nacional incluye zonas de bosque intactas como el bosque de Argyll y el de Queen Elizabeth además de otros muchos lagos navegables.

Son muchos los senderos con diferentes grados de dificultad que se abren en la zona. Tras un buen desayuno nos dispusimos a afrontar uno de ellos. Para más información os aconsejamos entrar en Walkhighlands.co.uk que cuenta con todo lujo de detalles las distancias y nivel de dificultad de los principales.

Aquí arranca el mítico trekking por la West Highland Way el más famoso de los senderos de largo recorrido que explora esta zona de Escocia y suele dividirse en siete etapas.

Parque nacional de The Trossachs, una bonita escala de nuestros ocho días en Escocia
Parque nacional de The Trossachs, una bonita escala de nuestros ocho días en Escocia

El sendero desde Bochastle car park en Callander

Desde la zona de aparcamiento está perfectamente señalizado y fue el que decidimos para así no tener que adentrarnos en el parque nacional con la autocaravana.  Samson’s Stone es una ruta circular de unos 3 kilómetros. Si bien viene catalogada como sencilla la primera parte del recorrido cuesta arriba se pone algo difícil. El sendero asciende por la colina de Bochastle hasta la piedra y luego desciende a través del bosque de Coilhallan, ofreciendo vistas panorámicas del valle y de Ben Ledi. En total una cómoda hora de caminata perfecta para empezar el día.

Killin y las cascadas de Dochart

Tras este refrescante paseo nos dirigimos a Killin, otra pequeña población del parque nacional y camino de Glencoe. Hasta allí solo 32 kilómetros. El pueblo, de apenas 300 habitantes es famoso por las cascadas que atraviesan el pueblo junto a la carretera: Falls Of Dochart. Y vaya si merece la pena, ya no por el salto de agua sino por el paseo que supone sobre las rocas rodeado de pequeña caídas y el antiguo puente como telón de fondo.

La visita del castillo de Kilchurn

A 45 km de Killin en dirección a la costa en Oban por la A82. El Castillo de Kilchurn, a orillas del Loch Awe, es uno de esos lugares que parecen sacados directamente de una pintura romántica escocesa: ruinas melancólicas, un lago tranquilo, montañas al fondo y una atmósfera que mezcla historia y leyenda.

Construido en el siglo XV por el clan Campbell de Glenorchy, fue inicialmente una torre fortificada que con el tiempo se amplió hasta convertirse en una de las fortalezas más estratégicas de las Highlands. Durante siglos, controló las rutas entre el norte y el sur de Escocia y sirvió tanto de residencia como de cuartel militar. En el XVIII y tras sufrir graves daños en una tormenta quedó abandonado. Aunque el lugar es de propiedad privada, la entrada es gratuita si bien no es posible acceder al interior.

El Castillo de Kilchurn, a orillas del Loch Awe, camino de Oban. Otro de los lugares que visitar en un viaje de ocho días en Escocia
El Castillo de Kilchurn, a orillas del Loch Awe, camino de Oban. Otro de los lugares que visitar en un viaje de ocho días en Escocia

Una breve escala en la ciudad y puerto de Oban

De nuevo en ruta. Hasta el puerto de la ciudad fueron 34 kilómetros desde el castillo donde aprovechamos para comer. En nuestros planes iniciales Oban hubiera sido el lugar donde dormir en la jornada inicial, pero con el tiempo que llevó hacerse con la autocaravana modificamos esa primera noche.

No quisimos dejar de visitarla, una corta escala antes de dirigirnos hacia el lugar donde esa noche dormiríamos: Glencoe.

El castillo de Dunstaffnage

Antes de llegar a Oban, un desvío nos empuja a visitar el castillo de Dunstaffnage un castillo del siglo XIII y que se cuenta entre los más antiguos de Escocia construidos en piedra. El viejo edificio parece clavado sobre un promontorio rocoso desde el que se levanta. Realmente bonito.

Oban, conocida como la “puerta de las islas”, es una encantadora localidad costera en la costa oeste, punto de partida ideal para explorar las Hébridas. Llegábamos con el sol cayendo y dejando una luz espectacular a las fachadas del paseo marítimo. Nos pareció un sitio espectacular y de haber tenido tiempo hubiéramos echado un buen rato en alguna de las animadas terrazas.

Además de un buen paseo, Oban esconde una vieja catedral frente al mar, San Columba y una de las destilerías de whisky más antiguas del país, de 1794 situada en pleno centro.

Dimos una vuelta por el pueblo donde como decimos de buen gusto nos hubiéramos quedado a dormir, pero decidimos seguir para hacer noche en Glencoe y así aprovechar mañana siguiente para emprender algún trekking en el valle. Por delante 55 kilómetros hasta Glencoe Village.

Son más o menos las 20:30 cuando llegamos al área de Signal Rock Park. Este área, una zona gratuita para caravanas está muy cotizada por su ubicación y por poco nos quedamos sin espacio donde aparcar. Probablemente es aconsejable llegar más temprano. Solo quedaba preparar la cena y descansar.

Día 4: Valle de Glencoe-Fort William (Ben Nevis – 30 km)

La historia de Escocia es realmente apasionante. En el Valle de Glencoe vivieron los MacDonald.  Mientras preparamos el día, leemos acerca de estos clanes medievales y de cómo el clan de los MacDonald fue traicionado en el valle por los Campbell, aliados con los ingleses. Tierra indómita de valles y verdes imposibles, de “munros” montañas donde lo más curioso es su medida (deben superar los 914 msm, un capricho escocés) y de grandes lagos de azules intensos. Paraíso “trekinero” para el turista.

Lost Valley Walk en el valle de Glencoe, el valle de las lágrimas

Amanecemos temprano. El plan para hoy es comenzar con un buen trekking en el Valle de Glencoe. Emprenderemos el Lost Valley Walk (nivel medio, 2-3 horas). El punto de salida está cerca de donde hemos pasado la noche pero mejor llegar muy temprano si queréis aparcar en el punto de salida. Nosotros llegamos sobre las nueve y tuvimos que esperar para hacernos con un hueco.

Desde la zona de aparcamiento, hay que bajar hacia el valle unas decenas de metros y emprender el camino hacia la izquierda. Enfrente los tres montículos más famosos del valle: The Three Sisters. Algo más abajo una escalera de metal nos lleva a un puente que cruza el río Coe.

Las tres hermanas marcan el inicio de la ruta Lost Valley Walk, en el valle de Glencoe

A partir de aquí un terreno de subida algo más duro. Tras un pequeño receso el camino de nuevo se empina. Discurre al lado de un arroyo que lleva su caudal hacia el Coe formando pequeñas cascadas. Ascendemos sobre riscos de piedra que han sido desnudados de la intensa vegetación y el musgo.

No está tan bien señalizada como la ruta del día anterior pero se intuye fácilmente. Además, de cuando en cuando vemos a alguien de vuelta. En el último tramo la pendiente se acentúa y las paredes del desfiladero se estrechan. Al llegar un gran valle conocido como el Valle Econdido nos dará bienvenida. El lugar donde los MacDonald escondían el ganado a salvo. En este alejado lugar y alejado de toda civilización se permite acampar y vemos algunas tiendas, haciendo acampada libre. Han sido algo menos de dos horas a un ritmo muy tranquilo. Bajar fue solo media hora sin paradas.

La A85 y un pequeño drama

Echa la ruta y tras un buen sandwich en la caravana, nos ponemos en marcha. Recorremos un tramo de la A85 a lo largo del valle en dirección este. Aunque nuestro destino final será Skye daremos la vuelta más adelante. El soleado día lo merece… con todo y con ello no fue la mejor de las decisiones… Otra camper en sentido contrario se llevó nuestro espejo retrovisor (y nosotros el suyo). Tocaba parar y dar parte, es imposible e ilegal circular sin este espejo derecho. ¡Las carreteras del país son muy muy estrechas!. Como os dijimos, el tamaño si importa y los tres metros de nuestra autocaravana complican el paso en algunos lugares.

La asistencia (entendemos que no era fácil por ser festivo) y las escasas opciones que nos dieron fueron un desastre. Finalmente un muchacho de una gasolinera a lo “MacGyver” nos apaña con cinta americana y un espejo accesorio el lío para al menos poder servidor circulando.

Ben Nevis, la montaña más alta del Reino Unido

Reorganizamos el día y nuestro tiempo. Tuvimos que saltarnos alguna de las visitas previstas como el acueducto de Glenfinnan o el pueblo de Fort William. Lo cierto y verdad que de seguidores del pequeño mago no tenemos mucho y la ciudad costera la habíamos conocido hacía años y no era el principal objetivo de la jornada. Tras la tensión del momento y deseando dejar por unas horas la autocaravana encontramos un lugar privado donde pernoctar por 10 libras cerca de Ben Nevis (la montaña más alta del Reino Unido con 1345 msm). No lo ponen fácil en los alrededores de Fort William…

Esa noche salimos a cenar. Junto al camping, el restaurante Glen Nevis, ese sitio donde en 2015 estuvo la reina Isabel II. Lo teníamos ganado y fue la mejor idea para resetear la jornada.

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Día 5: Fort William-Isla de Skye (Sligachan) ¡Por fin! (280 km)

Llegar a la isla de Skye parece que se nos resistía, tal vez el lugar al que más ganas teníamos en estos ocho días en Escocia en autocaravana. Durante la noche hizo mucho frío y no imaginamos cómo se duerme en una pequeña camper sin calefacción. Habíamos reservado el camping en Skye para la próxima noche y así poder cargar baterías y agua, vaciar casette y demás. Nos habíamos dado cuenta de que en esta parte del país sin reservas, la cosa se complica. Nos poníamos en marcha tras un buen café. Lo primera parada antes de entrar en la isla, el valle de Glenfinnan, el que dicen el más bonito de las Highlands junto a Glencoe.

El valle de Glenfinnan

Hasta el valle hay unos 80 km desde Fort William. En la ruta nos detenemos en un mirador del Ben Nevis. En Google Maps aparece como un memorial al ejército escocés. Y más adelante en el mirador Glen Garry West. Ambos impresionantes.

El valle de Glenfinnan, el que dicen el más bonito de las Highlands
El valle de Glenfinnan, el que dicen el más bonito de las Highlands

La batalla de Glen Sheil

Hacemos una parada y un pequeño paseo en el lugar donde se libró la batalla de Glen Sheil. Éste fue el último intento de los escoceses por hacerse con Gran Bretaña. Un acto de rebeldía que pronto se convertiría en el Levantamiento Jacobita de 1745, la última esperanza para los Estuardo… y el principio del fin para la cultura de clanes tradicional. Miles de hombres de los clanes de las Highlands se unieron a la causa. El ejército jacobita alcanzó Edimburgo e incluso Londres estaba al alcance, pero las dudas y la falta de apoyo acabaron con el impulso. El sueño terminó en la Batalla de Culloden (1746), cerca de Inverness, donde los jacobitas fueron derrotados brutalmente por el ejército británico.

La ruta nos lleva por un fotogénico puente de Piedra, cruza el río del mismo nombre y termina en unas cascadas cercanas. No más de una hora de caminata. En Maps: Waterfall River Shiel.

A unos 32 km el puente de entrada a la isla de Skye, una escala imprescindible en nuestros ocho días en Escocia y de cualquier viaje por el país: el castillo de Eilean Donan.

El castillo de Eilean Donan

Hacemos una parada en el parking, desde donde se llega al castillo de Eilean. Hay un buen número de coches y caravanas en el parking y aunque el día no es tan soleado como los anteriores aprovecharemos para la foto, no tanto para la visita del mismo. El aparcamiento cuesta 3 libras hasta 2 horas y 4 libras entre 2 y 3 horas. Recordad que no está permitido entrar con mochilas. La entrada cuesta 12 libras y hay que pagar tres libras más para el audio guía en español

Situado en una pequeña isla donde se unen tres lochs —Loch Duich, Loch Long y Loch Alsh—, este castillo parece flotar entre la niebla, suspendido entre el pasado y el reflejo del agua. Su silueta es una de las imágenes más reconocibles de Escocia.

El castillo de Eilean Donan, imprescindible en una ruta de ocho días en Escocia
El castillo de Eilean Donan, imprescindible en una ruta de ocho días en Escocia

La historia del castillo de Eilean Donan

El primer castillo fue construido en el siglo XIII para defender la región de las incursiones vikingas. Más tarde, se convirtió en bastión del clan MacRae, aliados de los poderosos MacKenzie. Durante los siglos siguientes fue escenario de conflictos entre clanes y guerras jacobitas, hasta que en 1719 fue destruido a cañonazos por el ejército británico tras un breve levantamiento que apoyaron las tropas españolas. Tras años en los que solo quedó su esqueleto, un descendiente de los MacRae decidió reconstruirlo piedra por piedra.

Hechas las fotos y con un tentempié en el parking, enfilamos el camino hacia Skye.

Cómo llegar a la isla de Skye

La forma más directa, gratuita y que utilizamos para llegar a Skye es a través del Puente de Skye, que conecta Kyle of Lochalsh (en el continente) con Kyleakin (en Skye).

La otra opción es el ferry. Existen dos compañías: el Ferry Mallaig – Armadale, operado por Caledonian MacBrayne y 45 minutos de recorrido y el Ferry Glenelg – Kylerhea, operado por: MV Glenachulish, con tan solo 15 minutos de ruta. No es mala idea entrar por el sur con un ferry y salir por el puente hacia Inverness para seguir la ruta en las Highlands. Os ahorraréis unos buenos kilómetros de carretera.

Repostamos gasoil antes de entrar en la isla previniendo que fuera más caro Habíamos consumido la mitad del depósito el diesel está a uno con 1.49 libras el litro. Cargamos unos 80 €.

Cruzamos la isla desde el castillo de Eilean Donan hasta el faro Neist Point, el más occidental de la isla, a unos 100 km. El camino lleva unas dos horas. Pero antes, una última parada antes de llegar al faro en el castillo de Dunvegan.

Castillo de Dunvegan

Como muchos otros castillos del país, el de Dunvegan es de gestión privada. La entrada cuesta 17 libras si eliges visitar el interior y los jardines. En el caso de querer visitar solamente el exterior serán 15 libras que vas a tener que pagar, aunque sea solo para la foto. La entrada es hasta las 17 horas.

El castillo pertenece al clan de los McLeod desde hace 800 años lo que lo convierte en el castillo habitado de forma continua más antiguo de Escocia. Desde el castillo existe la posibilidad de tomar un pequeño barco en busca de focas aunque a espaldas de la finca con suerte se pueden ver sin necesidad de navegar. Hicimos la visita y salimos hacia el faro.

Neist Point lighthouse, imprescindible en ocho días en Escocia

Para llegar al faro, si bien son tan solo unos 20 km desde el castillo, la carretera se complica. Se trata de una vía de un solo sentido, muy estrecha, en la que entran en juego, los famosos Passing Place, esos sitios donde se cede el paso al vehículo que viene en sentido opuesto. Hay una gran cantidad de turistas y nos llevó un buen tiempo llegar hasta el parking. El aparcar nuestro enorme tanque junto al faro no fue nada sencillo.

De hecho, atardecía y no nos dió tiempo a llegar hasta el faro, lo cual suponía una hora y media de caminata desde este aparcamiento, pero la realidad es que, tal vez, la vista desde arriba de los acantilados es lo más impresionante.

Son las 7:30 de la tarde, cuando por fin llegamos al destino que teníamos previsto. Ayer conseguimos reservar un camping. Era necesario cargar las baterías, rellenar agua y vaciar aguas negras. El camping, en Sligachan muy bien localizado al sur de la isla para seguir explorando el norte al día siguiente. ¡Además con un bar y restaurante muy animado justo enfrente!. Seuma’s es el local, la cerveza una local de la isla de Skye digna de ser probaba.

Y después de un magnífico fish and chips y casi 300 kilómetros ¿por qué no un buen whisky de la isla?. Las dos opciones más atractivas en Skye: Torabhaig, la joven destilería de Skye o Talisker, la única históricamente operativa en Skye.

Dormimos como troncos esa noche.

Día 6: El Norte de la isla de Skye (120 km)

La rutina caravanera de la mañana: llenar unos depósitos, vaciar otros, comprobar corriente y armarios… Nos ponemos en marcha sobre las nueve después de un buen par de cafeteras. La primera parada en Fairy Pools, a poca distancia de nuestro camping (20 km).

Las Fairy Pools, las piscinas de las hadas 

Se trata de unas  piscinas naturales de aguas cristalinas a los pies de los Cuillins. El nombre le viene dado de las leyendas locales que hablan de hadas que viven en la zona. Para llegar hay que tomar sencillo sendero desde el aparcamiento en Glen Brittle (una hora y media aproximadamente ida y vuelta). El precio del parking para una autocaravana es de 10 libras.

El sendero de las Fairy Pools está preparado y es prudente no salirse del mismo, sobre todo para preservar la vegetación. Hay bastante turismo y las pozas y pequeñas cascadas se van sucediendo en paralelo a la ruta marcada. Una vez hemos caminado hasta la base de las montañas emprendemos el regreso. Siguiente parada rumbo al norte de la isla de Skye.

Antes de ello y al poco de salir de la carretera que lleva a las Fairy pools paramos para un café en una cafetería y restaurante tremendamente bonita: Café Cùil.

Tomamos la carretera occidental hacia el norte para bajar por la costa oriental de vuelta. En la ruta norte de la isla vamos haciendo las siguientes paradas:

Uig y las Fairy Glen (el valle de las Hadas)

Desde las Fairy pools, son 60 km. Uig es el principal punto de salida de los ferries que conectan Skye con las Islas Hébridas Exteriores, como Harris, Lewis y North Uist. Además de visitar el puerto también nos acercamos hasta Cervecería de Skye (Skye Brewery) famosa por su Skye Red y Black Cuillin, una de las cervezas artesanales que probamos anoche.

Fairy Glen está a pocos minutos de Uig un lugar peculiar, con colinas cónicas cubiertas de césped natural y formaciones rocosas que parecen de otro mundo. Para subir hay una carretera estrecha, de nuevo con los famosos Passing Places. Aparcar arriba cuesta tres libras. Calcula una hora de paseo entre las hadas.

Seguimos al norte y lo más al norte que se puede llegar en la isla es Quiraing, unos 10 km de carretera.

Quiraing, el balcón de las Highlands

Situado en la península de Trotternish, al norte de la isla, este conjunto de formaciones rocosas y verdes colinas es el resultado de un antiguo deslizamiento de tierra que sigue en movimiento. Llegar hasta aquí con una autocaravana de siete metros es todo un ejercicio de conducción en situaciones extremas y de buenas prácticas con el tráfico.

La ruta que sale desde el parking (5 libras por cinco horas) marcado en Maps es una de las más populares y fotogénicas de Skye. Dificultad moderada, unas 2-3 horas (circular) y unos 7 km aproximadamente. No la hicimos completa pero nunca seremos conscientes de la suerte que tuvimos con el tiempo ese día. Solazo que fue mejorando a medida que caía la tarde dando una luz inmejorable a los acantilados. Y puestos a seguir disfrutando de acantilados y con luz por delante seguimos hasta otra de las paradas fundamentales en el norte de Skye.

Kilt Rock y Mealt Falls

Acantilados que parecen un «kilt» (falda escocesa) y que esconden una cascada que cae directamente al mar. Aproximadamente unos 8 km más descendiendo desde el parking de Quiraing. El parking estaba totalmente vacío a las seis de la tarde y con un sol resplandeciente. Un par de fotos y a buscar donde pernoctar. La idea hacerlo cerca para emprender mañana a primera hora el trekking de Old Man of Storr. Lo más cerca que encontramos junto a la carretera a una milla aproximadamente del inicio del trail.

Día 7: Isla de Skye-Inverness (195 km)

La isla de Skye nos había sorprendido con un tiempazo que nunca hubiéramos imaginado. Tras pasar la noche todavía nos habíamos reservado fuerzas para un último trekking en la isla: el premio gordo para todos los que visitan Skye. Recordad que todas las ubicaciones y la ruta de esta semana en Escocia con autocaravana la tenéis con detalle en nuestra guía Esencial de Escocia. Además, más localizaciones de interés, secretos para organizar el viaje y hasta recomendaciones gastronómicas (alguna cosa rica que comer hay en el país…).

Old Man of Storr, el guardián

Un enorme pináculo de piedra rodeado de un paisaje lunar. Esta espectacular formación rocosa se eleva sobre la península de Trotternish, ofreciendo una de las vistas más impresionantes y fotografiadas de toda Escocia. Su silueta puntiaguda se destaca en el horizonte. Habíamos pasado la tarde a poco más de un kilómetro viendo como se ponía el sol sobre esa silueta. Así que para evitar aglomeraciones y follones de aparcamiento en el punto de entrada al trekking, optamos por salir temprano hasta allí. La autocaravana quedaba aparcada junto a la carretera, donde habíamos dormido de lujo.

La leyenda dice que el Old Man (el viejo) era un gigante que habitaba en la isla y, al morir, quedó petrificado formando esta imponente roca. Sus “dedos” y su “mano” parecen salir de la tierra.

Hay dos senderos: El primero y catalogado como “extenuante” es de 1.7 km y un buen desnivel. Unos 40 minutos según la leyenda de la entrada. El segundo es más sencillo y se une al anterior. 1.3 km y 30 minutos antes de juntarse con el anterior.

Sin darle demasiadas vueltas y decimos el primero. Un antes camino de pronunciada pendiente que iba hasta la base del pináculo. Al llegar al sitio donde se junta con el sendero más sencillo, un falso llano, anima a seguir hacia la base. Lo que viene es mucho peor.

La ruta al completo con la bajada, llevó un par de horas. Encuentra muy bien señalizada y adaptada para poder subir con pequeño esfuerzo sin llegar a ser extenuante. Junto con la caminata en Quiraing, “El Viejo” es un trekking imprescindible en la isla de Skye. Uno de los lugares a marcar «en fosforito» en cualquier recorrido de ocho días en Escocia.

Camino al sur, comeremos en Portree, la capital de Skye, antes de salir de la isla. Son solo unos 8 km aunque lo complicado es aparcar con el tamaño de nuestra autocaravana. Un policía en el parking cercano al puerto nos indica que tendremos que sacar dos tickets y así lo hacemos. Se está hinchando a multar a todas las caravanas que ocupan más de una plaza. En total: 6 libras por tres horas de estacionamiento.

Portree, el puerto del Príncipe

Portree es una escala técnica en cualquier viaje a Skye, aunque la foto del puerto con las casitas de colores sigue siendo una de las más codiciadas en un viaje por la zona.

Comemos en el mismo puerto, en una de las casitas de colores. Lower Deck, un pequeño restaurante con una sabrosa carta de productos del mar: mejillones, calamares, salmón, mariscos y por supuesto el omnipresente fish and chips. Nada mal y el lugar no puede ser más auténtico.

Un buen café, alguna compra y en marcha. Nos saltaremos la siesta… el plan es llegar a Inverness donde dormir.

Poco después de cruzar el puente de Skye, pocos cientos de metros antes de castillo de Eilean Donan, a la derecha hay un parking desde donde tomar excelentes fotos por la tarde del edificio. Hacemos una breve parada.

Seguimos hasta Fort Augustus, entrando ya a la orilla del lago Ness. Este es el único lugar donde se encuentra un cartel con el nombre del lago y es razón suficiente para atraer multitud de turistas para la foto. Al poco, la parada obligatoria en el Castillo de Urquhart.

Castillo de Eilean Donan

Castillo de Urquhart, a orillas del lago Ness

Llegamos muy justos de tiempo y optamos por no hacer la visita del interior. Nos conformamos con una foto desde el parking. La entrada cuesta 17 libras. Es una de las imágenes más icónicas sobre el lago y desde allí se pueden emprender cruceros por el lago.

El Castillo de Urquhart tiene sus orígenes en el siglo XIII, aunque se cree que en su ubicación ya existía un fuerte mucho más antiguo. Durante la Guerra de Independencia Escocesa, cambió de manos entre ingleses y escoceses varias veces, siendo un bastión estratégico en la lucha por el control de las Highlands.

En el siglo XVII, el castillo fue destruido para evitar que los jacobitas lo usaran como fortaleza, y desde entonces quedó en ruinas. 

Son las siete de la tarde y llegamos al parking donde pasaremos la noche en Inverness. Está muy cerca del centro de la ciudad y habíamos leído que se llena pronto. Se encuentra justo detrás del edificio del Eden Court, la moderna ópera de Inverness. No tuvimos problemas. Hay que buscar una plaza “OSB” y pagar 10 libras por estacionar de 10 de la noche a 8 de la mañana.

Realmente nuestro aparcamiento está a unas decenas de metros de la catedral, y no demasiado lejos del castillo de la ciudad. Todavía con luz y aprovechando nuestra privilegiada ubicación salimos a dar un paseo por la ciudad. 

Catedral de inverness

Inverness, la capital de las Highlands

Situada en el extremo noreste de Escocia, Inverness es la puerta de entrada a las legendarias Highlands. Entre las visitas imprescindibles de la ciudad y por las que dimos un paseo aquella tarde:

El Castillo de Inverness. Situado en lo alto de una colina con vistas al río Ness, este castillo es uno de los símbolos de la ciudad. El castillo original fue destruido en el siglo XIII por Robert de Bruce durante la guerra de la independencia del país. El actual edificio es resultado de reconstrucciones posteriores. Aunque actualmente alberga oficinas gubernamentales, los jardines y la torre ofrecen vistas panorámicas de la ciudad y los alrededores. Un secreto, nunca fue un castillo.

La Catedral de San Andrés. La catedral anglicana de Inverness, construida en el siglo XIX, es un ejemplo perfecto de arquitectura gótica. Sus vitrales y su ubicación junto al río la hacen especialmente fotogénica. Mientas aparcábamos nos sorprendió el repique insistente de campanas. Hacía pocos minutos de la fumata blanca en el Vaticano y Leon XIV, recién he elegido Papa, se presentaba al mundo.

El Victorian Market. Una vieja galería comercial de estilo victoriano con pequeños comercios locales, artesanía y tiendas de souvenirs. Es ideal para encontrar regalos y productos típicos escoceses aunque en la calle principal vimos muchas tiendas todavía abiertas a las siete de la tarde.

Y poco más, el paseo dio también para explorar algún local con música en directo (no os perdáis el MacGregor’s) y constatar que de tener que elegir vivir por aquí arriba, este no sería mal sitio.

Día 8: Inverness-Pitlochry (140 km)

Amanece de nuevo Unidad soleado, tenemos el parking en Inverness pagado hasta la tarde así que aprovechamos las primeras luces de la mañana, para darnos un paseo hasta las famosas islas del lago Ness en la ciudad, también muy cerca.

El río Ness y las Ness Islands

Un paseo a lo largo del río Ness que cruza puentes colgantes para llegar a las Ness Islands, un oasis verde donde pasear. No se puede negar que está cuidado. Las dos mayores islas están a su vez unidas por un puente y el paseo permite pasar de un lado al otro de la ría del Río. Cuenta con un carril bici por el cual desde luego apetece pedalear. Los árboles de la isla tiene buen seguro cientos de años y todos los caminos están cuidados al detalle. Allí mismo descansando junto a la orilla pedimos ver a Nessi.

Un paseo más por el centro, un café y rumbo al sur por la A9. Al poco de salir el parque nacional de Cairngorms, el mayor del Reino Unido en el que no tenemos tiempo este viaje de detenernos. Os contamos más detalles sobre este parque nacional en nuestra Guía Esencial de Escocia, ya publicada y lista para descargar en tu móvil. 

Seguimos hasta el castillo de Blair y más adelante Blair Atholl, la famosa destilería y Pitlochry, donde pernoctamos.

La victoriana ciudad de Pitlochry

Buscamos un lugar relativamente cercano de Edimburgo, donde tendríamos que devolver al día siguiente autocaravana. Limpiarla, llenar depósitos, vaciar otros y dejarla en buen estado para la revisión. Esta localidad contaba con un camping de primer nivel donde hacer todo esto y además parece ser una visita obligatoria en el camino hacia la capital.

Pitlochry es un encantador pueblo victoriano rodeado de bosques, ríos y montañas. Así lo vende todo el mundo… Una de las principales atracciones del pueblo, es la Pitlochry Dam and Fish Ladder. Esta presa, construida en 1951, incluye una “escalera para peces” que permite a los salmones remontar el río Tummel. El paseo por el pueblo no tenemos claro si justifica por sí mismo la parada.

Quisimos hacer la visita y cata de whisky en la destilería Atholl pero no quedaban plazas aquella tarde. Si te apetece, no lo dudes y reserva con tiempo. En 30 minutos dimos la vuelta al pueblo y nos fuimos a nuestro camping: Faskally Woods Holiday Park.

Día 9: Pitlochry-Edimburgo (145 km)

Hoy tocaba preparar la caravana para devolverla. No podrían tener queja de cómo la dejamos. Depósito de agua limpia lleno, batería a tope, vaciado de casete y aguas grises, limpieza y hasta quitar menaje y sábanas. Las instrucciones amenazaban con multas de hasta 200 libras en caso de no dejarla en condiciones. Y tampoco es que la hubiéramos recibido brillante.

Dunkeld y el Hermitage

Pero una vez lista y antes de devolverla, hicimos una parada en Dunkeld, otra de esas poblaciones arrasadas durante la guerra contra los ingleses en el siglo XIII aunque parcialmente restaurada siglos más tarde. La mañana prometía y decidimos añadir un paseo, el Hermitage, incluido en la lista de National Trust for Scotland. El parking: 4 libras.

El sendero del Hermitage

Desde hace más de 200 años uno de las atracciones turísticas del país, probablemente una de las más antiguas del mismo. Entre el inicio del recorrido y el pueblo hay unos 2 km. En el Hermitage hay distintos caminos y paradas perfectamente indicadas. Caminarás junto al río Braan, rodeado de un bosque de enormes coníferas. Uno de los caminos lleva hasta las cascadas de Black Linn.

En total lleva aproximadamente una hora y es apto para todos los públicos.

La visita del bonito pueblo de Dunkled

Después de este corto paseo optamos por visitar Dunkeld, aparcando en el pueblo. Una vez pasado el puente de entrada y a la derecha hay un parking que permite autocaravanas. Fueron 2.40 libras por dos horas. El pueblo es una pasada y solo por contemplar los restos de la carretera del siglo XIII ya merece la pena parar aquí. La entrada gratuita, aunque aceptan donativos como en otros tantos sitios históricos de Escocia.

Mediodía y ya en Edimburgo. Dejamos la autocaravana, check in en el hotel del aeropuerto donde pasaremos la última noche antes de volar y tiempo para la última tarde en la capital. El Moxy, el mismo hotel que utilizamos la primera noche al llegar, es perfecto para salir a la intempestiva hora en que tocaba facturar.

Dean Village y la New Town

Visitamos Dean Village y la New Town de la capital. Nada que ver con la vieja ciudad medieval del otro lado del río pero muy chula y a la que merece la pena dedicarle una tarde. Entre Prince St, Rose St y George St, los lugares donde pasear.

Y de Dean Village, no vamos a revelar nada. Imaginad un pueblo medieval a pocos minutos de Edimburgo. Es fascinante y el mejor lugar para terminar un viaje de ocho días en Escocia en autocaravana. 

Bonus track: Tuvimos tiempo de probar algún lugar nuevo en Edimburgo. Alucinamos en el The Standing Order – JD Wetherspoon, una cervecería con hasta 40 marcas de cerveza y, lo mejor, localizado en el antiguo edificio del Banco de Escocia. Además probablemente unas de las hamburguesas más baratas de la ciudad y con ¡cocina abierta hasta las 11 de la noche!. Nos quedaríamos una semana descubriendo lugares como este, pero aquel viaje no dio para más (ni menos)…

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Jose Luis Bauset
Soy Jose Luis, más conocido como Bau. Aquí compartimos nuestras experiencias viajando. Viajefilos es nuestro blog de viajes, donde todos aquellos adictos a viajar pueden buscar inspiración.

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2 comentarios en “Ocho días en Escocia. Las escalas imprescindibles en un road trip.”

  1. Hace un par de años hicimos una ruta bastante similar, Escocia nos impresionó, y cuanto más la norte mejor, la isla de Skye es preciosa, además, para ir en Agosto, nada masificado, y se agradece.

    Genial artículo y de muy buenos recuerdos. Saludos!

    1. Muchas gracias por vuestro comentario. Nosotros repetíamos años después, esta vez con autocaravana. Le teníamos muchas ganas. La verdad es que nos sorprendió tanto o más que la primera vez. Es un gran destino. Felices de que os haya gustado.

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