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Nápoles es una ciudad divertidamente desastrosa. Personas amables, calles sucias, tráfico enloquecido, comida muy sabrosa y bebida como en el resto de Italia, buena. Nápoles está cargada de historia, paseando sus calles se contemplan vestigios renacentistas, barrocos, neoclásicos y todo ello con una traza de herencia romana. Buena parte de su encanto reside en la aparente contradicción entre la calidad de los edificios y monumentos y el descuido en su mantenimiento. Estamos hablando de una ciudad portuaria, en la que se mezclan aromas y olores… viva, ruidosa y amable. Para un meridional, de un lugar donde difícilmente nos sentimos extraños.

Llegamos con buen vuelo directo desde Madrid con la compañía Easy Jet. El coche en Madrid puede dejarse aparcado utilizando los servicios de www.parkingAeropuerto.es/Aparcar. Esta compañía recoge el coche en el propio aeropuerto y lo llevan a nuestra llegada, aspecto muy cómodo y rápido, además de una buena relación calidad precio. El alquiler de coches en el aeropuerto que brinda la página de esta compañía es con Avis y esto, en cambio, fue un servicio muy deficiente: un coche sin apenas fuerza, una información que lleva a la confusión donde aparecen gastos que no se informan (dijeron que daba igual rellenar el depósito que pagar importe in situ al devolver el coche porque cobraban el mismo precio de la gasolinera, hecho falso porque cobraron 15€ más por hacer el servicio, no tenían cambio y había que pagar al céntimo si no quieres hacerlo con tarjeta). Sí considero aconsejable hacer un seguro a todo riesgo si se alquila un coche porque realmente conducen de forma temeraria y las posibilidades de roces son importantes. En cualquier caso, la ciudad es paseable y hay buenas combinaciones con bus, metro y tren para recorrer la ciudad, ruinas y costa, luego no es muy necesario el alquiler, excepto por la libertad de horarios, ya que el precio es de 1.80€ casi de forma general.

Para alojarse en la ciudad existen múltiples hoteles y bed&brekfast. Es aconsejable que estén situados en la zona del casco histórico (ente plaza Cavour, vía Pessina y Toledo, Corso Umberto hasta vía Tribunali y Vía P. Colletta), en la zona del puerto (entre P. Bovio, Vía Toledo y P. Plebiscito) y en el barrio de Chiaia (especialmente desde Castel del’Ovo hasta P Della Republica). Nosotros nos alojamos en el B&B MediNaples que se encuentra en la Vía Medina junto a la Fuente de Neptuno. Un lugar muy recomendable de habitaciones grandes y limpias, desayuno abundante y muy variado y personal encantador. Nos aconsejaron que no paseáramos por la noche más allá de la línea urbana en donde se encuentra la V. Colletta y Castel Capuano hacia la zona de la P. Garibaldi y Stazione Napoli Centrale porque puede no ser muy segura en la noche. Atendiendo a su historia, desde su apogeo romano, pasando por el esplendor español hasta su encanto actual, percibimos el peso de su pasado y la gracia de su presente. Pasear por un callejón napolitano te permite esperar encontrarte con Polichinela, con Sofía Loren o con Dante. En cualquier caso, merece la pena buscarlos.

Esa imagen de calles estrechas, empedradas, con edificios rotundos, balcones con ropa tendida, griterío, tráfico desconcertante –excepto para los napolitanos-, patios de vecindad sorprendentes, rincones llenos de sabor, plazas plenas de vida y contenedores desbordados de basura dan la impronta propia a esta ciudad.

Paseando desde el puerto al casco histórico podemos disfrutar de la herencia de una ciudad de indiscutible valor estratégico, político y, por tanto, castrense a lo largo de toda su historia. Inevitablemente hay que asociar la presencia de la Iglesia Católica en este concierto. A pesar de haber sido muy castigada en todos los conflictos bélicos de los últimos 2000 años, hay elementos perfectamente reconocibles del potencial de esta ciudad. En el ámbito religioso sirven de ejemplo iglesias de traza jesuítica como el Gesú, San Giorgio dei Genovesi o San Domenico, sin olvidar el Duomo, de portada gótica. Por otro lado, es un placer pasear por el Claustro de Santa Chiara como noble vestigio de un centro conventual del Renacimiento.

Es fácil encontrarnos con zonas donde el barroco ocupó los vacíos urbanos para definir una ciudad emblema del poder de la monarquía. En el terreno de los civil encontramos los edificios que forman la Plaza dei Plebiscito (Palazzo Real y Teatro San Carlo) y, como en otras ciudades italianas, las Galerías que recogen el simbolismo del encuentro de grandes vías urbanas para cerrar un perímetro urbano: Galería Umberto I y Galería…… frente al arqueológico. Como edificios de carácter castrense, inevitablemente tenemos que mencionar el Castel Nuovo y el Castel del Ovo.

Dos lugares de inexcusable visita en el centro histórico son Pio Monte Della Misercordia, edificio dedicado a la asistencia social en el siglo XVII y que hoy alberca un magnífico Caravaggio, considerada de las obras más complejas de este pintor donde se recoge la simbología de las obras de misericordia. En este mismo lugar hay un san Antonio Abad de Ribera.

El otro lugar de visita obligada a los interesados en el arte es el Museo Nazionale que guarda importantes colecciones: en escultura la colección Farnese donde se puede disfrutar del Toro Farnesio, además de una extraordinaria muestra de mosaicos traídos fundamentalmente de Pompeya, tales como el original de la Batalla de Issos, y frescos procedentes de los mismos lugares. Es importante señalar que las visitas cuestan entre los 6 y los 12 € por persona. En muchos lugares la entrada es gratuita o reducida para estudiantes y profesorado de artes y arquitectura. Por ello, siempre que se pueda, no se deben olvidar estos carnets si se tienen.

En la ciudad es muy fácil encontrar buenas pizzerias y trattorias abiertas hasta muy tarde, tanto a mediodía como por la noche. Los precios, en general no son caros, rondan de los 12 a los 20€ por cabeza dependiendo, lógicamente de lo que se pida y la bebida. La pizza en esta zona es exquisita y nada cara. Fuimos a Brandi (Via Salita S. Anna di Palazzo, esquina Vía Chiaia), lugar donde dicen se inventó la pizza Marguerita allá por 1700, con un gran sabor a tradición. Decumano y Di Matteo (ambas en via Tribunali), La Tana dell’Arte (via Spanaron), Da Michelle (vía Cesare Sersale). Probamos la Sfogliatella dulce típico hecho con ricotta y hojaldre muy fino y laminado ( el más típico es el de Scaturchio, en la P. San Domenico), pasta con productos del mar. Bebidas la cerveza Peroni y Nastro Azzurro , según los gustos y vino del Vesubio , Lácrima Baccus y el Limoncello, típico napolitano.

Viajando en tren o autobuses o en vehículo propio cogiendo la autopista A·3 ( en todas se paga peaje, en torno a los 2€ al tomarlas) llegamos en 15-20 minutos se llega al parque arqueológico de la Villa de Herculano , descubierto en los años 80 del siglo pasado y con un sistema de documentación arqueológica muy cuidado y actual. Se trata de una villa costera, con un puerto de abrigo donde aún podemos encontrar los recintos de varado de naves y que en la actualidad continúan los trabajos de excavación y consolidación hasta donde permanecen las construcciones actuales. Aproximadamente se considera descubierto un 15% el total documentado. Hablamos de un núcleo de población perfectamente organizado, autosuficiente, dotado con termas (masculinas y femeninas, éstas últimas en perfecto estado, con mosaicos en el pavimento en sus 4 salas, espectacular!), palestra, tiendas, villas, edificios residenciales y administrativos. En la parte documentada y por excavar se tiene localizado 4 templos, un teatro y los foros. El cardo y decumano están perfectamente identificado con los pavimentos originales. Permanecen restos de construcción con los tratamientos para los muros donde se puede seguir perfectamente el sistema constructivo y también el almas de las columnas para revestir, hechas con ladrillo y mortero. Aún se puede seguir la traza de la dotación de agua y el alcantarillado urbano, que vertía al mar. Con el billete de entrada te proporcionan un librito muy ilustrativo de todas las ruinas.

Desde la ciudad de Herculano y estos restos romanos, que pueden llevar haciendo una visita sosegada unas 3h, se puede ascender al cráter del Vesubio. El camino es sinuoso y estrecho con un buen firme y, aunque son pocos kms, la pendiente y tránsito de autobuses y otros vehículos demoran el trayecto a más de media hora, llegando a una estación base que se encuentra a 1000ms. Desde aquí se llega al cráter, previo pago como siempre, por una pista de tierra (atención al calzado) empinada, donde puede hacer viento y frío aunque a nosotros nos hizo un día espléndido, viendo un paisaje impresionante de toda la bahía. Suponemos que por los años que lleva sin erupcionar, se puede ver bastante vegetación en los alrededores. Al comenzar el ascenso hay unas personas que, por la voluntad, dan bastones para aliviar el esfuerzo y al devolverlos (que es cuando se paga) regalan una piedra volcánica.

El lugar más conocido es Pompeya, descubierta por accidente cuando un ingeniero militar en el siglo XVI, trazando una línea de abastecimiento de agua para Torre Anunzziata se dio de brices con estos restos. El hecho de que fuera una ciudad sepultada por la lava y cenizas del Vesubio, como Herculano, Oplontis, Stabiae y Boscoreale, ha contribuido a que su conservación y recuperación haya sido más sencilla y de mejor documentación que en otros casos. A pesar de que el proceso de recuperación arqueológica es mucho más primitivo y con carencias, superadas en el caso de Herculano, Pompeya es una ciudad perfectamente identificable, totalmente dotada urbanística y constructivamente, de la que de forma natural nos podemos hacer una idea de su vida cotidiana. Están vigentes los foros (área administrativa y social), la necrópolis, las termas, con villas tan singulares como la del Fauno, la de Menandro, los lupanares, las insulte en torno a las granes vías urbanas ( la Vía de la Abundancia), pavimentos y calzadas en perfecto estado, espacios de relación (Anfiteatro, Hipódromo, Teatro y Teatro Piccolo, templos)…. una maravilla a la que hay que dedicar un día. Dentro del recinto arqueológico, detrás de los foros hay un bar restaurante, pero en los alrededores la población ofrece muchas posibilidades para comer. Como siempre, la pizza no es cara, es grande y esta muy buena, al menos las que nosotros hemos tomado. El restaurante Zi Caterina es bueno y recomendable (unos 20€ por persona).

Existen 3 restos arqueológicos más que en esta ocasión no hemos podido visitar y que corresponde a otras ciudades arrasadas por la lava, de menor tamaño que éstas y muy cercanas a Pompeya: Oplontis, Stabiae y Boscoreale, pero que merecen la pena, de acuerdo a la información que tenemos de ellas.

Por último, una visita a la isla glamurosa de la zona: Capri. Los ferrys son continuos y pueden salir de 2 muelles, dependiendo de la compañía y del tiempo que tarden: 45 minutos (frente al Castel Nuovo) o una hora y media. Los precios de los billetes son caros (11 y 18€), y es con mucho la visita más costosa de la zona. Es una isla típicamente mediterránea, verde y con acantilados. Tiene dos poblaciones principales, Capri y Anacapri, muy bien comunicadas por minibuses. Existe un teleférico que lleva desde el puerto hasta la parte alta de Capri, población muy turística y bonita, en la que están representadas con sus tiendas todas las marcas de las grandes firmas de ropa: Chanel, Louis Vuitton, D&G,…. Aún así, además de mantener los ojos desorbitados por las tiendas y sus precios, también se puede apreciar un trazado de calles estrechas y sinuosas, paredes blancas y vistas muy bonitas. Se puede acudir, con mucho reclamo turístico, a la Gruta Azzurra, a la que se puede ir desde el mismo puerto en una embarcación que sale de éste (hasta las 16h) o desde Anacapri en autobús. Es un espacio natural, de aguas trasparentes y de color esmeralda, que más o menos parecido está en otros lugares del mediterráneo. De la isla donde pusieron su residencia Augusto y Tiberio a la actual se ha pasado de ser un lugar singular a ser una isla con muchos chalés y villas con cámaras de seguridad en las calles y en donde queda con más encanto algunas zonas de costa virgen, Anacapri y el barrio pescador a partir de la salida de los ferrys que transportan una nube de turistas.

En resumen, un viaje muy recomendable. Como he leído recientemente, Italia no necesita parques temáticos porque es un país que mima y enseña bien lo mucho que tiene.

2 Comentarios
  1. Pedro 4 años

    Estupendo diario. Muchas gracias por tus consejos.

  2. Desde luego que tal cual nos lo contáis parece increíble tan cerquita y sobre todo tan variado, una ciudad a priori desconocida en la bella Italia, con atractivos tan cercanos como Pompeya, el Vesubio o Capri! Fantásticas recomendaciones Carmina, gracias

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