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Cuando uno planea viajar a Estocolmo, constantemente escuchará, “es muy bonito” y de inmediato se añadirá un “pero también es muy caro”. Las dos cosas son más que ciertas y puestos a añadir algo, decir que puede llegar a hacer mucho frío… Volamos con Ryanair desde Alicante, sale los Lunes, Martes, Miércoles, Jueves y Domingos, llegando hasta el alejado de la ciudad aeropuerto de Skavska tras unas 4 horas y media de vuelo. A la llegada la opción más económica será tomar el bus que en aproximadamente una hora y veinte minutos llega hasta el Centro de Estocolomo, más en concreto a la Central Terminal de bus y tren (Flygbussarna, ida y vuelta 25 euros). Nos alojamos en el Hotel Scandic Norra Bantorget , 80 euros la habitación doble en una inmejorable situación, eso si gracias a una oferta. Cena en Hard Rock café, la clásica hamburguesa y cerca del hotel, si bien se pagan 40 eurazos.

Día 1.- El día no parece que vaya a acompañar, alterna lluvia y agua nieve y la temperatura no invita precisamente al paseo, a pesar de lo cual nos lanzamos a conocer la ciudad. Estocolmo cuenta con varias islas unidas por puentes y básicamente son 5 de ellas, las que tienen interés turístico: Gamla Stam, que es donde nació la ciudad en su origen y cuenta con los monumentos más interesantes; el Centro situado al Norte, zona de tiendas y buenos locales donde comer y un sitio adecuado donde alojarse; la Isla de Södermalm, algo más bohemia y actualmente de moda; Blasieholmen y Skeppsholmen plagadas de los más famosos museos y Djurgarden, el primer parque nacional urbano.

Desde la zona centro donde nos alojamos en unos 15 minutos cruzas a la Isla de Gamla Stam y el primero de los imponentes edificios a través del cual accedes al casco antiguo es el Parlamento y a la derecha el Ayuntamiento. Más allá, el Palacio Real, con 600 estancias, lo que lo convierte en uno de los mayores del mundo. Allí, sobre las 13 horas pudimos disfrutar del cambio de la Guardia. Justo al lado del Palacio se encuentra la Catedral de Estocolmo, Storkyran, que aunque por fuera no dice gran cosa, bien merece la visita a su interior ricamente ornamentado, destacar la fantástica escultura de San Jorge y el dragón.

Seguir callejeando por las calles del casco antiguo, hasta llegar muy cerca de la Plaza Stortoget, en uno de cuyos laterales se encuentra en Museo Nobel. Seguir con el paseo si el tiempo lo permite y en nuestro caso, dado que no acompañaba demasiado parada para comer (hay que intentar ajustarse al horario de los Restaurantes pues como casi siempre en Europa adelantan tremendamente la hora de la comida). Nos decantamos por un italiano, El Michelangelo, nada barato, pero la realidad es que no existe el restaurante barato en esta ciudad… En esta misma animada calle, la Västerlanggatan se pueden encontrar varios sitios donde comer.

El paseo por el pequeño casco antiguo no da para mucho más, sin olvidar la famosa Marten Trotzigs Gränd, una angosta calle de 90 cm donde hacer buenas fotos, así que cruzamos hacia la vecina isla de Södermalm, algo más al Sur, desde donde se pueden tener bonitas vistas de la ciudad antigua. Paseando por este animado barrio tropiezas con lo más variopinto de la población sueca y puedes perderte en la multitud de tiendas con lo más curioso del diseño mundial. Más al sur en la misma isla, el llamado actualmente Sofo, barrio vanguardista que creo no acertamos a localizar en nuestro recorrido…

De vuelta hacia el Centro, todavía tiempo para una parada en un animado bar con música en directo en Gamla Stam, el Stampen y seguir saboreando la sabrosa cerveza sueca (7,5 euros la pinta). Ya por la noche y tras pasar por el Hotel, muy cerca del mismo, nos inclinamos por un más que recomendable local, el Restaurante Rolfs Kök con comida tradicional sueca (40 euros por persona).

Día 2.- Nos dirigimos en un agradable paseo pues el día parece regalarnos algo de sol y una mejor temperatura hacia la isla de Djurgarden, cruzando bonitas avenidas del Centro hasta llegar a un paseo marítimo que conduce hasta el puente de Djurgardsbron, única entrada al Parque Nacional. De inmediato, la primera visita nos lleva al Museo Vasa, totalmente dedicado al magnífico navío de guerra hundido poco después de ser fletado y recuperado y reconstruido en un 95% tras 300 años en el fondo de la bahía. La entrada, unos 12 euros por persona merece la pena y una vez dentro, la estructura del barco, los detalles de su ornamentado casco y la exposición al completo son muy buena recomendación. Junto al Vasamuseet, el Nordiska Museet que nosotros no visitamos.

A cambio, nos adentramos en el paseo en la isla, y decidimos llegar hasta Skansen, un recorrido en un entorno inmejorable a través de costumbres y tradiciones suecas, además de poder disfrutar de la fauna autóctona (osos, lobos, arces…). Una hamburguesa a base de pescado cocinado en brasa en pleno parque por unos 8 euros y vuelta hacia el centro. Para los que viajan con niños, decir que esta isla es el perfecto lugar donde pasar el día e incluso acercarse al Junibacken, parque dedicado a la famosa Pipi Calzaslargas y su escritora.

Concluimos el segundo agotador día de camino volviendo hacia Gamla Stam, entrando por otro de sus lados y disfrutando de nuevas fotos de las vecinas islas. Una cerveza junto a la Plaza de Stortoget, en un bonito aunque muy oscuro local y de nuevo 8 euros por probar la típica Abro Brygg Pilsner. Cercanos al hotel nos decantamos por cena en un impersonal local donde poder disfrutar del partido de liga Barcelona-Real Madrid y pagamos 30 euros por la pinta y una buena hamburguesa de nuevo. El Barrio del Centro aunque cuenta con locales y restaurantes donde tomar algo, al parecer no es tan animado como Sódermalm, si bien decidimos que ha sido suficiente por hoy.

Día 3.- Al despertar nos dirigimos a la última de las islas que tenemos previsto visitar, Skeppsholmen, que alberga el Moderna Muset diseñado por Moneo y el Museo de Arquitectura, que si visitamos, 10 euros la entrada. Un paseo con frío y lluvia hacia el Centro y algo de tiempo que perder en la multitud de tiendas y centros comerciales de la zona, hasta la hora de vuelta. Los buses parten cada media hora hacia el aeropuerto de Skavska, así que a las 16 horas abandonamos esta bonita ciudad rumbo a destino. Una preciosa ciudad, si es verdad, tremendamente cara y en nuestro caso, en Abril, con demasiado frío…

3 Comentarios
  1. Nos echamos unas buenas risas ese fin de semana, a pesar de la lluvia, del viento, del frío,…, de los paraguas rotos… Pero para la próxima yo también voto por sol y playa. ¿ Para cuando ?

  2. Silvia 6 años

    Ya te digo!. El próximo de esos de con un trapo y unas chanclas….

  3. Autor

    Gracias Carmen, Silvia y Mario, el próximo que hagamos juntos ¡al Caribe! un poco de calorcito please…

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