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Aquí os contamos una semana de viaje a Lanzarote con niños. Unos días en Lanzarote para disfrutar de la familia. La isla invita al turismo familiar y es muy fácil de recorrer en coche como lo hicimos. Sin duda, un viaje a Lanzarote con los peques tiene todas las opciones para que toda la familia disfrute. Como ya es conocido por los lectores de viajefilos, somos una familia poco aventurera y nos gusta viajar con mayoristas que nos faciliten un seguro del paquete completo, así que reservamos nuestro viaje a través del Corte Inglés.

MIERCOLES 8 AGOSTO

A las 9 de la mañana ponemos rumbo al aeropuerto de Valencia cargados de ilusión y buenas expectativas. Nuestro destino este año es Lanzarote y las opciones era volar desde Madrid o Valencia, y elegimos éste último por los horarios.

Días previos habíamos reservado el plaza en el parking de larga estancia de Aena, una plaza cubierta en la segunda planta del parking, que conecta directamente con el puente que te da acceso a salidas internacionales; 45€ por 6 días.

Tras facturar y pasar el control (decir que si vas con niños te permiten pasar botellas de agua que analizan y todo tipo de comida), comemos y hacemos algo de tiempo hasta el despegue. A las 13:50 sale nuestro vuelo de 2,5 horas que pasamos entretenidos entre juegos en móvil y Ipad. Llegamos a la isla a 28º de temperatura aunque con un aire un poco desagradable.

Tras aterrizar recogemos el coche que será nuestra guagua, un Hyundai accent automático, a todo riego, con dos sillas adaptadas para niños, 6 días por 360€ a través de Avis. Ponemos rumbo al hotel, el Hotel H10 Rubicon, donde pasamos la tarde descubriendo los bonitos y abundantes lugares, piscinas, bares, parques y restaurantes del complejo hotelero.

Tras una cena más que copiosa, nos dirigimos a la discoteca del hotel donde la animación de esta noche consiste en una exhibición de reptiles y un espectáculo de imitación al circo. Allí los niños disfrutan del espectáculo y los padres de nuestro más que merecido gin-tonic. Antes de volver a la habitación pasamos por la sala de juegos donde los niños utilizan un par de monedas en las máquinas.



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JUEVES 9 AGOSTO

Decidimos no madrugar. Estamos de vacaciones… pero a lo largo del día nos daremos cuenta del gran error. El plan para hoy era visitar 3 de los 4 puntos turísticos de la isla: los Jameos del agua, las Cuevas Verdes y el Mirador del Rio, en ese orden.

Tras preparar las mochilas de los niños en las que hoy no pueden faltar: las gorras para el sol, unas chaquetas de manga larga ya que en las cuevas la temperatura desciende varios grados y las linternas para el disfrute en la oscuridad de las cuevas.

Para visitar estos tres lugares no hace falta la reserva con antelación, las entradas se compran en la puerta, pero al llegar a las Jameos del Agua nos damos cuenta que hemos cometido un error al no madrugar, ya que en la puerta de acceso hay una cola infinita de turistas como nosotros que esperan a visitar el lugar y realizar el mismo itinerario pero en sentido contrario a como lo habíamos planeado. Así que consejo si visitáis la isla de Lanzarote en Agosto, toca madrugar si quieres evitar las colas infinitas de acceso a los sitios turísticos.

Llegamos al Mirador del Río, donde casi no hay turistas, nos ponemos las chaquetas ya que ha comenzado a chispear y el viento hace que la sensación térmica sea menor aunque le termómetro marca 25º. Allí mismo nos hacemos con la entrada combinada de los 4 centros por 28 Euros los adultos, 14 Euros niños mayores de 7 años y gratuito a los menores de 7 años.

En este bono están incluidas las 3 entradas a

* Cueva de los Verdes

* Jameos del Agua

* Montañas de Fuego

Y a elegir 1 de estos centros:

* Mirador del Río

* Jardín de Cactus

El Mirador del Río a 400 metros de altitud en los altos del risco de Famara nos ofrece unas vistas espectaculares sobre la vecina Isla la Graciosa y el resto de los islotes del arquipiélago Chinijo. Ya que el mirador domina la estrecha franja de mar que separa Lanzarote de La Graciosa. El Mirador es una de las creaciones más representativas de César Manrique que plasma en la sucesión de detalles artísticos y arquitectónicos, su entusiasmo por integrar arte y naturaleza. Se encuentra en las inmediaciones de los restos de una antigua batería militar que se remonta a finales del siglo XIX camuflado en las rocas de forma genial. Aprovechamos la poca afluencia de turistas para realizar unas fotos panorámicas exclusivas.

Aprovechamos la cafetería para un tentempié. Una cristalera enorme nos deja admirar las vistas. Un lugar impresionante en el interior por las esculturas colgantes construidas a partir de chatarras y materiales de deshecho, que además de servir para romper la onda acústica, forma una auténtica pieza de arte.

Ponemos rumbo a las grandiosas Cuevas de los Verdes. Cuando estábamos esperando en la interminable cola de turistas, nos damos cuenta que nos falta la mochila con las linternas de uno de mis hijos. Volvemos al coche a por ella, y de repente a mi hijo se le enciende la luz, y recuerda que en la última foto en el mirador la ha dejado olvidada. Volvemos con la esperanza de entrarla y… colgada en el lugar del olvido un turista la ha puesto colgada.

Agradecidos deshacemos el camino y contentos y pacientemente esperamos nuestro turno de entrada con el guía.

La visita es una hora y afortunadamente coincidimos con un guía de “10” que hace de la visita una auténtica aventura para los más pequeños.

La cueva posee casi 6 kilómetros de longitud, aunque solo se pueden recorrer 2 de ellos. Es uno de los tubos volcánicos subterráneos más largos del mundo, creado por una de las erupciones del volcán de la Corona. La música ambiental, la iluminación y alguna sorpresa nos dejaron con la boca abierta y una sonrisa. El guía nos sorprendió con un juego de perspectivas, presente en toda la cueva y más tarde en los Jameos del agua. El recorrido es aproximadamente de una hora y hay que tener en cuenta que la temperatura interior es ligeramente más fresca que en el exterior, así que nuestra mochila no faltaba una chaqueta, sobre todo, para los niños. Los niños gracias a sus linternas se sientes verdaderos espeleólogos.

Salimos a las 3:15 de la tarde, hambrientos, y desde el coche, llamamos para reservar en Casa Nasa (en Arrieta), un restaurante especialista en arroces y marisco, recomendadísimo por varias fuentes (la más fidedigna, la de nuestro amigo Bauset). El restaurante con unas vistas al mar preciosas que se contemplan por los grandes ventanales de cristal, dan pie a que la comida sea espléndida.

Con un servicio atento y mimando al detalle a cada uno de sus comensales, hicieron de la comida un momento agradable. Destacar la paciencia de la camarera con los niños y su ternura para enseñarles a jugar con las chapas de las botellas… momento que mis hijos recordaran siempre. Pedimos:

* Una ración de calamares a la romana

* una ración de pulpo a la gallega

* Una paella de marisco para 3

* Bebida y refrescos

* 2 helados y 2 cafés

Todo por 90,40 €.

Como última visita, a 15 minutos en coche, llegamos a la que fue al principio del día nuestra primera parada, los Jameos del Agua. Esta vez sin colas a la entrada nos adentramos en una especie de gruta a cielo descubierto, formada por el mismo volcán. En la primera parte, el Jameo Chico, hay un a lago natural donde habitan los Jameitos, una especie endémica de cangrejos pequeños y blancos. Destacar que estos cangrejos son ciegos, no superan el centímetro de longitud y son únicos en el mundo y sólo los podemos ver en este lago natural de Lanzarote. En esta parte del recorrido hay que tener cuidado, ya que el suelo es resbaladizo y con multitud de escalones. En el segundo tramo hay un lago artificial, el Jameo grande, reflejo del arte de Cesar Manrique, que encontramos en otros puntos.

El cambio de itinerario nos ha hecho no valorar los Jameos, ya que personalmente opinamos que las Cuevas de los Verdes son más espectaculares y entretenidas para los más pequeños.

Tras un día repleto de visitas entretenidas a la isla, volvemos al hotel, donde los niños se duermen en el coche, así que recargan las pilas para un baño en la piscina, una partida con el ajedrez de piezas gigantes y duchas para la cena. Esta noche el espectáculo es de baile flamenco, algo no muy atrayente para los niños aunque aprovechamos para nuestro gin-tonic y partidas en la sala de juegos.

VIERNES 10 AGOSTO

A la mañana siguiente tampoco madrugamos “estamos de vacaciones” desayunamos, preparamos las mochilas con gafas de sol, crema protectora, gorras y agua, y ponemos rumbo a las montañas del fuego. Aunque son las 10:30 de la mañana la fila de coches para acceder al parque es kilométrica…agosto y la afluencia de turistas es lo que tiene. La carretera es abierta y cerrada cada cierto números de coche, ya que le parking se satura y tienen controlado el numero para vehículos particulares, al contrario que los autobuses, que tienen prioridad… así que si viajas en los meses estivales, la visita a las montañas del fuego mejor en autobús aunque hayas alquilado un coche para tus vacaciones.

Conseguimos alcanzar la cima a las 13 y directos, tras la parada técnica para los niños, montamos en la guagua que nos adentra en el interior del parque donde las explicaciones (grabadas) con la música hacen que los 40 minutos pasen rápidos y entretenidos. La guagua va parando en lugares estratégicos para admirar el paisaje, sin penas vegetación ni fauna y que se parece a la Luna. Este paraje singular es una de las mejores muestras de vulcanismo reciente del mundo. Tras terminar el recorrido de la guagua te realizar una serie de exhibiciones donde se hace presente la existencia del magma incandescente cercano a la superficie.

Niños y mayores pudimos observar como al echar agua en un cráter sale con fuerza un geiser que devuelve vapor a presión; también comprobamos como hay zonas del suelo que están ardiendo. Existe un restaurante “El Diablo” donde comer es un espectáculo, por varias cosas: las magníficas cristaleras que muestran el impresionante paisaje y saborear las carnes cocinadas gracias al calor que emana del suelo.

Tras un pequeño refrigerio en la barra del restaurante, nos montamos en el coche y bajamos hasta el Apostadero o Echadero de los camellos, en el que por primera vez en este viaje, no hacemos cola. Para David y para mí, no es la primera vez, ya montamos en camello en Tenerife y en Egipto, pero sí para los niños. Es otra de las cosas que hay que hacer con niños…experiencia inolvidable. En realidad el paseo es en dromedario, ya que poseen una sola joroba. El paseo es corto (20 minutos) pero a todos nos encantó ya que desde lo alto de la loma es impresionante. Para los niños resulta toda una aventura, ya que su dromedario “Pedro” era el primero y todos lo animábamos para ir más deprisa. El precio son 6 euros por persona.

La costa que rodea al Parque Nacional de Timanfaya guarda alguno de los tesoros más preciados de Lanzarote. Ir hasta el pequeño pueblo de pescadores de El Golfo es una excusa perfecta para comer pescado fresco y disfrutar de la sencilla arquitectura marinera de la Isla. Existe gran variedad de restaurantes con vistas directas al mar, pero nos decantamos por uno aconsejado y recomendado por distintas fuentes, Restaurante Casa Torano. El precio algo elevado, pero una calidad extrema:

-Puntillas de calamar: 10;50€

-Parrillada de pescado para 2: 15 €

-Pulpo a la plancha: 10,50€

-Tartar de sardina: 10;50€

-Filetes de pescado con patatas para 2: 12 €

-Refrescos, cerveza (Tropical) y copa de vino

– Café y helados para los niños

Por 108,50€.

Tras salir del pueblo de Golfo, a pocos metros, encontramos un atractivo que llama la atención de los niños. Les comentamos con algo de emoción, haciendo despertar su curiosidad exploradora, que vamos a visitar un lago color verde marciano en una playa negra. El Charco de los Clicos, con su color verde característico producido por algas, ocupa parte de un antiguo cráter semi hundido que se transformó en playa. Un par de fotos y proseguimos, con algo de cansancio de los niños, a otro atractivo, Los Hervideros.

Los Hervideros son unas cuevas marinas con aberturas y acantilados en las que el agua entra con violencia formando espectaculares chorros de agua. Recomendaciones: Vigilar cada paso de los niños, ya que es zona rocosa, con distintas alturas, escaleras y está todo mojado, que aumenta la posibilidad de caídas.

De vuelta la hotel, a pocos kilómetros, nos niños se echan una siesta, que hace que recuperen fuerzas para un baño en las piscinas, una partida al ajedrez gigante y ducha para cenar. Mientras los chicos disfrutan del espectáculo de los Loros, nosotros disfrutamos de nuestro Gyn Tonic que nos da un respiro para hablar y comentar lo bien que lo estamos pasando. Parada en la sala de máquinas, un par de monedas y los 4 caemos rendidos en brazos de Morfeo.

SABADO 11 DE AGOSTO

Hoy toca madrugar un poco, ya que nuestros planes en realizar la visita a Isla graciosa. Días previos sacamos vía internet, los tickets para realizar el crucero desde el norte de la Isla. Explicar que existen 2 líneas marinas/ferrys ( Biosfera Express y Líneas Maritimas Romero)que operan cubriendo el recorrida Órzola-Caleta del Sebo (Isla Graciosa) con una frecuencia aproximada de salidas cada 30 minutos.

Nos decantamos por Líneas Maritimas Romero, pero el precio y horarios es similar. Salimos a las 12 y con vuelta a las 17.

Después de haber visto desde la orilla del Risco de Famara a la más rubia del Archipiélago Chinijo, se nos hace la boca agua, pensando en sus playas doradas, sus plácidas casas tendidas en el lienzo ocre arenoso o en el mar turquesa que la acaricia. Esta isla es para viajeros especiales, sensibles, que saben disfrutar de la naturaleza, del silencio, de la belleza, y cómo no del sol y de playas solitarias.

La Graciosa es probablemente uno de los pocos lugares de Europa donde todavía no hay carreteras asfaltadas. Es la más desconocida y la que derrocha más serenidad de las Islas Canarias.

Un factor determinante de su riqueza natural es el entorno marino que lo circunda, que desde el punto de vista biológico, es uno de los más ricos y variados de Canarias. Hasta el momento se han catalogado 304 especies de macroalgas marinas, lo que representa un 53,15% de la floral total del Archipiélago Canario y es la zona de las Islas con mayor índice de diversidad de especies de macroalgas.

 En todas las páginas web te ofertan pasar el día sobre catamarán, barcos de madera imitando a barcos piratas y comidas a bordo, aunque optamos por ir a nuestro aire, algo que es un acierto ya que el día se levanta ventoso, poco sol y aguas movidas.

Tras una travesía de 25 minutos llegamos a Caleta de Sebo, el pueblo principal de esta pequeña isla. Tras en pequeño almuerzo en el puerto, procedemos a realizar un paseo por las típicas calles sin asfaltar, descubriendo la amabilidad de la gente y la peculiaridad de los isleños. Mis hijos encuentran niños vendiendo conchas recogidas por la playa y deciden gastar unas monedas en llevarse lagunas de recuerdo.

Pasamos el resto de la mañana en una de las playas de arena blanca y agua celeste alucinante. Paseamos recopilando alguna chapa más para regalas a sus primos y nos atrevemos, aunque la temperatura del agua es bastante baja y el aire hace que la sensación térmica sea inferior, a darnos un baño y hacer un poco de snorquel.

En la isla no existe mucha variedad de comer, e intentando huir un poco del puerto marítimo, Lleno de turistas, encontramos una pizzería donde, en las mesas de la terraza desafiando al viento con arena, los niños encantados y los padres contentos comemos, reservando el café y helado para la cafetería del puerto.

A las 17 embarcamos de vuelta a Órzola, donde los niños se duermen con el vaivén de las olas, recuperando las energías para terminar el día.

A las 19 llegamos al hotel, pero cansados de agua, solo dedicamos un rato a la partida de ajedrez gigante.

Tras una reconfortante ducha nos dirigimos a cenar en el Restaurante Americano del Hotel. Unas hamburguesa exquisitas para los chicos y unos chuletones de carnes a la brasa, hacen que junto a una copa de vino, la velada sea maravillosa.

Hoy el espectáculo es de la danza del vientre, de la cual disfrutamos con la botella de cava que el Hotel nos regalaba en nuestra estancia. Una parada obligatoria en la sala de juegos y descansar a la habitación.

DOMINGO 12 AGOSTO

Tras otro espectacular y copioso desayuno ponemos rumbo a la “Villa de Teguise”. No había hablado hasta ahora de los pueblos de Lanzarote pero en general son todos muy bonitos, cuidados al detalle y de un blanco impoluto que contrasta con el negro de la piedra volcánica del suelo. Hacemos coincidir nuestra visita a Teguise en domingo, ya que este día se celebra el mercadillo, el más famoso de la isla, tanto para los turistas como para el público local.

Llegamos a Teguise atravesando toda la zona de La Geria y Uga, la zona vitícola de la isla. Se atraviesa un paisaje espectacular: vides plantadas en tierra de ceniza volcánica (los vinicultores excavan hoyos en la capa de picón para poder acceder a la tierra vegetal y luego protegen las vides del viento con unos muretes de piedra en forma de media luna)

Al llegar a la entrada del pueblo de Teguise ya encontramos los dos parking (uno a cada lado de la carretera) repletos de vehículos de turistas y lugareños atraídos por ser domingo de mercado. Seguimos intentando encontrar donde aparcar y si te metes hacia la derecha encuentras calles con aparcamiento y así puedes acortar la gran cuesta que lleva a la zona neurálgica del pueblo y a las calles de mercado. Al salir del coche ya el calor es casi asfixiante, así que, provisto de protector, gorras y gafas de sol nos adentramos en el pueblo.

Paseamos por los puestos observando la artesanía artesanal y buscando un lugar donde tomar un aperitivo. Lo pensado para este día era comer tapeando por los múltiples bares, pero es misión imposible, hasta las mesas al sol de las terrazas están llenas. Tras comprar todos los souvenir y recorrer todos los puestos con los niños medio contentos ya que en un puesto de chuches se han adueñado de varias chuches gigantes, decidimos alejarnos del centro para poder comer. Casualmente vemos el Centro social cultural y deportivo Villa de Teguise donde pensamos que era solo para socios, al preguntar si podemos comer y la respuesta afirmativa, respiramos aliviados, ya que los niños estaban ya desesperados y nosotros más de escucharlos. Un local de madera, decorado al estilo isleño donde comemos comida casera típica a un precio fantástico:

– garbanzas

– carne fiesta (que es algo parecido a un estofado de carne, o parecido a carne mechada) delicioso

– un par de sándwich vegetales

– croquetas caseras de pescado y patatas fritas

– bebidas y café

Todo por 30 €.

A las 15 ponemos rumbo al hotel. Deshacemos el camino de la mañana con las espectaculares imágenes de los viñedos isleños. Al pasar por el pueblo de Uga vemos un merendero con un techado natural de la arboleda que llama la atención ya que la vegetación así de frondosa no es normal verla en la isla. Se ven muchas mesas de picnic de madera, donde hacer una parada con niños y dejarlos jugar y disfrutar pero creo que hoy, a más de 300, no es lo más idóneo.

Los niños están deseando llegar para entrar a jugar, con más niños, al Mini Club. Durante el camino de vuelta los niños se quejan de que están cansados de hacer turismo, que quieren quedarse en el hotel y participar en las múltiples actividades que el hotel ofrece… así que pactamos con ellos realizar sólo una última salida al día siguiente para bañarnos en un par de playas y hacer snorkel.

LUNES 13 AGOSTO

Ya ayer decidimos no hacer más turismo, los niños están agotados, y después de ver todo lo que les ofrece el hotel, no quieren salir. Pactamos con ellos solo visitar un par de playas del sur, y volver después de comer para que puedan pasar toda la tarde en el mini club jugando con más niños, al fin y al cabo son muy pequeños.

Tras desayunar y preparar para pasar unas horas en la playa, observamos que está lloviendo…dudamos en si salir o no, pero decidimos hacerlo, sino nos bañamos por lo menos algunas buenas vistas y fotos podremos sacar.

Nuestra primera para playa Flamingo. En el extremo sur de la isla, Playa blanca tiene 3 pequeñas calas. Playa Flamingo es sin duda la más pequeña y encantadora cala. Hoy por el tiempo está poco visitada, pero dicen que es perfecta para familias jóvenes y niños pequeños, ya que es la más segura de Lanzarote, gracias a sus dos espigones de piedra que mantienen las aguas calmadas y cerradas del océano abierto. La playa esta provista de todo lo necesario: aguas cristalinas y tranquilas para hacer snorkel, posibilidad de alquilar sombrillas y hamacas, restaurantes, bares, aseos…lo único que no pasee son Lavapiés o/y duchas. Es algo que en la península lo damos por obvio en la zona de acceso a la playa, así que si no te alojas cerca, tenlo en cuenta.

Aparcamos en un parking gratuito seguro, pero con un descenso de 100 metro hasta la playa, algo a tener cuenta a personas con problemas con movilidad o con cochecitos de bebe/niño.

Accedemos a ella desde el paseo marítimo y antes de llega ser pasa por un mirador excavado en las rocas que te dan unas vistan impresionantes de la playa. En este mirador por lo que observamos es típico poner un candado con tu nombre y fecha.

En definitiva, que aunque no llegamos a sumergirnos, el entorno idóneo para un día de playa segura con niños.

Realizamos unas cuantas fotos con la inmejorable panorámica y aunque deja de llover, decidimos seguir y visitar alguna más.

Proseguimos, poniendo rumbo a Playa Papagayo. A unos 20 minutos en coche llegamos a un camino no asfaltado y polvoriento que da entrada al Parque Natural de los Ajaches (éste camino me recuerda a la entrada de Calbranque).

Para acceder hay que pagar 3 euros por coche, dando acceso a dos playas más.

Al llegar al final del camino polvoriento, hay un gran parking donde, aun siendo Agosto está casi libre.

El día se ha despejado y ha salido el sol, y desde la cima de la montaña divisamos la espectacular Playa Papagayo. La imagen de la playa con arena dorada y negra con las aguas cristalinas es una maravilla para nuestros ojos.

Tras descender unas escaleras interminables, pisamos la arena y sin dudarlo nos damos un baño. Un consejo para esta playa si vais con niños:

-si vais con niños o sois un poco delicados, no olvidéis unos escarpines, la entrada al agua está llena de pequeñas piedras, que aunque están redondeadas y no se clavan, son aconsejables.

-no olvidaos de llevar unas buenas gafas para hacer snorkel, los peces pasean a tu lado u más si les das unos chuscos de pan, tampoco olvidarlos.

-por último, como en la anterior playa, no hay grifos para retirar la arena antes de montar en el coche. Yendo con niños, tan escrupulosos con la arena como los míos, no olvidéis una botella de agua. La llenas de agua del mar y lavas los pies antes de montar en el coche, pero recordad, antes de montar en el coche no al subir las escaleras, ya que el camino hasta el coche es de polvo y arena.

En la cima de la montaña que da acceso a la playa hay dos bares/restaurante, al llegar reservamos en el primero. No teníamos muchas referencias, y escogemos al azar en “el chiringuito” lo cual fue un gran acierto. Las vistas con las que nos deleitamos durante la comida, espectaculares.

Recomiendo sin duda este sitio para comer, el trato del jefe y del personal, inmejorable, haciéndote especiales en cada gesto hacia nosotros y los niños. La decoración espectacular, isleña con la influencia de Cesar Manrique. La comida, una delicia. Platos típicos de la isla con un toque de cocina moderna.

* 4 sardinas marinadas

* Calamar sahariano a la plancha

* Pulpo a la plancha

* Puntillas de calamar

* Crispy de pollo y papas (pollo casero rebozado y patatas fritas con un toque de miel delicioso, para los niños

* 3 cervezas

* Agua

* Refresco

* 2 helados

* 2 costados

Por un módico precio de 100 euros, que gustosamente volvería a repetir.

Tal como habíamos prometido a los niños, ponemos rumbo al hotel y damos por finalizado nuestro turismo por la isla y nos dedicamos a disfrutar de todas las instalaciones de las que dispone el hotel.

Dejamos para otra vez la visita a la capital Arrecife, Puerto del Carmen y Famara.

Al día siguiente mientras los niños disfrutaban del mini club, aprovechamos para recoger y vuelta a hacer las maletas. Con tristeza nos despedimos del hotel, y más tarde de la Isla, con la mirada puesta en nuestro siguiente viaje.

1 Comentario
  1. Marga Londo 7 meses

    Espectacular todo lo que disfrutan y comparten. gracias por llevarnos a conocer esos sitios tan maravillosos, felicitaciones por esa unidad familiar.

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