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“Asociamos a las islas con el aislamiento, nadie fantasea con qué se llevaría a una ciudad desierta, en cambio las islas nos sugieren retiro, soledad, lo salvaje…

Nosotros tres necesitábamos eso, buscábamos la parte estéril y virgen  que tiene Lanzarote, queríamos arena y volcán, queríamos olvidarnos de la lava que en Murcia nos llenaba de obligaciones y allí encontramos  la serenidad insular y atlántica de sus pueblos. De su blanco y de su verde.

Lanzarote es piedra, es la espina de un cactus, es aloe vera, son coches de renting llenos de tierra, es papa con mojo, ron Arehucas, copas de Vulcano seco. Lanzarote es la ola que te empuja y el sol que te seca luego.

Lanzarote es un volcán que le saca los dientes al Atlántico y nos mece durante 5 días en los que olvidamos la lava para ser ola, piedra y sal.”

Tama Imrani.

Para poneros en antecedentes, me gustaría advertiros de que, habitualmente,  no planificamos los viajes al detalle, es decir, que cuando llegamos a nuestro destino nos organizamos según nos vaya apeteciendo; y tampoco madrugamos. En esta ocasión, además, contábamos con un amigo que ya había visitado la isla y, por lo tanto, nos sugería planes diversos y nos guiaba para realizar las actividades más interesantes.

Día 1 en Lanzarote. Vuelo de ida y llegada a Puerto del Carmen

Cogimos el avión en Barajas a las 21:30 horas y aterrizamos en la isla a las 00: 30 horas. Allí nos estaban esperando (era la única oficina abierta a esas horas) los del “Rent a car Cabrera Medina”. Contactamos con ellos unos días antes y no nos pusieron ningún problema. Alquilamos un Opel Astra por 100 euros de miércoles a domingo y nos pusimos rumbo a Puerto del Carmen (15 min en coche). Elegimos Puerto del Carmen para coger el Airbnb porque nos dijeron que era el sitio con más ambiente de la isla en esta época del año. Otra opción sería en Arrecife, la capital, que también está muy bien situada.

Mapa de Lanzarote y principales atractivos © http://lanzarotevisit.com/

Día 2 en Lanzarote. Sur de la isla: Playa Quemada y Costa Papagayo. Pueblo de Yaiza

La dueña del apartamento nos recomendó la Heladería Dolomiti para desayunar así que, como somos obedientes, fuimos a tomar fuerzas para empezar el día. La heladería está situada al principio de la Avenida de las Playas en el mismo Puerto del Carmen, con una terracita donde se puede ver el mar mientras desayunas: bocadillos, tostadas, bollería y mucho más.  

Como hacía buen tiempo nos dirigimos al sur, hacia Playa Quemada, localidad minúscula con una playa de arena negra y aguas tranquilas gracias al cobijo del Monumento Natural de Los Ajaches. Muy bonita e impresionante por los acantilados que la rodean. Proseguimos nuestra ruta hasta llegar a Costa Papagayo, dos kilómetros de calitas con aguas cristalinas y arena dorada (sí, dorada). Tuvimos que pagar para entrar, ya que es una zona protegida del Parque Natural de los Ajaches (3 euros por vehículo).  Accedimos primero a Playa Mujeres y luego para la hora de la comida nos acercamos a Playa Papagayo que contaba con un restaurante estilo chiringuito. Las vistas del chiringuito son magníficas: el agua de la playa es serena como una laguna. Respecto a la comida no la recordaremos en los anales de la historia (comimos mejor en otros sitios de la isla), pero las vistas merecían los 30 euros por persona con 2 aperitivos, paella, café y copa. Después de la comida bajamos a la playa a pasar la tarde (con la copa en la mano).

Playa Papagayo, Lanzarote

Al pasar la tarde, volvimos a Puerto del Carmen pasando por Yaiza, uno de los pueblos mejor conservados del archipiélago canario, donde paramos en la terraza de la “Bodega Santiago” a tomarnos un vino de la tierra (el Vulcano de Lanzarote tinto -también hay blanco semidulce, seco, rosado- os recomiendo que los probéis todos…) acompañado por una tabla de quesos de la finca de Uga (quesería artesanal de Lanzarote) disfrutando de los maravillosos colores del atardecer. Como podéis comprobar a nosotros es que nos gusta “sufrir”.  

Con esta imagen terminamos el día.

Atardecer en Bodega Santiago, Yaiza

Día 3 en Lanzarote. Salinas de Janubio, los Hervideros y el Charco Verde hasta la Playa del Paso. Ciudad de Arrecife

Desayuno y rumbo a las Salinas de Janubio en el municipio de Yaiza, en el suroeste de la isla. Son las salinas más extensas en activo de la isla y son constituyen un espacio natural protegido. A unos pocos kilómetros en coche se encuentran Los Hervideros, unos riscos costeros del Parque Nacional que se formaron al entrar en contacto la lava caliente con el mar. Os recomiendo ir cuando el mar esté bravo porque los rompientes son espectaculares.

Hervideros, Lanzarote

Después nos acercamos a El Golfo, una población costera donde se encuentra el Charco Verde o Laguna de los Clicos. Es un lago en medio de una playa que debe su coloración a un alga y al azufre que contiene. Ha sido escenario de algunas películas españolas (“Los abrazos rotos” de Almodóvar, por ejemplo).

Desde esta población iniciamos una ruta a pie por la costa perteneciente al Parque del Timanfaya, que empieza al final del pueblo (si el charco se encuentra al sur del pueblo, el comienzo de la ruta es al otro lado, no tiene pérdida). Nosotros hicimos un recorrido de 2,5 km hasta llegar a la Playa del Paso (se tarda una hora). Importante vestir calzado adecuado porque el camino es un sendero de piedras volcánicas muy irregular. También sería conveniente llevar agua y algo de comida, porque nosotros fuimos muy valientes al ir sin agua, ya que eran pocos kilómetros, pero cuestan… aviso. Recomiendo llegar a la playa y pisar su arena negra. Es espectacular.

Volvimos a eso de las 14,30 horas al pueblo y nos paramos –literalmente- a comer en el primer restaurante que nos encontramos, El Caletón, con vistas al mar. Imaginad qué bien nos sentó la cerveza y el pescado fresco que nos comimos después de la caminata.

Volvimos a Puerto del Carmen para asearnos y arreglarnos un poquito, ya que decidimos dar un paseo por la capital, Arrecife.

Recorrimos su paseo marítimo donde se encuentra el Castillo de San Gabriel (construido para defender la ciudad de ataques piratas) al que se accede por el Puente de Las Bolas. La ciudad es muy humilde y no tiene mucho que ver, pero sin duda tenéis que acercaros al barrio de San Ginés. El mar entra en el barrio creando una laguna que la llaman “El charco de San Ginés”, alrededor de la cual hay numerosos bares y restaurantes donde degustamos un vino blanco en “La Miñoca”.

Ciudad de Arrecife, capital de Lanzarote

Visitamos la iglesia de San Ginés Obispo de camino al restaurante donde cenamos, “Strava”. Os aconsejo dicho restaurante: todo BUENÍSIMO. Es muy pequeño así que os recomiendo reservar. La cuenta salió a unos 67 euros (éramos 3 personas) con copa incluida.

Día 4 en Lanzarote. Norte de la isla: Isla de la Graciosa

Toca adentrarnos en el norte de la isla para dirigir nuestros pasos hacia el pueblo de Órzola. Desde su puerto sale un ferry que te lleva a la isla de La Graciosa. De camino pasamos por una playa, ”El Charco de la novia o Caletón Blanco”, una laguna turquesa con arena dorada. Sorprende ver una playa así en medio de un paisaje volcánico, muy bonita. Ya en el puerto de Órzola, “Líneas Romero” te lleva por 20 euros ida y vuelta a La Graciosa. Los ferrys salen cada hora.

En un viaje de casi 30  minutos, llegamos a Caleta de Sebo (la  capital insular), uno de los dos pueblos que posee la isla.

Caleta del Sebo en la isla de la Graciosa

Alquilamos unas bicis por 10 euros cada una en el puerto, compramos unos bocadillos en una confitería, y nos adentramos en la isla a través de sus caminos de tierra. Hay varias rutas para ir en bici.

Nosotros nos dirigimos al norte de la isla para llegar a la Playa de las Conchas (a unos 5 km del pueblo), la más conocida de la isla. Una playa virgen de arena fina y blanca.

Playa de las Conchas en isla Graciosa

Comimos y proseguimos camino otra vez hacia el sur para visitar la Playa de la Francesa. Hay que llegar otra vez al pueblo para ir a la playa, ya que hay pocos caminos para bicis en la isla.  La playa de la Francesa (a unos 2 km del pueblo) ofrece unas vistas del extraordinario acantilado de Famara, dominando la costa noroeste de Lanzarote.

Cogimos el último ferry del día y volvimos a Puerto del Carmen a cenar  y descansar porque el día había sido duro (por el sillín de la bici). Cenamos en Vino+Lanzarote, cerca del apartamento. La cena muy bien.

Día 5 en Lanzarote. Centro de arte, cultura y turismo de César Manrique: Los Jameos del Agua y el Mirador del Río. Villa Teguise y Caleta de Famara

El último día en Lanzarote nos encaminamos hacia el norte, en dirección a los Jameos del Agua.  Los “jameos” son agujeros que se producen como consecuencia del hundimiento de un tubo volcánico. Los Jameos del agua, al igual que la Cueva de los Verdes, a pocos metros, se localizan en el interior del túnel volcánico producido por la erupción del Volcán de la Corona. Es el primer Centro de Arte, Cultura y Turismo creado por César Manrique. Cuando llegamos acababan de llegar 4 autobuses y la cola era larguísima, por lo que decidimos cruzar a la Cueva de los Verdes, que nos explicaron que era similar. Entramos por 10 euros por persona.  Cuando terminamos la visita (casi una hora con guía) fuimos al Mirador del Río (otra creación arquitectónica de César Manrique), situado en el Risco de Famara, de 400 m de altitud para divisar la Isla de La Graciosa con el “río” de mar que separa las dos islas. Cuesta 4,75 euros entrar pero merece mucho la pena, unas vistas que impresionan.

Vistas de la isla Graciosa desde el Mirador del Río

Mirador del Río

Después bajamos hacia Villa Teguise, antigua capital de Lanzarote desde la primera mitad del siglo XV hasta la segunda mitad del siglo XIX.  Su iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe tiene mucho encanto, y pasear por sus calles empedradas llenas de barecitos logra que sea una parada obligatoria para tomarse un aperitivo.

A comer fuimos a la localidad de La Caleta de Famara al restaurante El Risco. Esta localidad es famosa por su playa, la playa de Famara. Una playa que se extiende varios kilómetros desde el pueblo hasta las faldas del Risco de Famara.  Una playa con dunas e ideal para surfistas por los vientos alisios reinantes en esa zona.  Es más, hay varias escuelas de surf al principio del pueblo donde preguntamos por algunas horas de clase de surf, pero ese día ya habían acabado las clases de surf. Os sugiero que probéis el restaurante que, aunque sea caro, porque las vistas y la comida lo merecen. Aconsejo reservar con antelación en el comedor de dentro, con vistas a la playa.

Como nos bebimos más botellas de vino de la cuenta después de comer dormimos la siesta en una duna de  la playa (no éramos los únicos).

Para la cena salimos por Puerto del Carmen, por la zona del Varadero (guirilandia).

Día 6 en Lanzarote. Ruta guiada por el PN de Timanfaya y vuelo de vuelta

Como era nuestro último desayuno en la isla fuimos a Der Better Caffe. Un sitio con muy buena pinta por donde pasábamos todos los días al salir del Puerto del Carmen. Desayuno super pijo, os animo a pedir el crepe de jamón y queso: sin palabras.

No podíamos salir de Lanzarote sin pasar por el Centro de Visitantes  e Interpretación del Parque Nacional de Timanfaya donde nos indicaron dónde se podía coger el bus para hacer la ruta guiada por el parque (10 euros), además de numerosas excursiones (que había que reservar con bastante antelación pero que nos parecieron muy interesantes, miradlo con tiempo!!). En nuestra excursión descubrimos los volcanes del Lanzarote vistos desde otra perspectiva.

Parque Nacional de Timanfaya

De camino al aeropuerto paramos en un asador, El Tenique en la localidad de Tiagua.

Nos faltó:

-Jameos del Agua y cena en su restaurante.

-Casa Fundación de César Manrique.

-Comer en el restaurante dentro del Parque Nacional del Timanfaya con vistas a los volcanes.

Agradecimientos:

-Tama Imrani por su introducción.

-Juan Diego por ser nuestro guía de viaje.

-Ascensión Menchón por la edición del texto.

-Ramón López por recomendaciones de viaje.



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2 Comentarios
  1. Me gusta como empiezas, esa advertencia de ¡no nos gusta madrugar!. Di que si, aunque para no haber madrugado os cundió el tiempo. En muy poco nos lanzamos a seguir vuestras recomendaciones. ¡Gracias por compartirlo!

    • Autor
      Carmen S 4 meses

      Espero que disfrutéis tanto el viaje como nosotros ? ya me contarás… y efectivamente, no nos gusta madrugar!!

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