¡CELEBRANDO EL DÉCIMO ANIVERSARIO DE VIAJEFILOS!

Y repasando nuestras memorias viajeras y los buenos recuerdos, de donde siempre surgen divertidas conversaciones viajeras. En esta ocasión hablábamos de islas y, aún no siendo demasiado marinos, recordábamos algunas de las visitadas y algunas en las que, seguramente con la boca pequeña, pudimos llegar a pensar en vivir. En cada una tendríamos nuestros propios motivos, tan dispares como aceptables pero la verdad es que son lugares que tanto disfrutamos, que no nos importaría darles una oportunidad.

Estas son nuestras 12 islas favoritas elegidas para vivir. Bueno, hemos puesto una más, una a la que todavía le debamos la oportunidad definitiva y seguramente se la daremos. Seguro que hay muchas más y seguro que se os ocurren más razones. Os esperamos como siempre en los comentarios.

Doce (más una) islas para vivir

Irlanda, la isla esmeralda

La de veces que se ha planeado, que casi lo hemos rozado y todavía seguimos preguntándonos ¿porque no?. Irlanda es a todas luces la isla perfecta donde vivir. Con un clima un poquito más benigno que su vecina Inglaterra y desde luego con la población mucho más amable.

Nos atrae muchísimo Dublin, más loca y cosmopolita y con toda la música en directo que se necesita para vivir muchos años, pero nos apasiona Cork, más rústica y tranquila e igualmente con todas las opciones de una gran ciudad.

De paisajes ni hablamos, el anillo de Kerry, Calgary y la costa oeste con los acantilados de Moher o la península de Dingle. Los alrededores de Dublin, al norte y al sur, son espectaculares y vayas para donde vayas, el color esmeralda es el que te persigue. Castillos, leyendas, historia…

¿Comunicada? ¡pues si los amigos de Ryanair son de allí!. Pero además cuenta con Air Lingus, una compañía de calidad con conexiones internacionales más que interesantes y a buen precio. Si le sumamos la facilidad fiscal para emprendedores y la Guinnes… ¿que más se puede pedir? Amigos, los mejores los tenemos allí.

Sicilia, son cientos los motivos

Si te gusta el arte, Sicilia es tu lugar. Si adoras la historia, visita Sicilia. Si amas la comida, quédate a vivir en Sicilia. Y es que la isla mediterránea tiene tanto que merece la pena volver y volver y, porque no, quedarse a vivir una temporada. Casi todas las civilizaciones conocidas así lo entendieron y una tras otra eligieron estas tierras al sur de la bota. Y es que aún sin comunicación terrestre con el continente ofrece tal amalgama de ventajas que ha provocado la pelea de árabes, fenicios, bizantinos, griegos, romanos o españoles…

El Etna no ha conseguido disuadir a todos los que por allí han pasado y nosotros no estaríamos dispuestos a que lo hiciera. Sicilia atesora en ciudades como Palermo o Catania el decadente ambiente de la clásica ciudad europea plagada de Erasmus. Pero no te puedes dejar lugares como Taormina o el valle de Noto y las famosas poblaciones del barroco siciliano. Por supuesto al sur, Selinunte o Agrigento, máximos exponentes de la civilización griega. Y si todavía crees que tienes tiempo, las islas Eolias, un pequeño archipiélago que salpica el norte de Sicilia con pequeños y atractivos islotes.

El clima, la pasta, los helados de pistacho, los canoli… no le faltan razones que exhibir a Sicilia para ser una de las islas preferidas por todos en el Mediterráneo.

Formentera, donde perder el tiempo es arte

No nos vamos del Mediterráneo y desde luego no nos olvidamos de nuestras queridas islas Baleares. Ese póker de ases que nos tiene enamorado, tal vez por su cercanía y que no nos cansamos de visitar. Pero será por los recuerdos, será por lo guapa que es la gente con la que allí compartimos casa y fiestas, será por lo que fuera, pero Formentera nos hechizó y no nos ha soltado de su embrujo.

Formentera es de esos lugares donde llegas siendo turista y en los que solo necesitas 48 horas para sentirte uno más de la pequeña familia. Cansado de oír como se publicitan playas como las de Dominicana o Indonesia, Formentera tiene sin lugar a dudas, las más bonitas del planeta. Playas de arena blanca y aguas de azul turquesa, como tienen que ser las playas del paraíso.

Cruzarla y vivirla es tan sencillo como se ve en cualquiera de los anuncios de cerveza año tras año: una moto, un sombrero de paja y poca prisa. Eso es lo que tiene Formentera, la capacidad de hacer que el tiempo no sea una prioridad.

Lofoten, una gran ventana a la naturaleza

Si quieres ser la envidia de todos tus amigos en Instagram, el archipiélago noruego es el lugar donde tienes que buscar casa. ¡Y vaya casas!. Aquellos viejos embarcaderos de las islas, los rourber, ahora reacondicionados con enormes ventanales por los que filtrar la luz del día, las horas que haya, que más da.

Y da lo mismo, porque cuando se hace de noche, seguro que tendrás la suerte de disfrutar muchas noches de la famosa dama verde de los vikingos: las auroras boreales. Quien ha conocido este fenómeno natural sabe de lo que escribimos. Tras la primera vez te conviertes en una especie de adicto a esas fotografías y como dicen, no puedes evitar «salir a la caza» de auroras. 

Reconociendo que las condiciones climáticas no son las mejores desde luego tampoco se puede negar la belleza de los paisajes helados, estas pequeñas islas de grandes acantilados donde el hielo cae, literalmente, sobre el mar. Si además te gusta el bacalao y la lectura, este es tu sitio.

Islandia, la isla de los paisajes más impresionantes

Seguro que habéis leído aquello de que Islandia es la isla de hielo y fuego. No se me ocurre mejor manera de describirla. Volcanes y glaciares van de la mano, los hay por todas partes y son accesibles como en ningún otro lugar. Islandia es perfecta para viajar pero seguro que también lo puede ser para vivir. Un lugar donde se debe salir con la cámara preparada siempre y donde la seguridad no es un problema. No creo que haya un lugar más seguro en el mundo. Prepárate de nuevo para cazar auroras.

Si, que estás expuesto al frío, al invierno, a la soledad, a los precios… pero bueno, podrás combatirlo con un sueldazo, unas casas perfectamente acondicionadas y una actitud hacia la vida muy distinta a la que estamos acostumbrados. Recuerdo una casa de huéspedes en mitad de un lugar donde parecía no vivir nadie y donde a media tarde se juntaban los pocos vecinos que existían a tricotar y comer pastel de zanahorias.

La mitad de la población del país, no más de 320.000 personas viven en Reikiavik y por algo será. Famosa por sus juergas nocturnas, la verdad es que es de esas ciudades con un atractivo peculiar y que apetece conocer. Y para las resacas, los baños termales, los hay por todas partes y seguro que alguno cerca de casa te cae.

En invierno, pues seguro que te puedes permitir una segunda casa en la costa alicantina y disfrutar del golf, es el deporte nacional de los islandeses…

Terceira, la tranquilidad hecha vida

Literalmente en mitad del Atlántico, pequeña y acogedora. Muy pequeña si, pero con una ciudad patrimonio de la Humanidad, Angra do Heroísmo, que probablemente tiene el ambiente suficiente para que no eches de menos la frenética vida de Europa.

Los atractivos que más nos gustaron de Terceira son los más baratos, las estupendas rutas de trekking de la isla. Para todos los gustos y en cada esquina. Junto al mar y sobre acantilados, de interior y sobre terrenos volcánicos, con grandes desniveles o cómodos paseos.

Además la gastronomía. Le dedicamos muchas horas a probar todos y cada uno de los platos tradicionales de comida azoriana y os aseguro que no defraudan: pescados sobre todo, pero un queso y una carne de ternera que nada tiene que envidiar a las mejores viandas del continente.

Kangaroo, donde disfrutar de la naturaleza

Lejos, si, muy lejos, pero si te gusta la naturaleza y estás enamorado de los marsupiales esta es la isla ideal donde convivir con canguros.

Recuerdo nuestra primera noche, en la que salimos un momento en mitad de la noche de nuestra cabaña, alertados por los ruidos y un apretón de vejiga, y nos tropezamos con decenas de ojos observándonos en la oscuridad. El momento duró escasos segundos y tras el primero de nuestros movimientos, una desbandada de canguros saltando en todas direcciones disipó el espectáculo.

Además una colonia importante de focas y leones marinos, playas de locura, paisajes de lo más peculiar y por supuesto, la envidiable calidad de vida de los australianos: barbacoas,  cervezas, surf, caravana… No tenemos claro como llevan ese nivel de vida pero lo llevan, de verdad.

Boracay, el ritmo pausado de Filipinas

Caímos en Boracay por casualidad, no se puede decir de otra manera. Meses pateando con la mochila a la espalda en el sudeste asiático, dan para pensar en buscar un refugio donde descansar.

Y cuando comienzas a leer de la calidad de vida de esta pequeña isla y de las atractivas academias de inglés junto al mar… No es necesario un empujón demasiado grande. Nos embarcamos durante un mes en la Paradise English School ¿o era al revés? pero la verdad es que fue una de las mejores experiencias de nuestra vida.

Conviviendo con coreanos que andaban del idioma de Shaskespeare peor que nosotros y algún que otro español despistado, fue un mes de grandes hamburguesas mientras disfrutábamos de las mejores San Miguel del mundo y los atardeceres más mágicos que recuerdo.

Si además te gusta el buceo y el esnorquel, este es el lugar que andas buscando. Todavía queda sitio en primera línea.

Cuba, la más fotogénica de todas

Todo el mundo quiere viajar a Cuba, la pena es que hay muchos que quieren salir de la isla. Pero desde luego si hay un lugar cercano al paraíso ese lugar es Cuba. No todo es playa en Cuba, que también las hay.

Un clima tropical que permite viajar sin maleta, un mojito y un son cubano que hace que te encuentres bien en cualquier rincón. Y una capital: La Habana, que me atrevo a decir es la ciudad colonial más bonita del planeta.

Tal vez por su aislamiento y tal vez por el ingenio cubano pero pasear por Cuba es transportarte 70 años atrás en una ciudad donde los viejos Dodges mandan en la carretera con el ritmo pausado del mejor cubano.

Lanzarote, volcanes, playas y buena comida

Lanzarote cuenta en un territorio relativamente pequeño con todos los atractivos que puede tener un lugar donde vivir. Costas y más costas pero tan distintas en un extremo u otro que parece que hayas cambiado de isla.

Si te gusta el surf este es otro de esos pequeños paraísos: Famara es la meca del viento y parece que las olas vienen dadas por turbinas. Si te va comer tienes arroces y pescados sabrosos y si los quieres acompañar con un buen vino, el famoso malvasía lanzaroteño hará la delicia de tus siestas.

Pero además estás al lado de la península y parece que llegaste al Caribe. La gente sonríe, el clima es amable, la ropa de abrigo no existe…

La isla sur de Nueva Zelanda, la aventura de vivir en las antípodas

Solo tiene un problema, no querrás volver. Cuando pensamos en calidad de vida, siempre se nos viene a la cabeza la ciudad de Auckland, una megalopolis donde la gente es feliz y se nota. Nuestra primera noche la pasamos tratando de elegir cual era la por´ción de carne más sabrosa de una ternera en la carta de un local.

Pero si quieres salir de la ciudad, cansado de navegar por la bahía (menudos barcos se gastan los neozelandeses para hacerlo), no tienes más que coger tu autocaravana (parece que allí van de regalo) y salir a recorrer cualquiera de las dos islas: norte o sur.

Para nosotros la sur es todo un espectáculo. De nuevo un paraíso helado donde se suceden fiordos, glaciares y montañas inigualables. De nuevo la fotografía, esos cielos que permiten que los azules de las mismas sean muy azules.

Recuerdo los mejores huevos fritos de mi vida en un rincón cualquiera de una playa cualquiera. Unos huevos que acompañamos con una langosta que unos muchachos vendían en una pequeña furgo y venían publicitados en todas las guías. Huevos fritos y langosta con el portón de la furgo abierto… Eso es Nueva Zelanda

Dominicana, agusto todo el año

Dominicana es ese sitio al que mucha gente no quiere ir, Punta Cana, que pereza…, pero del que nadie quiere volver. Porque hay vida más allá de Punta Cana y vaya si la hay. A raudales y desbocada.

Nos gustaría mucho tener una larga temporada de asueto en Samaná, lo más cerca al paraíso que recuerdo en un viaje. De nuevo la palabra paraíso. Será que las islas nos transportan a esta sensación.

En Samaná merece la pena dejarse llevar hasta una villa privada, hacerse con un todoterreno y pasear entre playa y playa: playa Cosón, playa Caletón, playa Bonita… que sugerente nombre.

También tienen lugares para surferos y ambiente hippie como Cabarete en el norte o un interior plagado de pequeños riscos y buenos trekking donde incluso practicar deportes de aventura, ¡si en Dominicana!.

Y si buscas esa Dominicana más auténtica, menos turistificada, tienes que bajar a Barahona y llegar a la frontera con Haiti, a la bahía de las Aguilas, donde no existen todavía los hoteles.

Japón, cuestión de orden

¿Habéis viajado a Japón? Sobran los motivos: limpieza, respeto, seguridad, orden, belleza, armonía… No tiene un pero, un país donde la tradición es cultura y la cultura se cuida.

Nos gusta la tecnología, no nos engañemos, y este es el lugar donde todo nace en tecnología. Pero tienes lugares donde salir del bullicio de la capital, que nos encanta. Shirakawago, Takayama, Kioto… un crisol de lugares que comunica un tren que le llaman «bala», imaginad si corre.

Pero si eres urbanita, no salgas de Tokio, no tendrás un minuto para aburrirte, basta con sentarse en una cafetería y esperar la vida frente a ti.

¿Te cuesta pensar que podrías llegar a vivir en una isla? Nosotros conocemos más o menos bien estas y no tenemos claro que lo descartaríamos. Muy diferentes si, pero cada una con sus atractivos.

¿Cuál es la que más te ha atraído para, llegado el caso, salir a vivir en ella? Seguro que lo has pensado alguna vez.

Responsable: José Luís Bauset +info
Finalidad: Compartir recomendaciones de viaje. +info
Legitimación: Consentimiento del interesado. +info
Derechos: Tiene derecho a acceder rectificar y suprimir los datos. +info
Información adicional: +info

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4 comentarios en “12 +1 islas para vivir”

    1. La de veces que nos hemos planteado vivir un tiempo en otro lugar. Desde luego Japón es uno de los que encabeza nuestra lista. Como digo, un país que creo tiene posibilidades de ser una sorpresa continua durante mucho tiempo! Gracias Alex por tu comentario

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