Una semana en Tenerife: itinerario recomendado y qué ver en 7 días

De las dos semanas que planificamos de viaje a las Islas Canarias, guardamos una semana en Tenerife. Habíamos recorrido una buena parte de «la Isla Bonita» durante los seis días que pasamos en La Palma y tocaba poner rumbo a la mayor de las afortunadas: Tenerife.

De nuevo, mucho leer antes de viajar para organizar la mejor semana en Tenerife, cosa harto difícil dados los muchos atractivos de la isla. Para ayudaros con esa planificación hemos lanzado nuestra Guía Esencial de Canarias, una guía exprés con recomendaciones básicas sobre las islas que incluye algunos tips gastronómicos y curiosidades. Pero hoy vamos a contaros, con pelos y señales, cómo fue nuestra semana en Tenerife.

Comenzamos por deciros que recorrimos más de 500 kilómetros con coche de alquiler. ¿Os venís?

La mejor ruta de una semana en Tenerife

Haz click en la imagen y descarga la guía Esencial de Canarias para tu móvil

Cómo llegar a Tenerife y moverse por la isla

Para llegar lo normal es coger un avión, pero aunque no lo penséis la respuesta no es tan sencilla. Y es que Tenerife cuenta con dos aeropuertos, ambos bien conectados. Uno está al norte, que fue el que nosotros elegimos, y donde situamos nuestra base entre Garachico y La Laguna. El otro está al sur, más orientado al mercado europeo y mucho más turístico.

Personalmente, nos parece que si buscas el atractivo natural de la isla —platos fuertes como el Parque Rural de Anaga o el Parque Nacional del Teide, ambos imprescindibles en un viaje de una semana en Tenerife— tienes que alojarte en el norte. Aquí encontrarás desde playas más salvajes en los famosos charcos hasta opciones más tranquilas como Las Teresitas.

Si ya tienes la isla muy pateada y buscas sol y playa, sin duda volaríamos al sur. Las playas más turísticas —Los Cristianos, Las Américas o Costa Adeje— se concentran en esta parte de Tenerife.

Cómo moverse por Tenerife

A la hora de moverse por la isla, alquilar un coche es la mejor opción. Las distancias no son largas, pero los tiempos se alargan. Las carreteras están en buen estado, aunque se retuercen entre montañas y aconsejan conducir con calma. Las pocas autovías de doble carril conectan la capital con el sur… y poco más.

Nos llamó la atención las posibilidades que ofrece Anaga para conocerlo en transporte público. Las famosas guaguas tinerfeñas conectan los principales pueblos del parque y permiten hacer rutas lineales sin volver al punto de partida. Eso sí, el aparcamiento es limitado en muchas zonas; por ejemplo, en el centro de visitantes de la Cruz del Carmen solo se permite estacionar 90 minutos.

Día 1 de nuestra semana en Tenerife: La Orotava, Icod de los Vinos y Garachico

Volábamos con Binter desde La Palma. Media hora de vuelo en la que nos dio tiempo a comernos un dónut cortesía de la compañía. Binter tiene muy buena fama en las islas, probablemente la mejor compañía aérea para volar a Canarias y hacer conexiones entre islas. El vuelo estaba operado por Canaryfly, de la que no podemos opinar tan bien. Cambiaron nuestro vuelo sin aviso aquella misma mañana y, tras cancelarlo, nos recolocaron en este vuelo de Binter una hora más tarde. El madrugón ya estaba hecho, de todos modos.

Para las 10 de la mañana aterrizábamos en el aeropuerto de Tenerife Norte, esta parte de la isla iba a ser nuestra base de operaciones durante nuestra semana en Tenerife. Por supuesto, como nos pasó en los seis días en La Palma, nos hicimos con un coche de alquiler para movernos. No se nos ocurre mejor manera.

Los lugares donde dormiríamos en Tenerife

Pernoctaríamos tres noches en Garachico, tres noches en La Laguna y una noche en el Parador del Teide. Los hoteles, todos más que recomendables, así como los lugares donde comimos en Tenerife, los hemos recogido en un post sobre cómo organizar unas vacaciones en Canarias.

Si La Palma estaba prácticamente dividida en este y oeste, en el caso de Tenerife hay una diferencia importante entre el norte, más montañoso y con mayores atractivos naturales, y el sur, de playas más convencionales y turísticas. Como decimos, el norte nos resultaba más atractivo y mejor lugar para pasar una semana en Tenerife.

Tras recoger el coche y salir del aeropuerto, ponemos rumbo a Garachico. De camino, y con la mañana por delante, decidimos hacer una primera parada en La Orotava.

Qué ver en La Orotava

Población considerada una de las ciudades más bonitas de España, forma parte de la red de Conjuntos Históricos-Artísticos. La Orotava es conocida por sus casas señoriales, balcones de madera labrada —tiene más de 300 balcones catalogados—, calles empedradas y su ambiente tranquilo.

La Orotava fue fue históricamente una de las zonas más ricas de la isla, con grandes haciendas y presencia de la nobleza canaria. Con un corto paseo desde un parking en pleno centro donde conseguíamos un hueco, visitamos los principales atractivos de la ciudad.

Los atractivos de La Orotava

La visita comienza en la plaza del Ayuntamiento, un gran edificio que se puede visitar en su interior. Bajando una calle desde la plaza se encuentra la parroquia de la Concepción, considerada la obra más importante del barroco canario.

La iglesia de Nuestra Señora de la Concepción aparece documentada en 1503, aunque la actual construcción es de finales del siglo XVIII. Visitar su interior nos costó dos euros y, solo por admirar el altar mayor de mármol y los retablos laterales, merece la pena pagarlos.

A espaldas de la iglesia, la Casa Monteverde, donde se originó la tradición de confeccionar alfombras de flores en el Corpus. Aquí empieza la ruta de los molinos. De los diez originales, se conservan dos en funcionamiento. Destaca la Casa Lercaro (1645), de sorprendente simetría y balcones tallados en su fachada.

Subiendo la cuesta, la carrera del Escultor Estévez, probablemente una de las calles más fotografiadas. Más arriba, la famosa Casa de los Balcones, hoy museo. Todavía en el casco histórico, pasear por las calles San Francisco, Tomás Zerolo o Hermano Apolinar es como viajar al siglo XVIII.

Qué ver en Icod de Los Vinos

Con la hora de comer acechando hacemos parada en Icod de Los Vinos, más buscando un restaurante que el famoso drago. Junto al parque, el restaurante La Parada. Un amplio patio interior y buena comida. Recomendable 100%. ¡Ojo porque saldrás rodando!. Y con el trabajo de comer hecho tuvimos que dar un paseo para hacer hambre. Cruzamos hasta el parque del drago.

El parque del Drago

El Drago Milenario es el símbolo de Icod y uno de los grandes iconos naturales de Canarias. Se estima que tiene entre 800 y 1.000 años, aunque algunas leyendas lo hacen aún más antiguo. Se calcula un peso de 80 toneladas. Está declarado Monumento Nacional desde 1917. Como no, comimos y fuimos a verlo. Entrar a verlo: 5 €.

Un paseo alrededor del famoso drago, una maravilla por cierto, y nos fuimos a Garachico en busca de nuestro retiro, digo nuestro alojamiento. La hacienda Malpaís se encuentra a unos dos kilómetros de Garachico, está rodeada de plataneras. En la finca, el hotel El Patio. Parece que te transportas a la Cuba colonial rodeado de palmeras. Es un espectáculo. Os contamos los detalles en ese post sobre el alojamiento y la comida en Canarias. Hicimos el check in, dimos una vuelta por la finca y pusimos rumbo a Garachico.

Que ver en Garachico

Llegamos al atardecer, justo el momento de disfrutar de las vistas desde El Caletón, las famosas piscinas naturales de la población que se formaron tras la erupción de 1706.

Además en un breve paseo buscando lugar para cenar nos fuimos tropezando con los principales atractivos de Garachico: El Castillo de San Miguel, fortaleza del siglo XVI junto a las piscinas y uno de los pocos edificios que sobrevivió la erupción, la Plaza de la Libertad, el corazón del casco histórico, rodeada de edificios nobles como el Ayuntamiento, la ermita de San Roque, el monumento al Motín del Vino, el monasterio de la Inmaculada Concepción y la iglesia de Santa Ana.

Cena suave y a disfrutar de la tranquilidad de la noche en la hacienda Malpaís.

Ya tienes disponible nuestra Guía Esencial de Canarias. La puedes descargar en tu móvil para llevar toda la información que necesitas a mano. En un formato atractivo y adaptado a tu pantalla tendrás las recomendaciones básicas antes de partir.

Día 2 de nuestra semana en Tenerife. Costa Adeje, Los Cristianos, Las Américas y sur de la isla de Tenerife. Tarde en el Caletón.

¿Que por qué pensamos que era una buena idea bajar hasta el sur de la isla de Tenerife?, ni idea. Pero nos picó la curiosidad y quisimos ver con nuestros propios ojos aquellas playas que tanto escuchábamos en las noticias: los Cristianos, las Américas, etc. Eran playas que cada año se colaban en los telediarios y decidimos visitarlas. Sombrillas y más sombrillas, yates, barquitos y motos de agua; centros comerciales, bares y restaurantes, complejos turísticos enormes, más o menos bizarros, sacados de aquellos noticieros de los ochenta… Todo lo que “el guiri” espera de una vacaciones multiplicado por cien, ya no tendrían que contárnoslo.

Pasamos la mañana, boquiabiertos ante tal proliferación de hamacas, puestos de helados y hamburguesas. En Palapa Beach Club compartimos unas bagel. Después un corto baño en la playa del Camisón y así dábamos por visto el sur. Salimos de nuevo hacia el norte de la isla, donde, desde ya, os recomendamos pasar la semana en Tenerife.

Circulamos por una carretera que todavía cuenta con más curvas pero que ofrece vistas impresionantes de Garachico. Era viernes y llegamos al Caletón justo para un fantástico baño. Está a reventar pero merece la pena el refrescante chapuzón.

Volvimos al Hotel para arreglarnos antes de la cena. Habíamos reservado por recomendación un restaurante en Garachico incluido en la guía Michelin en los dos últimos años. El restaurante, El Rebojo, una delicia. Sin duda uno de los lugares donde comer en Tenerife. Con la panza llena nos fuimos a la cama.

Garachico desde arriba
Garachico es uno de los sitios más bonitos y donde mejor se come en Tenerife

Día 3 de nuestra semana en Tenerife. Navegación frente a la cantidad de los Gigantes y avistamiento de cetáceos. Mirador de Masca.

Para hoy habíamos reservado la navegación en la costa noroeste de Tenerife. El plan era salir a navegar frente al acantilado de los Gigantes en busca de las mejores fotos y, por qué no, disfrutar de la fauna marina de la zona.

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Navegación en el acantilado de Los Gigantes

Las opciones para la excursión son muchas, desde yates más grandes hasta pequeñas lanchas rápidas. Nos decantamos por una opción intermedia. Todos salen desde el puerto deportivo de Puerto Santiago. Hay horarios por la mañana y por la tarde. La mayor parte de excursiones duran entre dos y tres horas, dependiendo si incluyen o no la comida. Todas ellas suelen incluir un baño en una playa cercana al acantilado.

Para llegar desde Garachico calculad una hora de viaje. Hay que llegar con tiempo para aparcar. En el muelle existe un aparcamiento público de pago pero se llena pronto a esta hora. Justo frente al barco que íbamos a tomar, la caseta donde realizar el pago. Fueron 28 € cada uno.

Tomamos el Gladiator U, salíamos a las 11 de la mañana para dos horas desde Garachico navegación. En el precio venía incluida la bebida.

Al poco conseguimos avistar calderones tropicales y delfines, para nosotros muy parecidos aunque el primero es considerablemente más grande. Pasamos un buen rato tratando de sacar la mejor foto, cosa harto imposible. Tras una hora más o menos ponemos rumbo a los acantilados donde nos dimos un baño. Hasta aquí llegan los atrevidos que realizan la ruta a pie del barranco del Masca. Una barca los recoge para la vuelta, evitando la subida que debe ser matadora.

La vuelta se hace navegando junto a los acantilados. Tras dos horas de la partida llegamos a puerto. La excursión merece totalmente la pena, no tenemos claro si incluir una hora con la comida en el barco, mejora la experiencia.

El mirador de Masca

Subimos hasta Santiago del Teide y enfilamos la TF436. Nos esperan 5 kilómetros y unos 25 minutos, no adecuados para ir con prisa. Y si es complicado llegar, mucho más complicado es aparcar. Ahí arriba no hay más que dos o tres pequeños caseríos con algunos restaurantes y unas vistas de infarto. Aquí comienza el famoso descenso del barranco que os contábamos y que termina el otro lado en el acantilado de los Gigantes.

Un corto paseo después de conseguir dejar a malas penas el coche y seguimos hacia Garachico por la carretera de Buenavista al norte. Ármate de paciencia para llegar y salir de aquí.

Para comer cerca de Garachico

Bajando y antes de llegar, en el Palmar, encontramos abierto el Rincón de Abu junto a la carretera. Si vais con hambre es un buen lugar de avituallamiento donde disfrutar de la cocina tradicional canaria.

La tarde “la perdimos” en la piscina y los alrededores del hotel. Hicimos poca hambre pero teníamos otra de las reservas estrella para cenar en Garachico: Restaurante Bestia Marina. ¡Y vaya si es un top ten!. Ya os decimos, tenemos un post dedicado a los lugares donde comer en Tenerife. Última noche en la hacienda platanera de El Patio.

Día 4 de nuestra semana en Tenerife. Subida y miradores del sur del Teide. Noche en el parador nacional.

La TF21, esa es la carretera que íbamos a buscar. La carretera de ascenso al Teide donde algunos miradores ofrecen las mejores vistas del volcán. Primero tomaríamos la TF38 desde Santiago del Teide. Tras unos 20 kilómetros también muy bonitos, enlazábamos con la carretera de subida al Teide desde el sur de Tenerife.

Parque nacional del Teide

El Teide, con sus 3.718 metros sobre el nivel del mar, es el pico más alto de España y el tercer volcán más alto del mundo desde su base en el lecho oceánico. Es el símbolo de Tenerife y uno de los paisajes volcánicos más espectaculares de Europa.

Forma parte del Parque Nacional del Teide, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2007, y cada año atrae a millones de visitantes. El parque se extiende por 190 km² y es un escenario único de coladas de lava, formaciones rocosas impresionantes como los Roques de García, y una biodiversidad única en el mundo.

El volcán

El Teide es un estratovolcán activo, aunque su última erupción fue en 1909, en el volcán Chinyero, uno de sus conos satélite. No se considera un volcán extinto, ya que en la zona sigue habiendo actividad sísmica y emisiones de gases.

Durante el invierno, su cima suele cubrirse de nieve, creando un espectacular contraste entre la lava negra y el blanco de la cumbre. Desde su cima se pueden ver otras islas del archipiélago como La Palma, La Gomera, El Hierro e incluso Gran Canaria en días claros.

Se puede acceder a su punto más alto a pie por el sendero Telesforo Bravo (con permiso previo) o subir en el teleférico, que deja a solo 163 metros de la cima. Desde allí, se puede visitar la Rambleta y otros miradores como La Fortaleza o Pico Viejo. Esto es lo que nosotros emprenderíamos al día siguiente. El volcán Pico Viejo (3134 msm), cuyo cráter es de 800 metros de diámetro, ha tenido erupciones durante miles de años. La última aconteció el 9 de junio de 1798, tras dos años de terremotos. En la subida por la TF38 desde Santiago se obtienen las mejores vistas desde el mirador conocido como Las Narices del Teide.

El parador Nacional de Turismo del Teide

Más adelante, en la TF21 y camino del parador, el mirador Valle Ucanca. Desde aquí se ve el Pico Viejo, el propio Teide y los Roques de García. Y pocos metros más adelante, el parador nacional de turismo del Teide, el único alojamiento de todo el parque nacional y donde pernoctaríamos. Es mediodía y la zona, con el centro de visitantes justo al lado, está a reventar. La ventaja de quedarse aquí es poder disfrutar de algún sendero al atardecer con mucha menos gente.

La tarde fue tranquila. Tras comer en el parador y una siesta aguardando que bajara el sol, tomamos el sendero de los Roques. Los pocos turistas que quedaban tomaban el camino de vuelta. Optamos por subir a los Roques para la puesta. Cena en el parador, allí arriba no hay plan B, pero tampoco lo hubiéramos buscado. Un 10.

Día 5 de nuestra semana en Tenerife. Subida en teleférico al Teide (el chasco del día). Ruta hacia el norte. Noche en San Cristóbal de La Laguna.

Para esa mañana teníamos reservado el teleférico de subida a la cumbre del Teide con un paseo por el sendero junto al cráter. La disponibilidad y horarios es reducida, por lo que es una de las cosas que más tiempo para reservar requiere. Tras el desayuno en el parador nos disponíamos a salir. El día lucía soleado. Para nuestra sorpresa, una hora antes, nos llegó un mensaje de información con el cese de la actividad en el teleférico debido a las condiciones climatológicas. Nos ofrecen la devolución del dinero o el cambio de día. Optamos por la segunda alternativa y trataremos de volver.

Los miradores del Teide

Con el chasco que supone no poder subir esta mañana hasta el pico del Teide, tomamos el coche en dirección norte por la TF21. El primer mirador, tras la estación del teleférico, el Tabonal Negro.

Paramos de nuevo más adelante, en el paraje conocido como las Minas de San José. Hay un buen aparcamiento. Desde allí parten varios senderos. Algunos están cerrados por la presencia de colmenas de abejas. Mejor informarse antes de empezar alguno.

Para un café con vistas solo hay que seguir unos kilómetros hasta el restaurante 7 Cabañas, el primero de los locales que vemos en el parque nacional si excluimos el parador.

Al poco nos desviamos por la TF24 en dirección a La Esperanza, pasamos junto al desvío del observatorio astronómico de Izaña. En el descenso se suceden los miradores, cada uno más bonito que el anterior. Nueva parada en el mirador de La Tarta, que debe su nombre a los estratos superpuestos en el corte de la montaña que marca la carretera. Las nubes abrazan el volcán por debajo de estos miradores. Por delante, el mirador La Crucita con vistas al Atlántico y el mirador Ayosa, sobre el mar de nubes. Nos dirigimos hasta el mirador Chipeque, uno de los recomendados en todos los blogs que hemos leído. Hay que tomar otro desvío y conducir unos pocos cientos de metros por el que volver. Todos los pinos que vemos en este entorno son reforestación de la segunda mitad del siglo XX según leemos. Realmente este mirador es impresionante.

En todos los miradores y sus correspondientes aparcamientos, nos llama la atención las advertencias respecto a la posibilidad de robos en los vehículos. Es conveniente no dejar nada a la vista.

Dónde dormir en La Laguna

Para las dos de la tarde hicimos en check in en el Gran Hotel de La Laguna, un cuatro estrellas en el que pasaremos las últimas tres noches de nuestra semana en Tenerife antes de volver a casa. Impresionante, todo: localización, habitaciones y servicios. Imaginad si nos gustó y estuvimos tan agusto que decidimos anular la reserva del teleférico. La bajada hasta La Laguna se atragantó y preferimos aprovechar el hotel, la ciudad y el PN de Anaga los días que quedaban de viaje. ¡Ya habría nuevas oportunidades de subir al pico del Teide!.

Comeremos en el hotel antes de salir a dar una vuelta por San Cristóbal de La Laguna, la única población en Canarias patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Cuentan con menú completo por 19 €. Intento de baño en la piscina pero complicado con el viento en la cuarta planta y siesta.

Después de un primer paseo por la ciudad, quisimos reservar la cena en el restaurante del hotel, La Malaka. Fue imposible para esa semana, los comentarios son muy buenos y la única opción de probarlo será reservar con tiempo. Pues, una cerveza, una tapa y un nuevo momentazo en el patio de nuestro hotel. Fabuloso, no nos cansamos.

Día 6 de nuestra semana en Tenerife. El parque rural de Anaga en el norte de Tenerife. Noche en La Laguna.

El último de nuestro platos fuertes en la isla, dedicaríamos un día completo al parque rural de Anaga.

Parque Rural de Anaga

Situado en el noreste de Tenerife, el Parque Rural de Anaga es una de las zonas más antiguas geológicamente de la isla. Su origen volcánico se remonta a más de 7 millones de años, lo que convierte al macizo en una de las formaciones más antiguas del archipiélago canario. Desde 2015, Anaga es Reserva de la Biosfera por la UNESCO, en reconocimiento a su gran biodiversidad, sus ecosistemas únicos y su combinación de naturaleza, cultura y paisaje humano tradicional. Su mayor tesoro natural es el bosque de laurisilva.

Los senderos del PN de Anaga

Más de 20 senderos señalizados que cruzan barrancos, bosques y acantilados, alguno habría que elegir.

Buscando información, en la subida paramos en el centro de interpretación de la Cruz del Carmen. Como corresponde, el tiempo aparece desapacible con una fina bruma que mejora el aspecto del lugar.

Las rutas más cortas, el sendero de los Sentidos, unos 40 minutos hasta un mirador o el sendero de los Enigmas que llevará alrededor de 90 minutos. Ambas son sencillas y pensadas para peques y familias.

Ruta circular de Taborno PR-TF2

Nosotros optamos por una ruta circular conocida como Taborno. Seis kilómetros y 300 metros de desnivel. Arranca desde el restaurante Casa Carlos y llega hasta el pequeño pueblo de Taborno. Alrededor de unas tres horas atravesando un tramo de bosque de laurisilva con mucha menos gente. Nos entregan folleto del parque rural y un mapa detallado de la ruta.

A las 11 nos ponemos en marcha caminando por el lateral del restaurante. Hemos podido aparcar sin problema evitando las plazas del local.

De inmediato comienza el zigzagueante descenso por un camino marcado que se adentra en el bosque. Los senderos que se abren a los lados están señalizados perfectamente para que no te equivoques. Todo por completo se cubre de un musgo de verde intenso. Las piedras, los troncos, cualquier lugar permite su proliferación.

Tras unos 40 minutos el bosque se abre y aparecen fantásticas vistas del océano y de algunas cumbres del parque. Este tramo de la ruta es lineal y de vuelta se convertirá en un duro ascenso. En este punto el sendero se bifurca para iniciar la ruta circular. Tomamos en TF2.1 a la derecha que nos llevará al valle de Afur y el Roque Negro.

El paisaje se abre, la neblina desaparece y comienza a notarse el calor. El camino sigue cuesta abajo y seguimos pensando que habrá que subirlo… Tras una hora y media llegamos al pequeño pueblo de Taborno. Alguna pequeña venta servirá de avituallamiento antes de comenzar la vuelta. Y no te pierdas las vistas desde el mirador, una vez pasada la ermita.

Terminamos la ruta tras tres horas y media desde que comenzamos, sin habernos tropezado con nadie más en todo el camino. Con toda probabilidad, la gente que vimos en el parking del centro de información optó por la rutas más sencillas. Dificultad media.

Comemos allí mismo, en Casa Carlos, carne excelente y vistas al valle.

Las playas de la costa norte de Tenerife

Con ganas de siesta pero tratando de aprovechar el día en Anaga, nos lanzamos por carretera en busca de las playas de la costa norte de Tenerife: playas Almáciga y Benijo. Aunque tienen un baño arriesgado ofrecen paisajes espectaculares. La verdad es que le pusieron playa porque “suicidio” ya estaba pillado.

Caía la tarde y tomábamos el camino de vuelta hacia San Cristóbal de La Laguna.

Por la noche y a pesar de las agujetas que aconsejaban lo contrario, nos echamos a la calle. Los alrededores de la plaza de la Concepción están llenos de sitios donde tomar algo. Y más tarde, porque no, una copa con jazz en directo en el Rincón de Tintín.

Día 7 de nuestra semana en Tenerife. Free tour en San Cristóbal de La Laguna.

Ya lo sabéis, nos gustan los Free tours y en una ciudad como esta, la que dicen inspiró la arquitectura y planificación de muchas ciudades coloniales en América, mucho más. No lo pudimos evitar y nos animamos a uno esa mañana, lo contratamos unos días antes con Civitatis. La ciudad es de todas todas, un imprescindible en una semana en Tenerife.

El free tour en San Cristóbal de La Laguna

El recorrido comienza en la plaza del Adelantado a las 11:30. La ciudad fue declarada patrimonio de la Humanidad en 1999 por el diseño concebido por la corte de los Reyes Católicos en 1500. Una ciudad moderna y diferente a las medievales con amplias calles reales, paralelas entre sí, y otras transversales más estrechas que formaban un tablero ordenado. Así se identifican tres calles principales en La Laguna: la calle del Obispo Rey Redondo, antigua calle de La Carrera, la calle Bencorno o la calle San Agustín. El trazado permitía el establecimiento de espacios públicos abiertos y centros eclesiásticos como la catedral, la Concepción o San Miguel. Hoy día facilita mucho la visita además de que todo el centro histórico se ha convertido en peatonal.

Qué ver en San Cristóbal de La Laguna

La plaza del Adelantado

El corazón del casco histórico: adoquinada, con su fuente barroca y rodeada de palacios como la Casa del Corregidor o la Ermita de San Miguel, patrón de Tenerife . La pequeña ermita de 1506 destaca en un lateral, pintada de amarillo. Junto a la misma un desastroso edificio moderno, los actuales juzgados. El adelantado era el que conquistaba en nombre del Rey, en este caso Fernández de Lugo. Tras el ayuntamiento, algunas de las casas señoriales mejor conservadas. Visitamos la casa Alvarado Bracamonte y su patio interior donde se encuentra la oficina de turismo.

El convento de Santa Catalina de Siena

En uno de los laterales de la plaza. Fundación dominica del siglo XVI‑XVII, conserva una iglesia con artesonados mudejares y retablos barrocos fascinantes. Se inauguró en 1611 con cuatro monjas y en un espacio reducido pero creció rápidamente. Sigue funcionando como convento de clausura por lo que solo se puede visitar la iglesia.

La catedral de Nuestra Señora de los Remedios

La única catedral reconstruida con hormigón armado en España. Su fachada neoclásica y su cúpula dominan el paisaje urbano. Acoge los restos del fundador de la ciudad. La visita del interior cuesta 7 €. Frente a la catedral la dulcería La Laguna con más de 100 años y en la misma calle la librería El Águila, otra superviviente. Siguiendo la misma calle, la calle de la Carrera, el teatro Leal de 1915.

La iglesia de Nuestra Señora de la Concepción

La más antigua de Tenerife, si bien la original se construyó en la laguna y se trasladó aquí en 1515. Destaca por la torre del siglo XVII a la que se puede subir para tener buenas vistas de la ciudad. En la plaza y sus alrededores, algunos de los locales para tapear por la noche que más nos gustaron. De este lado se localiza la antigua laguna, el lugar que ahora ocupan mansiones de lujo.

De aquí en adelante y en la calle San Agustín:

La iglesia y ex convento de San Agustín

Uno de los edificios más antiguos de la ciudad, fundado al terminar la conquista de la isla. En el interior uno de los claustros renacentistas mejor conservados del archipiélago. La iglesia fue destruida por un incendio en 1964 y parece que hay un proyecto de restauración en marcha aunque como un espacio público.

La iglesia y antiguo hospital de Nuestra Señora de los Dolores

Fundado en 1515, fue el tercer hospital de la ciudad. Uno de las mejores cubiertas mudéjares de la ciudad. Se encuentra recientemente restaurada y merece la pena la visita.

El museo de Historia y Antropología (Casa Lercaro)

Museo imprescindible para conocer la historia de Tenerife, ubicado en una preciosa casa señorial  levantada entre 1593 y 1599 por el comerciante genovés.

El palacio de Nava / Palacio Salazar

Edificio noble que mezcla estilos manierista, barroco y neoclásico. Historia viva de la aristocracia isleña. Uno de los más llamativos y que tras un incendio en el siglo XXI se consiguió restaurar en pocos años. El interior cuenta con tres patios pero no se puede visitar.

Aquí terminó el tour, dos horas y media más tarde. Y si todavía estás con tiempo, el mirador de San Roque, uno de los puntos preferidos para contemplar la ciudad desde arriba.

Nosotros tras comer en el centro, en la Tasca de los Patos, dedicamos la tarde a perder el tiempo en La Laguna, eso que tantas veces se nos olvida de viaje y que al menos en esta semana en Tenerife, habíamos recuperado como hábito. ¿Quedaron muchas cosas por ver en Tenerife? Seguro que si, pero nuestras sensaciones prometían vuelta. Y por supuesto, ¡compramos almogrote!.

Preguntas y respuestas para pasar una semana en Tenerife

¿Cuál es la mejor zona para alojarse en Tenerife durante una semana de viaje?

La mejor zona para alojarse en Tenerife si buscas naturaleza, cultura y rutas de senderismo es el norte de la isla. Alojarse entre Garachico, La Laguna o cerca del Parque Nacional del Teide permite disfrutar de paisajes volcánicos, pueblos históricos y menos turismo masificado. El sur, como Costa Adeje o Los Cristianos, es ideal si prefieres playa, ocio y resorts. En ambos casos cuentas con aeropuertos de llegada o salida.

¿Qué no te puedes perder en una semana en Tenerife?

En siete días en Tenerife no pueden faltar: el Parque Nacional del Teide (si puedes y las condiciones lo permiten no olvides reservar la subida en teleférico), el Parque Rural de Anaga con rutas como el sendero de Taborno, las piscinas naturales de Garachico, los históricos cascos de San Cristóbal de la Laguna, La Orotava e Icod de los Vinos, y una excursión en barco por el acantilado de Los Gigantes con avistamiento de cetáceos.

3. ¿Cómo moverse por Tenerife y qué tener en cuenta al alquilar coche?

La mejor forma de moverse por Tenerife es alquilando un coche. Las distancias son cortas pero las carreteras son estrechas y serpenteantes, especialmente en el norte. Las autovías solo conectan el sur y la capital. Para rutas de senderismo como en Anaga o el Teide, conviene madrugar, ya que los aparcamientos son limitados y algunos con restricciones horarias.

4. ¿Cuáles son los mejores senderos para hacer en Tenerife?

Algunos de los mejores senderos son:

La Ruta de Taborno (PR-TF2): En el Parque Rural de Anaga. Circular, 6 km, dificultad media, por bosques de laurisilva y con vistas espectaculares.

El Barranco de Masca: uno de los más famosos de la isla, se necesita reserva previa y recogida en barco.

Las Rutas en el Parque Nacional del Teide: como Roques de García o acceso a la cima con permiso.

5. ¿Qué ver en San Cristóbal de La Laguna en un día?

La Laguna, Patrimonio de la Humanidad, es una visita imprescindible en un viaje de una semana en Tenerife. Recorre su casco histórico peatonal, con joyas como la plaza del Adelantado, la Catedral, la iglesia de la Concepción (con torre visitable), el Convento de Santa Catalina y el Museo de Historia en la Casa Lercaro. Ideal para hacer un free tour y disfrutar de la gastronomía local en sus tascas.

Qué vas a encontrar en nuestra Guía Esencial de las Islas Canarias

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Jose Luis Bauset
Soy Jose Luis, más conocido como Bau. Aquí compartimos nuestras experiencias viajando. Viajefilos es nuestro blog de viajes, donde todos aquellos adictos a viajar pueden buscar inspiración.

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