
Al igual que la comida, la bebida también se encontraba a la vista de la clientela. Decidida a probar algo nuevo y sin tener referencias de ninguna de las cervezas rusas mostradas, me decante por el formato vistoso y alegre de la KLINSKOYE, una cerveza rubia muy clara a la vista y poco amarga al paladar, con un sabor a malta ligeramente tostada que enmascara una graduación de 4,5°.
La única pega, su temperatura. Servida a temperatura ambiente, estos 500 ml. de cerveza dejan mucho que desear, aunque por 70 rublos (menos de 1€), no se puede pedir mucho más.





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1 comentario en “Una Klinskoye en Ekaterimburgo, Rusia”
Sin duda una de las mejores experiencias que puede vivir cualquier viajero, el Transiberiano. Y que decir tiene, que ¡con vosotros fue todavía mucho mejor!