Un fin de semana en Turín: Descubre la Ciudad

Como cada año, y ahora creo que sí podemos confirmar que se trata de una tradición, Vero, Maria Angeles, Ana y yo, nos disponíamos a pasar unos días de viaje juntas. Cargadas de ilusión y con muchas ganas de descubrir un nuevo destino nos poníamos en marcha para pasar un fin de semana en Turín.

Por delante, teníamos tres jornadas en una ciudad marcada por los Saboya, por custodiar la Sábana Santa, por sus soportales y su renombrado festival de cine… La ciudad del Fiat 500, que también es la cuna del vermut, esa palabra de origen alemán que da nombre a un vino aromatizado con especias y toque dulzón, rey de los aperitivos. Aquí también nació la gianduia, la nutella, una crema de chocolate y avellana para untar que revolucionó los paladares… o el espresso, concebido como un café para tomar de un sorbo rápido y seguir con los quehaceres del día… En definitiva, nos aguardaba un gran fin de semana en Turín, la que fuera primera capital de Italia.

El mejor fin de semana en Turín. Nuestras recomendaciones

La llegada a Turín

El transporte desde el aeropuerto de Turín al centro

El aterrizaje para nuestro fin de semana en Turín fue el mejor de los comienzos: día soleado que tocaba a su fin, con una puesta de sol que nos regaló unos  Alpes nevados de fondo realmente bonitos.

Enseguida salimos y tomamos un taxi al centro. Los taxis oficiales tienen precio prefijado de 40 euros al centro de la ciudad, y son una buena opción sobre todo si viajas en grupo, éramos cuatro amigas de viaje, así que el porcentaje de pago estuvo bien. Un veloz taxista nos transportó a nuestro destino en unos 20 minutos escasos, por lo que a las 20:30h aproximadamente estábamos en el que sería nuestro alojamiento durante las noches de jueves, viernes y sábado.

El aterrizaje en la ciudad para nuestro fin de semana en Turín

El alojamiento y la primera recomendación gastronómica en Turín

Se trató de un precioso apartamento de dos dormitorios sito en Via San Massimo 44, que reservamos a través de Booking, muy coqueto, en un precioso edificio y muy bien situado, el precio 575 euros por 3 noches. 

Dejamos las mochilas y rápidamente salimos a la calle, pues teníamos reserva para cenar en un restaurante recomendado por la dueña del apartamento: La Piola 1706. Situado a escasos metros del apartamento, este restaurante fue nuestra primera y deliciosa toma de contacto con la gastronomía piamontesa: un vitello tonnato, ternera curada cubierta con una mayonesa de atún y anchoas; battuta di fassone, un tartar de carne con burrata y teja de parmesano: tallarines con alcachofas salteadas y un risotto muy rico. Para terminar un tiramisú y un flan con amaretto. Ya nos sentíamos unas auténticas turinesas esa primera noche. 

El primer paseo por Turín

Con el estómago lleno, dimos un paseo hasta la iluminada plaza Vittorio Emanuele, rodeada de soportales, con maravillosos edificios… Nos detuvimos en la Drogheria para tomar un cóctel en su terraza, y charlar un rato.  Desde allí una última parada en el puente Vittorio Emanuele sobre el río Po para ver la curiosa iglesia de la Madre de Dios, iluminada al otro lado, digo curiosa pues no tiene torre y rememora el Panteón de Roma. Pasada la medianoche nos fuimos a la cama con la seguridad de que Turin no nos defraudaría.

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El primer día en Turín

Un free tour en Turín, la mejor manera de comenzar

La primera parada fue en el Café Lagrange para desayunar, unos cafés con leche y croissants (muy rico todo) para acudir después al punto de encuentro del free tour. Habíamos contratado el tour con civitatis a las 10:30h, y el punto de encuentro fue en la salida del metro de  Porta Nuova, en la Piazza Carlo Felice, a escasos 10 minutos caminando desde nuestro apartamento, donde se encuentra la estación de tren de Turín. Con el free tour nos orientamos en la ciudad y conocimos los lugares más importantes y los hitos históricos más relevantes, lo recomiendo sin dudarlo.

El origen de Turín

Comenzamos por los orígenes de la ciudad, y su nombre, Torino, que significa toro o torito, y es que el toro es el símbolo de la ciudad. 

Fundada como Augusta Taurinorum, Turín fue una ciudad importante en el Imperio Romano, sirviendo como puesto militar estratégico y centro de comercio.

Vía Roma y los soportales de Turín

Desde la Piazza Carlo Felice  seguimos por la Vía Roma, llena de altos soportales, y es que Turín cuenta con hasta 18 km de soportales por toda la ciudad, que te protegerán del sol, del viento pero, sobre todo de la lluvia. La via Roma va desde la Piazza Carlo Felice hasta la Piazza Castello,  pasando por  la Piazza San Carlo, y se trata de una calle muy importante en Turín. Durante los años 30, en el periodo fascista fue rediseñada y ampliada, y en ella tuvieron lugar grandes desfiles militares. 

Piazza San Carlo

Justo antes de llegar a la Piazza San Carlo, nos encontramos con la Piazzeta C.L.N. (Comité de Liberación Nacional), con unas impresionantes fontanas, hechas de mármol blanco de Carrara, la fontana del Po y de la Dora, que son los dos ríos de la ciudad. Tras ellas, desembocamos directamente en la Piazza San Carlo, muy céntrica, muy bonita y muy grande, dominada en el centro por una estatua ecuestre de Emanuele Filiberto y con 2 iglesias gemelas: la de Santa Cristina y la de San Carlos. Emanuele Filiberto de Saboya fue el que trajo la Sábana Santa a Turín. En la plaza encontramos terrazas y cafés como el Café Torino, uno de los emblemáticos de la ciudad. Aquí puedes probar el autentico bicerin, una bebida tradicional turinesa que consta de tres capas: chocolate negro espeso en la base, cafe espresso en la capa media y arriba crema de leche dulce fria, no necesita azucar.

La piazza y el palacio Carignano

Desde aquí hacia la Piazza Carignano, donde se encuentra el Palacio Carignano, único por su estilo  barroco en ladrillo rojo, obra del afamado arquitecto Guarino Guarini. En este palacio nació el primer rey de Italia, Victor Manuel II, y también fue sede del primer parlamento italiano tras la unificación del país. Desde 1938 es la sede del Museo Nazionale del Risorgimento

En esta plaza se encuentra el museo Egipcio, que visitaremos el último día (reservar siempre con antelación,  pues se agotan rápido las entradas, sobre todo en fines de semana y festivos). Carlo Felice, fue el primero que compró hasta 5000 reliquias egipcias para formar el museo, que, en la actualidad es el más grande e importante del mundo fuera de Egipto. 

El Quadrilátero romano de Turín

Abandonamos la Piazza Carignano en dirección al Quadrilátero romano, el barrio más antiguo de Turín con 2000 años de historia, y que comprende la zona que estuvo delimitada por las antiguas murallas romanas. El barrio es encantador, y tiene un ordenado diseño urbano en red que en la actualidad rebosa de vida con bares, terrazas, restaurantes… Callejeando llegamos hasta la Piazza Corpus Domini, con la iglesia del mismo nombre que es una auténtica maravilla de la época barroca, y que creo es de visita imprescindible en un fin de semana en Turín. Y un poco más adelante la plaza del ayuntamiento, donde se encuentra la estatua del Conte Verde, en la que estaban festejando, como cada 25 de abril, el día de la liberación italiana, en concreto el 80 aniversario de la misma.

Aprovechamos para hacer un descanso en el recorrido y tomamos unas bebidas en el restaurante cafetería Conte Verde, en la barra. Unas optamos por un carpano, es un tipo de vermut pero algo más amargo, y otras tomaron su primer bicerin. 

La calle 4 de marzo hacia Porta Palatina

Tras el alto en el camino seguimos hacia la calle 4 de marzo, una fecha muy importante, pues el 4 de marzo de 1848 se constituyó el estatuto albertino que permite la libertad de prensa.  Esta zona, con el Giardino Bottero en el centro, está muy animada, hay restaurantes, cafeterías y terrazas abarrotadas. 

Enseguida visualizamos la Porta Palatina, con 2000 años de antigüedad y con las estatuas de Julio Cesar y de Cesar Augusto flanqueandola. Al cruzar la puerta se pueden ver las huellas de carro grabadas en el suelo desde entonces…

Muy cerca de aquí está el mercado Porta Palazzo, de grandes dimensiones, y en el que hay puestos de alimentos y también se puede comer. Finalmente nosotras no fuimos.

Desde aquí, también muy cerca, está la Piazza San Juan Bautista, patrón de la ciudad, y el Duomo, la catedral blanca, en honor al mismo santo, de visita gratuita y obligada.

Piazzeta Reale

Nuestra última parada de este walking tour es la Piazzetta Reale, junto a la Piazza Castello. Aquí podemos contemplar la fachada sobria pero elegante del Palacio Real , otra visita imprescindible. La Piazza Castello está rodeada de edificios elegantes pero sobrios, a los Saboya no les gustaba ser ostentosos ni aparentar. En la plaza encontramos la Iglesia de San Lorenzo, con una fachada que no parece una iglesia, y que se construyó para celebrar el triunfo en la batalla de San Quintín, el 10 de agosto de 1557, día de San Lorenzo. Su arquitecto es el mismo que el del Palacio Carignano y el museo egipcio, Guarino Guarini, y es una de las obras más importantes del barroco. Esta iglesia acogió de forma temporal la Sábana Santa en 1578, y actualmente exhibe una copia de la misma, además de algunos paneles explicativos.

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La hora de comer en Turín

Y después de dos horas y media aproximadamente de caminata y de las explicaciones de nuestro guía en el free tour,  tocaba comer. Teníamos reservada la Buta Stupa, justo frente a la Mole Antonelliana, por consejo de mi amiga Rosana, que nos hizo la reserva. Finalmente, por un error, entramos al restaurante justo al lado, Il melograno, así que, aunque comimos bien, tengo pendiente volver a Turín solamente para probar la cocina de Patricia. Nos deleitamos con los agnolotti del plin (pasta cuadrada rellena de una especie de guiso de carne), aperitivos piamonteses como el vitello tonnato, tartar de carne, quesos típicos piamonteses, y de postre un tiramisú delicioso. Todo regado con vinos de la zona y muy buen servicio.

La visita del Palazzo Reale

Ya repuestas, regresamos hacia Piazza Castello para hacer la visita del Palazzo Reale, que por ser 25 de abril, aniversario de la liberación italiana, que fue el 25 de abril de 1945, la entrada es gratuita. La visita a este Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, nos llevó unas 2-3 horas, y es absolutamente recomendable.

El origen del palacio Real de Turín

Su origen data de finales del siglo XVI, cuando Emanuele Filiberto de Saboya trasladó a Turín la capital del ducado. Fueron las distintas generaciones de los Saboya los que le fueron dando diferentes estilos al interior: barroco, rococó y neoclásico. Tras la austera fachada destacan el salón de baile, el del trono, el salón chino, el salón de los espejos y, por supuesto, la Armería Reale. La Armería Reale es un bello pabellón, la Galleria Beaumont,  que alberga una fantástica y numerosa colección de armas y armaduras de todo el mundo.  Los jardines, Giardini Reali, diseñados y remodelados por renombrados paisajistas, merecen también un relajado paseo. 

La capilla Real y la Sábana Santa

En el propio palacio está la Capilla Real, que se construyó expresamente para acoger y custodiar la Sábana Santa o Santa Síndone.

La Sábana Santa es una tela de lino cuyas manchas sugieren el contacto con el cuerpo de un hombre crucificado y torturado y que la tradición dice que se trata del sudario de Jesucristo. Se supone que, tras ser rescatada por los cruzados europeos, fue comprada por la casa Saboya en el siglo XV. En 1578 se traslada  a Turín y se instala en la Iglesia de San Lorenzo. Posteriormente, ya en 1694, se instala definitivamente en la Capilla Real, construida, como he dicho, para albergar la reliquia.

El acceso a esta Capilla, diseñada por el arquitecto Guarino Guarini, es desde el Palazzo Reale (de hecho, desde la capilla, a través de un cristal, se ve la catedral, digamos que se encuentra entre la catedral y el palacio real). La capilla es muy bonita con una planta circular y un altar central barroco, donde se conservaba la Santa Síndone en una urna de plata y cristal. Hubo un incendio en 1997 en esta capilla mientras la sabana se encontraba fuera por unos trabajos de restauración, así que ya no regresó a la Capilla Real y actualmente se encuentra en el interior de la Catedral de Turín.

Esa tarde no nos dio tiempo a más visitas.

El atardecer en Monte de Capuccini

Tras comprar unas camisetas de la Juventus de Turín en la tienda oficial, tomamos un taxi  desde el centro, que nos llevó al Monte de Capuccini, en la otra orilla del río Po. Llegamos minutos antes del atardecer para contemplar el perfil de la ciudad de Turín, dominada por la Mole Antonelliana, sobre el río Po y con los Alpes nevados de fondo…. maravilloso. Tras el ocaso, comenzamos el descenso, que nos llevó justo a la iglesia de la madre de Dios, enfrente, en una terraza, justo en el momento perfecto para tomar el aperitivo, esta vez Aperol Spritz. Desde aquí a la Piazza Victorio Enmamuele para cenar en la terraza de la Pizzeria Da Michelle, acogedor, local y con horno de leña, donde tomamos unas ricas pizzas y vino tomasino para cerrar un completísimo primer día en Torino.

El segundo día en Turín

Desayunamos en otro de los cafés clásicos de Turín, en la pasticceria Ghigo, abierta desde 1870, en su terraza  y cubiertas por los soportales, un café con leche y croissants para comenzar bien el día.

La Mole Antonelliana de Turín

Tras ello nos dirigimos a la Mole Antonelliana, el símbolo de la ciudad de Turín. En su día, este fue el edificio de ladrillo más alto del mundo, de ahí el nombre de Mole. Y como  fue diseñado por el arquitecto  Alessandro Antonelli, pues ahí tenemos el nombre completo del edificio: la Mole Antonelliana.

Inicialmente la Mole se diseñó para ser una sinagoga, pero los costes hicieron que se detuviese el proyecto y  en 1878 es adquirida por el ayuntamiento de la ciudad y se completó su construcción en 1889. Desde el año 2000 es la sede del museo nacional del cine, uno de los más visitados de Italia.

El edificio impone por fuera y también por dentro, desde abajo se divisa la altísima cúpula y una rampa helicoidal te conduce  por todas las plantas del edificio.  En el centro hay un ascensor panorámico de paredes de cristal  que te lleva al pináculo de la Mole, desde donde las vistas de la ciudad deben ser impresionantes. Y digo deben porque no quedaban entradas para el ascensor panorámico para ningún día de ese fin de semana… debíamos haber reservado con antelación en la página oficial.

Coincidiendo con nuestra visita había una exposición dedicada al director James Cameron, y nos entretuvimos un buen rato con las ilustraciones, videos, posters… de su famosa filmografía  como Titanic, la saga de Terminator o Avatar. 

Disfrutamos igualmente de un buen rato a lo largo de la historia del cine en el museo más importante del mundo en su clase. 

El aperitivo en Turín

Había llegado la hora del aperitivo, y qué mejor lugar para hacerlo en que en la Piazza Carignano, en el Caffe Pepino: unos tramezzini, unos sandwich típicos de Italia de pan blanco blandito sin corteza, que tomamos rellenos de salmón y vitel toné, y unos vermuts deliciosos. Todo ello en la soleada terraza del café, frente a la maravillosa fachada del Palazzo Carignano mientras sonaba en directo la música clásica de un violinista en la calle.

El paseo por el antiguo Quadrilatero de Turín

Tras el stop nos dirigimos hacia el Quadrilatero Romano, que, como comenté previamente, todavía conserva el diseño de la ciudad romana que fue antes del siglo I. Mi recomendación es que te pierdas por sus calles y disfrutes de ello como un auténtico turinés. Llegamos a la vía 4 de Marzo, donde nos detuvimos a comer en una taberna llamada Host. Probamos una caponata (es una especie de pisto de verduras con tomate), una ensalada y una pasta con setas deliciosas, con tiramisú de postre.

El Duomo de Turín

Nada más terminar nos fuimos a visitar la catedral, el Duomo de Turín, de visita gratuita y consagrada a San Juan Bautista. Destaca su campanario de ladrillo con su fachada  que es completamente blanca.

Es la única iglesia renacentista de toda la ciudad y en ella se custodia en la actualidad la Santa Síndone, la Sábana Santa, en una capilla protegida por un cristal. No se puede ver la Sábana pues está tapada para protegerla de la luz solar. 

Caminamos desde la catedral en busca de un supermercado para comprar los bombones típicos de Turín, de chocolate y avellana, los gianduiotto, deliciosos, y los conseguimos. 

El palacete de caza Stupinigi

De aquí al apartamento para un breve descanso y salir de nuevo hacia el Palacete de caza Stupinigi, a unos 10 km del centro de Turín. El Palacete de Caza es uno de los complejos más extraordinarios del siglo XVIII con su decoración original, sus pinturas, las obras maestras de ebanistería y el diseño del territorio, una auténtica maravilla Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

La razón de venir a este palacete fue para disfrutar de un concierto a la luz de las velas, de un tributo a los Beatles interpretado por un cuarteto de cuerda. La experiencia fue emocionante y realmente espectacular en el impresionante salón elíptico del palacete. 

Un concierto a la luz de las velas, un imprescindible en un fin de semana en Turín en el palacete de caza Stupinigi

Las cenas en Turín

Flotando salimos de aquel concierto para tomar un taxi y regresar al centro de Turín para cenar. Esa noche nos deleitamos en La via del sale, con una ensalada templada de gambas y calamares, unas anchoas, y unos tagliatelle con bacon y espárragos de Santena (con denominación de origen de la región turinesa) y otros con bacalao y tomate cherry. Los postres a base de gianduia fueron también excelentes… Otro fin de día realmente bueno en boca.

La última mañana en Turín

La visita del museo egipcio de Turín

Nuestra última mañana en Turín transcurrió en el museo Egipcio, que requiere reserva anticipada y que es muy interesante. La página de reserva: Museo Egizio. Es el más importante del mundo en su especialidad, por supuesto tras el museo de El Cairo, y alberga un gran patrimonio de arte y cultura egipcias, momias incluidas.  La visita puede prolongarse durante varias horas, dependiendo de tus intereses.

Para comer repetimos en la pizzeria Da Michele, parmigiana y unos tallarines con alcachofas, para decirle adiós a esta increíble ciudad.

En las inmediaciones de Piazza Castello tomamos un taxi que nos devolvería al aeropuerto en unos 25 minutos y de allí volvimos a casa con el mejor sabor de boca posible, pensando ya en el viaje del próximo año. Después de nuestras escapadas visitando lo mejor de Oporto o Toulouse en 3 días, esta ciudad había sido todo un acierto. ¿Preparamos el próximo?

El mapa para disfrutar de un fin de semana en Turín

Ya sabes, puedes guardar el mapa con los imprescindibles de un fin de semana en Turín además de la localización de los lugares donde comimos en la ciudad (marcados en rojo) y los tendrás localizados en un solo click en el móvil en tu destino.
Imagen de Carmen Capdepón
Carmen Capdepón
Soy Carmen, la mitad del blog Viajefilos. Me gusta viajar y me gusta probar la gastronomía de los destinos que a los que viajamos. Escribo sobre ello aquí.

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