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Parte 2: Ascensión al Kilimanjaro (7 días)

Día 11: Kilimanjaro (Moshi – Machame Gate – Machame Camp)

Y llegó el gran día y los nervios. Con los macutos preparados esperamos en el hotel a uno de los guías (Gregory) que nos recoge para llevarnos al inicio de la ruta (Machame Gate), donde nos encontramos con el resto del equipo y nos registramos. Antes de empezar los porteadores tienen que pesar todo el equipaje que vamos a llevar para que no superen los 20kg cada uno. Aunque pensábamos que íbamos a hacer la ruta solos, iniciamos el ascenso con un chico francés de 21 años, Rémy, ¡que llevaba un año sabático dando la vuelta por el mundo! ¡Qué envidia!

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Nuestro equipo estaba formado por 9 personas: 2 guías (uno de ellos en prácticas que habla español), 1 cocinero (que lleva la comida para 7 días) y 6 porteadores (entre los cuales hay 1 camarero y 1 “lavaplatos”). Los porteadores llevan, además de nuestros macutos y su equipaje, el material de cocina, comida para todo el grupo, tiendas para dormir, una tienda-comedor, 3 sillas y 1 mesa (¡casi nada!), y aun así van más rápidos que nosotros que llevamos únicamente nuestra mochila de día. Aunque a nosotros todo esto nos parecía excesivo, la realidad es que esta es su única forma de ganar dinero y cuantas más personas se necesiten, más gente trabaja. Además, de esta manera intentan que vayamos lo más cómodos posible para conseguir la cima (¡cuanto más satisfecho más propinas!).

Empezamos muy animados el ascenso, pues el camino es fácil, ancho y vamos rodeados de abundante vegetación tropical. En estos primeros kilómetros, los guías ya comienzan a marcar el ritmo lento (pole-pole!) que llevaríamos durante todo el trekking y que es fundamental para una buena aclimatación. Cada media hora también nos recuerdan que bebamos mucha agua.

Tardamos 4h30 en llegar a nuestro primer camping, Machame Camp (2850m) donde ya están las tiendas montadas y todo preparado para nuestra llegada. Nada más llegar nos dan unas palanganas con agua caliente para “asearnos” y prepararnos para el “tea-time”. Cual fue nuestra sorpresa cuando vamos a la tienda-comedor y nos encontramos con galletas, agua caliente para poder prepararnos té, café, leche… y ¡palomitas! Casi no habíamos acabado con el té cuando nos dan la cena,  y aunque no está mal, nos acordamos de nuestro anterior cocinero Muddy. Una vez reposada la cena, a la tienda y a dormir.

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Día 12: Kilimanjaro (Machame Camp – Shira Camp)

Nuestro simpático “camarero” (Remi) es el encargado de despertarnos y de traernos las palanganas con el agua caliente. Apañamos los macutos, desayunamos y nos tomamos la primera media pastilla de Edemox. A las 7:30 nos ponemos en marcha. Poco a poco la vegetación empieza a desaparecer, el camino se estrecha y aumenta la pendiente, pero pole-pole y tras 5h llegamos a nuestro siguiente campamento, Shira Camp (3810m).

Como llegamos a buen ahora, tras asearnos y merendar, los guías nos recomiendan andar un poco más para aclimatar mejor y llegar a un mirador, desde donde podremos ver por primera vez la cima del Kilimanjaro. Así que les hacemos caso y nos llevan a un lugar con unas vistas increíbles: el Monte Kilimanjaro en todo su esplendor.

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Y tan contentos nos volvemos al camping donde la cena nos está esperando. Mientras cenamos nos echamos unas risas con el camarero (Remi) y el extraño funcionamiento de un pulsioxímetro en sus dedos… ¡no tenía pulso ni medía su saturación de oxígeno!

Día 13: Kilimanjaro (Shira Camp – Barranco Camp)

Jornada importante para aclimatar. A mitad de camino se llega a Lava Tower a 4600m donde paramos a comer. Para nuestra sorpresa nos han preparado la tienda-comedor y comida caliente porque hace bastante frío (¡hasta nos caen unos copos nieve!). La verdad es que se lo curran. Una vez pasada la Lava Tower descendemos hasta los 3900m donde está el camping (Barranco Camp), pasando antes por una zona de senecios gigantes muy curiosos.

Una norma básica para aclimatar mejor el cuerpo a la altitud es “camina alto, duerme bajo”, y eso se consigue este día ascendiendo a más de 4500m y luego volver a descender a 4000m. Aquí ya empezamos a notar con más intensidad la falta de oxígeno en el ambiente y cualquier esfuerzo se nota bastante, pero no tenemos ningún síntoma de mal de altura. Por supuesto seguimos pole-pole y bebiendo mucha agua.

A pesar del frío de Lava Tower, las nubes dieron paso al sol y este calentó tanto el ambiente que al llegar al camping pudimos asearnos fuera de la tienda (con el agua de las palanganas) y con vistas a la cima, ¡¡casi como en un hotel de 3 estrellas!! Aquí ya se empiezan a ver los glaciares que descienden de la cima.

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Por la noche los guías intentan convencernos de que acortemos un día de marcha y así poder seguir con Rémy, el compañero francés que sólo tenía 6 días para hacer la ruta. Mucha gente hace los dos días siguientes en uno solo, pero eso significa que el día antes de la cima tenemos un día largo y nosotros preferimos estar más descansados y aclimatar mejor. Como descubrimos dos días después, hicimos lo correcto…

Día 14: Kilimanjaro (Barranco Camp – Karanga Camp)

Nada más levantarnos nos despedimos de Rémy, a quien le espera una larga jornada para llegar al último campamento antes de la cima.

Nosotros salimos tranquilamente y empezamos la subida a Barranco Wall, una pared de 250m donde en algunos puntos es necesario un poco de trepada. A nosotros se nos hace duro y no llevamos apenas peso, no me quiero imaginar lo mal que lo tienen que pasar los porteadores con todo el peso que llevan sobre sus cabezas. Cuando llegamos al final de la pared, las vistas son magníficas y estamos por encima de un mar de nubes.

 

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En poco más de 4h llegamos a Karanga Camp (en swahili Karanga significa Cacahuete), a 3900m. Como llegamos pronto comemos en el camping y nos tiramos toda la tarde en la tienda descansando porque fuera hace mucho viento. El final de la jornada se hizo bastante pesado y ya notamos el cansancio acumulado y el desgaste por la altura.

El único gran esfuerzo que hicimos esa tarde fue ir al baño. Para llegar había que recorrer 20 metros cuesta arriba pero a esa altura cualquier esfuerzo se nota y llegas sin aliento. Para rematar, la letrina era realmente vomitiva. Por un lado llegabas sin aliento e intentabas respirar muy profundamente y por otro lado intentabas aguantar la respiración para evitar el olor de la letrina… ¡Qué mal lo pasamos! Este camping estaba muy expuesto y no habia ningun otro sitio donde poder cumplir con la llamada de la naturaleza…

Por la noche aprendemos algo de swahili con nuestro camarero Remi y nos vamos a dormir.

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Día 15: Kilimanjaro (Karanga Camp – Barafu Camp)

Esa mañana salimos tranquilamente y pole-pole llegamos en 3h15 a Barafu (4600m), último camping antes de la cima. El paisaje es totalmente desértico y no hay vegetación por el camino.

Al llegar al campamento vemos gente que bajaba de la cima y alguno con bastantes problemas a consecuencia del mal de altura: caras descompuestas, una iba apoyada en 2 guías porque no podía dar un paso… Nos quedamos un poco preocupados por lo que veíamos  porque en 24h nosotros estaríamos bajando de la cima…

Al llegar a nuestra tienda nos encontramos a nuestro compañero francés que acaba de bajar y nos dice que aunque ha llegado a la cima lo ha pasado regular. El día anterior no pudo cenar nada y estuvo vomitando, con lo que la subida se le ha hecho muy dura.  Nos alegramos por haber tenido un día más de aclimatación pero estamos preocupados por lo que estamos viendo.

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El mal de altura no perdona y no hay que confiarse nunca. Nuestro compañero estaba físicamente muy fuerte (era bombero) y había estado 2 meses antes en el Himalaya. Durante los 4 días que compartimos camino, siempre iba el primero y los guías le tenían que decir que bajara el ritmo. Es frecuente que gente muy fuerte físicamente, y por encontrarse bien, quieran subir más rápido de lo necesario y al final son los más perjudicados por el mal de altura.

Ese día comemos pronto y poco porque nos toca cenar a las 17h (el apetito no lo perdemos en ningún momento). Los guías aprovechan la hora de la cena para hablar con nosotros y explicarnos la jornada del día siguiente. Esa noche nos tomamos una dosis extra de Edemox y el primer ibuprofeno por un leve dolor de cabeza que no queríamos que fuera a más.

Preparamos toda la ropa del día siguiente y a las 19h estamos metidos en los sacos para intentar dormir algo, pero se convierte en misión imposible por los nervios de la subida y por el vendaval que sacude la tienda. ¿Cómo responderán nuestros cuerpos en unas horas?

Día 16: Kilimanjaro (Barafu Camp – Uhuru Peak – Mweka Camp)

A las 0:00 nos despierta Remi con té y galletas para tomar en nuestra propia tienda. Nos vestimos con toda la ropa que tenemos, y ponemos unos warmers en el cuerpo y las manos. Afortunadamente el vendaval ha remitido y no hace mucho frío. Al salir de la tienda nos llama la atención la fila de gente que ya sube hacia la cima, parece una procesión de semana santa, con los frontales puestos, en fila india y a paso muy lento.

A la 1 de la madrugada empezamos la marcha con nuestros frontales, sin mochilas (los guías se empeñan en llevarlas) y acompañados de la luna llena iniciamos la subida. La pendiente es bastante pronunciada y el paso más pole-pole que días anteriores, por lo que el movimiento monótono y la oscuridad hace que cueste seguir despierto. De vez en cuando los guías cantan y amenizan un poco la subida.

Poco a poco empezamos a pasar gente que ha salido antes y nos encontramos alguno con problemas. Nuestro ritmo es bueno y es más fácil de marcar que en los grandes grupos.

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A las 5:30 aparecen los primeros y esperados rayos de sol justo antes de llegar a Stella Point (5735m) y nos sorprende ver los glaciares que bajan por la montaña. El amanecer sobre el pico Mawenzi impresiona. En Stella Point descansamos un poco y reponemos fuerza. Lo peor ya ha pasado y sólo queda 1 hora por una pendiente mucho más suave hasta la ansiada meta, Uhuru Peak (Uhuru significa Libertad), a 5895m. El camino es fácil pero cuesta respirar y además vamos viendo el interior del cráter y los glaciares. La gente que ya vuelve nos anima. El momento de llegar es inolvidable y nos emocionamos. Nos abrazamos todos, y agradecemos a los guías su trabajo. Habíamos conseguido lo que nos habíamos propuesto y en “perfecto” estado, sin síntomas de mal de altura. Estábamos en lo más alto que se puede estar del continente africano, en el Techo de África, ¡casi nada!

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Hay más gente en la cima y hacemos cola para hacernos la foto frente al letrero. El tiempo es perfecto, hace sol, no hay viento y la temperatura agradable. Hubiéramos podido pasar allí el día pero no hay tiempo para mucho. Aún queda la bajada y muchas horas hasta el camping donde pasaremos la noche.

Iniciamos el regreso y nuestros guías deciden salirse del camino y nos llevan junto a los espectaculares glaciares. Incomprensiblemente nadie sigue nuestro camino (¿estará prohibido?) y estamos solos tocando las paredes del glaciar donde nos hacemos miles de fotos. Fue el remate final y otra experiencia para recordar. La verdad es que llaman la atención poder encontrar glaciares en África a la altura del ecuador. Dicen que estos glaciares podrían desaparecer en los próximos 20-50 años…

Continuamos la bajada y en un tiempo récord llegamos de nuevo a la tienda, donde apenas tuvimos tiempo de cambiarnos, descansar y de preparar las mochilas. Comemos y seguimos, sin apenas fuerzas, hasta el siguiente camping, a 3000m de altitud. Las rodillas se resienten ¡Ese día estuvimos andando 14h y superamos un desnivel positivo de 1.200m y negativo de 2.800m! ¡Y es que en un solo día pasamos de ver los glaciares y los campos de lava de la cumbre a las selvas tropicales de las bajas laderas! Llegamos realmente exhaustos pero felices por lo que habíamos conseguido y cómo habían respondido nuestros cuerpos.

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Día 17: Kilimanjaro (Mweka Camp – Mweka Gate)

El último día y la última bajada. Después de dormir 9h del tirón y antes de bajar hasta la “meta”, el equipo de guías, cocinero y porteadores nos hacen el típico “show” del final del trekking, cantando y bailando la canción del Kilimanjaro junto con otras canciones tanzanas. Es una buena y animada manera de terminar.

Propinas: Guías (80$ y 60$), Cocinero (55$), Camarero (50$), Lavaplatos (45$) y resto de porteadores (40$). Un dineral pero bien merecido.

La bajada es continua y con escalones, pero sin ninguna dificultad. De nuevo estamos rodeados de frondosa vegetación tropical y vemos monos escondidos entre los árboles.  En 2h30 llegamos a la meta. Aquí recibimos los diplomas que certifican que hemos llegado a Uhuru Peak, nos compramos unas camisetas y en un Dalla Dalla nos metemos todo el equipo para ir a nuestro hotel de Moshi (Hotel Ameg), donde nos despedimos de todos.

Una vez llegamos al hotel, recogemos la maleta que dejamos y nos damos una merecida ducha (después de una semana lavándonos como los gatos con una palangana y toallitas). Comemos en el hotel tranquilamente, esperamos a que venga un taxi que nos lleva al aeropuerto y nos despedimos de nuestra aventura tanzana, ¡realmente inolvidable!

 

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Consejos

–       Aunque los vuelos a Nairobi (Kenia) son más baratos, a nosotros no nos compensaba el ahorro con la comodidad y aprovechar al máximo nuestro limitado tiempo. Volar a Nairobi implica, en la mayoría de los casos, hacer noche en esa ciudad y coger un autobús (por la noche no se conduce y son 6 horas hasta Arusha), pasar la frontera (y pagar visado en Kenia), problemas en caso de que el equipaje llegue demorado… y al final no hay tanto ahorro de dinero.

–       El safari lo hicimos la primera semana por miedo a perder las maletas en el vuelo de ida y no tener el equipo necesario para la ascensión al Kilimanjaro (afortunadamente las maletas no se perdieron, pero es algo que suele pasar frecuentemente dependiendo de la compañía con la que se vuele). Nosotros no tuvimos ningún problema con KLM.

–       La mejor época para intentar la ascensión son los meses más secos de Septiembre, Octubre, Enero y Febrero. Nosotros fuimos en Septiembre. En julio y agosto tiene que estar muy masificado todo, además allí es invierno (el frío se nota más en el Kilimanjaro). Por otro lado, para el safari, si se quiere ver la Gran Migración la fecha ideal es a partir de octubre en Serengeti.

–       A quien le guste el contacto directo con la naturaleza, es aconsejable 100% ir de camping durante el safari. Dormir en plena naturaleza y merodeando alrededor tuyo todo tipo de animales (búfalos, leones, leopardos…), disfrutar de esos atardeceres y amaneceres inolvidables… es la mejor manera para “vivir” un safari.

–       Visitar el norte de Serengeti, Lobo. No es una zona muy conocida y por este motivo apenas hay gente y el paisaje es muy bonito. Además, aquí es donde empieza a verse la Gran Migración que viene del Masai Mara (Kenia).

–       Para subir el Kilmanjaro, hay una ruta en la que hay habilitados refugios para dormir (ruta Marangu o “ruta de la Coca-Cola”) pero también está más masificada y la aclimatación es peor.

–       Para el Kilimanjaro es básico llevar unos sacos de por lo menos -10ºC y una buena ropa térmica no puede faltar. Para la última subida toda la ropa que se ponga uno es poca. A nosotros también nos ayudó mucho llevar unos “warmers” que nos compramos por internet (son como unos minisacos químicos de un solo uso, de diferentes tamaños que se calientan y mantienen el calor durante bastantes horas). Son perfectos, sobre todo los de las manos para el último día de ascenso, que se quedan congeladas si llevas bastones.

–       Llevar cantimploras para la ruta, para por lo menos 3 litros de agua. No se aconsejan los “camel-back” para el último día de ascensión porque se suele congelar el tubo y no sale agua. Las cantimploras hay que meterlas bien en la mochila para que tampoco se congelen. Nosotros no tuvimos problemas al respecto, pero porque tampoco hizo un frío excesivo.

–       Durante la semana del Kilimanjaro de la única “ducha” que vas a disfrutar es la que te haces con unas toallitas y con la palangana de agua que te ofrecen cada día. Por lo que son imprescindibles que te lleves las toallitas, unas esponjas y no ser muy escrupuloso.

–       Nada más terminar el trekking, pasamos por el hotel de Moshi (el que nos sirvió de concentración antes del Kilimanjaro) donde después de 1 semana conseguimos ducharnos antes de subirnos al avión (esto lo acordamos con la agencia, ¡era algo imprescindible para que nos dejaran subir al avión!). Si se tiene más tiempo, lo ideal es descansar esa noche antes de regresar, pero nosotros preferimos hacer esa noche extra entre el safari y el Kilimanjaro, y no nos arrepentimos de haberlo hecho así.

–       Llevar maletas de sobra, aunque sean vacías, para dejar el equipaje que no se va a utilizar en cada etapa del viaje.

–       La agencia que contratamos se preocupó mucho por nosotros. Durante el viaje, llamaron en varias ocasiones a los guías para preguntar cómo iba todo y hablábamos nosotros también con ellos. Al final del viaje, ya en casa, nos volvieron a llamar para que le contáramos cómo había sido la experiencia, tanto lo que nos había gustado como lo que no.

–       Nosotros contratamos un Seguro de Viajes, con Intermundial, recomendado por la agencia por 85€/persona, similar a cualquier otro seguro pero que además cubre el rescate en montaña (hasta una altitud de 4500m). Afortunadamente no tuvimos que hacer uso de él.

–       No hay que temer si se le echa gasolina al coche sin apagarlo, está demostrado que no explota.

Conclusiones

Lo mejor del viaje: Los espectaculares paisajes, tanto en el safari como en el Kilimanjaro, además del contacto tan directo con la naturaleza.

Lo peor del viaje: La masificación de gente. En el safari, a veces, un animal podía estar rodeado de 20-30 jeeps y en el Kilimanjaro nos encontramos rodeados de miles de personas, entre los que pretenden llegar a la cima y el equipo que va alrededor de cada uno.

“Si hubiera dioses, vivirían sin duda en Tanzania” El Sueño de África, Javier Reverte.

2 Comentarios
  1. ¡Menudo viaje! Vaya caras de felicidad en la cima. La recompensa al final de tan duro trayecto es maravillosa y las fotos de los glaciares una auténtica pasada. Si solamente van a durar entre 20 y 50 años más tendré que ir planteando me ir a verlo y hacer la subida al Kilimanjaro.
    Un gran relato.

    PD: acepto todos los consejos del mundo para prevenir el mal de altura, que me da muy fácil.

  2. Impresionante! Recuerdo que me has contado como te emocionas cada vez que lo recuerdas y no me extraña… La satisfacción que produce lograr retos como el que os marcasteis nunca se olvida. Me alegro mucho de que lo hayas compartido con todos nosotros, todos hemos subido un poco con vosotros… Espero seguir viendo vuestros relatos por aquí!

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