Print Friendly

Sello-Cesar-Paradores¡Ancha es Castilla! Uno de los grandes atractivos de nuestro país es la inmensa cantidad de castillos que alberga su geografía. Todavía podemos disfrutar de esta arquitectura militar, recuerdo de un pasado turbulento y una reconquista que duró siete siglos. Aunque mi conocimiento geográfico sea limitado, estoy convencido que no existe lugar en el mundo donde se puede admirar tal variedad y cantidad de castillos.

Viajar a un castillo te transporta a aquella época de caballeros, princesas, reyes, y torneos que hemos vivido desde nuestra infancia primero con los cuentos, pero que perdura a lo largo de nuestra vida en forma de libros, películas o series de televisión.

¿Quién no ha soñado alguna vez en recorrer las almenas de un castillo, dormir en sus alcobas o comer en sus salones? Si tu respuesta es afirmativa, te invito a que compartas con nosotros un viaje a través de 3 Castillos Españoles que se integran en la red de Paradores de España.

Parador de Alarcón

El primer hito de nuestro viaja comienza en el Parador de Alarcón.

Foto1

Pudo ser también que, según se dice, fuera un hijo del rey visigodo Alarico quien bautizara aquella antigua villa con su definitivo y actual nombre, aunque según otras opiniones no responde a la verdad. Pero Alarcón nace y se consolida para la Historia como una fortaleza árabe, tributaria del Reino de Toledo. Sería finalmente, otra vez más, Alfonso VIII quien lograría la conquista de la ciudad a finales del siglo XII. Por entonces, los monarcas reconquistadores se encontraron con un problema: tras las no fáciles gestas se presentarían inmediatamente las necesidades repobladoras de estas tierras vaciadas y devastadas por las campañas guerreras. Había sido un hecho de trascendental importancia la reciente conquista de Cuenca y la concesión de su Fuero, que llegaría a ser una minuciosa y completa regulación de las normas de vida y comportamientos para las plazas fronterizas. Tanto fue así que el de Cuenca sirvió de modelo para la elaboración de otros muchos Fueros establecidos al sur del Río tajo. Así de tanto fue.

Foto2

Castillo de Sigüenza

Seguimos el camino hacía el norte en busca de otro castillo castellano. Llegamos a la provincia de Guadalajara, la región alcarreña que me vio nacer como galeno. Allí se alza el castillo de Sigüenza.

Foto3

La Historia de Sigüenza es una apretada y puntual guía de la Historia de España. Desde sus primeros moradores prehistóricos hasta los últimos enfrentamientos de la Guerra Civil, la ciudad ha conocido -sufrido y gozado-, paso a paso, todas y cada una de las paginas de los veintitantos siglos de nuestro pasado.

De orígenes neolíticos, ya en el siglo V antes de Cristo, Segontia era una de las poblaciones más notables en los tiempos celtiberos: Habitada, al parecer, por los arévacos hasta momentos inmediatamente anteriores a la conquista romana. Reconstruida por los visigodos, tras las invasiones bárbaras, su población se ocupaba y vivía en una economía agrícola y ganadera próspera. Fue ocupada por los árabes desde los principios de su invasión, aunque -contra lo habitual- no fue el de los moros un legado particularmente brillante ni enriquecedor. Aún así levantaron una importante Alcazaba en el solar que ocupa este Castillo que hoy alberga al viajero. Reinando Alfonso VII, la plaza fue recuperada del poder sarraceno por un tal Bernardo de Agen a quien el rey concedería el Señorío de la ciudad que, desde entonces, habrá de permanecer hasta finales del pasado siglo bajo el poder y protección de una estirpe de obispos con amores repartidos entre mitras y espadas. El Obispo Bernardo obtendría numerosos privilegios como justos merecimientos.

Mil y una peripecias históricas con ribetes legendarios hubo de conocer desde entonces la ciudad de los cien Obispos. De una de ellas fue tristemente protagonista Doña Blanca de Borbón, sobrina del Rey Carlos V de Francia y nieta del Rey San Luis, desposada con el Rey de Castilla y León don Pedro, inmediatamente abandonada en beneficio de su amante María de Padilla. Tras iras y escándalos cortesanos, el Rey -según la leyenda- encarceló a su legal esposa en una celda de este mismo castillo. Después de múltiples peripecias, Doña Blanca acabaría siendo asesinada de un ballestazo por orden de su esposo Rey el Cruel… Sucedieron guerras y más guerras. Como la de la Batalla de Olmedo, en la que se enfrentaron Aragón y Navarra contra Castilla. Hubo, por ello, Sigüenza de construir nuevos recintos hospitalarios…

Foto-5
Foto-6
Foto4

Una vez nuestro camino parte hacia el norte de España, en busca de un Castillo por tierras Navarras. Pero antes de llegar realizamos una parada rehabilitadora en Zaragoza para disfrutar de una comida de otra época, elaborada desde antaño por pastores. Como no, las famosas migas.

Foto-7

Tras nuestro almuerzo, continuamos con nuestro camino hasta alcanzar la localidad Navarra de Olite.

Foto-8

Castillo de Olite

Así lo viene queriendo la Historia: que nunca llueve a gusto de nadie. Y así resulta un paraíso perdido para unos o encontrado, aunque recóndito, para los más. Porque si Olite hoy es la magia presente del pasado más pasado, museo vivo de unos tiempos no tan remotos como ahora nos pueda parecer, también y -sobre todo- Olite ha sido un río que a punto estuvo de cambiar la propia Historia de España, quizá incluso un tanto la del Sur de las Europas.

Lo cierto es que el origen de esta hoy ciudad se alcanza mucho más atrás de lo que llamamos Historia. Los primeros pobladores de esta comarca ya estaban por aquí mismo, según los calculan, hace unos 15.000 años, allá por el Paleolítico. Gentes obligadamente nómadas que vivían de la caza y de la recolección de alimentos silvestres. “Y se cubrían con pieles de las presas cazadas que ellos mismos curtían…”

Miles de años transcurrieron así entre la agricultura y el pastoreo hasta que hasta aquí llegara el civilizador romano. Fueron a estas imperiales legiones a quien correspondió el honor de fundar la primera realidad urbana de Olite. De ello es hoy testigo la muralla romana que sirvió para proteger la “Civitas” y que hoy es el más completo ejemplar de fortificación romana que existe en Navarra. Es más: tan estratégicos fueron estos muros y torres que, más tarde, según San Isidoro en el año 621, el monarca visigodo Suintila decidió reforzarlos para detener las extranjeras y fronterizas bandas montañesas.

Fue en el siglo XIII cuando el reino independiente de Navarra conocería sus mayores tiempos de esplendor, bajo el reinado de Sancho VII llamado “el Fuerte” (más de dos metros dicen que medía Su Alteza). El valeroso rey -cuñado, por cierto, de Ricardo Corazón de León- tuvo especial protagonismo en las guerras de la Reconquista: los ejércitos navarros fueron decisivos en la victoria de las Navas de Tolosa (1212) cuando el Rey Sancho rompe las defensas musulmanas y, con su propia espada, parte las cadenas de la tienda del rey Miramamolín, protegida (cuentan) por cerca de 10.000 negros. Desde entonces, en recuerdo a aquella victoria, lucen las cadenas en el escudo de Navarra.

Foto9
Foto10
Foto11

Olite conocerá su puesta de largo en la Historia en esta Edad Media. Y así? sería, por la decisión de los monarcas navarros de instalar en esta ciudad su más importante sede. En medio de todo, Olite se vería convertida en modelo, espejo y espejismo para la sociedad de la época: en 1276 se celebraron Cortes. En 1346 disponían estas tierras de sistemas de riego. Con la celebración de Cortes a partir de 1410 se convertiría Olite en la verdadera capital de Navarra. Ocurría todo esto en los alrededores del reinado de Carlos III “El Noble”. Crónicas hay que dicen que “era lleno de sabiduría, templanza y otras virtudes” y que llevó a su reino los últimos y los más grandes adelantos. Preocupado por la agricultura (aclimataría en estas tierras “ciertas semillas exóticas”) y por las obras públicas, como el proyecto de la carretera de Pamplona a San Sebastián o la decisión de comunicar este palacio con el de Tafalla mediante una gran galería subterránea y, según algunos historiadores, “con un remanso navegable para uso y disfrute de la Corte”.

En suma, durante su mandato florece la cultura y el arte. Así que Olite por entonces sería obra y gracia de un Monarca que pasará a la Historia como “el Bueno” y por el pueblo llamado “el Nuevo Salomón”. Pero también la Historia es envidiosa y vengativa: a partir de la muerte del buen Rey, allá por 1425, las cosas no van bien en estas tierras navarras. Se inauguran tiempos de desórdenes, guerras y conspiraciones continuas, aunque ello no fuera obstáculo suficiente como para impedir cacerías, comilonas exóticas y aficiones como las del Príncipe de Viana -nieto de Carlos III- que fue persistente aficionado al ejercicio de la caza mayor y al coleccionismo de fieras.

Foto13

Partimos de Olite rumbo al Sur, de vuelta a tierras Murcianas. Poco a poco vamos despertando de la fantasía que envuelve a los Castillos. Las despedidas no deben ser largas ni en el tiempo de realizarlas ni en el reencuentro……

Foto14






2 Comentarios
  1. Imagen de perfil de sonia
    sonia 2 años

    Estrenando viajefilos como un rey, si señor, Cesar!
    Besos

  2. José luis 2 años

    Gracias Lola y Cesar por recordarnos todo lo bueno de España y sin duda alguna sus paradores son una de las mejores cosas. Inmejorable oportunidad de vivir la historia en lugares emblemáticos.

Deja un comentario

Alguna sugerencia

¿Te gusta viajefilos? Si quieres comentar, sugerir o compartir tu viaje solo tienes que escribirnos

Enviando

©2017 Todo el contenido pertenece a viajefilos.com

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies

Inicia Sesión con tu Usuario y Contraseña

o    

¿Olvidó sus datos?

Create Account

Ir a la barra de herramientas