El viaje a Cabo Verde en 10 díasCuando decidimos el viaje a Cabo Verde, tuvimos que buscarlo en el mapa. Y aunque al principio nos daba vergüenza hasta reconocerlo, la realidad es que a la gran mayoría que le contamos nuestro plan de viaje tampoco sabía situarlo. Todos han oído hablar de él pero nadie conocía ninguna persona que lo hubiese visitado. Sea como fuere, nuestro viaje a Cabo Verde en 10 días saldría adelante.

El por qué de la elección fue bastante simple: buscamos destinos con clima tropical en abril, con relativamente no demasiadas horas de vuelo (pues teníamos 10 días) y con vuelos económicos. No buscamos demasiada información pues fue una decisión rápida e improvisada, y como suele pasar con la improvisación, pueden surgir sorpresas (para bien y para mal).

Una vez comprados los vuelos, empezamos a ampliar la información básica acerca del país.

El viaje a Cabo Verde de 10 días

El archipiélago de Cabo Verde

Cabo verde es un archipiélago africano situado en el Océano Atlántico enfrente de Senegal. Son 10 islas, destacando en la zona norte destaca su capital cultural Mindelo y la más remota de las islas Santo Antao donde se encuentra un paraíso para los amantes del senderismo y el contacto con la naturaleza. En el extremos sur, encontramos la Isla de Santiago, con su capital Praia y el pueblo de Tarrafal, así como también Fogo, conocida por su espectacular volcán. En la parte más oriental se ubican las islas de Boavista y Sal, con interiores desérticos y espectaculares playas de arena blanca y agua cristalina.

Después de leer mucho acerca de cada isla lo teníamos claro, y es que nuestra prioridad para aquel viaje a Cabo Verde de 10 días, eran Santo Antao e Isla de Sal por preferencias individuales de aquello que queríamos disfrutar: por un lado comenzar con la naturaleza y el trekking y por otro lado, descansar en las maravillosas playas que atraen al turismo mayoritario.

Mapa del archipiélago de Cabo Verde
Mapa del archipiélago de Cabo Verde © https://www.mapas-del-mundo.net/

Cómo organizar el viaje a Cabo Verde

Los problemas empezaron a surgir cuando empezamos a organizar en serio el viaje. Poca información y desactualizada, sólo tres islas con aeropuerto (Santo Antao no tenía) y ausencia total de compañías que ofertaran vuelos internos (en las típicas apps de vuelos como Skyscanner solo había opciones de escalas de hasta 22 horas…).

Empezamos a pensar que nos precipitamos con la compra de los vuelos hasta que descubrimos la agencia Oi Cabo Verde, con sede en Barcelona, que se dedican exclusivamente a organizar viajes a este destino en función de las preferencias personales del viajero y adaptándose a los días previstos con asombrosa rapidez.

Una vez que estuvimos allí comprendimos que tienen un convenio con agencias del propio país, gestionando tanto los vuelos internos como los hoteles (incluyendo desayunos, excursiones, rutas e incluso alguna cena y picnic). Seguramente los 900 euros mejor invertidos tanto en disfrute como en evitar calentamientos de cabeza.

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Tres días en la isla de Santo Antao

Partimos desde Valencia hacia Lisboa (con escala de una hora y media) y de allí a Praia (aproximadamente 4 horas).

Nuestra estancia en la capital del país fue prácticamente anecdótica (dormimos 3 horas en un hotel) porque la agencia decidió en base a nuestras preferencias que con el tiempo del que disponíamos no merecía la pena dedicarle parte de nuestro viaje, así que enseguida partimos a Isla de Sao Vicente con capital en Mindelo, donde solamente estuvimos una mañana previa a tomar un ferry de una hora para llegar a la ansiada isla de Santo Antao.

Cuando llegamos a Santo Antao supimos por qué de nuestros 10 días de viaje a Cabo Verde, merecía la pena pasar allí tres días completos: la maravilla del paisaje natural que nos rodeaba ya se intuía en el transfer pasando de terrenos desérticos hasta montañas inmensas verdes y acantilados marítimos salvajes intercalados de bonitas casas de colores y gente de apariencia muy, muy, tranquila.

El alojamiento en la isla de Santo Antao

La sorpresa inicial fue llegar al hotel propuesto por la agencia (que se convertiría en el favorito del viaje). Se trataba de Eco Lodge Aldeia Manga (ojo que no está en Booking), una especie de precioso parque natural con casetas rodeado de naturaleza y montañas enormes, con una piscina natural central, alejado de cualquier rastro de civilización (la llegada de hecho fue surrealista), con desayuno y cena incluidos de comida típica, abundante y de calidad. Recomendadísimo e indispensable para disfrutar de la experiencia en la isla y descansar del senderismo prácticamente en el paraíso.

Paisajes de los 10 días de viaje en Cabo Verde

La ruta por el valle de Paul

Estuvimos alojadas dos días allí, el primer día aprovechamos la mañana para hacer la primera ruta guiada por los alrededores del famoso Valle de Paul, con espectaculares vistas (y cuestas, todo hay que decirlo…) durante casi 4 horas tras las cuales acabamos comiendo en un restaurante típico local en lo alto de la montaña. Un paisaje verde e impresionante que probablemente no se pueda reflejar en una foto.

Más fotos de nuestros 10 días de viaje en Cabo Verde

El trekking entre Cruzinhas y Ponta do Sol

Al día siguiente, realizamos una famosa ruta de trekking que separaba el enclave de Cruzinhas con el pueblo Ponta do Sol, una caminata que discurre por los acantilados en un camino de subidas y bajadas con mini pueblos donde pudimos parar a tomar aliento (y una cerveza, todo hay que decirlo).

Casi otras 4 horas que nos resultaron más duras que la anterior (a pesar de ser una ruta más “turística”). Lo gracioso es que los locales (incluidos niños que van al colegio) realizan la misma ruta diariamente para hacer sus recados (cosa que no podíamos creer hasta que lo vimos con nuestros propios ojos).

Más rutas en la isla de Santo Antao

Tras la ruta nos alojamos en un pequeño pero bonito hotel (pensión Música do Mar) con vistas al mar en Ponta do Sol, un pueblo variopinto poco masificado y tranquilo donde pudimos disfrutar de la cerveza de recompensa viendo la puesta de sol en el balcón.

Dado que al día siguiente teníamos tiempo libre y no había grandes cosas que hacer en el pueblo, decidimos ser masoquistas y aún con agujetas en los gemelos decidimos contratar por nuestra cuenta un trekking realizado por un local de allí que conocimos en Valle de Paul y que nos propuso enseñarnos enclaves menos transitados. La experiencia mereció la pena pues aunque fue menos dura, vimos cascadas naturales y entornos diferentes con una estupenda comida al finalizar repleta de comida típica.

Rutas en un viaje a Cabo Verde

El barrio de Ribeira Bote en Mindelo

El día 6 temprano abandonamos Ponta do sol para coger el Ferry y visitar Mindelo, una ciudad repleta de mercados, música, arte y cultura donde la agencia nos tenía preparado un tour de 2 horas por el barrio de Ribeira Bote, una comunidad castigada por la pobreza, criminalidad y desempleo que está impulsando un proyecto de turismo sostenible que nos cambió un poco a todas la mentalidad occidental.

Una experiencia que mereció mucho la pena desde el punto de vista humano, con gente muy hospitalaria a pesar de las evidentes dificultades (incluso nos invitaron a entrar a una casa a tomar el té y unos dulces típicos cocinados por la dueña). Muy típicos los grafitis (vulgarmente llamados, pues se trata de arte) con ilustraciones llamativas con mensajes sociales algunos de ellos muy impactantes.

Algo más de Mindelo y la noche

Y en este contexto, tras la visita llegamos al pequeño hotel (Residencial Mindelo) situado en el centro de Mindelo que para nuestra sorpresa tenía una bonita piscina interior (y aquí enfatizo los contrastes que puedes encontrar en esta ciudad).

Esa tarde noche decidimos dar una vuelta por Mindelo para tomar algo y conocer la vida nocturna, contrastando locales lujosos y turísticos con otros más bien decadentes pero con vida local mucho más animada (muy curiosos los bailes y la alegría). Muy típico el carnaval en esta ciudad, que desafortunadamente no pudimos ver por incompatibilidad de fecha.

Dos días en Isla de Sal

Los dos días siguientes transcurrieron en Isla de Sal como habíamos deseado desde el principio, a la que llegamos en avión en menos de una hora. Al aterrizar allí corroboramos la información que teníamos: isla de playas paradisiacas con aguas cristalinas directamente proporcional a un aumento considerable de turistas y resorts asociados.

Dos días en la isla de Sal, otra parada imprescindible en un viaje de 10 días en Cabo Verde

En dicha isla no teníamos actividades programadas, pues realmente no hay mucho más que hacer allí que disfrutar del descanso y de un primer baño de agua (muy fresca) difícil de olvidar. Cóckteles, comida (más internacional que local) y vida nocturna animada con tiendas de souvenirs y pulseras de todo incluido.

Llama la atención que mucha gente sólo viaja a Cabo Verde para disfrutar de esta isla cuando al fin y al cabo puedes disfrutar de ello en muchos lugares (sin menospreciar la playa de Santa María típica de Sal, de las mejores playas que he visto). No obstante decidimos contratar por nuestra cuenta un snorkel para ver las tortugas marinas típicas (y bastante grandes e impresionantes). Sin duda mereció la pena.

Nos quedamos con ganas de visitar la Isla de Boavista a la cual solo se puede acceder en ferry, la otra perla del turismo de playa, más desértica, pero decidimos aprovechar el poco tiempo que nos quedaba de relax.

Finalmente, cogimos el vuelo de vuelta desde Sal hasta Madrid haciendo escala en Lisboa.

Consideraciones y curiosidades de Cabo Verde

He de reconocer que tras los obstáculos que tuvimos con los preparativos las expectativas no eran muy altas. Y por eso se superaron con creces. Ahora bien, si vas a Cabo Verde en busca de un destino turístico con grandes lujos probablemente no sea tu lugar (a no ser que vayas a un Resort que realmente puedes ir en cualquier otro lugar).

A excepción de Isla de Sal, en Cabo Verde hay muy poca masificación y pocos turistas en general dependiendo de la isla y tus intereses (lo cual para algunos como yo es una ventaja).

La gente es muy hospitalaria y normalmente te ayudan a cambio de nada o muy poco, pues no están especialmente acostumbrados a turistas (sobre todo en Isla de Santo Antao por sus dificultades de acceso al no disponer de aeropuerto).

La vida es especialmente tranquila, y de hecho el lema del país es “No stress” que puedes leerlo en todos los souvenirs (incluso debes ser paciente en algunos contextos como esperando la comida en un restaurante). En definitiva, se respira paz. Viven de la naturaleza y el poco turismo que acogen (muy afectados por la pandemia), por lo que suelen tratar muy bien a los forasteros y suelen ser gente muy abierta y amigable.

La moneda allí es el Caboverdiano (CV), con una equivalencia de 1 euro=100 CV aproximadamente. Comer y comprar allí es extremadamente barato, hubo comidas locales en las que tocamos a 10 euros entre 3 personas. Eso sí, en Isla de Sal los precios suben asemejándose al de España.

La comida típica es bastante variada y sana, aunque tienden a repetir sistemáticamente en todas las comidas algunos patrones (casi siempre sirven verduras cocidas de todo tipo y arroz como acompañamiento). El plato típico es la “cachupa”, un plato contundente compuesto por legumbres, maíz, chorizo y carne o pescado asociado a veces a tortilla de huevo y batata o mandioca. Os podéis imaginar que es bastante pesado, aunque ellos lo toman incluso para desayunar. Por norma general tiende a prevalecer el pescado, y son muy recurrentes las frutas naturales y los zumos de papaya y mango, siendo Santo Antao la principal exportadora.

En un viaje de 10 días a Cabo Verde deberías probar lo más típico de la gastronomía de las islas

En cuanto al idioma, el idioma oficial es el portugués aunque suelen hablar en “kriollo” como lengua materna. Es típico usar el “portuñolo” (mezcla de portugués y español) para hablar con españoles aunque generalmente entienden bien el inglés.

Por último, si pudiésemos estar más tiempo nos hubiese gustado visitar la pequeña isla de Fogo y su volcán (hay rutas volcánicas muy famosas) y la isla de Santiago con la capital Praia y el pueblo de Tarrafal, conocido por ambiente joven y surfero.

En definitiva, si eres amante de la naturaleza y buscas un relax diferente, alejado del gran turismo, recomiendo plenamente viajar a Cabo Verde, preferiblemente (y necesariamente) asesorados por una agencia para aprovechar al máximo su potencial, el cual está aún explotándose y por seguro dentro de unos años será destino turístico habitual.

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Responsable: José Luís Bauset +info
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