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Disneyland París, como dice mi hija Jimena, está preparado para TODAS las edades. Desde bebés hasta adultos pueden encontrar atracciones y placeres. Sólo que para mí, no es un destino de primera línea para un viaje de adulto, así, a priori. Hay gente que estando en París pasa un día por allí para ver de qué se trata. Yo desde luego, de escaparme a la ciudad del amor, ni en sueños desaprovechaba un minuto para pisar la tierra de la magia por excelencia. Pero otra cosa es hacer un viaje a Eurodisney. A caso hecho. Y con niños, claro. Eso es otro cantar.

Aunque cuando entras por primera vez no encuentras diferencia con otros parques temáticos más, digamos, accesibles y habituales, poco a poco te das cuenta de que hay algo que sí lo hace distinto. Será la “magia” de Disney. O será que todo está impecablemente limpio, nuevo como si tú lo estuvieses inaugurando en ese momento, o que todos, digo todos, los empleados van perfectamente uniformados, cada uno con su disfraz pertinente; las miles de lucecillas como si fuera una Navidad americana, aunque sea de día. Será que ves a las princesas auténticas en carne y hueso o al mismísimo Mickey Mouse en persona. Será lo que sea, pero sí es diferente.

Disneyland París cuenta con dos parques. Uno son los estudios Disney, y el otro Disneyland propiamente dicho. En ambos hay cabalgatas preciosas con personajes Disney, en los estudios con coches antiguos, en Disney con carrozas. Es alucinante ver al Pluto verdadero o a Pocahontas, la de verdad, la de carne y hueso. Hay un horario y un recorrido fijo para las cabalgatas. Además de vez en cuando ves a pasar a los personajes, totalmente escoltados, hasta un punto donde tienen su trono y se paran para hacerse fotos y firmar autógrafos.

El acceso a este último se hace a través del Disneyland Hotel, que llega a la Town Square. Desde allí se accede a la gran Plaza Central, que ejerce de centro neurálgico y acceso a las cuatro tierras en que está dividido el parque: Adventureland, Fantasyland, Discoveryland y Frontierland. Además éstas están intercomunicadas entre ellas. Así, el parque queda dividido en cuatro zonas temáticas. Cada una de éstas tiene su atracción estrella y luego otras, digamos, mas secundarias, además de restaurantes. Imprescindibles: Indiana Jones et le Temple du Péril, Pirates of the Caribean (Adventureland); Big Thunder Mountain, para descansar el Thunder Mesa Riverboat Landing (o el barquito de vapor) (Frontierland); Buzz Lightyear Laser Blast, Autopia (una gilipollez para los adultos, pero muuy divertida con niños), Space Mountain: Mission 2 (yo salí mareada perdida, no lo repito), Star Tours (al que ni monté por el mareo previo, pero dicen que está muy bien) (Discoveryland); y chulo, aunque no de emociones “fuertes” precisamente el Alice´s Curious Labyrinth, Le pays des Contes de Fées, y el precioso el It´s a samll world (Fantasyland).

Los Estudios Disney, también tiene atracciones, algunas muy interesantes, como la de Nemo, que en realidad se llama Crush´s Coaster, o la de los paracaidistas, (Toy Soldiers Parachute Drop). Pero además tiene varios teatrillos con espectáculos muy interesantes. Dicen que, en épocas de gran aforo, los diferentes horarios son para los diferentes idiomas. Nosotros vivimos el típico “speech” en varios idiomas uno detrás del otro. Por cierto SIN el español… Para los mayorcitos y cinéfilos, muy muy recomendable el de CinéMagique, un precioso homenaje al cine, en general, no al de Disney. Precioso (tipo el final de Cinema Paradiso, pero diferente)

También imprescindible es el espectáculo nocturno. Una explosión de luz y color, combinando a la perfección las imágenes proyectadas sobre el castillo, el agua, la música. Algo realmente bonito y bien hecho. Increíble. Y alucinando más casi a adultos que a niños…

Como he dicho antes, hay atracciones para todas las edades. Me parece absurdo gastarte una pasta en avión, hotel, entrada y demás para ir con un bebé. Pero si se quiere, se puede, pues está habilitado para ello, y además tienen su espacio de diversión. Se pueden alquilar sillitas, pero también se puede viajar con la propia. En todas partes hay zonas de aparcasilletas para estacionarlas cuando vas a montar en algo.

El límite de entrada de las atracciones es por altura. Para ello hay una estaca con una marca debidamente señalizada en cada una de las que tienen limitada la entrada. Para ello se aconseja medir a los pequeños antes de ponerse a la cola, pues habitualmente no están justo a la entrada de los pasillos de cola, sino bastante más adelante, cuando piensas que ya vas a entrar, aunque aún te quedan muchos pasillos por recorrer, dentro ya del recinto de la atracción, por lo que no son visibles. De todos modos, los folletillos que coges a la entrada te dicen qué atracciones tienen límite y cuáles, no.

Septiembre es un buen mes. No he estado en ninguna otra fecha, pero la verdad es que nos salió muy bien. Todavía no hace frío del todo (aunque abrigo fino, chaleco, o forro NO sobra. Y menos aún chubasquero), es decir, que no te congelas por la calle. Entre semana no hay casi gente, luego no hay colas. En cada atracción hay un reloj a la vista, que te calcula el tiempo de espera que hay hasta montar. Pues muchas veces veíamos 5 ó 10 minutos. Y dedujimos que ése era sólo el tiempo que se tarda en recorrer los kilométricos pasillos y caminos sinuosos hasta llegar justo a la entrada, donde montas en los carricoches. Lo máximo que esperamos fue una hora para una atracción muy solicitada.

A propósito de las colas, en mi opinión, es también recomendable ir en grupo. Mucho más fácil y llevadero todo: cargar con los jerséis cuando sale el sol y hace calor, la mochila con el agua y el abituallamiento/picolabis, tiritas, pelucas y posibles caprichos adquiridos con el merchandaising y demás cosas necesarias cuando viajas con niños… Además de los momentos de espera ser muchos más llevaderos: los niños juegan entre ellos, los adultos charlan, cuando alguien se cansa a otro se le ocurre un jueguecillo, canción o chuminadas varias para hacer pasar el tiempo. Si alguno no da la talla (y nunca mejor dicho), un adulto se puede quedar fuera con él/ella mientras los demás montan. Si alguno se marea y no quiere subir a algo, no es necesario que lo haga obligatoriamente para no sacrificar a un niño (muchas veces se tiene que sentar un adulto con un niño; si va una familia estándar, por ejem papá, mamá, hijo e hija, si mámá se marea (como yo) y no quiere subir, un hijo no tinene que quedarse esperando porque papá sólo puede ir con uno…). En las comidas: uno busca mesa, otro se pone en la cola para pedir… En fin, mucho más llevadero con varios adultos y varios niños.

Ya digo que yo tuve suerte en lo de las colas, pero es necesario conocer la existencia de los “Fast Pass”. Cuando hay mucho aforo y por tanto muchas colas (mi última mañana, una soleada de septiembre y sábado, por cierto…), cerca de las entradas, donde los relojes, hay unas maquinitas en las que introduces tu entrada y te salen ésta y el fast pass, que te da una “cita” con una hora a la que puedes ir a montarte sin cola (sin cola relativa, porque también se forman colas con los que tienen fast pass. Pero éstas son más cortas y mucho más rápidas). Muy útil, pues hasta esa hora, te puedes organizar y hacer otra cosa (comer, parque de columpios, aseos, etc…). Así el tiempo te cunde más. En los relojes que he mencionado antes te indica el tiempo estimado de cola normal, y la hora por la que están las “citas” con el fast pass. Y también existen, creo, pues yo no lo usé, un pase especial que creo te dan en el hotel para que cuando vas con un bebé que no puede subir a algo y tiene que quedarse con un adulto, no guardes la cola 2 veces si al bajar el otro adulto con el niño, el mayor que no había subido quiere hacerlo mientras el otro se queda con el pequeño. O algo así. Eso tendréis que preguntarlo.

Yo llevaba la pensión completa, pero creo que: error. Con llevar media pensión es suficiente. El desayuno, en el hotel. Y después la comida se puede hacer perfectamente en puestecillos que hay por ahí, o piscolabis que llevéis vosotros o en los restaurantes de fast food de los que luego habalré, que te cuestan lo mismo pagando previamente (menú fijo), que no. Y las cenas, ya sí, en los restaurantes chulos, con personajes de verdad que van a saludarte, a firmar autógrafos y a fotografiarse contigo. Necesario reservar previamente, y si es antes del viaje, mejor, pues haciéndolo en el día, aún en la buena época sin colas en la que insisto que fui yo, te puedes encontrar que están llenos (+33 (0) 1 60 30 40 50, o en el City Hall o Studio Services una vez allí). Así, recomendables: por supuesto el restaurante de las princesas. Absolutamente IMPRESCINDIBLE si hay niña o mamá en el grupo… Además con los tickets de cena te dan de comer. Muy chulo el restaurante de Mickey, fuera del parque, en el Mickey Village. Y el de los Piratas del Caribe al finalizar la atracción, en el Adventureland. No os molestéis en llamar a los personajes cuando los veáis en el restaurante en la mesa de al lado y de repente, pasar por delante de la vuestra sin parar hacia otra. No os hacen ni caso y además, su gorila-organizador de mesas se cabrea. Sólo tened paciencia que llegarán a la vuestra también.

Los restaurantes de fast food, son todo menos eso. Con los tickets de la comida te dan una leyenda de a cuáles puedes ir. Creo que es una cuestión superestudiada, porque no es posible no hacer cola en las atracciones y hacerla para comer. Pero las colas van muy lentas para pedir (para hacer tiempo a que las mesas se liberen???). Está bien dividirse y que alguien se ponga a la cola lo primero, mioentras los demás van al baño, intentar coger mesa, etc… Pues o nos tocaron siempre los tonticos, o se me hizo eterno por el hambre, pero para elegir y pagar la comida ¡madre mía! Y luego la hacían y la recogías super rápido, por eso no lo entiendo bien. Pero elcaso es que no merece mucho la pena pagarlo previamente, pues ya son tickets que tienes que consumir, si no los pierdes…

Y ya por último los hoteles. El super hotel por excelencia es el Disneyland Hotel a la entrada del parque, estratégicamente situado. El precio es también estratégicamente superior. El resto de los hoteles están fuera, algo más allá del Mickey Village. Todos más o menos a igual de distancia, todos más o menos igual de pecio, todos más o menos igual de moles, pues son enormes. La verdad es que en 5-10 minutos estás en los parques andando, pero para los más perezosos, autobuses cada 5 minutos salen de los hoteles (te dejan junto a la estación de tren, por lo que de todos modos tienes que andar). Importante cuando llegues al hotel a hacer el check in, llevar penado tu planning. Pues de repente te ves obligado a elegir sobre la marcha el horario de desayuno que quieres para todos los días de estancia y sin posibilidad de cambiar… Así que ante tal presión, mejor haberlo planificado antes. En los hoteles también hay un horario en el que van los distintos personajes a hacerse fotos y firmar autógrafos. Y me imagino que casi todos también el servicio de transporte del y al aeropuerto.

Como veis, lo de los autógrafos es muy importante. Podéis comprar una libreta allí en cualquiera de los miles de sitios en los que se pueden comprar miles de cosas, o al estar ya advertidos, llevarla de casa.

Igualmente con el disfraz. Los niños y el adulto que se atreva, van disfrazados, o con algún “toque” de imaginación. Puedes comprar el disfraz que te apetezca… pero también puedes llevarlo de casa, más barato, sobre todo si ya lo tenías, o si es prestado…

Lo único que se echa en falta en Disneyland París es a la princesa Mérida, que debe ser que aún está muy ocupada trabajando en el cine y por eso no ha podido ir aún a vivir allí…

2 Comentarios
  1. ¡Vaya pedazo de viaje de princesas! Cómo me habría gustado que me llevasen a un lugar así de niña, tiene que ser algo inolvidable con esa edad y seguro que tus pequeñas hablarán de ello durante mucho tiempo. Me encantan los trajes que llevan, pero lo que más la peluca de Candela, está guapísima.

  2. ¡Gracias Sonia! Me gusta muchoooooooo, supongo que todos tenemos algo de niños, algunos más que otros y ¡menos mal! Como bien dices un viaje a Paris con final o escala en el país de los sueños siempre nos merecerá la pena y si es con pequeños seguro que mucho más, inimaginable sus expresiones delante de esos personajes de fantasía…

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