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Las posibilidades que ofrece la capital del país son infinitas, por lo que siempre podemos encontrar una excusa para escaparnos y disfrutar de un fin de semana de ocio absoluto en esta ciudad con buena compañía.

Para el alojamiento este fin de semana elegimos el Hotel Dormirdcine, reservando a través de Trivago nos costó 150 euros habitación doble todo el fin de semana, una buena opción en relación calidad-precio para lo que habíamos encontrado por internet. Se trata de un hotel en el que cada habitación está decorada con una película diferente. En nuestro caso no la habíamos visto, “Momentos de peligro”. La pareja con la que viajamos se alojó en la habitación de “Reservoir Dogs” del gran Quentin Tarantino.

Llegamos a las 12 de la noche del viernes, dejamos el coche en el Parking María Molina, justo en la calle de detrás del hotel, ya que está concertado y sale por unos 15 euros el día. Llegamos al hotel, check-in y salimos a buscar algún sitio abierto que nos dé comida a estas horas. Lo encontramos al lado del parking, un bar de pinchos deliciosos, más aún a estas horas y después del viaje en coche… Unas cervecicas y a dormir y coger fuerzas para el día siguiente.

Nos levantamos a una hora medio decente (para ser sábado y de ocio, está bien salir a las 10:00), en la misma calle del hotel encontramos una cafetería donde desayunamos y, tras ello nos dirigimos hacia el centro dando un paseo, aunque el tiempo no acompaña mucho, la fina lluvia es soportable. Tras unos 20 minutos, más o menos, paramos en el edificio de la fundación Mapfre, donde hay una exposición gratuita de confecciones del extravagante Jean Paul Gaultier, que visitamos, ya que esta va a ser nuestra única actividad cultural del fin de semana. Tras ello, ya va siendo hora de una cervecita fría, y para ello elegimos la terraza del Mercado de San Antón en Chueca, una antigua plaza de abastos que se ha sumado a la moda de otras como el más famoso Mercado de San Miguel, para remodelarse y atender a otro tipo de público más “moderno”. Nosotros no probamos la comida, pero hay varios puestos en todo el mercado, y en la parte de arriba un Restaurante con muy buena pinta, aunque seguramente precios abusivos. Después de la paradita recorremos las tiendas de la zona, incluído el Mercado de Fuencarral.

A pocos metros del Mercado, haciendo esquina se encuentra la Cervecería Orio, una taberna vasca con multitud de pinchos diferentes, donde tú mismo te los sirves. La comida estupenda, aunque para nuestro gusto un poco caro. Continuamos nuestra ruta pasando por Sol y la plaza Mayor hasta La Cava Baja, donde hay infinitos locales para comer, restaurantes, tabernas… para todos los gustos. Elegimos la taberna Txacoli (parece que nos hubiéramos abonado a la cocina vasca…), del mismo rollo que el de antes, no nos sorprende mucho. Justo enfrente está la Taberna La Perejila, un sitio muy auténtico, decorado estilo andaluz, donde saboreamos el vermut de grifo y las tapas caseras cocinadas por las dueñas.

Tras la comilona un pequeño paseo encontramos un sitio ideal para un café: “La ciudad escondida”, un café-librería de viajes, en el que hay una pared con una estantería a rebosar de guías Lonely Planet de muchos países, ¡el sitio ideal para cualquier viajéfilo! Tras fantasear un rato con nuestros próximos destinos, hacemos la siguiente parada justo al lado de la cafetería: la tienda de discos Babel, en la que el dueño no puede ser más típico ni más freak, ideal para quienes gusten de coleccionar vinilos de jazz, funk, soul y otros géneros no tan populares. Cargamos unos cuantos y continuamos la ruta, callejeando, con alguna parada de descanso en locales del centro para recuperar fuerzas hasta que llegamos a otro de los improvisados objetivos del finde, otra tienda de discos, esta vez UpBeat, donde nos llevamos otro par, y charlamos con el dueño que resulta ser músico. Un rato muy agradable.

Se va haciendo tarde y optamos por volver al hotel en Metro. La parada más cercana al hotel es Núñez de Balboa (línea 5, verde claro). Una duchita y vuelta al centro a cenar, por la zona de Malasaña (Metro Tribunal) y como vamos tarde y con prisa elegimos mal, en la primera calle que encontramos en un sitio que no recuerdo el nombre. Para quitarnos el mal sabor de boca, tomamos una cerveza fría en el Club Maderfaker, un pequeño local de funky situado en la calle San Vicente Ferrer. Me encanta el ambiente y la música. Después de ello nos dirigimos a un curioso sitio, LayDown un restaurante en el que las mesas están sustituidas por camas, y que cuando nosotros llegamos no es restaurante sino discoteca, con música electrónica, y la gente bailando encima de las camas. Allí aguantamos hasta una hora decente y tras ello taxi y al hotel (10 euros desde el centro), a descansar las horas que nos queden tras el ajetreado día.

Al dia siguiente, tenemos la opción de dejar el hotel a las 13:00h (una hora más de sueño se agradece en estas circunstancias), recogida, despedida de Madrid y vuelta para Murcia.

Sin duda un completo finde de ocio para desconectar. ¡Hasta la próxima!

Aquí va una serie de guías de viaje que pueden ser interesantes:







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2 Comentarios
  1. Tailandia islas 5 años

    Muy buen aporte para mi próximo viaje a Madrid gracias.

  2. Pues la ruta que nos recomiendas desde luego tiene buena pinta y bien aprovechada para 24 horas! Ese Hotel ya está en la lista de mis deseos… Gracias Isa

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