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Una obsesiva pregunta que escuchas a la vuelta de tus viajes es aquella de “¿este ha sido el mejor?”, y la verdad es que es fastidiosa, por inexistente la respuesta… Ahora bien, en el caso de Indonesia no es descabellado el ponerle tal apelativo, “el mejor”. Un cúmulo de cientos de islas, abruptos paisajes, florida vegetación, amable gente e insólita fauna que convierten el enorme archipiélago en una combinación de varios viajes en uno. Y este es el motivo de que se pueda contar “por entregas…”

Nosotros volamos desde España con Qatar, como siempre digo, una compañía super recomendable y con muy buenas ofertas para llegar hasta Asia. Nuestro destino Kuala Lumpur que bien merece una entrada aparte tras dedicarle unos días al llegar. Las principales ventajas de volar hasta aquí son la posibilidad de volar a buen precio con la mencionada compañía para vuestro vuelo internacional, el evitar Jakarta, la capital indonesia carente de atractivo a donde se dirigen la mayoría de vuelos de otras compañías y el contar con la sede oficial de Air Asia en Kuala, la low cost asiática que vuela desde aquí a cientos de destinos en el lejano continente a precios de risa.

Primer día.-

Y como digo, tras los merecidos días de ocio en Kuala un vuelo nos llevó hasta la primera de las perlas de Indonesia, Yogyakarta en la isla de Java, por 55 euros. Salida a las 7 AM y una hora y media más tarde ya estábamos pisando Indonesia. Para aquellos que decidan volar hasta Jakarta, la mejor opción para llegar hasta Yogya, como se le conoce, es recorrer los 700 km que las separan en tren (unas 7 horas en asientos razonables por 35 euros en primera clase)

Yogya es considerada la capital cultural de indonesia, y sus ordenadas calles nos hablan de un triunfal pasado. Desde el aeropuerto y en un desvencijado autobús (número 3A con transbordo al 2A y desde aquí a la estación de buses de Jombor) nos dirigimos la misma mañana de llegada hasta uno de los grandes atractivos: el templo de Borubudur, un trayecto aproximado de una hora desde la estación de autobús. Habíamos hecho la reserva de hotel desde España, el hotel Manohara, que por 42 euros te permite dormir dentro del yacimiento arqueológico, desde luego todo un lujo. Además incluye un buen desayuno y la entrada al yacimiento. Eso si, si quieres alojarte aquí, debes hacer la reserva con mucho tiempo de antelación. A través de la página de travelindo puedes reservar.

Esa tarde tras dejar nuestras mochilas en el hotel, nos acercamos para nuestras primeras fotos del cercano templo, alquilamos una moto y la dedicamos a recorrer templos cercanos que ciertamente abundan en la zona y son francamente interesantes, como el Candi Pawon dedicado a Kuvera, dios budista de la fortuna o el templo de Mendut . Alquilar una moto en Indonesia es tan sencillo como ofrecerle precio al primer motorista que pasa y así lo hicimos, el tipo se bajo de la misma, nos dio las llaves y su casco y se sentó cómodamente a pasar el resto del día hasta que le devolviéramos su vehículo. Lo de conducirlas por aquí ya no es tan sencillo… Comimos en un restaurante local el Losmen.

Y tras nuestro agradable recorrido, cena en el hotel.

Día 2.-

Al segundo día amanecimos por supuesto en Borobudur. El mayor templo budista del mundo, Patrimonio de la Humanidad, es enorme y merece varias horas para explorarlo. La luz del día cambia a medida que pasan las horas y modifica la visión de las cientos de estupas y budas, si bien es aconsejable huir de las horas centrales del día, donde el calor es agotador.

La magnífica estampa que ofrece desde abajo en cualquiera de sus lados, o las maravillosas vistas cuando accedes a su interior merecen todas las horas acumuladas de vuelos. Multitud de bajorrelieves que relatan la vida de Buda y estupas de todos los tamaños en cuyo interior se alojan bellas esculturas del mismo, hacen que nuestra cámara no deje ni un segundo de disparar. Los alrededores del Templo cubiertos de jungla adornan más si cabe la visita del Templo. Por la tarde vuelta hacia Yogya en bus, alojamiento en el Duta Home Stay por 15 euros, bien localizado en la zona de Prawirotaman, aunque es mucha la oferta de alojamiento que existe aquí mismo. Cuenta con piscina, incluye el desayuno y decidimos quedarnos 2 noches.

Tomamos un becak para llegar hasta la calle Malioboro, donde tomar un café expreso y desde aquí a la calle mochilera por excelencia de la ciudad, la calle Sarowijayan, más céntrica que la anterior, tal vez más barata aunque con alojamientos de peor calidad. Cenamos en la pizzería Goding y fin del día.

Día 3.-

Malioboro es el centro de Yogya, y cuenta con animados mercados de alimentación o artesanías, pudiendo recorrerse a pie, aunque las distancias son largas y para algunos trayectos son aconsejables los económicos becaks (bicicletas de trasporte que se encuentran a miles por la ciudad). El mayor y más animado mercado el Pasar Beringharjo. En cualquier callejuela los improvisados warungs, curiosos puestos callejeros donde comer, hacer una parada y charlar.

El Kraton, el palacio del sultán, se encuentra en el centro y aunque es visita obligada, a nosotros nos decepcionó bastante, una enorme extensión que alberga a 25000 personas y en cuyo interior se encuentran algunos de los pocos edificios restaurados. Muy cerca el Tamansari, el palacio acuático de verano, en un agradable paseo si merece la pena, sin dejar de visitar el Pasar Ngasem, el colorido mercado de aves.

Desde Yogya en el bus 1A accedes hasta Pranbanam, menos visitado que Borubudur, pero para nada carente de atractivo. Las constantes obras de restauración han conseguido levantar de nuevo 4 de los principales templos hindús del siglo X, dañados por la sucesión de terremotos de la zona a lo largo de su historia. El más grande, el majestuoso templo de Siva cuya aguja se eleva a 47 metros del suelo, por desgracia no pudimos visitarlo por estar en restauración. Comimos en el propio recinto, en un restaurante más que recomendable, el único de todo el complejo.

En la ciudad encontrarás muchas y variadas ofertas para acceder hasta los otros grandes reclamos de la Isla de Java, como son el Monte Bromo y el volcán Merapi. Al segundo de ellos se llega tras un exigente trekking de unas 8 horas y en muchas de las compañías se ofrece la posibilidad de hacer el ascenso durante la noche para llegar al amanecer a la cima. Nosotros decidimos no hacerlo ante los avisos de actividad inminente del volcán que se confirmaron días más tarde.

Día 4.-

Si contratamos la excursión al Bromo desde Yogyakarta. Nos inclinamos por una compañía que bien podía haber sido cualquier otra, el recorrido y precios son muy similares. Muy cerca de nuestro hotel, la Losari tours and travel (losarijogjatour.com). El precio incluía, el traslado en una van para unas 8 personas (aseguraros que sea cómoda pues el viaje lleva todo el día, 12 horas de recorrido), el alojamiento para una noche cerca del Bromo y la excursión al amanecer hasta la cima. El precio varía fundamentalmente según el alojamiento que elijáis para esa noche, nosotros tomamos uno de categoría intermedia, la verdad es que llegas de noche tras el agotador viaje y te levantas todavía de noche para dejarlo. Ya estábamos en el Parque Nacional de Gunung Bromo.

Día 5.- 

Y a eso de las 4 AM sin luz todavía, lo contratado es deuda, te levantas y abandonas el hotel para subir en vehículos 4×4 que ascienden hasta una vecina cima al Bromo, Gunung Penanjakan de 2790 metros, desde donde contemplar el amanecer con la cadena de volcanes enfrente. Ya con las primeras luces, desciendes hasta la base del volcán y tras una caminata poco exigente, que puedes hacer a caballo contratándolo allí mismo, accedes hasta el mismo cráter del Bromo donde las vistas son maravillosas, no sin antes ascender los 253 peldaños. Un paisaje lunar de proporciones épicas y surrealista belleza. Minúsculo con sus 2392 metros si lo comparamos con otras mayores cumbres de Indonesia, pero de singular atractivo por su localización, flanqueado por las cumbres del Cursi y el Batok. Muy cerca el imponente Gunung Semeru (3676 metros), techo de Java y uno de sus volcanes más activos.

Tras la espectacular visita al volcán un bus nos llevó hasta Surabaya, desde donde volábamos al día siguiente a la vecina isla Norte de Borneo. Nos alojamos en un impersonal pero elegante hotel, el Java Paragon Hotel donde pagamos gustosamente los 50 euros de la habitación tras el agotador recorrido del día anterior. Por la tarde un día después, vuelo Surabaya-Banjarmasin con Batavia Airlines por 45 euros, pero eso ya es otra historia…

1 Comentario
  1. Imagen de perfil de Carmen Capdepón

    Para repetir Java y el resto de islas del archipiélago… Quedaron pendientes Sumatra, Norte de Sulawesi,… Idílico lugar donde perderse un tiempo.

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