Llevábamos mucho tiempo queriendo llegar hasta este pequeño reino escondido entre las montañas del Himalaya. Nos atraían sus monasterios, sus dzongs, los paisajes, el budismo, sus tradiciones y esa sensación de aislamiento que todavía parecía conservar. Pero también había algo mucho más difícil de explicar: emprender una ruta por Bután tenía ese punto de misterio que tanto nos gusta encontrar cuando viajamos.
Además, Bután es conocido como el “país de la felicidad” y parecía haber elegido una manera muy particular de relacionarse con el turismo y con el resto del mundo. Nuestro viaje iba a permitirnos recorrer Bután en 12 días, atravesando buena parte del país desde Paro y Thimphu hasta Punakha, Trongsa y Bumthang, adentrándonos en el valle de Tang al este y regresando después por Gangtey y Phobjikha. Por el camino nos esperaban festivales, monasterios, carreteras de montaña, pequeños pueblos, caminatas, casas tradicionales y, como gran final, la subida hasta el mítico monasterio del Nido del Tigre.
Organizar el viaje era diferente a hacerlo en muchos de los destinos que habíamos recorrido anteriormente. Era prácticamente imposible viajar a Bután por libre. Youlan Tours se encargó de diseñar con nosotros nuestra ruta por Bután en 12 días, de los trámites necesarios para entrar al país y de la logística. Veníamos de pasar una semana en India y aquí comenzaba nuestro viaje por Bután.
Cómo organizar un viaje a Bután
Nuestra ruta por Bután en 12 días
Antes de comenzar con nuestro diario de viaje, os dejamos, de forma resumida, el recorrido que hicimos durante 12 días por Bután. Una ruta bastante completa que nos llevó desde los valles occidentales de Paro, Thimphu y Punakha hasta Bumthang y el valle de Tang, regresando después por Gangtey y el valle de Phobjikha.
Día 1 · Paro → Thimphu
Vuelo desde Delhi y espectacular llegada a Paro. El puente colgante de Tachog Lhakhang, el «encuentro de las aguas» en Chuzom y primeras horas en Thimphu. Hasta salimos a tomar una cerveza por la capital.
Día 2 · Thimphu
Festival de Thimphu en el Tashichho Dzong, el corazón religioso y político de Thimphu, y primeras visitas por la capital. Hicimos coincidir nuestro viaje a Bután con el famoso Thimphu Tshechu, el festival anual de la capital y fue el mejor de los aciertos.
Día 3 · Thimphu
La caminata hasta Wangditse Lhakhang y las mejores vistas de Thimphu. Visita de la Takin Preserve, el animal más peculiar que hemos visto jamás, la escuela de artes tradicionales donde «aprendimos» a tirar con arco y Craft Bazaar. Últimas horas en la ciudad para conocer la espactacular National Memorial Chorten.
Día 4 · Thimphu → Punakha
Paso Dochula y sus 108 chortens, los Himalayas seguían resistiéndose para la foto. Un pequeño treking entre arrozales hasta el templo del Divino Loco: Chimi Lhakhang. Atardecer con la visita del Punakha Dzong y el puente colgante más largo del país. Ultima visita del monasterio de monjas de Sangchhen Dorji Lhuendrup Lhakhang y alojamiento en una Homstay para disfrutar de una clase de cocina butanesa súper auténtica.
Día 5 · Punakha → Trongsa → Bumthang
Una de las grandes jornadas de carretera del viaje, atravesando pasos de montaña hasta alcanzar el corazón de Bután. Visita del dzong de Trongsa con la suerte de coincidir en un fascinante momento en el monasterio. Nuestra primera noche de tres en Bumthang, el corazón espiritual de Bután.
Día 6 · Bumthang
Ruta a pie con visita de Jambay Lhakhang, Kurjey, Tamzhing, Kenchosum, los monasterios más importantes del valle. Tarde libre y paseo por la pequeña población. ¡Y descubrimos una pizzería!.
Día 7 · Valle de Tang
Mebar Tsho, el famoso lago ardiente de Pema Lingpa, el palacio de Ugyen Choling y nuestra mejor comida en Bután, y Taag Rimochen Lhakhang, un templo enclavado en la roca. Corto paseo entre las pequeñas aldeas para descubrir una cara mucho más rural de Bután.
Día 8 · Bumthang → Gangtey y Phobjikha
Regreso hacia el oeste hasta uno de los grandes valles glaciares del país. Paso por el paso de Yotong La mucho más despejado y parada previa en Chendebji Chorten, una estupa de estilo nepalí entre montañas. Llegada por la tarde al mejor alojamiento de nuestra ruta por Bután: ABC Eco Lodge.
Día 9 · Gangtey y valle de Phobjikha
Gangtey Goemba uno de los centros budistas más importantes del país, imprescindible y senderismo por el valle de Phobjikha, siguiendo la Gangtey Nature Trail. Todavía un rato libre para disfrutar de la población de Gangtey y su gente. Uno de los días más sorprendentes del viaje.
Día 10 · Gangtey → Paro
Regreso por carretera hacia el oeste de Bután, rafting por la mañana en Punakha hasta la fortaleza. Pasamos nuevamente por el paso Dochula con mejor suerte con las vistas y tarde libre en Paro. Unas horas dedicadas al noble arte de las compras viajeras.
Día 11 · Paro
El gran día: trekking hasta Taktsang, el Nido del Tigre, uno de los lugares que más ganas teníamos de conocer. Extenuante, satisfactorio, impresionante… Tras bajar, un baño de piedras calientes. Solo quedó tiempo para vestirnos con las tradicionales prendas del país, el go y el Kira y salir a hacernos unas fotos…
Día 12 · Paro → Delhi
Vuelo de regreso a India.
En total, fueron 12 días recorriendo Bután por carretera, desde sus ciudades y grandes dzongs hasta valles mucho menos visitados, monasterios, aldeas y paisajes del Himalaya. Y ahora sí, empezamos a contar cómo fue realmente nuestro viaje día a día.
De Delhi a Bután: por fin comenzaba nuestra ruta por el Reino del Dragón
Cómo llegar a Bután: las pocas conexiones internacionales con Paro
Llegar a Bután ya formaba parte de la aventura. No existen vuelos directos desde España y las conexiones internacionales con el país son bastante limitadas.
Las dos compañías butanesas que operan vuelos internacionales son Drukair, la aerolínea nacional de Bután, y Bhutan Airlines, la compañía privada del país.
Aunque Delhi y Katmandú son dos de las puertas de entrada más habituales, no son las únicas. Paro tiene también conexiones con ciudades como Bangkok, Kolkata, Dhaka, Bagdogra, Guwahati y Singapur, además de otras rutas que pueden variar según la época del año.
En nuestro caso elegimos volar desde Delhi hasta Paro, una combinación perfecta porque nos había permitido dedicar primero una semana a recorrer el Triángulo de Oro de India antes de comenzar nuestra ruta por Bután en 12 días.
De los vuelos internacionales nos ocupamos nosotros, volar a Delhi con Tukish fue cómodo tras la escala en Estámbul. El vuelo que quedaba para llegar a Bután entraba dentro del viaje a Bután que nos había organizado Alberto de Youlan Tours.
Las Sim de conexión telefónica en Bután
Una vez pasado el control de aduanas en el aeropuerto y recogidas las maletas, encontramos una oficina de cambio y cajeros donde hacerse con la moneda del país. Y tras ello, las oficinas de las dos compañías de telefonía ofreciendo la conexión en Bután:
- Tashi Cell que ofrece datos ilimitados para 7 días por 1100 y para 14 días por 1900 . Además, en ambas tarifas, se ofrecen 50 minutos en llamadas.
- La otra Bután Telecom con los mismo precios.
Son tarjetas físicas y allí mismo nos las dejaron instaladas. Salgo en lo alto de algún paso de montaña donde flojeó la cobertura, tuvimos una línea excelente en todas las localizaciones. ¿Cómo creéis que fuimos subiendo aquellos videos de Bután en nuestro Instagram durante el viaje?.
Seguro de viaje para Bután
Seguro de viaje para Bután: nuestra experiencia con Heymondo
Una de las dudas que nos surgieron al preparar nuestro viaje a Bután fue la cobertura del seguro de viaje en altura. Buena parte de nuestra ruta transcurría por encima de los 2.000 metros, atravesando pasos de montaña que superaban los 3.000 metros, y queríamos asegurarnos de viajar con todas las garantías.
Como siempre, confiamos en Heymondo, nuestro seguro de viaje de cabecera, pero antes de salir nos pusimos en contacto con ellos para consultar específicamente las condiciones de nuestra póliza. Nos confirmaron que estábamos cubiertos con la modalidad contratada, incluso durante el trekking al monasterio de Taktsang, el famoso Nido del Tigre, uno de los momentos más esperados del viaje.
Afortunadamente, no tuvimos que utilizar el seguro durante nuestra estancia en Bután, pero viajar con la tranquilidad de haber aclarado previamente todas nuestras dudas fue fundamental.
Nuestro consejo: si vais a viajar a Bután, especialmente si tenéis previsto hacer senderismo o recorrer zonas de gran altitud, consultad antes de contratar las condiciones específicas de vuestra póliza. La cobertura puede variar según la modalidad elegida, la altitud y el tipo de actividad.
Nosotros volvimos a confiar en Heymondo y la experiencia, desde la atención previa al viaje, fue estupenda.
Moneda en Bután: ngultrum y rupias indias
La moneda oficial de Bután era el ngultrum (BTN o Nu.), cuyo valor estaba ligado a la rupia india en una relación 1:1. Durante nuestro viaje, 1 euro equivalía aproximadamente a 110 ngultrum, aunque lógicamente el cambio podía variar.
Para nosotros hubo además una ventaja: veníamos de pasar una semana en India y las rupias que nos habían sobrado nos servían también en Bután, ya que la moneda india era ampliamente aceptada. El organismo oficial de turismo incluso recomendaba llevar algo de efectivo en ngultrum o rupias, especialmente fuera de las zonas urbanas.
Consejo Viajéfilos: si, como nosotros, combinabais India y Bután en el mismo viaje, no había necesidad de gastar o cambiar todas las rupias antes de volar a Paro. Nos podían seguir resultando muy útiles durante la ruta.
La tasa turística de Bután: 100 dólares por noche
Una de las particularidades que tuvimos que tener en cuenta al preparar nuestra ruta por Bután en 12 días fue la llamada Sustainable Development Fee (SDF), la tasa que el país cobra a los viajeros internacionales.
En el momento de nuestro viaje, la tasa era de 100 dólares por adulto y noche —más exactamente por noche, no simplemente por día— y se abonaba durante la tramitación del visado. A ello había que sumar una tasa única de 40 dólares por la solicitud del visado.
No era, por tanto, una cantidad menor y había que incluirla desde el principio al calcular cuánto costaba viajar a Bután. En nuestro caso, Youlan Tours se encargó de gestionar estos trámites como parte de la organización del viaje.
¿Para qué sirve la Sustainable Development Fee?
La SDF formaba parte del particular modelo turístico de Bután, que buscaba limitar el impacto del turismo y obtener de cada visitante una contribución directa al desarrollo del país. Según el organismo oficial de turismo, estos ingresos contribuían, entre otras cosas, a financiar educación, sanidad, formación, infraestructuras y programas de conservación medioambiental y cultural.
Era una de las primeras diferencias que encontrábamos respecto a prácticamente cualquier otro país que habíamos visitado y también ayudaba a entender desde el principio que viajar a Bután funcionaba de una manera bastante particular.
Dónde dormimos en nuestra ruta por Bután: hoteles y nuestra opinión
Durante nuestra ruta por Bután en 12 días fuimos cambiando prácticamente cada dos noches de alojamiento. La mayoría eran hoteles sencillos de categoría media, con habitaciones generalmente grandes, aunque encontramos diferencias importantes en comodidad, mantenimiento y servicios. Estos fueron nuestros alojamientos y nuestra experiencia real en cada uno de ellos.
Thimphu – Hotel Hanntsho Khangsa (3n)
El Hanntsho Khangsa nos gustó bastante, especialmente por el trato recibido y su localización. Uno de sus puntos fuertes eran las estupendas vistas que teníamos desde la zona donde desayunábamos, una magnífica manera de comenzar el día. Hay localizaciones más céntricas desde luego pero dormir con vistas a la ciudad le da un plus y un taxi al centro de Timphu no llevará más de 2 € y 10 minutos.
La habitación era amplia y el desayuno bastante bueno. La parte negativa fue el agua caliente, que durante nuestra estancia no funcionó correctamente. Aun así, el balance general fue positivo y fue uno de los alojamientos que nos dejó buen recuerdo.
Punakha – Aum Leki Farmstay (1n)
En Punakha cambiamos completamente de concepto y dormimos en una casa particular tradicional butanesa. La llegada fue algo complicada dada la localización en lo alto de una montaña: alcanzamos la casa ya de noche y además estaba lloviendo.
Sin embargo, la acogida compensó rápidamente aquel comienzo. La mujer que nos recibió se desvivió por nosotros y terminó convirtiendo la estancia en una experiencia mucho más personal que la de cualquier hotel. Además el amanecer en aquella ladera nos regaló otro momentazo.
Lo mejor llegó alrededor de la cocina, donde participamos en la preparación de la cena, conocimos algunos platos locales y probamos el tradicional ara caliente con mantequilla y huevo. Confesamos que el brebaje no nos gustó… Más que un alojamiento, terminó siendo una de las experiencias del viaje.
Bumthang – River Lodge (3n)
Nuestro alojamiento en Bumthang fue probablemente el más flojo de toda la ruta. La habitación estaba bastante deteriorada y, en general, no nos resultó demasiado confortable.
Hay que reconocer que el personal se esforzó muchísimo por agradarnos y los desayunos estuvieron bastante trabajados. Pero ni siquiera eso consiguió compensar nuestra impresión general del hotel. Aburridos del menú, descubrimos una pizzería con la que suplimos dos de las cenas.
Además, tuvimos una sorpresa especialmente desagradable cuando llegó la cuenta de la lavandería, con un precio que nos pareció completamente desorbitado. Fue, con diferencia, el alojamiento que menos nos convenció.
Gangtey – ABC Eco Lodge (2n)
Aquí encontramos justo lo contrario. Nuestro alojamiento en Gangtey, en el valle de Phobjikha, fue el mejor de todo el viaje.
Teníamos una habitación enorme y muy confortable, con dos detalles que después de varios días por Bután agradecíamos especialmente: la calefacción funcionaba perfectamente y teníamos agua caliente sin problemas.
El desayuno era razonable y además contaba con una agradable sala común con chimenea, perfecta para sentarnos tranquilamente al terminar las jornadas mientras fuera comenzaba a refrescar.
Fue, sin duda, el alojamiento más cómodo de nuestra ruta.
Paro – Mandala Resort (2n)
Terminamos el viaje pasando dos noches en el Mandala Resort de Paro. Era un hotel grande, con una habitación también bastante amplia y con ese aspecto de establecimiento que probablemente había vivido tiempos mejores y años atrás debió de ser uno de los grandes hoteles de la zona.
Nuestra experiencia, sin embargo, no fue especialmente buena. Pasamos dos noches bastante malas por los ladridos de los perros de alrededor, algo que terminó condicionando mucho nuestro descanso.
Pero su principal inconveniente para nosotros fue la ubicación. Estaba bastante alejado del centro de Paro, por lo que no resultaba nada práctico para salir caminando a cenar, pasear o disfrutar del ambiente de la ciudad.
En conjunto, nuestros alojamientos en Bután fueron muy diferentes entre sí. Y curiosamente, algunos de los que recordamos con más cariño no fueron necesariamente los mejores hoteles, sino aquellos donde el trato, el entorno o la experiencia consiguieron marcar la diferencia.
Lo mejor y lo peor de nuestro viaje por Bután
Después de 12 días recorriendo Bután, si tuviéramos que hacer balance, lo tendríamos bastante claro: lo mejor fue casi todo. Nos marchamos con una impresión magnífica del país y, especialmente, de su gente.
Lo mejor de Bután: su gente
Por encima de monasterios, dzongs, montañas y paisajes, nos quedamos con los butaneses. La simpatía, la sonrisa permanente y la amabilidad con la que nos trataron durante todo el viaje fueron una constante.
También nos sorprendió muchísimo la puntualidad y seriedad. Horarios, salidas, visitas… todo funcionó perfectamente y siempre encontramos una enorme predisposición para ayudarnos y hacernos sentir cómodos.
Y luego estaba el propio país: los paisajes, la espiritualidad, los monasterios, las tradiciones todavía muy presentes y esa sensación de estar viajando por un lugar diferente. Nos llevamos una impresión realmente buena de Bután.
Lo peor de Bután: la comida terminó haciéndose muy repetitiva
Si teníamos que elegir algo negativo, no teníamos ninguna duda: la comida. No porque comiéramos mal, sino porque después de tantos días terminó resultándonos tremendamente repetitiva.
Desayuno, comida y cena acababan girando una y otra vez alrededor de los mismos ingredientes: arroz, fideos, pollo, verduras y pocas variaciones más. Los primeros días lo llevamos bien, pero conforme avanzaba el viaje empezamos a echar muchísimo de menos algo diferente.
Probamos platos locales que nos gustaron y tuvimos experiencias gastronómicas muy chulas, pero 12 días con menús tan parecidos se nos hicieron bastante cuesta arriba.





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