Print Friendly, PDF & Email

Muchas veces he oido que si no llegaste a la India siempre te faltará algo en un diario de viajes, y si bien el mundo nunca deja de sorprendernos, tal vez sea este el país donde tus sentidos se sienten más fascinados constantemente. Porque India, huele a India, sabe a India y se siente India. Es posible que el primer contacto con el país sea decepcionante, Delhi por recordar, una capital caótica como tantas otras capitales, pero tras unos días querrás seguir conociendo sus lugares, sus gentes y su cultura. Sólo dos ejemplos en la incomparable belleza del Taj Mahal de Agra o en las graciosas figuras eróticas de los templos de Khajuraho. Nada parecido a lo visitado antes te espera en este vasto país, desde el árido desierto del Thar, ruta del opio hacia el este, hasta las montañas del Norte que abrazan el Himalaya, con la población Daramshala donde habita el Dalai.

Y todo gira en torno a su río, el Ganges, donde para los hindús todo nace y todo muere, miles de rostros henchidos de felicidad emergen cada amanecer de sus sucias pero sagradas aguas. En Varanasi, apenas despunta el sol, la población se zambulle en sus aguas en abrazo con sus creencias, los sonidos ensordecedores de miles de campanillas y las ofrendas al río al que está ligada toda la cultura hindú. Sus cuerpos abandonados en el río en el caso de no tener ni tan siquiera con que pagar la madera de su útlimo viaje, la cremación, son testigos de su fe.

Mucho más allá, en la conflictiva frontera con Pakistán, la dura vida de los moradores del desierto del Thar, parece que haga imposible que estos rostros trasmitan felicidad como lo hacen. El bello colorido de sus saris contrasta en viveza con la falta de vida de sus inhóspitas arenas. El Rajastán, plagado de pequeñas poblaciones de grandes pero marchitos reinados, Jaipur, Ajmer, Jodhpur, Bikaner… paraísos de Rajas, los inalcanzables maharajas (grandes reyes), que conservan a modo de hoteles sus palacios, único sustento actual de estos antaño todopoderosos. Jaisalmer, la mayor de sus ciudades emerge de las arenas fundida con el propio desierto. Murallas adentro nos espera… otro mundo

Sus frenéticas ciudades y sus gentes, santones, parias, sijs, todo te sorprenderá… Las fotos… prestadas, todavía recuerdo que mi cámara decidió romperse en un sitio como este…

4 Comentarios
  1. Joseandres 2 años

    Tomo nota de tus comentarios y cuando vuelva prometo hacer un gran diario sobre este magnifico país, adorado por unos y decepcionado para otros. Pronto espero dar mi opinión.

    • Autor

      Seguro que no te deja indiferente, un país de los que queda para siempre en el recuerdo y te obliga a volver irremediablemente. Pasadlo muy bien y empaparos de todos esos colores, olores y sabores y si a la vuelta nos lo contáis en viajefilos, ¡mucho mejor!

  2. Con la descripción de tu viaje tengo, si cabe, más ganas de que llegue el día de partida hacia India Sur…

  3. MARÍA 6 años

    Soy Fan de tí Dr.Bau!!

Deja un comentario

Alguna sugerencia

¿Te gusta viajefilos? Si quieres comentar, sugerir o compartir tu viaje solo tienes que escribirnos

Enviando

©2017 Todo el contenido pertenece a viajefilos.com

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies

Inicia Sesión con tu Usuario y Contraseña

o    

¿Olvidó sus datos?

Create Account

Ir a la barra de herramientas