Donde ver primates, los mejores lugares del mundo

Los orangutanes de Indonesia, uno de los mejores sitios del mundo donde ver primates ¿A quién no le gusta hablar de viajes? De los suyos y de los de los demás. La verdad es que yo creo que a todos nos gusta. En nuestro caso no son pocas las comidas y sobremesas charlando sobre viajes que han derivado hablando de monos (como lo leéis), de dónde ver primates y cuáles han sido los lugares del mundo donde hemos podido disfrutar de este espectáculo. Un espectáculo es lo que supone, al menos para nosotros, poder disfrutar todavía de la naturaleza más salvaje.

Pues vamos a tratar de resumir donde vivimos esas aventuras, esos que para nosotros son los mejores lugares del mundo donde ver (y disfrutar) de los primates.

Los mejores lugares del mundo donde ver primates

Darwin y la teoría de la evolución

Habréis reparado en que se nos colaba la palabra salvaje, naturaleza salvaje. Nos consideramos muy muy urbanitas pero no me negaréis que un destino que combine esas rutas, desconocidas o no hacia lo salvaje atraen.

Salvajes o no, lo cierto es que esta especie nos vuelve locos (los monos digo, no los humanos) y son muchos los lugares en los que hemos tenido el gusto de tropezarnos con algunos de ellos. Los primates nos sorprenden, cuando los observas te das cuenta de lo cerca que estamos de ellos. Tan sencillos como nosotros, “tan monos”.

A Darwin le costó mucho convencernos de que su teoría de la evolución más que una teoría era una certeza, tal vez indignados nosotros por la semejanza con estos primos cercanos. Es difícil de entender este cabreo cuando estás cerca de los simios en su habitat más natural, realmente los reconoces como uno más y hasta ellos serían capaces de ponerte nombre.

Tal vez el error nuestro, que no de Darwin, fue el empeñarnos en entender esto de la evolución como una escalera en la que los primates estaban por debajo de nuestro escalón evolutivo, luego eran nuestros más directos predecesores. Craso error, Darwin dibujó su teoría como un árbol, un ser vivo donde las ramas se dividían y hacía mucho tiempo que una rama común había dado a los simios de un lado y a nuestros primeros homínidos de otro.

En palabras del propio científico una vez terminada su obra: “Me temo que la principal conclusión que se desprende de la lectura de este libro, a saber que el hombre desciende de una forma orgánica de rango inferior, irritará gravemente a muchas personas. Sin embargo, no cabe duda de que somos la progenie evolucionada de criaturas primitivas.”

Los orangutanes de Kalimantan, Indonesia

Pues no sabría si decir aquello de “vamos a comenzar por lo fácil”.  Nuestra experiencia con los orangutanes de Borneo (Pongo pygmaeus) en Indonesia fue de todo menos fácil. Corría el año 2010 y aquello de organizar un viaje “desde el sofá” no era ni mucho menos posible. Había que tirarse al barro e improvisar. Un gusto lo de viajar.

Habíamos pasado por Java y nuestro siguiente destino era Kalimantán. Nuestro objetivo visitar los orangutanes del parque nacional de Tanjung Puting, donde viven nuestros famosos primos pelirrojos. Así que nos fuimos a una agencia local en Surabaya (todavía íbamos a comprar los billetes de avión a las agencias) y nos hicimos con los vuelos: Surabaya-Banjamarsin-Pangkalan Bun.

Este segundo vuelo era para verlo. Recuerdo como otra pareja de españoles uno de los cuales trabajaba en Barajas y era un gran aficionado a los aviones, alucinaba como habían montado aquello. Entre piezas de mobiliario y carrocería de otras aeronaves habían compuesto nuestro transporte. Sea como fuere llegamos al puerto de Kumai donde nos aguardaba el Klotok convenido. ¿Os acordáis cuando escribimos acerca de la aventura de dormir en un barco?.

Estos klotoks, llamados así por el ruido de sus motores en marcha, remontaban durante dos días el río Sekonyer hasta llegar al Camp Leakey, el lugar donde se ha conseguido recuperar el hábitat de los orangutanes. Esfuerzo, sudor, mucho sudor y alguna lágrima de emoción aquel día.

Los orangutanes, más listos que muchos de nosotros, asomaban cada día a la misma hora, la del almuerzo. Aunque no tan previsibles como se pueda pensar había momentos de tensión, más de los necesarios, y a punto estuvimos de sufrir la ira de uno de los machos del parque nacional.

Los orangutanes, los monos narigudos y los langures de Malasia

La experiencia de disfrutar de horas viendo orangutanes en su habitat natural, como podéis imaginar, de 10. Tanto nos gustan estos grandes simios pelirrojos que los hemos perseguido en otros viajes esta vez hasta la parte norte de esta misma isla, en Malasia en 2017 en las reservas de Semengok y Sepilok. Mucho más sencillo llegar y fáciles de avistar. Tienen preparadas grandes plataformas adonde llegan a diario para la foto. Aún así resulta igual de estimulante llegar hasta allí.

Tanto nos molan estos hombres de la selva (Orangutan proviene del malayo orang hutan por si nos faltaran similitudes), que ya estamos deseando visitar a sus parientes, los orangutanes de Sumatra (Pongo abelli), donde dicen que en lugar de los árboles pasan la mayor parte del tiempo en el suelo caminando. Y es que nos hemos cepillado la mayor parte de la masa forestal de Sumatra y ellos han evolucionado, bajándose de los árboles que ya no tienen. ¿Todavía con dudas sobre las opiniones de Darwin?

También en Malasia, en el Borneo malayo en concreto (ya os decimos que este país y especialmente la enorme isla, es el mayor espectáculo natural del mundo para los amantes de los primates) además de perseguir orangutanes como os escribimos, quisimos visitar los monos narigudos en el parque nacional de Bako.

Malasia esta dividida en dos, la parte continental, más de playitas y ciudades chulas y la insular, Borneo, más selvática e inexpolorada. El parque nacional de Bako es una pequeña península de la región de Sarawak al sur de la parte malaya de la isla de Borneo. Una península a la que solo se puede acceder con barco. Y un área natural de bosques tropicales, pantanos, manglares  protegida desde 1957 y en la que el avistamiento de fauna autóctona es una auténtica locura.

Hasta 16 senderos se pueden emprender desde el centro de información, lugar que también sirve como dormitorio para los escasos visitantes. En cualquiera de ellos encontrarás sorpresas: Macacos (con uno de los cuales tuvimos nuestros más y nuestro menos en la playa), plantas carnívoras, sambares de Timor, cerdos barbudos o el mono narigudo, nuestro amigo en peligro de extinción. No fue difícil hacernos con un lugar desde donde disfrutarlos.

Los conocidos monos holandeses o proboscides (Nasalis larvatus), más comúnmente monos narigudos (ya podéis imaginar porque se conocen con este topónimo) son famosos por dos cosas: Mantienen una erección prácticamente constante (queridos simios…) y porque pasan el día tirándose cuescos (benditas similitudes con algún humano…). Sin lugar a dudas un simpático animal que tuvimos la suerte de ver en varias de las rutas que emprendimos en el parque nacional.

En Malasia también nos adentramos en otro de esos par nacionales que no resulta fácil visitar. El primitivo bosque de Danum Valley, el más alejado de Borneo y al que no es fácil acceder. Además de un montón de sanguijuelas en nuestros tobillos, también disfrutamos de una buena cantidad de fauna peculiar y en muchos casos casi única de este área protegida.

Uno de los monos más particulares que vimos en Danum Valley fue el Red Leaf Monkey o langures malayos (Presbytis rubicunda), un extraño (por escaso) primate que habita en algunas pocas zonas de Borneo. Con un pelaje pelirrojo y despeinado todo el día es de esos animales difíciles de ver y mucho más de fotografiar. Vimos algún grupo más o menos grande y realmente fue muy emocionante. Los hay marrones y hasta hace poco más de 10 años ninguno más. Fue en el 2012 cuando se descubrió una manada de langures grises de Miller que hasta entonces se creían extintos.

Los gorilas de montaña de Bwindi y los chimpancés en Kibale. Uganda

Aquel viaje por libre en 4×4 por Uganda ha sido una de las mayores experiencias viajeras de nuestra vida (atentos a los aficionados a la pregunta “¿Cuál ha sido vuestro mejor viaje?”.  Recorrer Uganda es adentrarte en una de las partes más vírgenes de África si es que aún quedan. Fue en 2018 y uno de los must de nuestro viaje era alcanzar el parque nacional de Bwindi para avistar gorilas de montaña (Gorilla beringei beringei).

Y es que muy difícil de explicar lo que se puede sentir delante de uno de estos primates, a escasos metros de un macho alfa, un espalda plateada y su familia. Como se relacionan, como se miman, se vigilan, se protegen y como juegan. Lo hemos visto en decenas de documentales pero llegar hasta esa selva, ese “bosque impenetrable” como le llaman y lograr penetrar hasta las entrañas del mismo de la mano de un ranger hasta la familia seleccionada son palabras mayores.

Costó mucho dinero y también hemos discutido acerca de ello en más de una ocasión. Cada uno puede hacerse la opinión que desee. La mejor manera de evitar perder este entorno y a sus habitantes es limitando el aforo. Seguramente encarecer el precio es una de las herramientas.

El día contratado, ese ranger que desde muy joven se acercaba, cada día más a “su familia” hasta que era reconocido como propio, nos acompañó hasta el lugar donde sabía que estarían. Estos monos, tan de rutinas los pobres… (seguro que os recuerdan de nuevo a alguien). Subimos y bajamos colinas en medio de aquella selva impenetrable hasta dar con ellos. Una familia al completo que menos sorprendida que nosotros disfrutaba de “un día más en la oficina”. Como digo, inenarrable.

Pero no son los únicos, ni mucho menos, simios con los que tropezarás en Uganda. El famoso parque nacional de Kibale debe su fama a los chimpancés (Pan troglodytes), los más conocidos de los monos y probablemente los que más han sufrido del adiestramiento humano. Pues bien, por allí andan libres y salvajes, como debe ser. Hasta 1400 individuos campan a sus anchas en el parque nacional. Sorprende el parecido de sus gestos con los humanos.

Respecto a los monos babuinos (Papio anubis), entre otros, te vas a cansar de verlos cercanos a la carretera si circulas por el país (malos hábitos aprendidos del humano). Ojo que siempre están de mala leche…

Los monos perezosos, los cara blanca y los aulladores de Costa Rica

Costa Rica, el país con mayor biodiversidad del planeta es otros de los paraísos para los primatólogos. Y también para los simples enamorados de los monos.

Y la estrella del país es el perezoso (Bradypus o Choloepus dependiendo del número de dedos). ¡Que levante la mano quien se identifica un poquito con estos animalitos! Si es que son tan abrazables… Bueno, la verdad es que hasta que ves sus garras, esas que les sirven para anclarse horas y horas a un árbol y descansar. Fatigosa vida la que llevan. Y una puntualización: realmente no son monos ni son osos, están más cercanos a los hormigueros y los armadillos que otra cosa. Pero bueno, quisimos incluirlos.

En plena pandemia, en 2021 nos escapamos una semana a Costa Rica. Y hasta el parque nacional de Manuel Antonio llegamos para poder avistarlos de cerca si bien es cierto que por todo el país puedes tener la suerte de verlos. Y no penséis que son unos vagos, una característica tan común entre los humanos, ¡es que están ahorrando!.

De nuevo Darwin y su teoría nos explica porque estos primates han tenido que adaptar su metabolismo al escaso poder nutricional de su alimentación, a base de las hojas de los árboles. Sus lentos movimientos y las horas que pasan en la copa de los árboles en busca de calorcito y huyendo de los depredadores han terminado por llamarlos perezosos.

Tan lentos se mueven que algas y hongos cohabitan en su pelaje y le sirven simbióticamente de defensa. Que grande es la naturaleza y como todos aprenden a adaptarse. No se donde leímos que solo bajan ocasionalmente para defecar…

Los cara blanca de Costa Rica (Cebus capucinus) son mucho más sencillos de ver y los hay por todos lados. No dejan de ser simpáticos y a la vez peligrosos. Aquello que fue antaño divertido: acercarse para la foto a cambio de ofrecerles algo de comer, es una práctica que se ha vuelto en nuestra contra. Ya no se acercan a pedir, simplemente cogen al descuido o tras amenaza. Mucho ojo cuando paseéis por alguna de las idílicas playas del país y dejéis vuestras cosas en la orilla para el baño. Seguro que os están vigilando.

Los aulladores (Aloutta palliata) son más esquivos pero no es difícil escucharlos en la selva. Inconfundible el sonido de su aullido e inconfundible si alcanzas a verlos: pelaje negro y gran tamaño, entre 4 y 10 kg. Precisamente esta mayor tamaño es lo que los ha puesto al borde de la extinción en países como México. Los más grandes tienen mayor riesgo de desaparecer.

Pues como habéis leido, nos declaramos unos fieles seguidores de esta especie tan cercana a nosotros como demuestra sus parecidos. Unos viejos amigos que siempre esperamos volver a ver. Y estos son los mejores lugares del mundo para ver primates. Por cierto, ¿sabéis quien es el principal depredador y garante del peligro de extinción de todos estos primates?

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